1.894: La guerra chino-japonesa

Carecía de iniciativa legislativa, como ocurre con el simulacro de Parlamento Europeo, que sólo puede debatir las propuestas que presente el poder ejecutivo. Ni siquiera podía impugnar eficazmente el presupuesto, porque, como ocurre actualmente en España, se considera automáticamente aplicable el mismo del año anterior. De todos estos rasgos absolutistas hay que destacar el tradicional imperativo de la autoridad, ahora aplicado directamente al emperador, pero la posibilidad de discutir las leyes y crear partidos políticos, que podían establecer un mínima política obstruccionista, resultaba sumamente audaz para los japoneses de su época. El Mariscal Da Fonseca se unió al partido republicano, organizó un golpe de Estado incruento que acabó con el imperio de Brasil, instaurando la república. En su bandera, que conserva el signo imperial de la bola del mundo, se incluyó el lema positivista “Orden y Progreso”, que aún perdura. Hasta 1.890 no terminaron los italianos de vencer la resistencia abisinia. En Francia, los socialistas organizaron el Partido Obrero Revolucionario. En Holanda comenzó su reinado la reina Guillermina. El Partido Liberal y el Partido Conservador-Cristiano se alternarían en el poder, llevando a cabo sucesivas reformas sociales. Luxenburg se independizó de Holanda. La estrategia de Bismarck de perseguir a los socialdemócratas y, simultáneamente, cortarles el paso mediante leyes sociales, que no sólo estaban conectadas con las tesis socialistas, sino también con la doctrina social de la Iglesia Católica, fue un fracaso. A cada nuevo proceso electoral los socialdemócratas aumentaban sus votos, hasta conseguir 1’4 millones y 35 escaños. Con ello no sólo no se consiguió su implicación, sino que hizo que volvieron al programa de máximos o maximalista, extremando su crítica radical contra el capitalismo y la política conservadora, y a exigir, en colaboración con los liberales, como preconizaba Marx, un parlamentarismo auténtico. La dificultad de comprender el maquiavélico “Tratado de contraseguro”, más la radicalización de la política, la predisposición en su contra y las progresivas discrepancias en ambos hicieron que Guillermo IIº depusiese a Bismarck.

A pesar de que su fin era incitar a Francia a que le declarase la guerra, en lo que estaba de acuerdo, nunca le perdonó que tergiversase el resumen del telegrama que su abuelo remitió desde el balneario de Ems, lo que consideró una manipulación de su voluntad, una falta de lealtad, una insubordinación a la autoridad imperial, como realmente fue. Quizás temiera que se atreviese a hacer lo mismo con él. Achacaba el cambio de la opción de la guerra por la diplomacia, y la complejidad que había llevado a ésta, a que el príncipe Bismarck ya se había hecho viejo. Lo cierto es que ninguno de sus sucesores consiguió entender el entramado diplomático que el “canciller de hierro” había montado, que, tras aplazar mucho tiempo el estallido de la guerra, revancha, que se había ido alentando, terminaría haciéndola explotar con mucha mayor intensidad, implicando a un mayor número de naciones, hasta hacerla primero europea y, después, mundial. El primero de dichos sucesores fue Leo von Caprivi. De inmediato se derogó el “Tratado de contraseguro”, que no fue una petición rusa, según su resultado final, sino una consecución de la habilidad diplomática y de convicción de Bismarck. Con ello se lanzaba a Rusia a buscar aliados alternativos. Y Francia le abriría sus brazos como una bendición. Toda la política posterior alemana fue zigzagueante y provocadora. No se sabe si era el canciller o el emperador el causante de ello. Desde luego, un canciller que se hubiese opuesto a las decisiones imperiales habría sido sustituido. Los movimientos nacionalistas hicieron tomar posiciones a los germánicos, quienes, por el “programa de Linz”, pidieron la autonomía de Galitzia, Bucovina y Dalmacia. Su pretensión era, con ello, lograr la mayoría germánica en el núcleo de Austria. Consiguieron un acuerdo, en tal sentido, con Chekia. Pero los jóvenes chekos, encabezados por Kramar y Massaryk, lo bloquearon. Con ello, los nacionalismos, cada vez más extremistas y obstruccionistas, dejaron inoperante al Consejo del Reino. El peligroso activismo de nacionalistas chekos originó que se derogase el estatuto de los idiomas, lo que les reforzó en su política de obstrucción. El partido pangermánico pedía directamente la unión con el imperio alemán. El partido social cristiano, bajo la dirección del alcalde de Viena, Karl Lueger, se opuso a ello.

