1.900: La guerra de independencia de los boxeadores

Se dio la paradoja de que los trayectos más distantes, donde rutas y compañías alternativas mantenían una competencia insufrible, por debajo de los costos, se compensaba con carísimos precios en las cortas distancias, en las que no existía tal competencia. Este sería uno de los factores que iba a estimular la implantación de los automóviles, en especial los de uso múltiple, camiones y camionetas, utilitarios o pick-up (“carga superior”, “poner por encima”, por la caja abierta) como lo llaman los americanos. El campo sufrió una concentración en pocas explotaciones latifundistas, muy mecanizadas y tecnificadas. Y los campesinos sufrieron la proletarización, tanto por su emigración a las grandes ciudades fabriles como los que persistieron en modos de vida en peores condiciones que las rentables pequeñas granjas de épocas anteriores. Lenin, que analizó este devenir, concluyó que habían desaparecido las bases de la república jeffersoniana, por lo que sólo cabía esperar un derrotero conservadurista, propio del capitalismo monopolista al que se llegaba. Surgen entonces dos corrientes en Estados Unidos, ambas disconformes con la evolución liberal. Por un lado una tendencia del darwinismo social, relacionada con las teorías de Herbert Spencer, que interpretan el liberalismo económico como un peligro para la libertad de la vida. Y un movimiento progresista que buscaba limitar, de forma reglamentaria, los excesos del liberalismo, precisamente en la línea de defender las libertades individuales, que se veían amenazadas. Parece que no hemos progresado nada desde entonces. La consolidación política lograda por Piérola fue continuada en Perú por José Pardo y Barreda. Durante esa década se había conseguido imprimir en huecograbado, comunicarse por radiotelégrafo sin hilos, o viajar en dirigible de estructura rígida de aluminio, del tipo del financiado por el conde Von Zeppelin. En 1.900 los ingleses pudieron, finalmente, dominar Ghana. Todos los países europeos se habían embarcado en la competencia imperialista. Para entonces Holanda sólo representaba el 1’1% de la superficie y el 12’4% de la población el imperio que dominaba. Bélgica el 1’3 y el 36%, respectivamente. El Imperio Británico el 1’5 y el 11’5 sobre el suyo. Portugal el 4’2 y el 38’3 sobre lo que le quedaba del suyo. Francia el 5 y el 46, respectivamente. Y Alemania el 16 y el 84 de su imperio.

Superaban el millón de habitantes Londres, París, Hamburg, Berlín, Viena, Sankt Peterburg, Moscú, Estambul, Tokio, Chicago, Nueva York y Buenos Aires. El Partido Socialdemócrata ruso, siguiendo las tesis de Lenin, se introducía en el sindicalismo, ampliando su base entre los obreros de las grandes ciudades, de Sankt Peterburg (uno de los mayores centros industriales de su época) y Moscú, sobre todo, y, mediante contactos epistolares, y a través de la revista Iskra (“La chispa”, en vascuence sería Izpe, que me parece relacionada con el nombre Itziar) distribuida a una minoría mediante correo certificado, conseguía la adscripción, o la simpatía, de afamados intelectuales y políticos radicales. El Ministerio del Interior ruso comenzó a considerar un problema a dicho partido político, y realizó una labor de infiltración de la ojrana en él. Otra línea de obstrucción fue atajarle su ascendencia sobre el proletariado, imponiendo una organización obrera dirigida por el sacerdote Gapon, a imitación de los sindicatos católicos (“amarillos”, por la bandera del Estado del Vaticano con la que acudían a las manifestaciones, plagadas de banderas rojas y rojinegras de los sindicatos revolucionarios) propugnados por la doctrina social de vaticana, o los sindicatos cristianos, en términos más generales. También la burguesía e intelectualidad más progresista, aunque no revolucionaria, intentó cortar el paso a la extensión del marxismo, consolidando una oposición liberal, conciliadora, que denominaron “alianza de la liberación”. Su núcleo era el Partido Constitucional Democrático, en siglas KD, por lo que, popularmente, se le conocía como KDT o cadetes. El zar continuaba con su estrategia de pogroms, que no sólo no impedía la radicalización social, sino que impelía a los judíos a organizarse para su defensa, siguiendo la estrategia del movimiento sionista internacional. El grupo más progresista e intelectual de éstos terminaría integrándose en el Partido Socialdemócrata. Italia y Francia llegaban a un acuerdo secreto sobre el Norte de Africa, por el que aquella se aseguraba Libia, algo que los imperios centrales no podían garantizarle.

