1.905: La primera revolución rusa

Tres días más tarde Estados Unidos reconoció al nuevo “Estado”, llevó al istmo a su ejército, para “proteger” al nuevo país del intento de recuperación y “sometimiento” por parte de Colombia, acordó con los separatistas el mismo pacto que ya había firmado con el Gobierno colombiano, y financió la construcción del canal. Estados Unidos obtuvo del Gobierno cubano el arrendamiento “a perpetuidad” de Guantánamo, en la guajira guantanamera, para instalar allí una Base militar. Uruguay y Paraguay habían comenzado su consolidación como Estados. Particularmente la larguísima presidencia de José Batlle Ordóñez, de 26 años de duración, que se mantuvo hasta la llegada de la Gran Depresión, conllevó la prosperidad económica y la estabilidad política uruguaya. En 1.904, tras largas negociaciones, Francia y Gran Bretaña llegaron a un acuerdo secreto sobre Marruecos y Egipto, a partir del cual afirmaron un entente cordiale (cordial entendimiento) entre ellos. Era lo que Bismarck siempre había temido e impedido. Dicho acuerdo incluía acceder a las aspiraciones de Alfonso XIIº sobre un nuevo imperialismo africano, permitiéndole injerirse, compartiéndolo con Francia, en el sultanato marroquí, a los deseos italianos sobre Libia, en la que sabía que había petróleo, dato desconocido por los demás, a prospectar. Con ello se evitaba el riesgo de conflictos de fronteras comunes entre ambas potencias, al intercalar naciones de menor capacidad militar entre ellas. Los sucesivos Primeros Ministros húngaros (la dinastía Tizsa) de Austria-Hungría, así como la política en contra de Servia, generaron un movimiento de “solidaridad yugoeslava”. En esta situación, el archiduque Francisco José, sobrino del rey y heredero al trono, expuso su propuesta “trialista”, de una triple corona, con una jurisdicción eslava especial. Puede que fuese una solución, pero era demasiado complicada para que la debilitada monarquía austro-húngara pudiera llevarla a cabo. El movimiento paneslávico y los compromisos internacionales posiblemente lo habrían impedido. Rusia completó el tendido del ferrocarril transiberiano, llegando a Vladivostok, que en ruso significa “El poder sobre oriente”. Con el apoyo del excedentario capital francés, como ya había hecho con el ferrocarril transiberiano y diversos proyectos mineros, Rusia desarrolló, en muy poco tiempo, su industria pesada en grandes fábricas, en las que cifró grandes esperanzas de europeización.

Aún así, este esfuerzo, junto con el trazado del ferrocarril, desequilibró las finanzas del Estado ruso. Tampoco el escaso poder adquisitivo de los campesinos, cada vez más endeudados, debiendo pagar unos arrendamientos cada vez más cuantiosos, podía rentabilizar tales inversiones. Así, que, para atender las deudas o sus intereses y los dividendos de las sociedades estatales, se incrementó la exportación cerealística, agravando las hambrunas, que se extendían al ritmo de la explosión demográfica. Mientras tanto gran parte de las enormes propiedades aristocráticas o eclesiásticas permanecían con baja o nula productividad, incultas. Sólo los grandes pedidos de armamento, en definitiva, las compras del Estado, la afluencia de dinero público, servía para conjurar la crítica situación económica, estimulando la industria nacional. Pero, con ello, se creaba una falsa sensación de poder militar, de capacidad armamentística, que no era de muy buena calidad, lo que impulsaba al aventurerismo expansionista, militarista, cuyas consecuencias terminarían siendo catastróficas. La revolución soviética daría al traste con la rentabilidad esperada para dichas inversiones del capital internacional, ya que serían incautadas por el nuevo Estado. Japón veía amenazados sus dominios en Manchuria por el avance ruso. Durante largo tiempo intentó negociar la retirada de las tropas rusas y una delimitación de los intereses respectivos en dicha zona y en Corea. Pero Rusia se negó a ceder. Así que, tras declararle la guerra (lo que se niega en muchos textos históricos) aunque por sorpresa, sus lanchas torpederas, con máquinas de vapor, hundieron la Flota rusa del Pacífico, a la que aún no habían llegado noticias de dicha declaración, en la batalla de Chantung, y sitiaron Port Arthur (nombre de un Teniente de la Armada británica, al que se atribuía el descubrimiento de dicha ciudad china, llamada Luchunkuo, en la península de Liaotung) por tierra. La guerra se desarrolló parcialmente sobre suelo chino y en Manchuria. El envío de tropas al extremo oriente, con su avituallamiento, agravó la hambruna en Rusia. Para oponerse al pacto franco-británico sobre el Norte de Africa, en 1.905, Guillermo IIº realizó un impulsivo viaje a Tánger, donde proclamó al sultán “soberano libre”. Con ello, sin ninguna consecución práctica, consolidaba la necesidad de cooperación del entente cordiale, y los ponía sobre aviso respecto de una posible guerra con Alemania.

