1.876: La Constitución de Cánovas del Castillo

Se unificó el ejército, se nacionalizó la enseñanza y se introdujo el referendo como método de conseguir el respaldo popular a las leyes más importantes, que sigue en uso. La diplomacia china, tras el pago de una considerable “indemnización”, lo que demuestra el grado de debilidad a que había llegado el imperio manchú, consiguió que Japón abandonara las islas Riukiu y Formosa, la actual Taiuán. Dos herederos al trono en la federación de Pangkor entraron en guerra. Gran Bretaña aprovechó para intervenir, obteniendo del que resultó vencedor, con su ayuda, la promesa de que obedecería al Gobernador británico en todos los asuntos, exceptuando las costumbres y religión malayas. Poco a poco fue consiguiendo Tratados semejantes con todas las provincias, hasta que toda la península perdió su independencia, unificándose bajo el dominio británico. Murió el jefe apache Cochise, que, en la década anterior, había derrotado al ejército estadounidense en el Sudoeste del país, hasta que fue obligado a rendirse. Gabriel García Moreno, el dictatorial Presidente de Ecuador, fue asesinado, pasando el poder a los conservadores. En 1.875, el Partido Obrero Socialista consiguió diputados en el Parlamento imperial alemán. Se fundó el Banco Nacional del imperio y experimentó un gran impulso el servicio de correos alemanes. Se autorizó el matrimonio exclusivamente civil. La kulturkampf, reforzada por el dogma de la infalibilidad del Papa, que los “viejos católicos” no reconocieron, adoptó, como en Italia, caracteres de resistencia pasiva por parte de la Iglesia católica. Bajo León XIIIº se llegaría a un compromiso, que supuso la derogación de las leyes alemanas más “combativas” contra ella, aunque no las que mantenían el control político sobre la enseñanza impartida por las diversas Iglesias, ni la autorización del matrimonio exclusivamente civil. Hastiados de anarquía, guerras civiles y todo tipo de calamidades, los españoles recibieron alborozados y esperanzados al joven Alfonso XIIº. Cánovas del Castillo engalanó Madrid con decorados, como si fuera un cineasta, y especificó que hiciese su entrada en un caballo blanco. Su Ministro de Fomento, Orovio (“Oprobio”, para sus enemigos) emitió el decreto que se conoce por su apellido, que impedía la libertad de cátedra en España, especialmente si las enseñanzas contravenían los dogmas de fe católicos.

En Francia se promulgó una Ley para incrementar la capacidad militar. La prensa hizo campaña a su favor, en un tono nacionalista, enfatizando sobre el desequilibrio que existía respecto de Alemania. Simultáneamente, Francia llevó a cabo contactos con Gran Bretaña y Rusia, exponiendo su temor por que Alemania estuviese desarrollando una estrategia de guerra preventiva. Los monárquicos hicieron valer su mayoría y exigieron que se debatiese la forma de Estado, declarando ilegítima la proclamación de la república por la Comuna de París. Sin embargo legitimistas, orleanistas y bonapartistas no acabaron de ponerse de acuerdo. En particular, el último pretendiente Borbón, el conde de Chambord, consideraba preferible una república, en la que se podría reiterar el debate sobre la forma de Estado, que permitir la instauración de otra dinastía distinta a la que él representaba. De este modo, la IIIª República Francesa fue formalmente ratificada por 353 votos contra 352. Por dos veces la monarquía francesa había desperdiciado sus opciones por falta de acuerdo entre sus representantes. En otras dos oportunidades, incluyendo la de 4 años antes, al proclamar la República, sin suficiente apoyo democrático, los más radicales. En los cuatro casos gracias a circunstancias favorables, fortuitas, en contra del parecer de la mayoría de la población. Ya no iba a tener más oportunidades. En cambio, en España, las dos repúblicas llegaron de forma nítidamente democráticas, contando con el sentir de la mayoría de la nación, debieron vencer circunstancias y oposiciones particularmente adversas, como mayorías parlamentarias anteriormente opuestas al republicanismo, y fueron abolidas por sublevaciones militares y guerras civiles carlistas, con el apoyo de la Iglesia católica, en contra de la democracia y a favor de los amotinados sediciosos y sus métodos violentos, sin el menor respeto a las vidas humanas. El Presidente francés era elegido por un periodo de 7 años. Nombraba a los Ministros y ejercía el poder ejecutivo. Es decir, es una democracia presidencialista, como Estados Unidos, en la que el Presidente detenta un gran poder, mayor al de un rey en una monarquía parlamentaria, aunque que el de una monarquía absolutista. Tanto el Senado como la Cámara de Diputados se nombraban en elecciones generales.

