Otro golpe de Estado dentro del golpe de Estado

 

En Cataluña fue donde mejor se organizó a las milicias, tanto por el anarquista García Oliver, como por el Consejero de Guerra del Gobierno de la Generalidad, el Tenientecoronel Díaz Sandino, del Ejército del Aire. Sus principales aciertos fueron desarrollar programas de instrucción en retaguardia. García Oliver instaló en los Cuarteles Miguel Bakunin, antiguos de Pedralbes, la Escuela Popular de Guerra. Allí alojaron a los brigadistas extranjeros anarquistas, que venían de toda Europa, muchos de ellos de Italia, e Iberoamérica. Entre los italianos estaba Carlo Roselli, que organizó la columna Giustizia e Libertá, formada por liberales y anarquistas, y que fue asesinado en Francia en junio siguiente, por espías de Mussolini. La centuria “Sacco y Vanzetti” estaba formada por estadounidenses. Y la “Erich Muhsam” por alemanes, en honor al poeta anarquista asesinado dos años antes por la Policia Secreta del Estado: Geheim Staat Polizei, en abreviatura, GESTAPO. También el POUM llevó allí a sus milicianos y brigadistas internacionales, entre los que se encontraba el novelista George Orwell. En su “Homenaje a Cataluña” narra su experiencia de esos primeros días. Incluso en aquellos tiempos de guerra, en España llamamos instrucción a poco más que ensayos para desfiles. En Inglaterra eso lo hacían los niños en los colegios, en las clases de educación física. A los que iban a ser enviados al Frente en pocos días no se les enseñaba a disparar un fusil, ni a extraer la anilla de una granada de mano. Al poco tiempo comprendería el motivo: ¡no había armas! Posiblemente en el Cuartel Lenin sólo había fusiles para los centinelas. El POUM enviaba refuerzos al Frente con las manos vacías, y orden de hacerse con los fusiles de los que fuesen bajas en combate.

 

El 24 de julio, el Presidente del Gobierno, Dr. Giral, había autorizado el envío de oro a París, para terminar de convencer a los franceses de que podía ser un buen negocio vender armas a la República. Estúpidamente se continuó enviando más oro, aún cuando tenían bloqueadas las entregas de las armas en la frontera, y Francia ya formaba parte del Comité de No Intervención. Hasta marzo de 1937 se habían remitido más de un cuarto de las reservas españolas en oro, 174 toneladas, equivalentes a 195 millones de dólares de la época. Dicho oro podía haber servido para pagar las compras de armas a la Unión Soviética, a través de la Banque Comérciale poru l’Europe du Nord, o Eurobank, que representaba los intereses financieros soviéticos en Francia. Pero no fue así: el Banco de Francia bloqueó los fondos, que, no sólo no sirvieron para armar al Gobierno legítimo, sino que, cuando Francia reconoció al “Gobierno” de Franco, acabó entregándole tal dinero. Sólo había, por tanto, una alternativa posible: el envío directamente a la U.R.S.A. El 13 de septiembre de 1936 Mola conquistó San Sebastián. El día 15, ante el peligro de la conquista de Madrid por los fascistas, las reservas metálicas del Banco de España se trasladaron a Cartagena, a donde llegaron el 17. De las 10.000 cajas, 2.200 fueron remitidas inmediatamente a París, vía Marsella. Mientras tanto, Giorgi Dimitrov anotaba en su diario que era preciso organizar la ayuda a España, aunque fuese en forma de contrabando. El 16 se crearon las Milicias Republicanas de Retaguardia y se aprobó intercambiar embajadores con la Unión Soviética. Simultáneamente a la constitución del Gobierno vasco, Prieto ofreció a Aguirre una Cartera ministerial. Pero éste consideró que debía ser el nuevo Gobierno autónomo quien designase a su representante en el de Madrid. El 17 de septiembre, Manuel de Irujo aceptó un segundo Ministerio sin Cartera.