A cambio, Francia rompía la triple alianza, de modo que, en caso de guerra, era más probable que se mantuviese neutral o incluso que apoyase a Francia, sin que Alemania sospechase lo que estaba pasando, continuase creyendo que contaba con un aliado que le apoyaría en una guerra contra Francia. La diplomacia secreta se analizaría como una de las causas de la Iª Guerra Mundial. En Alemania se promulgó el código civil. El príncipe de Hohenlohe-Schillingsfürst fue sustituido por Bernhard von Bülow como canciller. Tras dos años de guerra, Francia conquistó el reino de Borne y Kanen, restaurado y ampliado por el negrero Rabej. La presión rusa obligó a Persia a realizar importantes concesiones comerciales, que instigaron una fuerte oposición. Las “zonas de interés” en China podían delimitarse por las líneas férreas que las unían. Sin embargo había otra forma menos tangible, oculta, relacionada con los bajos y asimétricos aranceles, o el control de las más importantes industrias nacientes, mediante la participación en capital. Los sectores tradicionalistas chinos insistían en que sus inmensos imperio y ejército, ahora modernizado con fusiles, podían restablecer la dignidad del país. La emperatriz viuda china exaltó a la opinión pública, apoyando a las sociedades “secretas” en contra de los extranjeros. Especialmente a una de este tipo, que se conoce como boxers, “boxeadores”. En realidad eran luchadores de kung-fú, o, en términos más amplios, practicantes de artes marciales. Eran rebeldes a la autoridad imperial manchú, que consideraban un poder extranjero más, aliado con los “bárbaros occidentales”, así como contra la baja aristocracia, en la que se apoyaba la dinastía reinante. Su nombre original era “El puño luchador por la justicia y la unión”, en chino I-jo ch’uan. Más tarde se transformó en “Liga por la justicia y la unión”, en chino I-jo t’uan. Tras un cierto tiempo de indecisión consiguieron convertirla en un movimiento de apoyo al poder establecido, en contra sólo de los extranjeros de “occidente”. Atacaron fábricas, líneas de ferrocarril, distritos comerciales, barrios de embajadas, iglesias, religiosos, y cuanto les pareciese “occidental”. El ambiente estaba sobrexcitado por una gran hambruna. El Gobierno debió repartir mijo entre la población, mientras los extranjeros seguían con sus negocios, sobornando al funcionariado y a las autoridades, lo que contravenía todos los fundamentos del confuncianismo.

El 21 de junio, cuando consideraron que todo el pueblo estaba de su parte, el Gobierno declaró la guerra a las potencias extranjeras, y, sumando el ejército regular a los rebeldes, atacaron el barrio de las embajadas de Pekín, aunque éstas ya habían recibido tropas de defensa, con las que resistieron los ataques durante 55 días. Sin embargo la desconfianza entre el poder imperial y los rebeldes era mutua. La “Liga” pidió armas modernas al Gobierno, y el ejército se negó a facilitárselas. Argumentaron que, si la jugada salía mal, la emperatriz viuda debía mostrarse ajena a lo ocurrido, culpando de todo a los exaltados. Posiblemente también le hicieran ver que, si “salía bien”, quizás tuvieran que defenderla de los triunfadores rebeldes, y que esto sólo podrían hacerlo si carecían de tales armas. El asesinato del embajador alemán llevó a que Gran Bretaña, Rusia, Francia, Italia, Austria, Alemania, Estados Unidos y Japón enviaran un ejército expedicionario, que, tras duros enfrentamientos, en los que los chinos llegaron a capturar combatientes extranjeros, éstos terminaron imponiendo su ventaja armamentística y organización militar. En agosto conquistaron Pekín, obligando a la Corte a huir a Chenxi. La India exportaba 137 millones de libras de té a Gran Bretaña, mientras China había quedado relegada a sólo 24 millones. Las plantaciones de té de Assam se hicieron famosas por su crueldad. Sus trabajadores, conocidos como culíes, no eran sino esclavos. Aprovechándose de su ignorancia y de su hambre se les hacía firmar contratos abusivos. Carecían de viviendas, recibían un trato brutal, con castigos corporales, raptos y asesinatos impunes, en caso de resistencia. Todo ello elevó su mortalidad a índices increíbles. Pandit Ram-kumar Vidyarazna describió su situación en un libro semejante a “La cabaña del tío Tom”, que se había publicado 48 años antes. Pero no sólo los trabajadores del té sufrían tal maltrato. En toda la India eran habituales jornadas de trabajo de más de 15 horas diarias, con salarios de hambre, empleo infantil y falta de viviendas. Sólo la independencia, pero, sobre todo, la ayuda que recibió entonces de la Unión Soviética, conseguiría cambiar, en parte, con tal situación. Los dominadores, pretendiendo mantener el control del mercado hindú, su situación de dependencia importadora, impidieron cualquier proceso de desarrollo.