En Irlanda se fundó el partido radical Sinn Fein (“Nosotros Mismos”) cuarenta años antes que el Ejército Republicano Irlandés, por lo que interpretar que el primero es “el brazo político” del segundo parece completamente abusivo, al menos desde el punto de vista histórico. La Sociedad Fabiana, que propugnaba un socialismo no marxista, tuvo un considerable influjo en Gran Bretaña. A partir de sus miembros y del Partido Independiente del Trabajo (Labour) surgió el Comité de Representación del Trabajo (Labour) con cuyo apoyo los liberales obtuvieron de nuevo la victoria electoral en Gran Bretaña. A cambio exigieron que se implantasen las medidas sociales que Bismarck había impuesto en Alemania veinte años antes. Noruega pretendió autonomía en sus relaciones internacionales para poder negociar sus derechos de pesca y navegación. Oscar IIº se negó a autorizarle consulados propios, por lo que los noruegos decidieron disolver la unión con Suecia, tras 91 años. El príncipe Carlos de Dinamarca fue elegido rey de Noruega, como Haakon VIIº. Con ello acabó el predominio del Partido de los agricultores suecos, que había garantizado una neutralidad germanófila. Una alianza entre el Partido Socialista y el Liberal consiguió derrotar al “Progresista”, que, en realidad, era conservador, imponiendo el sufragio universal y el parlamentarismo. El pope ruso Gapon y su organización obrera llamaron a una manifestación, encabezada por un ostensorio, pidiendo pan y paz. El zar consideró que se trataba de una intromisión en sus facultades imperiales, que podía tener trascendencias políticas, incluso internacionales, y haría creer a los japoneses en la facilidad de la victoria, por lo que constituía traición a la Patria. Así que ordenó al ejército que disparasen contra ellos. Las consecuencias fueron catastróficas. Las huelgas y levantamientos populares se extendieron por toda Rusia.

En Moscú, según las tesis de Lenin, se formó el primer soviet, literalmente “consejo”, aunque, teniendo en cuenta que dicho término ha dejado de tener su consideración municipal (como el Consejo de Ciento catalán) sino que tal designación se ha quedado reservada a pequeños grupos decisorios o asesores, que acaparan poder, como los Consejos de Administración o el Consejo del Reino, en el que, entre otros, participan los anteriores Presidentes de Gobierno y Esperanza Fuenciscla Aguirre y Gil de Biedma, creo que hoy se debería traducir como “asamblea”. La organización obrera de Gapon desapareció, y sus miembros pasaron a formar parte de los sindicatos obreros, incluso de los anarquistas, o del Partido Obrero Socialdemócrata. El Gobierno envió la Flota del Báltico a Vladivostok. Se había fletado el más moderno Acorazado ruso, con la más avanzada tecnología, el “Príncipe Potemkin”, que se puso a las órdenes del más viejo de los Almirantes, miembro de la familia real, con sus métodos obsoletos. Como era habitual en las Marinas en el siglo anterior, revendían las provisiones, repartiéndose los beneficios la Oficialidad, mientras la marinería pasaba hambre o comía tocino rancio y carne y viandas putrefactas. Se organizó una comisión de protesta, mediante sorteo, que el Almirante consideró motín, ordenando que se les fusilara. El pelotón de fusilamiento disparó al vacío, sin herir a los condenados. El Oficial al mando ordenó repetir el fuego, a lo que, en presencia del Almirante, la Oficialidad y la marinería, a la que debía servir de escarmiento, el pelotón se negó. Siguiendo las normas reglamentarias, el Oficial al mando disparó su pistola contra los miembros del pelotón insubordinado, por lo que el resto de los marineros se amotinó y lanzaron al mar a todos los Oficiales. Toda la Flota del Mar Negro se lanzó contra el Acorazado, pero no había ningún otro Acorazado ruso que pudiese alcanzar su velocidad ni resistir su potencia de fuego. Finalmente embarrancó en Rumanía, donde sus marineros fueron perseguidos como desertores. Al llegar la noticia a Odessa parte del ejército y la población también se sublevaron, debiendo enviarse gran número de tropas para someterlos. Al conocerse en la base de Kronstatd, cercana a Sankt Peterburg, donde los anarquistas tenían gran influencia, también se sublevaron.