La situación llevaba a un progresivo autoritarismo gubernamental como única forma de conjugar tal confrontación de posiciones, de intereses. El problema se agravó al otorgarse el derecho electoral general, que dio a los eslavos mayoría en el Consejo del Reino. Alemania y Turquía firmaron un Tratado comercial que, entre otras cuestiones, encargaba a aquella la construcción del ferrocarril a Bagdad, enlazando con el Expreso (Directo, sin transbordos) a Oriente: el mítico Orient Express. La red ferroviaria de Estados Unidos superaba a la de toda Europa en su conjunto. La imposición de precios por parte de los trusts se hizo tan evidente, tan odiosa, que el senador Sherman, hermano del General que practicó la estrategia de tierra arrasada contra la Confederación (atrayendo con ello fuerzas que se precisaban para detener a Grant en su ofensiva contra Richmond) consiguió que se aprobase la ley antitrust que lleva su nombre. Estados Unidos comenzó a invertir considerablemente en Iberoamérica, entonces muy afectada por la nueva crisis económica mundial. En 1.891 Rhodes completaba la conquista de lo que se denominaría Rhodesia. Alemania se convirtió en la primera potencia industrial europea. Mientras Gran Bretaña languidecía con máquinas y métodos ya caducos, insistiendo en reducir precios, inversiones y salarios, y los trabajadores en mantener la rutina y su oposición, resistencia, a las complejidades productivas, los alemanes se habían decantado por la solidez, durabilidad y perfección tecnológica de sus productos, utilizando una mano de obra que se sentía protegida por la legislación social, incidía menos en las subidas salariales que en su esperanza respecto a las promesas socialdemócratas si éstos llegaban al poder, y estaba imbuida de nacionalismo y orgullo patrio, cuyo trabajo consideraban una forma de engrandecer a su imperio y demostrar la superioridad tecnológica, innovadora, alemana. Tras la aniquilación de los Estados fulbé, y después de dos años de guerras, Francia acabó dominando el sultanato de Segu. Rusia iniciaba la construcción del ferrocarril transiberiano, que llevaría a su ejército hacia el Este. El Reino Unido, pero también Rusia, desde tres años antes, continuaron sus presiones sobre Irán para conseguir cada vez mayores concesiones en los sectores bancario y de comunicaciones.