Con la justificación del libre comercio, cuando ya se había abandonado en toda Europa, se negaron a proteger la industria algodonera. Cuando consiguieron aranceles para los productos ingleses de dicho material, Lancashire impuso un nuevo gravamen, de igual cuantía, a los de procedencia hindú, volviendo, prácticamente, a la situación anterior. Cuando el parsi J. Tata quiso iniciar la industria pesada en la India se encontró con toda la obstrucción británica. Sólo varios años después consiguió montar las fábricas Tata, en Bijar, con capital exclusivamente hindú. En vista de tal experiencia se convirtió en el principal apoyo, en el financiador, Ganddi y de su Partido, el Congreso Nacional hindú. En las fachadas de sus fábricas se expusieron los carteles de las consignas y propagandas de tal Partido y de proclamas por la independencia. Mediante la Ley Foraker, Estados Unidos concedió a Puerto Rico cierta autonomía civil, sustituyendo al gobierno militar, ejercido por el General Brooke. Iberoamérica se debatía en abruptos ciclos económicos de auges, depresiones y crisis, debido a estar completamente dedicada a la exportación, sin Flotas para comercializar directamente sus productos, en mercados abiertos, siendo dependientes (especialmente en lo financiera, arrostrando graves deudas) y con mínima industrialización (en su mayoría propiedad, en gran proporción, de capitales extranjeros, de forma que los intereses de la deuda y los beneficios expatriados dejaban sólo las migajas a forma de ridículos salarios y compras de materia prima a bajos precios) la precisa para preparar sus productos para el más fácil transporte y explotación. Todo ello la condenaba a exportar barato, fundamentalmente sus materias primas, e importar caros productos elaborados. Los inmensos esfuerzos en irracionales redes de transportes, del ferrocarril casi en exclusiva, que sólo servían para la llegada al mar de las materias apetecidas por las potencias imperialistas, conllevó a ingentes deudas públicas, con dichas mismas potencias. Muchos países producían para atender los intereses de tal deuda, una forma más de explotación neocolonialista. La colonización de tierras vírgenes y la aplicación de nuevas técnicas de explotación agropecuaria no acababan con la estructura sistémica deficitaria, pero sí destruían zonas boscosas y de gran riqueza ecológica.