El zar intentó frenar el proceso revolucionario prometiendo aprobar una Constitución y convocar la Duma o asamblea popular. Es la que la literatura comunista denomina “Duma de la esperanza del pueblo”. La dirección del Partido Obrero Socialdemócrata, completamente sorprendida por los acontecimientos, apenas dos años después de haber debatido sobre si era posible o no la revolución en Rusia (algo que ya Marx había respondido en una carta pública al director de un periódico, aduciendo que las circunstancias objetivas económicas y sociales podían impulsar u obstruir la revolución, pero el triunfo al final correspondería a la voluntad popular ¿quién tenía razón, en definitiva?) trató de encabezarla, organizarla. Pero ya era tarde, y su improvisación, su falta de previsión, de análisis de a realidad, permitió que fuese derrotada. En Londres, dicho Partido volvió a reunir su congreso. Se analizaron las posibilidades de la revolución armada y la constitución de soviets por todo el imperio ruso. Ahora nadie se atrevía a cuestionar los planteamientos de Lenin. A consecuencia de la que los analistas soviéticos denominarían primera revolución rusa, se revocó el manifiesto de Nicolás IIº, tratando de disminuir la conflictividad, permitiéndose, bajo el Gobierno de Mechelin, una democratización de la Dieta finesa. Murió el General Brazza, italiano nacionalizado francés, explorador y comisario de Gabón, Congo central (en su honor su capital se llamaría Brazzaville) Ubangui y Chad, territorios que había conseguido casi siempre de forma pacífica. Siempre se mostró contrario a que la colonización la realizasen empresas privadas. La Flota del Báltico rusa, que, aunque tenía algunos acorazados modernos, estaba estructurada para defender un mar casi interior, por lo que la mayoría de sus buques eran anticuados y diseñados para aguas costeras, fue localizada por la japonesa, que la esperaba en los estrechos de las islas de Tsuchima, en el Mar del Japón, entre dicho país y Corea. Los rusos debían pasar por allí porque sabían que en ambos países fondeaban Flotas japonesas, y tratarían de alejarse lo más posible de los dos. Los artilleros japoneses hacían prácticas visuales, desde siglos atrás, contando estrellas en las noches despejadas.

Lo cierto es que tenían una puntería insuperable. Un crucero japonés descubrió a dos buques-hospitales rusos, que navegaban rezagados, con las luces encendidas, comenzando la persecución. Pudieron hacerlo porque los buques japoneses eran más rápidos. Además, en la larguísima travesía por aguas tropicales (parte de la Flota, tras haber atacado inexplicablemente a la Flota pesquera británica en el Mar del Norte, causando un enojoso incidente diplomático, que pudo suponer colaboración occidental, británica, en concreto, facilitando más información a los japoneses, rodeó Africa, y otra parte cruzó el Mediterráneo y el canal de Suez a Port-Said) donde encontraron problemas diplomáticos (forzados por los japoneses, que amenazaron con considerarlo alianza o apoyo al enemigo) para poder atracar y repostar carbón, los fondos de los buques rusos se habían incrustado de fauna (percebes) y flora marina, sin carenar, enlenteciéndolos aún más. Durante todo su recorrido habían recibido homenajes de los países en donde fondeó y repostó, les hicieron fiestas a los blancos que iban a poner en su sitio, a dar un escarmiento, a los pretensiosos y cobardes (hizo furor el hecho de que no había habido previa declaración de guerra, igual que hace actualmente Estados Unidos en todas sus invasiones desde hace 70 años, lo que en tal caso era mentira) hombrecillos amarillos, lo cual era relatado por las publicaciones periódicas y las representaciones diplomáticas y consulares locales. Así que los japoneses conocían perfectamente su itinerario, su situación en cada momento y su pasmosa parsimonia en los desplazamientos. Los japoneses esperaron en Corea.