Así se formó un importante grupo de oposición, que aglutinaba a los ulemas y los más recalcitrantes tradicionalistas, la burguesía y los reformistas laicistas. Uno de sus dirigentes, Saiyid Dchamal-ud-Din al-Afgganí, pasó a la rebelión, a partir de la concesión del tabaco. Declaró un boicot sobre el mismo, y tuvo tanto éxito que obligó al Gobierno a retirar dicha concesión. Sin embargo debió huir al extranjero, desde donde continuó su oposición. Brasil aprobó una nueva Constitución que federaba 20 Estados en la República. Al liberarse los esclavos y reorganizarse el mercado, particularmente el del café, que se convirtió en el principal producto de exportación, la aristocracia latifundista perdió su poder. El incremento de la actividad económica que todo ello supuso precisó una ingente mano de obra, que requirió el rápido incremento de la inmigración. En 1.892, Gladstone propuso la creación de un Parlamento irlandés, que el británico también rechazó, debido a la división del Partido Liberal. Una acertada explotación de su riqueza maderera y en mineral de hierro puso las bases para el desarrollo económico sueco. Para ello se impusieron aranceles industriales proteccionistas y se construyeron centrales hidroeléctricas. Sin embargo las sucesivas crisis agrarias originaron emigración masiva hacia Estados Unidos, por lo que los aranceles proteccionistas se ampliaron a los cereales, al tiempo que se estimulaba la ganadería. La Puerta Sublime sufrió un atentado, por lo que se produjo una extensa persecución de opositores, que los llevó al extranjero. Fue así como adquirió su carácter definitivo el movimiento de los Jóvenes Turcos. Gran Bretaña intentó convertir a Marruecos en Protectorado, lo que Maulay al-Jasan pudo impedir debido a la rivalidad entre las potencias europeas. A la muerte del jedive Mujammad Taufik le sucedió su hijo, Abbas Jilmi IIº. Este fue menos condescendiente con el dominio extranjero, ya absolutamente británico, de Egipto, que su antecesor. Se apoyó en el partido nacional-patriótico al-Jisb al-uataní. Francia impuso su “protectorado” sobre Dajomey. Por el Tratado de Bangkok, en 1.893, se reconocía el “protectorado” francés sobre Laos. En Francia se fundó el Partido Radical-Socialista. Finalmente la Cámara de los Comunes aprobó la creación de un Parlamento irlandés. Pero entonces fue la de los Lords la que paralizó el proyecto.

Ramsay MacDonald fundó el Partido Independiente del Trabajo, Labour, que pretendía fundamentar su fuerza política en el apoyo sindical. Afganistán consiguió fijar sus fronteras en el Tratado de Durand, aunque debió ceder a las exigencias británicas. Sayyid Ajmed Jan Bajadur, tras una breve colaboración con la Asociación Patriótica Unida India, fundó la Anglo-Oriental Defence Association of Upper India. Era consciente de que los mahometanos eran minoría en la India, por lo que consideraba que el Congreso Nacional nunca podría representar los intereses, aspiraciones y sentimientos de éstos. Así que comenzó a propagar sus tesis de las dos naciones separadas. En base a ello su movimiento Aligars defendía la separación política de hindúes y mahometanos. Esto era especialmente problemático, ya que ambas poblaciones estaban entremezcladas por todo el territorio hindú: ésta había sido la estrategia mogol. Partiendo de tal conciencia de ser una población minoritaria, rechazaba la democracia, en lo que coincidía con las posiciones tradicionalistas mahometanas. La lógica consecuencia de todo ello era que sólo el dominio británico podía un ofrecer un mínimo de garantías para los mahometanos, por lo que fueron siempre leales a los dominadores, oponiéndose a cualquier forma de independentismo. Con tal base promulgaban que los mahometanos debían mantenerse alejados de la política, siempre que los británicos hiciesen lo propio, mantuviesen alejados de ella a los hindúes. En todo caso se consideraba necesario elevar el nivel cultural, educativo, de los mahometanos, su modernización e industrialización. Se adoptaron los comportamientos y vestimentas europeos. Sin embargo, igual que ocurría con los hindúes, ulteriores reformas y modernizaciones chocaron con la oposición de los conservadores y tradicionalistas, que consideraban actitudes profanas. Y también, tal como ocurría entre los hindúes, se mantenía la inferioridad femenina, si bien en éstos era menos radical. La capacidad de convicción de Auguste Pavie hizo que, por el Tratado de Bangkok, Laos aceptase el “protectorado” francés. La consecuencia inmediata fue que Chulalongkorn comprendiese que sus ambiciones expansionistas habían llegado a su fin, reconoció dicho Tratado y abandonó sus conquistas en tal país. Simultáneamente hizo lo propio en la península de Malaca, a favor de los británicos. A cambio consolidó su independencia.