 

Ilya Ehremburg, corresponsal de “Noticias”, en ruso Izvestiyia (también podría traducirse como “Infomes”) ponía en antecedentes al embajador soviético en Madrid, establecido en el Hotel Palace durante dos meses, hasta que se desplazó, con el Gobierno del Estado, a Valencia, sobre la situación en Cataluña y los reproches que tenían respecto de aquel, hasta que, comprendiendo la importancia de tales hechos, la U.R.S.A. nombró Cónsul General en Barcelona a Vladimir Antonov-Ovseenko, dirigente del asalto al Palacio de Invierno. Como jefe de los asesores militares enviaron al General Jan Berzin, denominado Grichin para ocultar la presencia soviética en España. Como agregado militar a Vladimir Y. Gorov, denominado Sancho, como agregado naval a Nikolai Kuznetsov, denominado Kolia, y como asesor aéreo a Yakov Smuchkevich, denominado Douglas. La mayor parte de los altos mandos soviéticos en España provenía de la G.R.U., la inteligencia militar soviética, lo que es necesario tener en cuenta para entender su suspicacia y continuas sospechas de traición, de fuga de información, deseos de que los comunistas lo controlasen todo, lo que terminó de envenenar el ambiente entre los republicanos, independientemente de que todo ello estuviese justificado o no. Lo más negativo fue la llegada del judío bielorruso Alexander Mijailovich Orlov (que, en 1920, cambió su nombre por el de Lev o León Nikolsky) funcionario del Comisariado del Pueblo para Asuntos Internos, en siglas N.K.V.D., para encargarse de la policía secreta. Desde 1926 actuó como espía en París, Berlín, Estados Unidos, Viena, Praga, Ginebra, Copenjaguen y Londres. Es decir, un individuo de notable experiencia, aunque de resultados mediocres.

 

Parece ser que su envío a España fue consecuencia del suicidio de una joven secretaria, frente al edificio del Ministerio (Comisariado del Pueblo) porque se negó a divorciarse de su esposa. En julio sirvió de enlace entre el NKVD y el Ministerio del Interior español. Posiblemente facilitó nombres de militares implicados en la sedición, lo que pudo influir en la disolución del ejército republicano, al comprobar la extensión de la traición interna. El 14 de septiembre, en el mencionado edificio, se acordó la forma de enviar armas y personal a España, que sería supervisada por el NKVD. Para ello se nombró a Orlov-Nikolsky, que llegó al día siguiente. Más tarde se encargó de espionaje, contraespionaje y preparación de un movimiento guerrillero. En octubre se le encomendó el traslado de parte de la reserva metálica de la República a Moscú. En España cometería muchos asesinatos, entre ellos los de muchos dirigentes del POUM. Alertado por la información que recibió, el Ministro de Justicia, el comunista Jesús Hernández, se entrevistó con él, respondiéndole que debía ocultársele al Gobierno, ya que tenía noticias de que el Ministro Zugazagoitia era amigo de los secuestrados, que tenían contactos con espías fascistas. Hernández lo comunicó a su Secretario General, José Díaz Ramos, que montó en cólera por tales hechos, sobretodo por la impotencia, al comprender que no había forma de evitarlo. Orlov-Nikolsky poseía una cárcel particular en la catedral de Alcalá de Henares. En 1938, cuando Stalin estaba exterminando a toda la “vieja” guardia revolucionaria, comprendió que había llegado su hora.

 