El Almirante Marqués Togo, que había participado en la guerra entre Satsuma y Gran Bretaña, en la guerra contra el chogunado, la primera batalla naval japonesa en que ambos bandos emplearon Flotas modernas, artífice de la aniquilación de la Flota del Pacífico rusa en Port Arthur, como Comandante en Jefe de la Flota Combinada (de ataque y desembarco) japonesa (sería tutor del príncipe Jirojito y Almirante de Flota británico honorífico, a que, siendo Oficial de 3ª clase japonés, se enroló como cadete en la Armada del Reino Unido para mejorar su instrucción, en su entierro buques británicos, estadounidenses, franceses, holandeses, italianos y chinos participaron en un desfile naval en Tokio en su honor ¿por qué?) utilizó nuevos proyectiles de cabeza deformante de melinita, que se esparcían sobre las cubiertas, de menor grosor que los paramentos verticales, como si fuesen explosivo plástico (conocido como “goma”) del que se emplea en demoliciones, afectando, con pocos impactos, a los almacenes intermedios de municiones, que sólo se usan durante combates prolongados o previstos con antelación. Además los gases que producen dejan ciego, y su nauseabunda pestilencia produce situaciones de desfallecimiento. En cambio los rusos continuaban con granadas redondeadas, de escaso poder de perforación en las recias corazas japonesas. Togo, sacando provecho a su superior velocidad, adelantó a la Flota rusa en paralelo, y, en una complicada y arriesgada maniobra (en la que los inmensos Acorazados pueden embestirse unos a otros si no son precisos en sus evoluciones) colocó a la suya en perpendicular (“cruzar la T”) a la formación rusa. Utilizando su artillería primaria, de gran calibre, de sus torretas de proas, especialmente concebidas para disparar en elevación, a gran distancia, algo que no podían hacer el resto de buques, ni se pasaba por la imaginación, ya que dichas torres sólo se utilizaba para impedir o favorecer la fuga, mientras que los combates se dirimían dándose las bordas, al viejo estilo, con la artillería secundaria, más numerosa, de menor calibre y ángulo de tiro, tras dos días de persecución causaron a los rusos un desastre inimaginable.

El resto de la Flota, los buques más rápidos, dispersos en la huida, fueron hundidos por las lanchas torpederas japonesas. Sólo escaparon 4 cruceros (entre ellos el que sería mítico Aurora, que bombardeó e iluminó con sus reflectores el Palacio de Invierno para el asalto bolchevique, dando inicio a la revolución soviética) y dos destructores, la mitad de ellos huyendo hacia el Sur, que eludieron el combate, buscando refugio en la Base estadounidense de Manila. Tampoco por tierra pudieron derrotar a los japoneses. Estos habían desarrollado la táctica, para sacar todo el provecho a las armas de repetición, de avanzar cinco pasos, al tiempo que recargaban sus armas, poner rodilla en tierra, apuntar y hacer fuego, originando incalculables pérdidas a los rusos. Mientras éstos continuaban atacando a la bayoneta, según era tradicional. Los rusos emplearían tal experiencia durante la batalla de los lagos Masurianos, en la Iª Guerra Mundial, contra los alemanes. La situación en tierra se hizo insoportable para ambas potencias, dadas las insospechadas bajas de sus ejércitos. Así que acordaron un armisticio, por el que China, sin haber sido consultada previamente, debía entregar Manchuria, o, más exactamente, la concesión para tender la vía férrea submanchuriana, y la península de Liaotung, anteriormente arrendada a Rusia, como zona de interés de Japón, que aparecía como un neto triunfador, aunque las luchas de los últimos meses estuvieron muy equilibradas en la crueldad, sufrimientos y falta de triunfos claros. Rusia, la primera nación europea en ser derrotada por una nación asiática en la Edad Contemporánea, debió, además, ceder a Japón el Sur de la isla Sajalín, Karafuto para los japoneses. Adicionalmente Japón obtenía el “protectorado” sobre Corea, sin que tampoco le hubiesen pedido parecer a dicho país. Para la dinastía China la situación era especialmente terrible, porque cedía su territorio de procedencia familiar. Esto significaba que no sólo se había granjeado el odio de la población autóctona, sino que difícilmente podría recurrir a sus parientes, a los lazos tribales, para que acudiesen en su apoyo. Tras la conmoción que ello supuso, fracasado el intento de levantamiento popular tradicionalista de los boxers, se volvió al reformismo, abortado 7 años antes. No obstante ni se reconocieron los errores cometidos ni se liberó ni restituyó en su poder al auténtico emperador.