Siempre tuvo una gran diversidad de Partidos, muy atomizados, por lo cual a los Gobiernos les faltó un apoyo estable, lo que originó muchísimas crisis ministeriales y gubernamentales. Sin embargo, la continuidad de la IIIª República, al contrario que las anteriores, y su administración, debido a que no hubo grandes diferencias en el grupo electoral mayoritario, permitió que se consolidase. Francisco José Iº nombró Primer Ministro de Austro-Hungría al húngaro Kálmán Tisza. Reorganizó la Hacienda Pública y estableció la enseñanza pública obligatoria. Lógicamente desarrolló una política favorable a Hungría, por lo que, utilizando la misma ley de nacionalidades, la usó en sentido contrario, para oponerse a los eslavos del Sur, especialmente a los terroristas rumanos. En los Balcanes estallaron diversas sublevaciones contra los turcos, que desembocaron en una guerra abierta del imperio otomano contra Servia, que duraría dos años. Turquía estaba en plena bancarrota, por lo que tuvo que aceptar la administración internacional (una especie de intervención) de sus impuestos por parte de las potencias europeas, que se lucraron con ello. Egipto inició una estúpida guerra contra Etiopía. Cuando China más necesitaba un emperador enérgico, que se atreviese a llevar a cabo las imprescindibles reformas, murió Tongchi, a los 18 años, oficialmente de viruela, aunque se sospecha que fue de sífilis. Fue coronado Kuang-Jsu, menor de edad, hijo del príncipe Chun. Peor aún: la maquiavélica emperatriz viuda Tz’u-jsi, su tía, consiguió que la integrasen, junto con la madre del emperador, en el Consejo de Regencia, desde el que manejaba las riendas del país. Aunque sólo en la parte que le dejaban las potencias dominantes, claro está. A los pocos meses la emperatriz madre murió, al parecer de hambre, no se sabe si por suicidio o porque la emperatriz Tz’u-jsi impidió que le llegasen alimentos. Por el Tratado de Saigón, Francia no sólo conservó lo conquistado, sino que consiguió el compromiso del emperador de Vietnam de adaptar sus relaciones internacionales a los intereses franceses, y la autorización para que sus buques navegaran por el río Rojo y atracasen en Jaifong, Janoi y Ki-njón. Tu-Duc, forzado a la firma, intentó anularla con la intercesión de China, Gran Bretaña o España.