Aprovechando un viaje a París, posiblemente relacionado con el asesinato del antiguo secretario de Trotsky, robó 60.000 $ del NKVD, se fue con su esposa y su hija a Canadá, y le escribió una carta a su jefe, advirtiéndole que, si a él o a su familia les ocurría algo, todo lo que conocía de las operaciones secretas soviéticas saldría a la luz, lo que reforzaba relacionando los nombres en clave de agentes secretos y topos soviéticos en Occidente. También escribió a Trotsky que un amigo de su hijo Lev era agente del NKVD. Pero éste, que creía que se trataba de una maniobra stalinista para sembrar cizaña, desconfianza y desunión, no le creyó. En 1953 publicó La Historia Secreta de los Crímenes de Stalin, posiblemente porque necesitaba dinero. La C.I.A. y el F.B.I. descubrieron que había vivido oculto en Estados Unidos durante 15 añosAunque utilizaron la maquinaria de la “caza de brujas” para que les informara de los nombres de los agentes soviéticos, dado su propio fracaso investigatorio, que deseaban ocultar, no estaban en condiciones de extorsionarlo, por lo que parece que sólo consiguieron que, en 1956, publicara El Sensacional Secreto Detrás de la Condena de Stalin, en el que mantenía que éste fue miembro de la Ojrana, la policía secreta zarista encargada de la seguridad de la familia imperial, la infiltración y desprestigio de los movimientos revolucionarios, y que esta fue la causa auténtica de las purgas de aquel, ya que dirigentes del NKVD lo habían descubierto y, junto con altos cargos del ejército, planearon un golpe de Estado. Recuérdese que Stalin era el encargado de la actividad terrorista, los asesinatos de policías y el robo en sucursales bancarias para financiar al Partido Socialdemócrata Ruso, que luego se escindiría en mencheviques y bolcheviques.

 

Y que varios miembros del mismo fueron descubiertos como agentes dobles, que ordenaban asesinar y delataban, sucesivamente, a sus jefes en ambas organizaciones, trepando en las dos, por lo que Lenin, desde su exilio en Suiza, ordenó asesinarlos, o llevarlos a su domicilio secreto en dicho país, para “juzgarlos” y “ejecutarlos”. Hoy algunos historiadores creen que hay indicios que lo corroboran ¿Habrá ocurrido lo mismo, en algún momento, con la banda terrorista VYL, Vascongadas Y Libertad, en vascuence Euskadi Ta Askatasuna? En 1963 la CIA consiguió que publicara otro libro, El Manual de la Contrainteligencia y la Guerrilla, a cambio del cual, además de sus derechos de autor, le consiguieron un puesto de investigador en la Escuela de Leyes de la Universidad de Michigan, puesto que era abogado. Aunque murió en 1973, un antiguo agente el FBI, le publicó, en el 2.004, un libro póstumo, La Marcha del Tiempo, historia anecdótica de la guerra fría. La KOMINTERN envió en 1936 a España a uno de sus miembros principales, Palmiro Togliatti, apodado Ercole o Alfredo, máximo dirigente del Partido Comunista Italiano, entonces en el exilio, y al húngaro Erno Gerö, apodado Pedro. Aquel se convertiría en el principal asesor del PCE y éste del PSUC. Inicialmente recibían instrucciones a través del Partido Comunista Francés, pero después utilizaron una emisora de radiofrecuencia, dos veces al día, directamente desde Moscú. El 17 de septiembre, Manuel de Irujo aceptó un segundo Ministerio sin Cartera. El 21 se nombró embajador en la Unión Soviética al Dr. Marcelino Pascua, miembro del PSOE, que sabía ruso y había vivido allí en 1932, investigando la sanidad pública soviética.

 

Fue recibido con unas muestras de afecto poco frecuentes entre los altos dignatarios bolcheviques, se le entregó el mejor palacio disponible para su embajada, y siempre le trataron con toda cordialidad. Por ejemplo, era una de las pocas personas a las que Stalin recibía casi cada vez que lo solicitaba. Sin embargo el Gobierno español se desentendió de él, a pesar de la imperiosa misión que le habían encomendado: obtener la ayuda de la Unión Soviética. El 22 las tropas fascistas conquistaron Maqueda, 45 kmtrs. al norte de Toledo, y a 80 de Madrid. El 24 Stalin autorizó la venta a España de entre 80 y 100 (las cifras aún no han podido ser contrastadas: incluso en los archivos secretos soviéticos hay discrepancias) carros de combate T-26 (yo siempre he creído que fueron T-27) imitación soviética del británico Vickers, aunque lo mejoraba al instalar un cañón de 45 mm., en lugar del británico de una libra (el T-27 lo mejoraba en mucho más; por ejemplo, llevaba un cañón de 50 mm., el mismo calibre que, 5 años más tarde, los nazis normalizarían como arma antitanque, aunque los cañones alemanes de calibre semejante eran mucho más efectivos, tal vez por unas menores tolerancias, es decir, más precisa, exigente, fabricación, empleo de mejores aleaciones y templado, todo lo cual produce mejor comportamiento térmico y aprovechamiento de la compresión de gases explosivos) y entre 50 y 60 aviones de caza, exactamente la cifra que el Comisario del Pueblo para la Defensa, el Mariscal de Campo Klimenti Vorochilov (amigo personal de Stalin, al que le encomendó la purga del ejército, fusilando a 16.000 Oficiales y altos mandos, entre ellos 8 Tenientes Generales) consideraba disponibles para ello.