Esta situación comenzaba a ser criticada por movimientos estudiantiles de signo positivista, y por el sindicalismo anarquista, importado junto con la inmigración. En los 5 Estados desmembrados de la Confederación Centroamericana se habían sucedido los golpes de Estado, las dictaduras y los enfrentamientos por dilucidar las fronteras, caso repetido entre El Salvador y Honduras. A veces el proceso revirtió, formándose federaciones de corta duración. Hay que exceptuar el caso de Costa Rica, que renunció a sustituir la diplomacia por los enfrentamientos militares, hasta el punto de que, puesto que no pensaba utilizarlo y se demostraba que era un peligro para la estabilidad política, disolvió el ejército. Esto le permitió un destacable desarrollo económico, sin los costes militares y de guerras, y político, sin golpes de Estado, muy estable, lo que mantuvo una gran cohesión social, sin grandes diferencias, y sin tensiones sociales, que se materializó en un elevado nivel de vida de su población, destacable sobre el resto de antiguas colonias iberoamericanas. Lo cual demuestra, junto con la excepcionalidad de Estados Unidos, que se suele poner, falsamente, como ejemplo generalizado de las bondades de la colonización británica, cuando mantuvo relativamente poco tiempo dicha dependencia, que no es la potencia colonizadora la que indefectiblemente predetermina el devenir del progreso social, económico, político, educativo, sanitario, de derechos y justicia, y cultural. El caso opuesto fue el de Nicaragua, afectada por los intereses de Estados Unidos de construir un canal Atlántico-Pacífico, cuyos derechos había adquirido mediante el Tratado Bryan-Chamorro, por 3 millones de dólares, lo que originaría diversas invasiones estadounidenses. El 5º país de la anterior Confederación, Guatemala, continuó bajo la “dictadura liberal” de Manuel Estrada Cabrera, precedido y sucedido por otras dictaduras, aunque de distinto signo. En Colombia se produciría una sublevación de los liberales, posiblemente incentivada por Estados Unidos, ya que el Congreso colombiano se oponía a cederle la soberanía de los terrenos sobre los que “el gran vecino del Norte” pensaba construir el canal de Panamá. Venezuela consiguió un enorme desarrollo económico desde el descubrimiento y explotación de sus riquísimas reservas petrolíferas.

En poco tiempo se convertiría en el primer exportador mundial de petróleo, con lo que pudo pagar todas sus deudas nacionales. Sin embargo descuidó la agricultura, por lo que debió importar alimentos. El primer tercio de siglo estuvo marcado por el dictador Juan Vicente Gómez, si bien tuvo la visión de, periódicamente, ocultarlo mediante testaferros, que, teóricamente, ejercían la presidencia. Suprimiría los partidos políticos, controló incluso las elecciones locales, reprimió con dureza cualquier oposición, mientras, como suele ocurrir con los dictadores, mediante corrupción, acaparó todo el poder económico. Por ejemplo, las explotaciones petrolíferas del lago Maracaibo. Simultáneamente consiguieron un gran poder las clases medias, que crearan importantes partidos políticos en Argentina, Chile y Uruguay, adelantándose a otros países. En el resto se mantuvieron los regímenes autoritarios, con gran participación del ejército, continuando los enfrentamientos internos que trajo su independencia. En 1.901 murió la emperatriz Victoria. La India acumulaba una deuda de 200 millones de libras esterlinas. El fracaso de las negociaciones con el Reich, que desaprovechó la propuesta de una unión defensiva y económica, le costó el cargo a Chamberlain. Sin embargo, con su apoyo, se consiguió el entente cordiale (“cordial entendimiento”) con Francia, lo peor que le podía ocurrir a Alemania, y la creación de la Commonwealth (riqueza, prosperidad, bienestar, común, colectivo; recordemos que fue el nombre que Cromwell dio a la República de Inglaterra durante su revolución, que, al demostrarse incontrolable mediante métodos democráticos, transformó en Protectorado) of Australia. El convencimiento alemán de que el pacto entre Gran Bretaña y Rusia era imposible, ya que la primera apoyaba a Turquía y la segunda era beligerante con ésta, falló por su base cuando Rusia se aproximó al imperio otomano, para obtener ventajas en su pretensión paneslavista. La propia actitud de alianza, fundamentalmente con intención económica, colonialista, de Alemania respecto a éste, favorecía el acercamiento entre británicos y rusos, además de ser contradictoria con los intereses de Austria-Hungría, su gran aliada, en dicha zona, con lo que debilitaba la influencia del Imperio Alemán sobre la doble corona, obligándola a hacerle concesiones compensatorias. Por ejemplo, garantizando su alianza en caso de guerra, algo a lo que Bismarck siempre puso restricciones. Todo lo cual iba a repercutir directamente en el estallido de la Iª Guerra Mundial.