Pero nadie estaba dispuesto a arriesgar el difícil equilibrio imperialista, por las consecuencias que pudiese tener: era preferible dejar que cada cual actuase a su modo en su “zona de influencia”. Al desaparecer la organización jan, y deseando acabar con el poder de la aristocracia, la dirección imperial quedó concentrada en una oligarquía de 20 hombres, que se denominaron gremio de consejeros, y que, con los entre 6 y 8 Ministerios centrales y el emperador, controlaban Japón. Sin embargo, las potencias “occidentales”, los asesores extranjeros y el “movimiento de los derechos del pueblo” insistieron en que se estableciera un sistema constitucional y parlamentario. Así que se creó un Senado para que aportase ideas para, con tranquilidad, preparar un proyecto de Constitución. En realidad era una forma de ganar tiempo, calmar a los impacientes, mientras se consolidaba el poder imperial, especialmente el movimiento reformista, que estaba amenazado. Se adquirió las islas Kuriles a Rusia. La capacidad cerealística conseguida por Estados Unidos, especialmente a partir de la colonización del Medio Oeste, se hizo evidente, inundando los mercados europeos. Tal hecho, mientras mantenían aranceles proteccionistas para sus importaciones, lo presentaba como un peligro para la economía mundial. Mediante un “Tratado” con Jauaii, Estados Unidos estableció allí una base para su Marina de guerra. Con ello se consolidaban sus aspiraciones imperialistas, que, en esta etapa, fijará en el Pacífico dichos intereses extracontinentales. En Méjico, Lerdo fue derrocado por Porfirio Díaz, prestigioso caudillo de la resistencia contra los franceses, que gobernaría con mano de hierro. Se proclamó continuador de “La Reforma”, y acusó a Juárez y a Lerdo de haberla traicionado. Olvidando los aspectos sociales prometidos por la revolución liberal, consiguió combatir la corrupción, modernizar la economía, la administración y las comunicaciones, extendiendo la enseñanza. Una crisis financiera produjo la bancarrota del poderoso Banco Mauá de Brasil, que había estado apoyado por los británicos, y acabó afectando a toda la economía. Así disminuyó la exportación de azúcar y algodón, que no llegó a compensar la expansión de los cafetales.

Esto supuso el surgimiento de un nuevo tipo de hacendados, disconformes con el tradicionalismo, muy emprendedores, obsesionados con la mejora de la rentabilidad de las exportaciones, y muy vinculados al ejército. Consideraban que el crecimiento demográfico, especialmente debido a la inmigración, hacía innecesaria la esclavitud, que desprestigiaba al país y producía rechazo en británicos y estadounidenses. Simultáneamente se infiltraba en el ejército, especialmente entre la joven oficialidad, procedente de todas las clases sociales, la ideología del progresismo autoritario, que se extendía por Iberoamérica. Sus planteamientos eran la abolición de la esclavitud y la distribución de la riqueza. Reprochaban al emperador su escasa preocupación por el ejército (en comparación con lo que ocurría en Hispanoamérica) y que escogiese a los políticos en que se apoyaba en un estrecho círculo social, de familias y personas, arraigados a antiguas concepciones, que consideraban caducas. Influidos por el positivismo, defendían un progreso basado en las ciencias y la razón, en línea con los ilustrados y enciclopedistas del siglo anterior. El conflicto entre conservadores monárquicos y progresistas se hizo continuo, acentuado por la condena de la masonería por parte de la Iglesia Católica. En 1.876, Portugal abolió la esclavitud. En sus colonias (Guinea portuguesa, Santo Tomás, Príncipe, Angola y Mozambique) se habían desarrollado plantaciones tropicales, que, a partir de entonces se encontraron con graves problemas económicos. El conservador Cánovas del Castillo consiguió que se aprobase su propuesta de Constitución que imitaba a la alemana, en el sentido de ser muy autoritaria, conceder amplias facultades al rey y al jefe del Gobierno y sufragio censitario sólo a los que pagasen más de mil reales de contribución territorial, un 5% de la población. Es decir: “democracia burguesa”, limitada. Sin embargo impuso una práctica de respeto a la oposición, novedosa en España, de talante propiamente inglés, igualmente dirigida a un solo partido político, el segundo en votos, todo lo cual ayudó a conseguir la estabilidad y la colaboración de Sagasta y sus liberales. Logró que se denominase a Alfonso XIIº “El Pacificador”, por haber acabado con la tercera guerra carlista, si bien ya la presidencia republicana de Serrano casi lo había conseguido. También se obtendría la victoria sobre los insurrectos cubanos.