 

Durante toda la guerra los soviéticos venderían a la República entre 623 y 648 aviones, entre 331 y 347 carros de combate, entre 714 y 1.228 cañones, y entre 338.000 y 498.000 fusiles. Stalin se había opuesto a la modernización del ejército, ya que no se fiaba de él. Pero, después de las purgas, cuando Alemania incumplía abiertamente las limitaciones de armas y tropas impuestas por los Tratados de Versalles, y no encontraba apoyo diplomático fiable en ninguna nación, emprendió la imprescindible renovación. La guerra española y el comportamiento pro-fascistas de los países democráticos, fue su oportunidad para financiar tal modernización y desprenderse del material obsoleto. Entre ellos destacan los fusiles y cañones, mal conservados y desajustados. Nos vendieron 10 modelos de fusiles, fabricados en 8 países, de 6 calibres distintos, todo lo cual constituía un verdadero problema para suministrar munición, piezas de repuesto y poder repararlos. Un 25 % eran franceses y austriacos del antiguo calibre 11, utilizados en los años 80 del siglo XIXº, pero fuera de uso a la vuelta del siglo. Sin embargo los carros de combate y aviones era lo más moderno que tenían. Podría decirse que, como hicieron los alemanes y, parcialmente, los italianos, quisieran experimentar, probar su comportamiento en combate. Pero, con ello, estaban poniendo al descubierto lo que, en ese momento, eran armas secretas. Y, también, evidenciando hasta qué punto la URSA era vulnerable al nuevo armamento alemán.

 

Una nota personal del Comisario del Pueblo para la Defensa a su amigo Stalin, pone de manifiesto el esfuerzo que hacían para proveer a la República Española, sobretodo en consideración a los negativos resultados que se obtenían y que, al final, iban a parar a manos de los alemanes, para que estudiaran concienzudamente todos sus defectos y debilidades, puesto que, en la lista de mercancías disponibles para la venta a los españoles, intercalaba “por mucho que nos duela”, añadiendo que lo más doloroso eran los aviones. Efectivamente los T-27 constituían el núcleo de las fuerzas acorazadas soviéticas que debieron hacer frente a la invasión alemana en 1941, si bien tanto en España como en Finlandia ya habían demostrado su débil coraza, y estaban pendientes de ser sustituidos por los T-34. Sin embargo los franquistas tenían gran respeto por sus cañones, pagaban 500 pesetas, casi dos meses de sueldo, a quien capturase uno de ellos, y los incorporaban a sus efectivos, disparando por detrás de los Panzer I, ya que eran más altos que ellos, y así protegían su débil coraza. Los republicanos no tuvieron opción de hacer nada parecido. Al final de la guerra los franquistas utilizaban 200 de estos tanques capturados, hasta que Hitler les vendió los mejores Panzer 4, el modelo con el que había invadido la URSA, con un cañón de 75 mm., cuando ya habían sido superados, y que Franco revendió a Siria, pensando que, por ser poco anteriores a los Panzer V utilizados por Israel en 1948, con cañones de igual calibre, podrían enfrentárseles, sin conocer que dicho país ya había adquirido Centurion, con cañones de 90 mm., lo que explica, parcialmente, su derrota de 1956, y su alianza con la Unión Soviética, ya que ningún otro país les vendía armamento, por prohibición de Estados Unidos.