En 1.894, Menelik IIº denunció el “protectorado” de Italia, que reaccionó, dejando en evidencia tal eufemismo, con una guerra contra Abisinia. Murió Maulay al-Jasan, sucediéndole su hijo Mulai Abd al-Asis IVº, de 16 años de edad, como sultán de Marruecos. Los socialistas franceses comenzaron a organizarse en sindicatos. Se descubrió que la documentación del Estado Mayor pasaba a Alemania. El culpable de ello, para alejar las sospechas, consiguió aportar pruebas contra el judío Capitán Alfred Dreyfus, al que se le condenó a cadena perpetua. Se llegó al pacto de la doble alianza con Rusia: toda la estrategia de Austria y Alemania durante 75 años se desmoronó. Francia, después de su experiencia de siglos de estar atenazada por las vinculaciones familiares de los Habsburg en sus fronteras del Sur y del Este, entre España y el Imperio Alemán, ahora estaba en posición de hacer lo propio contra éste. En Bélgica, gracias al apoyo del Partido Obrero Marxista, crecido a consecuencia de la industrialización lograda, y aprovechándose de los enfrentamientos entre liberales y clericales, flamencos y valones, se instauró el sufragio universal, con lo que aún aumentaron sus votos, hasta poner en peligro el sistema liberal-burgués. Se fundó en Suiza el Partido Popular Católico-Conservador, que mermó votos a los liberales. Las sucesivas depresiones económicas y el proteccionismo aduanero europeo afectaron a su industria, netamente exportadora. Sin embargo la sólida situación financiera, los elevados salarios y nivel de vida obrero cortaron el paso a los radicalismos, iniciando el recorrido hacia el conservadurismo más extremo de la que había sido antorcha del republicanismo, la confederación, el pactismo (tachonado de guerras) entre sus cantones e intereses dispares, y el progresismo. Caprivi fue sustituido por el príncipe de Hohenlohe-Schillingsfürst, como canciller de Alemania. Murió Alejandro IIIº, heredando el trono ruso Nicolás IIº. Una personalidad influenciable, especialmente respecto de su esposa, la mística princesa alemana Alejandra, se planteó volver a la teocracia, apoyándose en la Iglesia ortodoxa, de la que esperaba la revitalización de la concepción divina del poder del zar. Su inicio de reinado no pudo ser más premonitorio. Con tal intención organizó su coronación con toda la pompa de la religión ortodoxa.

La nueva zarina añadió el reparto de alimentos y limosnas (se subastó la vajilla imperial, de oro, para ello) de modo que también los pobres pudiesen festejar, alegrarse por tal coronación. El resultado fue un tumulto imposible de controlar, que rompió todas las barreras y al que la policía trató de “encauzar” a tiros, ocasionando más de mil muertos. Según la oposición, por disparos. Según la policía, pisoteados. Lo cual no exculpa su responsabilidad. La política de rusificación originó problemas en Finlandia, Polonia, Ucrania y el Báltico. Si la intención era acabar con el nacionalismo, frente a los pocos que pudo reconvertir sólo generó una mayor radicalización separatista del resto. Igualmente se agravó la situación social. No sólo se propagaron las huelgas y levantamientos obreros, sino que a éstos se comenzaron a sumar los campesinos, aportando una nueva, mayoritaria y desconocida posibilidad revolucionaria. En tal situación, junto al extendido anarquismo, hizo su irrupción práctica el marxismo, más allá de elucubraciones intelectuales. Las minorías cristianas utilizaron métodos terroristas, que fueron duramente reprimidos por la Puerta Sublime. Entre ellos los disturbios en Armenia. Para imponer sus pretensiones sobre Corea, y dado que China, incumpliendo los Tratados firmados, y haciendo uso de su antigua soberanía sobre dicho territorio, había reprimido una rebelión en aquel país, llevando allí su ejército, Japón la atacó, lo que conmocionó al mundo. No se trataba de ninguna potencia “occidental”, sino de un imperio asiático, que atacaba a otro mucho mayor, muchísimo más poblado. Y lo hacía con la misma eficacia destructiva que había aprendido de los “occidentales”. Tal vez por ello, o por el efecto de haber aprobado una Constitución y códigos mercantil, civil y penal semejantes a los “occidentales”, Gran Bretaña pactó la renuncia a la extraterritorialidad de sus súbditos afincados en Japón, durante 4 años. A partir de entonces la diplomacia japonesa fue consiguiendo lo mismo de las demás potencias “occidentales” respecto de China. Se produjo una grave depresión económica en Estados Unidos. En este contexto el Gobierno federal aprobó una serie de medidas a favor de las empresas y en perjuicio de los trabajadores.