Así se encomendó la modernización del ejército, imitando al triunfante modelo japonés (que imitaba a su vez al estadounidense) al General Yuan Chij-k’ai. Se abolieron la prohibición de los matrimonios mixtos entre machúes y chinos, que ya no tenían sentido como forma de mantener la “pureza” y diferencia racial de la minoría dominante, y los exámenes literarios para el funcionariado. Esto suponía, teóricamente, el fin del predominio confuciano. La sociedad china se abría así a nuevas reformas. Pero, con ello, la dinastía manchú perdía su último apoyo, la última lealtad, la del funcionariado, que llegaba hasta las últimas regiones y comarcas con los mandarines. Los intereses capitalistas, crematísticos, los sobornos, lo impregnaron todo. Si bien es cierto que el confucianismo tampoco había sido una barrera eficaz ante ello, ahora todo sería peor. Y con un pueblo cansado y desesperanzado, que no estaba dispuesto a entusiasmarse apoyando ni a los reformistas ni a los revolucionarios. En la India las reformas Morley-Minto impusieron una nueva descentralización. Esto supuso un incentivo para la creación de la Liga Mahometana. Se hizo obligatorio que en los gabinetes del virrey y de los gobernadores de Madrás y Bombay hubiese una personalidad hindú, y dos en el Consejo del Secretario de Estado para la India, en Londres. El poder legislativo aumentó el porcentaje de los votos hindúes, y que se pudieran elegir a nativos para los consejos correspondientes. En el Consejo Central del imperio los electos eran minoría frente a los designados. Además se les obligaba a votar a favor del Gobierno de la India. Sin embargo en los Consejos provinciales los electos eran mayoría, y tenían libertad de voto para oponerse a sus respectivos Gobiernos. En 1.906 se desarrolló la Conferencia de Algeciras, a petición del sultán de Marruecos, para dar una salida airosa a Francia a su abandono de dicho país, forzada por la beligerante actitud alemana. Es lo que se denominó primera crisis de Marruecos.

 

Pero el malestar británico por la amenazadora construcción naval alemana (en la que se estaba estudiando incorporar las “lecciones” japonesas de la batalla del Estrecho de Tsuchima, aumentando el número de cañones colocados en grandes torretas, especialmente en el eje longitudinal, y su tiro en elevación) que la obligaban a realizar similares inversiones en su Flota, los acuerdos secretos con Italia, sobre Libia, y España, que aspiraba a reconstruir un imperio en Africa, que la presencia alemana impediría, y que recibió el “protectorado” sobre Tetuán y Larache, y, compartido con Francia, sobre Tánger, Casablanca y parte de Marruecos, para que las posesiones francesas no llegasen a limitar con Egipto, ni a situarse frente a Gibraltar –estrategia de evitar fronteras comunes o puntos de fricción con otras grandes potencias- así como la inocencia política de Estados Unidos, que no llegaba a enterarse de lo que ocurría (éste, además de la implicación en la Iª Guerra Mundial, de cuyo beneficio en cuanto a poder marítimo no pareció darse cuenta, fue uno de los motivos del aislamiento de Estados Unidos en el periodo de entreguerras) obligaron a Alemania, que se sorprendió al constatarse sola, junto con Austria-Hungría, pese a los muchos Tratados anteriores, a que reconociese la “posición singular de Francia” en Marruecos. De modo que quedó derrotada, frustrada y rabiosa. Para compensarla se le dio participación en el tendido y explotación ferroviaria y en el Banco de Marruecos. El Presidente de Gobierno portugués, Joao Franco, impuso un régimen autoritario, casi una dictadura, plagada de escándalos. Los analistas de la Armada británica, tras estudiar la batalla de Tsuchima, asimilaron la lección de la guerra naval ruso-japonesa. En parte porque los japoneses encargaron a astilleros británicos nuevos acorazados con diseños adaptados a dicha experiencia. En base a ello proyectaron un acorazado sin artillería secundaria, que “sólo” portaba 10 cañones de 305 mm., en lugar de los 4, más otros muchos de calibre inferior, habituales. Lo denominaron Dreadnought (“El que nada teme”) y supuso una auténtica revolución naval. Además sustituyeron en él el motor de cilindros con pistones móviles oscilantes, alternantes, por turbinas de vapor, con lo que podía llegar a los 21 nudos.