 

El Polikarpov I-15 (más tarde redenominado Po-15, para evitar confusiones con los modelos Iliuchin) que en España se apodó Mosca (tal vez por provenir de “Moscú” y sus alas aflechadas, es decir, formando ángulo hacia atrás, lo que le permitía superar los 400 kmtrs./hora, toda una marca para un biplano) era realmente maniobrero, según las normas de combate entonces existentes, capaz de volverse en redondo en 8 segundos, y disparaba cuatro ametralladoras de 7’62 mm. a través del rotor de la hélice, cuando los modelos de la época empezaban a montarlas en las alas, lo que se demostró que dificultaba la consecución de blancos. El I-16 (más tarde redenominado Po-16) apodado Rata, quizás por su forma, de cola corta, o por el ratateo de su motor, y también Chato, igualmente por su desproporcionado motor en estrella, en relación a su corta longitud, lo que le hacía muy maniobrero, a pesar de poder alcanzar 462 kmtrs./hora, inigualable en aquel tiempo, era un avión ciertamente innovador, completamente metálico (los biplanos solían tener estructura de madera, para aligerar su peso, recubierta de lona tensada y encolada) que sustituía dos ametralladoras del modelo anterior por dos cañones de 20 mm., lo que le convertía, en su momento, en el avión mejor armado. Además tenía un inmenso escudo protector del motor, lo que le daba una gran resistencia a los impactos enemigos. En Rusia, además, reservaba del frío al motor, pero, en España, producía problemas de sobrecalentamiento.

 

La Legión Condor se vio sorprendida por este aparato, urgiendo al Gobierno alemán a poner en juego sus diseños más innovadores, a lo que se resistían, puesto que eran proyectos secretos. Efectivamente, al utilizar en España el Messerschmitt Bf-109 descubrieron su poderoso armamento, dando tiempo a los británicos a actualizar su Escupefuego (en inglés Spitfire) para poder enfrentársele durante la Batalla (del cielo) de Inglaterra. La mayor debilidad del Po-16 era su escasa autonomía: los nazis aprendieron que debían “entretenerlos” en combate, hasta que agotaran sus depósitos de combustible, por lo que debían retirarse. Entonces, durante el poco tiempo que permitía su buena velocidad (hasta la llegada de los más rápidos Me-109; quizás los británicos aprendieron de la experiencia española dicha táctica, que luego emplearon contra ellos en cielo inglés) debían perseguirlos y dispararles por la cola, donde eran bastante vulnerables. Los bombarderos Tupolev SB-2, apodado Katiuska, eran muy rápidos, y portaban una respetable carga de bombas, pero los Me-109 los barrieron del cielo de España. El bombardero ligero y de reconocimiento Polikarpov R-5, apodado Rasante, y su versión R-Z, apodada Natacha, no constituían ninguna innovación, y no estaban diseñados para operar en situaciones de inferioridad aérea, por lo que eran blancos fáciles para los modernos cazas alemanes. Entre el 24 y el 26 de septiembre, el Consejo Plenario de la CNT, reunido en Barcelona, representando a las federaciones locales y comarcales, aprobó la proposición de la Generalidad de entrar a formar parte de su Gobierno: otra contradicción más, respecto de la negativa dada a la del Consejo de Ministros.

Posiblemente el argumento decisivo era que así consolidaban el proceso revolucionario, embarbascado por el bloqueo de créditos y divisas para abastecer a las colectividades. 

 

André Marty informó a la KOMINTERN que, el 25, “un anarquista valenciano muy popular”, en un acto público en Madrid, había indicado que un Partido quería monopolizar la revolución, que si continuaba con tal política lo iban a machacar, y advertían a “un embajador extranjero en Madrid” que los asuntos españoles eran sólo cosa de españoles: era la peor forma de conseguir la colaboración exterior, que parecía no comprenderse, cuando ya se había reunido en Londres el Comité Contrario a la Intervención extranjera en la guerra de España. Quizás imitando el proceso efectuado en el Consejo de Ministros, el 26, José Tarradellas formó un nuevo Gobierno de la Generalidad, que integraba a todas las organizaciones obreras y republicanistas, incluyendo a los anarquistas, al Partido Socialista Unificado de Cataluña (por ejemplo, Juan Camarera, en Servicios Públicos) y hasta al Partido Obrero de Unificación Marxista (por ejemplo, Andrés Nin, en Justicia) pero excluía a Estat Català, quizás para evitar desavenencias con el Gobierno central, dada su tendencia obstinadamente separatistas, y a Unión Democrática de Cataluña, tal vez para no dar protagonismo a un directo competidor nacionalista. Es posible que la integración de ácratas y P.S.U.C. tuviese la intención de controlar y someter a aquellos. El 27 de septiembre los fascistas habían conquistado Toledo. Entre el 27 y el 1 de octubre desapareció el Comité de Milicias Antifascistas, integrándose sus departamentos y miembros en la Generalidad: con ello se conseguía acabar con la duplicación de poderes, de los anarquistas y de las autoridades republicanas