Por ejemplo, aplicar las mismas leyes que ya existían contra los monopolios en contra de los sindicatos, impidiendo la negociación colectiva de los salarios por considerar que suponían manipulación de los precios, obstrucción a los mecanismos del “libre” mercado. En 1.895, Gran Bretaña se anexionó Uganda. La escisión del partido liberal permitió que lord Salisbury volviese a ser designado Primer Ministro, cargo que retendría durante 17 años, con el apoyo de los unionistas liberales (contrarios a “conceder” nada a Irlanda) entre los que se encontraba el joven lord Churchill. Todo ello expresaba los cambios estructurales que se producían en Gran Bretaña, y que tendrían importantes consecuencias. Los liberales perdieron a las clases medias y a la burguesía financiera, que se pasó a las filas conservadoras, con lo cual irían debilitándose progresivamente hasta casi desaparecer. Ambos Partidos continuaron la senda imperialista desarrollada por Disraeli. La empobrecida aristocracia rural asumió los planteamientos del capitalismo industrial, al tiempo que los trabajadores comenzaban a tomar conciencia de clase. Los socialistas franceses agruparon sus sindicatos en la Unión General del Trabajo. Se creó el Gobierno General del Africa Occidental Francesa. Afgganistán también consiguió que Rusia reconociese sus fronteras. Japón impuso su superior artillería, fusiles y bayonetas, frente al inmenso ejército chino, que seguía utilizando vetustos cañones y arcabuces, arcos, flechas, lanzas y espadas. La conmoción de las potencias “occidentales” fue inmensa. En su dificultad para comprender lo que estaba ocurriendo despreciaron la capacidad china, lo que tendría graves consecuencias durante la revolución de los boxers, los “boxeadores” o discípulos de artes marciales tradicionales. También resultó victorioso en el mar, lo que produjo un nuevo sobresalto a las potencias navales, ya que ambos contendientes utilizaron acorazados. Japón aparecía como una potencia con aspiraciones y posibilidades imperialistas, a igual nivel que las “occidentales”.

Tras la conquista japonesa de Seul, por el Tratado de Chimonoseki, China se vio obligada a entregar a Japón la península de Liaodong, que los japoneses debieron ceder posteriormente a Rusia, el Sur de la provincia de Lianing, al Noroeste de Corea, por lo que se quedaba sin frontera con dicho país (al Este seguía la frontera con Rusia) y sin posibilidad de seguir ayudándole a mantener su independencia, las islas de Formosa (Tai-uan) el archipiélago de los Pescadores y una indemnización de 300 millones de yenes, unos 150 millones de dólares de la época, reconocer la “independencia” de Corea y aceptar el “protectorado” japonés sobre ésta, si bien pudo retener el Sur de Manchuria gracias a la oposición de Rusia, Alemania y Francia a tal exigencia japonesa. En China se consideró humillante la derrota: no sólo los “occidentales” se permitían imponer condiciones, sino incluso los japoneses. El tradicionalista “movimiento de autoconsolidación” quedó desacreditado, unos y otros comprendieron la necesidad de reformas de tipo europeo, al menos en el plano militar. Así llegaron al Gobierno núcleos reformistas. Sin embargo faltó una línea clara y mantenida en tal sentido. Posiblemente porque el tradicionalismo seguía teniendo un peso dominante. Se produjo una nueva insurrección mahometana en Kansu, reprimida tras costar muchas vidas humanas y sacrificios económicos. El influjo de Auguste Pavie consiguió que Laos se integrase en la Unión Indochina, con el beneplácito de la población, sin necesidad de medidas amenazadoras. El mismo lo calificó, orgullosamente, como conquista pacífica. Igual que sucedió con Cambodia, sus dirigentes fueron mantenidos en sus puestos, siguiendo la nueva visión neocolonialista. Bajo el impulso del Ministro de Colonias, Joseph Chamberlain, en un periodo de 8 años, Gran Bretaña se fue quedando con todas las islas del Pacífico que aún no habían sido ocupadas por las potencias occidentales. España rechazó la petición de autonomía para Cuba, lo que originó su última guerra colonial. Accedió a la presidencia de Ecuador Eloy Alfaro, que se mantendría en la misma durante 16 años. El enfrentamiento entre constitucionalistas y demócratas, que exigían un Estado que favoreciese a las capas populares, más allá de los formalismos legalistas de los liberales, había degenerado en guerra civil en Perú.