En Suecia se introdujo el servicio militar obligatorio. Murió Abd ar-Rajman, sucediéndole su hijo Jabib Ul-laj, como rey de Afganistán. China se vio obligada a pagar una indemnización de 450 millones de dólares en plata, a demoler el fuerte Ta-ku, aceptar la prohibición de importar armas y hacerla cumplir, la supresión de todas las sectas y actividades contra los extranjeros. El ejército expedicionario llevó a cabo una cruel tarea represiva, por su cuenta o en colaboración con el derrotado ejército imperial, aliado ahora de los que represaliaban. La situación era mucho peor que antes del levantamiento. Murió Majadev Govind Ranade, que había fundado la Conferencia Social Nacional India. Para entonces había 4 millones de estudiantes hindúes, y 105 instituciones educativas públicas de todos los niveles. El Parlamento británico creó la Commonwealth of Australia, sobre la base de una nueva Constitución de dicho nuevo país, que seguía formando parte del Imperio Británico y obedeciendo al mismo Jefe de Estado, Su Real Majestad británica. El nuevo Parlamento Federal se constituyó en Melbourne, aunque no se pudo acordar la sede de la capitalidad, debido a la disputa entre Victoria y Nueva Gales del Sur. Theodore Roosevelt accedió a la presidencia de Estados Unidos, iniciando una línea de reformas que tratasen de superar los extremismos liberales. En 1.902, Francia e Italia firmaron un Pacto secreto, por el que Italia podría quedarse con Trípoli, en compensación por el dominio francés sobre Túnez: es muy fácil regalar lo que no se posee. Combes fue nombrado Presidente del Consejo de Ministros francés. En España, tras la conmoción, incomprensión, dadas las frívolas noticias triunfalistas que publicaba el Gobierno y el patrioterismo callejero previos al conocimiento de la derrota, la humillación y vergüenza se fueron sustituyendo por el regeneracionismo, fruto de la reflexión de la intelectualidad, por el que se pretendían superar los errores que habían llevado al desastre de Cuba (y Filipinas) y a la pérdida de los restos imperiales. En última instancia, tal propuesta, frustrada por la dirección política, iba a llevar al erróneo retorno a la aventura imperialista, al desarrollo de un nacionalismo extremo y, como alternativa a todo ello, a la extensión de los internacionalismos revolucionarios. Al cumplir 16 años, Alfonso XIIIº fue proclamado mayor de edad. Se produjo un levantamiento de angoleños, que luchaban por su libertad, que resultó aplastado.

Para entonces ya se habían “solucionado” los “disturbios coloniales” de las insurrecciones de los achanti en la Costa de Oro, o de los cafres y matabelé en Sudáfrica, que fueron aplastados. Tras los éxitos iniciales, durante los 3 años que duró la segunda guerra de los boers, cruel y costosa, los británicos consiguieron revertir la situación, imponiendo su superioridad sobre aquellos. La Paz de Vereening dejó todo Africa del Sur a los británicos. Se terminó la construcción de la primitiva presa de Assuán, en Egipto. Curzon nombró una comisión para acabar con el bajísimo nivel cultural hindú, que propuso la delimitación de los ámbitos territoriales de los centros educativos, reorganización de los gremios relacionados con la enseñanza, por ejemplo, los senados de las Universidades (muchos de los cuales apenas sabían escribir su nombre) mejorar la dotación económica, fijar tarifas mínimas para los colleges y revisar el proceso educativo y los métodos de examen, entre otras reformas. Sin embargo en Bengala despertó una fuerte oposición, puesto que las jurisdicciones propuestas dividían el dominio lingüístico bengalí. Se organizó un boicot bajo el nombre de svadesi, que consistía en consumir productos exclusivamente originarios del país. A Ganddi le pareció un método sumamente eficaz, por lo que lo imitaría. Se popularizó la canción “Venero a mi madre” y el culto a Kali, la esposa de Chiva, como símbolos de lucha contra el invasor. Se crearon sociedades secretas, religiosas, pero con intencionalidad política. Sacrificar una cabra blanca a Kali significaba incitar al asesinato de británicos. Todo lo cual produjo divisiones en el Congreso Nacional, de las que se aprovecharon los dominadores, según la estrategia romana de “divide y vencerás”. En Japón el sector primario (agricultura, explotación forestal, ganadería y pesca) empleaba a 7’5 millones de trabajadores y 3’2 la industria y la minería. Gran Bretaña y Japón firmaron un minucioso pacto para garantizar el statu quo existía en China y Corea. Cuba se convirtió en República, bajo la presidencia de Tomás Estrada Palma, ya que Estados Unidos temía que los tenaces independentistas volviesen a tomar las armas contra los nuevos dominadores. Sin embargo no se permitió que su Constitución promulgara la completa soberanía.