Esto le permitía alcanzar a naves más ligeras, menos artilladas y acorazadas, o, alternativamente, rehuir el combate, si se consideraba en inferioridad. Clemenceau sustituyó a Combes como Presidente del Gobierno francés. Con estos dos gabinetes se impuso netamente la separación de la Iglesia y el Estado, en lo que contaron con la colaboración de Aristide Briand y sus socialistas democráticos. Se volvió a revisar el caso Dreyfus, que fue absuelto. En Italia se nacionalizaron los ferrocarriles, se crearon los seguros obreros obligatorios y la Seguridad Social, se autorizaron los sindicatos y se produjo una clara recuperación económica. Rusia inició una serie de reformas agrarias, que incluían la disolución de los mir o comunidades rurales, la limpieza de los campos y la colonización de Siberia, que, dado lo contradictorio de tales medidas (se apoyaba la explotación capitalista de las tierras) y el esfuerzo que exigían a la población (migración a la inhóspita Siberia, a donde se enviaban a los deportados, a los convictos) no pudieron solucionar los conflictos sociales. Los Jóvenes Turcos desesperaron de los métodos pacíficos, decantándose por la oposición violenta. Tras 7 años de guerra, Lothar von Throtha y sus 14.000 soldados consiguieron dominar la insurrección de los jereros y los joijoi (hombres-hombres) joejoen, hottentoten (“tartamudos”, en holandés antiguo) u hotentotes (ya antes habían sufrido el genocidio de portugueses y holandeses, luchando por mantener sus tierras de pastoreo, en el siglo XVIIº en 3 ocasiones, en que no sólo debieron enfrentarse a las armas de fuego y a la caballería, sino a las nuevas plagas blancas, como el sarampión y la viruela) tras aniquilar al 75% de su población, unas 80.000 personas, en el Africa Suroccidental Alemana, la actual Namibia. En realidad las colonias africanas alemanas, excepto Togo, fueron un fracaso, casi siempre deficitarias, con pocas inversiones privadas, de modo que no llegaron a representar el 1% del comercio exterior alemán. La oposición persa, que aglutinaba amplios sectores de población, se levantó en armas, se eligió una Asamblea Nacional consultiva, por estamentos, y se aprobó una Constitución, cuyo núcleo continuó vigente hasta la sublevación de al-Yomeiní.

La comisión franco-británica para resolver los problemas del expansionismo por Oceanía se sustituyó por un condominio, que resultó la fórmula definitiva. Los liberales intentaron un golpe de Estado en Cuba, lo que Estados Unidos aprovechó para invadir de nuevo la isla, haciendo uso del “añadido de Platt” a la Constitución de ésta, como si tal intento hubiese puesto en riesgo su independencia, como si los liberales pretendieran entregarla a alguna potencia extracontinental. La ocupación duraría 3 años. Bajo el mandato de Eloy Alfaro, la Constitución de Ecuador estableció la separación entre la Iglesia y el Estado. En 1.907 murió Musaffar-ud-Din, sucediéndole su hijo, Mujammad Ali, como chaj de Persia. Gran Bretaña y Rusia se la repartieron, sentando un precedente que se repetiría al inicio de la IIª Guerra Mundial, y cuyas consecuencias antiimperialistas y vindicativas perduran hasta la actualidad. Rusia se quedó con el Norte y el centro, incluyendo Tejerán y Esfaján, el Reino Unido con el Sudeste, donde sabían que había petróleo, limítrofe a la India, y el resto, que dejaban a los insurrectos, debía ser neutral. Igualmente llegaron a un compromiso de alianza que configuraba una triple entente, capaz de enfrentarse a los imperios centrales. Más aún considerando los acuerdos secretos con Italia, que la harían cambiar de bando. Murió Oscar IIº, que fue sucedido por Gustavo Vº como rey de Suecia. El noruego, en realidad, neonoruego, un idioma artificial, como casi todos los que se utilizan como “demostración” nacionalista, como “hecho diferencial”, inventado por Ivar Aasen a partir de vestigios de un antiguo idioma desaparecido, fue declarado idioma oficial de Noruega. En la actualidad se intenta dar marcha atrás a tal despropósito, volviendo a un idioma escandinavo común: todos los libros de texto escolares se imprimen en tres columnas, con las tres lenguas escandinavas, para los tres países antiguamente unidos. Algo innecesario si se hubiese conservado el idioma común, la facilidad de comunicación entre el mayor número posible de personas, la vista en el futuro y no el retorno al pasado ancestral, tribal, reinventado por los nacionalistas. El Almirante von Tirpitz analizó las consecuencias del Dreadnought.