Sin embargo ni unos ni otros alcanzaron la victoria, sino que Nicolás Piérola impuso su dictadura personal, que mantendría durante 4 años. En 1.896 fue asesinado Nasir ud-Din, chaj de Persia, por un seguidor de al-Afgganí. Le sucedió su hijo, Musaffar-ud-Din, mucho más débil respecto a la influencia occidental, por lo que el resultado del magnicidio fue negativo. Los anarquistas consumaron un ataque terrorista en Barcelona, durante la procesión del Corpus Christi. Unos cuatrocientos sospechosos fueron encarcelados y torturados. Algunos fueron condenados a muerte. Las elecciones estamentales al Consejo imperial de Viena pasaron de tener 4 a 5 curias. Terminó la insurrección independentista de Armenia con una cruel represión por parte turca. Como no podía ser de otro modo, las dos traducciones del Tratado de Uchale (en italiano Uccialli) sólo podía conllevar la guerra. Tras una duración de dos años, los italianos sufrieron la desastrosa derrota de Adua, que les obligó a firmar el Tratado de Addis Abeba, por el que renunciaban, transitoriamente, a su dominio sobre Abisinia. El General Galliéni completaba el sometimiento de Madagascar a Francia, haciéndola pasar de “protectorado” a colonia, como ya se había hecho con la Somalia Francesa. Gran Bretaña y Francia garantizaban la neutralidad de Siam. En 1.897 se fundó la Liga Agraria suiza, que crecería absorbiendo votos liberales y conservadores. Los movimientos radicales se propagaban en España, en especial el anarquismo y el socialismo. El escaso análisis político y la nulas esperanza que despertaban el turnismo y la democracia burguesa, censitaria, favorecían sobre todo al anarquismo, que se extendió entre los obreros catalanes y los jornaleros andaluces. Su apoliticismo y voluntarismo, junto con la realidad de los hechos, la dificultad de cambiar las estructuras sociales con sólo el deseo, así como el ejemplo de otros países, no podía sino llevarles al terrorismo. El anarquista italiano Angiolillo asesinó a Cánovas del Castillo, justificándolo como venganza por el fusilamiento de los anarquistas barceloneses en los hechos del Corpus Christi. La guerra con Grecia permitió a Turquía recuperar la soberanía sobre Creta, si bien bajo una amplia autonomía. Tras 10 años de guerra, Francia consiguió conquistar el reino del mahometano Samory Touré, en la actual Malí. Alemania se quedó con Kingdao, en China.