Así, mediante la “enmienda” o “añadido” del senador estadounidense Platt (Platt amendment) a una Ley de Gastos del Ejército estadounidense, se exigía que Cuba renunciase a la soberanía sobre la Isla de Pinos, a favor de Estados Unidos, se obligaba al nuevo Estado a que le vendiera o arrendase, obligatoriamente, los territorios que se convendrán con el Presidente de Estados Unidos, para establecer en ellos carboneras o Bases Navales para “poner en condiciones a los Estados Unidos de mantener la independencia de Cuba y proteger al pueblo de la misma, así como para su propia defensa”, consentir que “los Estados Unidos pueden ejercitar el derecho a intervenir para la conservación de la independencia cubana, el mantenimiento de un Gobierno adecuado para la protección de vidas, propiedad y libertad individual” y para cumplir las obligaciones “impuestas” a Estados Unidos por el Tratado de París, y que ahora deberían ser asumidas y cumplidas por Cuba, el compromiso de ésta de no celebrar ningún Tratado o convenio con ningún poder extranjero que tienda a menoscabar la “independencia” de Cuba, permita “por colonización o para propósitos militares o navales o de otra manera, asiento o control, sobre ninguna porción de dicha isla, ni ningún tipo de deuda inadecuados para los ingresos ordinarios de la misma. Esto último se parece mucho a la exigencia de la Unión Europera que la casta psoística y pepero-populista ha tenido la osadía de incluir en la Constitución Española, anteriormente aprobada por referendo popular, infringiéndola y depreciándola sin ninguna consulta popular que lo autorizase, y el Tribunal Constitucional domeñado ha tenido la desfachatez de considerar conforme a derecho. El Secretario de Guerra de Estados Unidos proclamó que dicha enmienda debía incluirse como añadido a la Constitución de Cuba, sin que el Poder Ejecutivo cubano estuviese “legitimado” para introducir ninguna modificación, como condición de facto para la “devolución de la soberanía” ¿Devolución? ¿A quién? ¿Soberanía? ¿Qué soberanía? Supongo que como la española frente al actual Imperio Alemán. Una vez “aprobada” dicha Constitución con su “enmienda” o “aditivo”, se procedió al simulacro de “liberación” del país y reconocimiento del Gobierno títere.

En 1.903 Alemania compró las concesiones de los ferrocarriles turcos, y completó el Orient Express hasta Bagdad. Con ello interfería en las esferas de influencia que se disputaban Gran Bretaña y Rusia. Lo cual las llevaba al acercamiento frente a la amenaza común, habiendo sido anteriormente enemigas. La muerte de Sagasta dejaba sin continuidad el pacto del “turnismo”. Silvela, Maura y Canalejas intentarían revitalizar el reformismo, desde sus respectivos Partidos, pero se estrellaron frente al entramado de intereses de los latifundistas, y la agitación social, encabezada por el anarquismo, producto de la incipiente industrialización. En Gran Bretaña se facultó a los arrendatarios irlandeses a que pudiesen adquirir las tierras que trabajaban. Dinamarca concedió una Constitución autónoma a Islandia, desactivando aún más los nacionalismos. En Londres se celebró el segundo congreso del Partido Obrero Socialdemócrata ruso. En él se aprobaron las tesis de Lenin de formar consejos (soviets) o asambleas de representantes de sindicatos y Partidos de izquierda, excluyendo a los KD y a los sindicatos “amarillos”, eclesiásticos, y se analizaba la posibilidad de una revolución armada. Contrarios a dichas tesis, en particular sobre la revolución armada, se desgajó un grupo minoritario (menchevique) encabezado por Marov, Plejanov (apodado Volguin, es decir “Oriundo del Volga”; se cree que el apodo de Lenin fuese por oposición a éste) y Lev (León) Davídovich Bronchki, que usaba el nombre falso clandestino de Trotski, apellido de uno de sus carceleros en Siberia, quienes esperaban la evolución del capitalismo y del proletariado rusos antes de iniciar un proceso revolucionario. El Capitán del Estado Mayor servio, Dragutin Dimitriyevic, bajo el nombre secreto de Apis (“La Abeja”) o “Nº 6”, había creado la organización “Unidad o Muerte”, movimiento de yugoslavismo (“eslavismo del Sur”) cuyo signo distintivo era la mano negra, que asesinó al rey Alejandro Iº Karadgueorguevic, descendiente del independentista, respecto de los turcos, Karadgueorgue. Desde entonces Servia se vio amenazada por dicho movimiento, aunque el Parlamento proclamaría salvador de la Patria a Dimitriyevic.