En base a ello ordenó modificar los acorazados de la clase Nassau, que ya estaban en gradas de montaje, aumentando su artillería primaria, aunque sin eliminar toda la secundaria. El resultado fueron unos buques más equilibrados, efectivos, de mejor coraza, aunque algo más lentos. Este tipo de buques de combate eran tan inmensamente superiores a sus precedentes que, de inmediato, dejaron a todos obsoletos. Ningún otro buque de guerra se les podía enfrentar, ventajosamente. Ambas potencias comprendieron rápidamente lo que esto significaba: se partía de cero, era cuenta nueva. Ya no contaban los demás buques, sólo los nuevos acorazados. Es decir, Alemania y Gran Bretaña estaban en igual situación en caso de guerra en el mar. Gran Bretaña inició un febril plan para recuperar su ventaja. Contaba con mayor número de astilleros, desplegados por todo el mundo. Alemania intentó continuar con tal esfuerzo. Pero resultaba evidente que, si los británicos se centraban en ello, asumían los sacrificios (coste de oportunidad) que suponía, terminarían recuperando la ventaja. Así que la Marina de guerra alemana comenzó a instigar que, si había que entrar en guerra con Gran Bretaña, debía ser lo antes posible, sin dar ocasión a que volviesen a imponer distancias, la superioridad de su Flota de combate. Los 60 representantes del Consejo imperial de Viena pasaron a designarse en elecciones generales, aunque por el método mayoritario, en 516 distritos. Sin embargo los eslavos eran mayoría en él, lo que dificultaba la formación de un Gobierno. En Hungría (Transleitania) la situación era semejante. Ochenta y una ciudades, trescientos treinta y dos condados y los parlamentarios de Croacia y Eslovenia enviaban a la Dieta de Budapest a sus otros 60 representantes, elegidos de un censo del que se excluían los analfabetos, lo que producía una sesgada presencia ciudadana y burguesa. Es lógico que de todo ello sólo pudieran resultar tendencias disgregadoras. La única autoridad unitaria era el emperador austro-húngaro, que podía nombrar Ministros, y tenía el mando supremo del ejército. A través de él y de la burocracia el emperador gobernaba, realmente, por encima de los Ministros, apoyándose en los grupos mayoritarios del Consejo y la Dieta o die Tag, “el (debate) Diario”. En estas condiciones se comprende lo terrible que podía llegar a ser la falta de herederos o las discrepancias de criterios de éstos con respecto al emperador.

La oposición turca se unificó en el Comité para la Unidad y el Progreso, que cosechó un rápido apoyo en toda Turquía. El zar no tenía el menor interés en animar una oposición en la Duma, por lo que, cuando creyó que controlaba la situación, la disolvió. Entonces volvió la agitación popular, de modo que tuvo que convocarla de nuevo. Es la que los historiadores soviéticos denominaron “Duma de la ira del pueblo”. En ésta los Partidos KD y Obrero Socialdemócrata consiguieron una destacada presencia, por lo que el zar la disolvió de nuevo, cambió la ley electoral, y volvió a convocarla, como se había hecho anteriormente en Francia, ocasionando las revoluciones de julio y la caída definitiva de la monarquía. Esta tercera Duma es la que los historiadores soviéticos conocen como “Duma de los señores, los popes y los lacayos”. A partir de entonces las huelgas, los disturbios y los ataques terroristas se sucedieron. Mientras, la policía y los espías infiltrados, a los órdenes de Stolipin, controlaban el país mediante la represión sistemática. Se conocen casos de policías y miembros del Partido Obrero Socialdemócrata que escalaban puestos en ambos organizando ataques terroristas y denuncias contra sus respectivos jefes. A los que se descubrían, se les acusaba de ello, Lenin los llamaba a Suiza, donde esperaban que se les encomendase un cargo superior. Pero, en vez de eso, eran juzgados por un tribunal del Partido y se les arrojaba por un barranco. Estos antecedentes iban a tener su propia interpretación, intentando hacerla justificatoria, para los excesos de los stalinistas.

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