 

El crucero pesado –crucero acorazado o crucero de batalla, es decir, capaz de actuar en solitario, no sólo como escolta, según otras terminologías- Canarias, que había sido botado en 1931 por la esposa de Casares Quiroga, entonces Ministro de Marina, fue ultimado y, en su primera travesía, enviado a romper el bloqueo que la Flota republicana mantenía sobre el Estrecho de Gibraltar. En un disparo de suerte, a 20 kmtrs. de distancia –en España no existían aún equipos de R.A.D.A.R. para dirigir o controlar el tiro- tras sólo dos andanadas de acotación, acertó a reventar una caldera del rápido y maniobrero, aunque frágil, destructor Almirante Ferrándiz, al que hundió. El resto de la Flota gubernamental hubo de regresar a Cartagena, con lo que el ejército de Africa, a las órdenes directas de Franco, podía llegar sin impedimento a la Península, mientras la aviación extranjera podía dedicarse en exclusiva al bombardeo de objetivos leales al Gobierno legítimo: un suceso afortunado más que elevaba las posibilidades de Franco de convertirse en dictador incontestable. Dos personas organizaron el retorno de Franco a Salamanca, el 28 de septiembre, tras la ocupación de Toledo. Kindelán preparó la reintronización de Alfonso XIIIº, convencido de que era lo que iba a hacer Franco. Pero su hermano Nicolás le organizó una guardia mixta, de falangistas y requetés, que lo aclamaron como “Jefe” ¿Führer? ¿Duce? Conscientes de las consecuencias que implicaba, Mola expresó furiosamente su rechazo a que Franco aunase el mando supremo político y militar, mientras Queipo de Llano, más realista y deslenguado, masculló que era un hijo de puta, aunque los “historiadores” franquistas lo dulcifican cambiando el apelativo por el de canalla.

 

Sin embargo, Kindelán y Dávila consiguieron que todos lo aceptasen como jefe del “Gobierno” del Estado español mientras durase la guerra, tal como fue redactado el decreto de nombramiento por la Junta de Defensa Nacional. El 28 de septiembre, el Gobierno incautó las fincas urbanas abandonadas por sus propietarios, y al día siguiente se militarizaron las milicias populares, integrándolas en el ejército estatal de la República. A finales de mes se convocó una Conferencia en Bujaraloz, donde estaba instalado el Cuartel General de la Columna Durruti. Las colectividades aragonesas enviaron delegaciones, que constituyeron un Consejo de Defensa de Aragón, del que nombraron presidente a Joaquín Ascaso, primo hermano del dirigente ácrata fallecido al asaltar el cuartel de Atarazanas en Barcelona. Por las mismas fechas, Stalin se decidió a remitir alimento y otra ayuda humanitaria a España. Anthoy Eden reconoció que, a finales de septiembre, Alvarez del Vayo le había entregado documentos y fotografías que evidenciaban la intervención alemana e italiana en la guerra española. Teniendo en cuenta la tendencia política de los militares y marinos de Gibraltar, debían estar ocultando a su Gobierno el trasiego por el Estrecho. El 30 de septiembre, el obispo de Salamanca, Pla y Deniel, Presidente de Acción Católica, e impulsor de Acción Popular, que había cedido a Franco su palacio episcopal para que residiese en él, publicó su pastoral “Las dos ciudades”, remedo de la obra de San Agustín. En ella, por primera vez, se tacha de cruzada la sedición de los generales fascistas. Tuvo un impacto indescriptible en el abonado terreno de los parlamentarios británicos conservadores. Por ejemplo, Sir Henry Page Croft consideraba a Franco un valeroso caballero cristiano, y Ramsay que defendía la causa de la cristiandad contra el Anticristo.