Sin embargo el imperio chino consiguió recuperar el Turquestán: era el primer triunfo en muchos años, y demostraba que las reformas podían cambiar la situación. No obstante esto supuso el inicio de una serie de enfrentamientos con Rusia respecto de la fijación de fronteras en la región del río Ili. El dirigente del ala extremista del Congreso Nacional hindú, B. G. Tilak, un brajmán muy tradicionalista, profesor de la Sociedad de Educación del Decan y del College Fergusson, así como periodista, que había restablecido fiestas populares tradicionales, como la de Ganapazi, en honor del Dios elefante Ganech, o la de Chivayi, para poder reunir a masas de hindúes y arengarlos políticamente, fue encarcelado en relación con el asesinato de un funcionario británico. Desde entonces pasar por la cárcel fue una forma de conseguir la popularidad entre los nacionalistas hindúes. El alto Tonkín resistió heroicamente la invasión francesa durante muchos años, sin ayuda china. Sin embargo finalmente quedó integrado en la Unión Indochina: Francia conseguía su objetivo de establecer su imperio, que integraba el de Anam, en la zona, remedo disminuido y neocolonial del británico sobre la India. El descubrimiento de yacimientos mineros, por ejemplo el oro en Klondike Creek, estimuló la colonización del Oeste canadiense y el tendido del ferrocarril transcontinental, con su mutua influencia. El desarrollo de una conciencia nacional no eliminó las dificultades de coexistencia entre anglófonos y francófonos, con sus distintas culturas y percepciones del desarrollo histórico del país que compartían. El mantenimiento de la dependencia británica, la desconfianza hacia la lealtad de los segundos y las sucesivas oleadas de nuevos inmigrantes acrecentó el poder y la superioridad demográfica de los primeros. En tal circunstancia, a los francófonos se les excluyó de la colonización del Oeste, o se les hizo más difícil participar en ella. Con lo cual acabaron constituyendo un localismo con escasas posibilidades de influencia en la deriva del dominion canadiense. En 1.898, Francia intentó dividir el reino de Sudán en dos partes, oriental y occidental, para lo cual envió una expedición bajo el mando de Marchand. La estrategia de Francia era completar su dominio colonial norteafricano con una expansión centroafricana de Oeste a Este.

Gran Bretaña no estaba dispuesta a consentirlo, ya que la suya era la unificación sus colonias desde el Sur, en El Cabo, hasta el Nordeste, en El Cairo, por lo que, en Fachoda, el General Kitchener le exigió su retirada. De esta forma la pretensión francesa de cortar en dos al Continente, impidiendo el completo dominio británico, quedó interrumpida en su progresión hacia el Este. Francia inició negociaciones diplomáticas para conseguir una compensación por ello, de lo que esperaba la salida de su aislamiento. El Ministro de Asuntos Exteriores francés, Delcassé, mandó llamar a Marchand. El suceso preocupó al Gobierno británico, que, ante la posibilidad de un futuro conflicto con Francia, abandonó su voluntario “espléndido aislamiento” e inició gestiones para establecer una alianza con el Reich: Era la oportunidad que Bismarck hubiese deseado. De modo que, como antes había ocurrido en Norteamérica, el escenario africano se convertía en la trastienda de la Historia de Europa. Los conflictos coloniales allí iban a perder su consideración localista, trascendiendo respecto de las relaciones entre las potencias europeas. Emile Zola escribió el artículo periodístico J’accuse (“Yo acuso”) en el que ponía en evidencia que las pruebas contra Dreyfus habían sido falsificadas, y que si se le condenó fue por prejuicio, por ser judío. El dirigente socialista Jean Jaurès y Clemenceau, entre otros, formaron un bloque republicano socialista que pidió la revisión del juicio militar. De inmediato se formó un bando nacionalista, que se llamaría Acción Francesa, dirigido por Charles Maurras y Léon Daudet, que atacaba a la izquierda, al clero, a los alemanes, a los lutheranos, e incluso a los románticos. Noruega experimentó un extraordinario desarrollo económico. La izquierda agraria consiguió situar a Svendrup como jefe del Gobierno, que aprobó el sufragio universal. Murió asesinada la emperatriz Sissi. Aunque hacía ya tiempo que no convivía con el rey, sino en las afueras o en el extranjero, con sucesivos amantes, continuaba siendo heredera a la doble corona.

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