0010-Los eleatas

Para los pitagóricos todo el universo podía definirse mediante diez parejas de contradicciones o dicotomías: masculino/femenino, uno/múltiple, etc.. Esto es, en cierta medida, dialéctica, en el sentido filosófico hegeliano, al confrontar conceptos opuestos. Pero también es, en cierta medida, generalizar la contradicción, oposición o confrontación teológica zoroastrista a todo lo existente. Para los pitagóricos el origen del Universo no estaba en una materia concreta, sino en una ley o fórmula creacional. Mantenían la existencia de un logos matemático, racional, aunque ellos mismos fuesen bastante irracionalistas. Esto les hace antecedentes del Eu-anguelios según San Juan “En el principio fue el ¿verbo?” ¿el logos? Pero también a la teoría de las cuerdas (una vibración del vacío ¿es eso posible? Conclusión obtenida a partir de fórmulas matemáticas) y todas las subsiguientes: teoría de las membranas, los gránulos, etc..

Fueron pitagóricos distinguidos el médico Alcmeón de Crotona, el primero que mantuvo la preeminencia del cerebro en el psiquismo, y el astrónomo Filolao, el primero que planteó que la Tierra no era el centro del cosmos, sino que giraba en torno a la unidad. Jenófanes nació en Colofón, en la isla de Cos, en la costa iónica de Turquía, hacia el -570. En la colonia fenicia de Elea, en el sur de Italia, creó la primera escuela filosófica que se conoce, que, al parecer, sirvió de modelo para la “academia” [1] de Platón. En dicha ciudad murió en el -480. Para él la Tierra (¿Gea? ¿o la tierra, como elemento constituyente de la materia) era el origen de todo. Criticó la religión desde la filosofía, rechazando todos los dioses de todas las antiguas religiones, considerando que habían sido inventados a imagen y semejanza de sus creadores. Así, para los etíopes, los dioses son negros y chatos, mientras que para los tracios eran pelirrojos y de ojos azules.

También negó el politeísmo y afirmó la existencia de un solo Dios trascendente, en nada parecido a los hombres, puesto que era un ser perfecto por sí mismo, que permanecía constante en un mismo lugar, era inmóvil y eterno. Con ello cuestionaba la perfección de las leyes humanas que pudiesen variar, reformarse. Dios debía ser todo espíritu, todo oídos, todo ojos. Lo cual da una apariencia pasiva, de un Dios expectante más que un Dios actuante, Hacedor, Creador. Parménides vivió en Elea entre el -540, aproximadamente, y el -470. Entendía que Jenófanes era panteísta, que, al suponer que la totalidad descansa sobre sí misma, no diferenciaba el concepto Dios del concepto Universo, asemejando o igualando a ambos. Es exactamente el mismo argumento que ha seguido empleando la Iglesia Católica para rechazar que el Universo pudiera crearse a sí mismo, e incluso las tesis creacionistas del tan religioso Descartes. El Verdadero Ser no podía estar creado ni ser perecedero, sino ser de carácter estático, en eterno reposo y equilibrio, y sólo se podía desvelar a través del pensamiento.

Nuevamente el logos. Al final, el Ser y el pensamiento terminarían identificándose. Y esto le lleva a Hegel y su búsqueda del Ideal, de la perfección, principio y fin de todo. Y al Blas Infante del Ideal Andaluz. Sin embargo, para Parménides, la “opinión” sólo conduce a la apariencia y el engaño, lo que resulta poco compatible con la adquisición del conocimiento a través de la reflexión. Zenón vivió en Elea entre el -490, aproximadamente, y el -430. Algunos lo consideran dialéctico en el sentido de que era capaz de discutir cualquier cosa y aportar las argumentaciones más ocurrentes, e incluso contradictorias con los hechos probados. Pero, para mí, esto no es propiamente dialéctica. Mantenía que todo era estático, que el movimiento no existía, que el campeón olímpico Aquiles no podía adelantar a una tortuga, ni una flecha alcanzar el blanco, ni siquiera abandonar el arco, porque siempre habría un espacio anterior que recorrer, lo que llevaría el movimiento hacia el infinito, es decir, hacia la eternidad, haciéndolo, por tanto, imposible, impracticable.

“Razonando” por reducción al absurdo demostraba sus tesis llegando a conclusiones contradictorias, al partir de las tesis opuestas. Para mí esto es más retórico que dialéctico. El problema de la escuela eleata (todos los filósofos que estudiaron o enseñaron en Elea) es que se internaban en el estudio de la física del movimiento desde una perspectiva filosófica, por supuesto, sin el conocimiento matemático preciso. El “problema” del movimiento se resuelve mediante el cálculo infinitesimal. Newton aplicó su cálculo de cocientes diferenciales para comprender que el movimiento era expresable mediante la velocidad instantánea, la cual era la proporción del incremento de espacio recorrido en cada instante de tiempo.


[1] Este nombre proviene de un jardín de Azenas, que albergaba un templete en honor a Academo

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