 

El Cardenal Hinsley tuvo en su despacho una fotografía dedicada por Franco, hasta que terminó la II Guerra Mundial, ganaron las elecciones los laboristas y se empezó a considerar la improcedencia de mantener el fascismo en España. No es extraño que el Gobierno conservador británico, bajo el eufemismo de “Comité Contra la Intervención” internacional en la guerra de España, colaborase de tal forma en el triunfo del bando fascista. Más tarde, Claude Bowers, embajador de Estados Unidos ante el Gobierno de la República, escribiría que dicho Comité tenía por objetivo la victoria de los fascistas, sentenciando que se trataba del grupo más cínico y deshonesto que ha conocido la historia. Ese mismo día, 30 de septiembre de 1936, fue publicado por el que los fascistas llamaban, ampulosamente (dime de qué presumes… ) Boletín Oficial del Estado. Pero Franco suprimió “del Gobierno” y “mientras dure la guerra”, que se había acordado, con lo que se autoproclamaba Jefe de Estado vitalicio: era un nuevo golpe de Estado dentro del golpe de Estado. Al día siguiente, 1 de octubre, que se conmemoraría durante 39 años como “Día del Caudillo”, reiterando la felonía realizada –una más– se escenificó el “nombramiento” en el “salón del trono” de la Capitanía General (todo un simbolismo) de Burgos. Asistieron diplomáticos alemanes, italianos y portugueses. A Cabanellas, como presidente de la Junta de Defensa Nacional, le tocó ceremoniar su propia humillación. Y lo hizo perfectamente, dirigiéndose a él, como figuraba en el B.O.E., como “Señor Jefe del Estado Español”, rematando la faena con “os entrego los poderes absolutos del Estado”. Y a él ¿quién se los había dado? ¿De dónde le provenía tal “derecho”?

 

Franco le respondió que no le temblaría el pulso utilizando –sin medida– tal poder absoluto, se asomó al balcón para ser ovacionado y leyó un demagógico discurso, en el que figuraba la promesa de no dejar ni un hogar sin lumbre ni un español sin pan. Los “chistosos” lo modificaron diciendo que incendiaría (acabada la guerra lo cambiaron por que cobrarían leña) todos los hogares y que fusilaría a todos los españoles que se quedaran sin pan. Los “chistosos” lo modificaron diciendo que incendiaría (acabada la guerra lo cambiaron por que cobrarían leña) todos los hogares y que fusilaría a todos los españoles que se quedaran sin pan. Ramper, un cómico sevillano, forjado en la murga de la Alameda de Hércules, junto con el bizco Pardal, mientras se pudo celebrar el famoso carnaval de Sevilla, desaparecido, incluso hasta del recuerdo, superado por otros, que entonces no lo eran, junto con la libertad y la democracia, montó un espectáculo en el que, entre otras cosas, un falangista detenía a un soldado cuya bicicleta chirriaba. Le reprendía por estropear el “material de guerra”, y le daba una alcuza para requisar aceite de las viviendas cercanas, a lo que el soldado respondía: “Una gota de aceite que quedara será para el Eje”. Lógicamente, el juego de palabras era respecto del Eje Berlín-Roma, desde el que pretendían imponer el nazi-fascismo en Europa, más tarde ampliado a Tokio, con perspectivas mundiales, globalizadas. Ramper fue muy castigado por la represión fascista, hasta su muerte. Se comentaba que, en una ocasión, un comisario de policía le preguntó por qué no se enmendaba, si habría de estar pegándole siempre, a lo que contestó que, en realidad, la gente inventaba chistes y se los atribuía a él. Por ejemplo, uno que aparecía pintado por las paredes últimamente. Intrigado, el comisario le inquirió por dicha pintada, a lo que Ramper le respondió: “Sí, hombre, esa que pone: ni un hogar sin luz, aunque no haya pan, del día, ni un español sin leña”.

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