Al fallecido le sucedió Pedro Iº, como rey de Servia. Nombró Presidente del Consejo de Ministros a Pasic, representante del Partido Radical, quien, cambiando de política, se enfrentó a Austria-Hungría. Esta decretó el bloqueo de las importaciones de ganado servios, que constituían el 83% de las ventas de éstos al exterior, lo que sólo pudieron superar gracias a los préstamos franceses, que permitieron la creación de una industria propia, transformadora de los productos agrícolas. Con ello Servia se adelantaba y ponía a la cabeza de todos los países balcánicos. Francia se desquitaba de su fracaso en el Este, en Sudán, invadiendo Mauritania, en el Oeste. En Estados Unidos se aprobó la Ley Elkinson, contra los monopolios. Según estadísticas formadas a posterori, recientemente, estimaciones difíciles de evaluar, se considera que dicho país había superado, tanto en Renta Nacional, como, incluso, en renta per capita, al Imperio Británico. Se convertía, por tanto, en la primera potencia económica mundial. Aunque no en la financiera o naval, que seguía siendo el Reino Unido, ni militar, que era el Imperio Alemán, ni en capacidad de movilizar soldados, que continuaba siéndolo el imperio ruso. Sin embargo no fue consciente de ello hasta muchos años después, una vez terminada la Iª Guerra Mundial, cuando ya era la primera potencia naval y militar (aunque su ejército “profesional”, es decir, mercenario, igual que el británico, disponía en tiempos de paz de menos efectivos que el soviético) poco antes de la IIª Guerra Mundial, cuando comprendió que su participación en ella podía ser tan decisiva como en la anterior, y de los beneficios de dominio y expansión militar, territorial o neocolonial que podían desprenderse de ello. Es posible que la diplomacia británica coadyuvara en mantenerlos en dicha ignorancia. Pero no todos cayeron en tal cuenta al mismo tiempo. Los republicanos, e incluso parte de los demócratas se opusieron a la declaración de guerra a Japón sólo 6 meses antes del bombardeo al “Puerto de La Perla”: por tanto habría que instigar a los japoneses a que fueran ellos quienes dieran el primer paso.

Como primera medida se les impondría un bloqueo económico y comercial, especialmente sobre productos petrolíferos, que los forzasen a invadir las Indias Orientales Holandesas, productoras de petróleo, cuya cesión ya habían conseguido de Hitler, tras la conquista por éste de Holanda, y que, como había advertido Estados Unidos, estos defenderían (lo que no hicieron, no estaban en condiciones de hacer) declarándoles la guerra. El Gobierno de Estados Unidos pactó con el de Colombia la cesión de una franja de terreno de diez millas de ancho para construir un canal interoceánico. Pero el Congreso colombiano lo rechazó, ya que significaba la pérdida de soberanía de dicho territorio, y la explotación en exclusiva, sin pago de ningún tipo de impuestos, arriendos o derechos por parte de la potencia propietaria. Así que, como debería tener ya preparado, como alternativa, una facción del ejército, estimulada por la compañía constructora, se sublevó, declarando la independencia de la provincia de Panamá, dentro de la guerra civil que vivía Colombia.

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