Se amplió la red ferroviaria, lo que precisó aumentar la minería, de la que se aprovecharon, sobre todo, vizcaínos, respecto de la siderurgia, y británicos. También se modernizó la industria textil catalana. Unos aranceles proteccionistas beneficiaron a los productos catalanes y vascos y a los cereales de los grandes latifundistas castellanos, que acapararon el mercado interior, al tiempo que, junto con la paralización de los ramales de ferrocarril a Córdoba, acababan con los primeros altos hornos españoles de Sevilla y Málaga -que precisaban del carbón inglés, de menor coste que el nacional, que no se compensaba en transportes, dada la lejanía de las minas, y mayor poder calórico del ultramarino- y el comercio, incluso el cerealista, hacia el interior peninsular (y, con ello, con cualquier esperanza de los jornaleros) en Andalucía. Quizás venganza por su apoyo al cantonalismo. El decreto “Oprobio” apartó a lo más progresista de la intelectualidad española de la Universidad. Constituyeron la Institución Libre de Enseñanza, que seria hervidero de las más destacadas personalidades democráticas, republicanas y culturales. Los conservadores alemanes se decidieron a apoyar resueltamente a Bismarck. Otto perfeccionó el motor de cuatro tiempos (semiciclos: dos ciclos completos) para utilizar combustibles líquidos, más fáciles de transportar y suministrar que los gases. El apoyo de Rusia a los rebeldes balcánicos tensionó la crisis de los Balcanes. Abd ül-Asis fue asesinado durante una revuelta, sucediéndole Murad Vº, como sultán otomano. Desde el primer momento dio muestras de absoluta incapacidad. Como consecuencia de las insurrecciones de Herzegovina, Bosnia y Rumelia oriental fue sustituido por Abd ül-Jamid IIº, hijo del sultán asesinado. Este llevó el reformismo a sus últimas consecuencias. Comenzó promulgando una Constitución cuasiliberal, para contentar a los Jóvenes Otomanos, pero por la que imponía su voluntad sobre la clase dirigente. Creaba un remedo de Parlamento bicameral: el Consejo de los Notables y una Cámara de diputados, cuya capacidad legislativa era mínima. Promulgaba la igualdad ante la Ley con independencia de la religión, reconocía la libertad religiosa, si bien el Estado se declaraba mahometano.

Garantizaba la libertad de prensa, la seguridad de las personas y sus propiedades, prohibiéndose la tortura, los trabajos forzados y la incautación de patrimonio. Aunque nunca derogó la Constitución, pronto la incumplió, retrocediendo al Gobierno autocrático, personal, incluso cruel. Consiguió estabilizar la economía y reforzar las finanzas del Estado, por lo que pudo acabar con la intervención extranjera de los impuestos. Para consolidar el imperio, continuamente amenazado por las intromisiones extranjeras, intensificó aún más la represión de nacionalistas y liberales. Frente a los paneslavistas, que preconizaban el predominio de Rusia sobre todas las etnias eslavas, difundió un panislamismo, que pretendía consolidar el dominio del sultán sobre todos los mahometanos, del otomanismo, que proclamaba la igualdad de todos los turcos, cualquiera que fuese su religión, y el panturquismo, que apuntaba a la reunificación, bajo su mando, de todas las etnias turcas asentadas en distintos países. Con ello contraatacaba a todas las demás naciones vecinas. Aunque entre los reformistas había diversos criterios sobre los métodos para conseguir sus objetivos, el “partido militar” fue ganando fuerza en Japón, estableciendo una política expansionista, deseada por la burguesía industrial, ávida de materias primas, de las que carecía o no disponía en suficiente cantidad, a bajos precios, coloniales. Además, con ello se recuperaba la posición internacional y el orgullo interno, tan depreciados. Aparte de una Marina de guerra, que ya era la mayor de Asia, y un ejército modernizados, equipados con las armas y adiestrados en las técnicas más novedosas, no era menos importante su diplomacia, que mejoraba sus métodos con los continuos contactos con asesores y políticos “occidentales”. Así volvió a ocupar las islas Bonin y Riukiu, incumpliendo el anterior Tratado con China, por el que las habían devuelto a cambio de “indemnizaciones”. Forzó a Corea a que se distanciara de la soberanía china y se abriese al comercio japonés, mediante el Tratado de Kanagaua, bajo la amenaza de una invasión en profundidad. Con todo ello se equiparaba en métodos y consecuciones, respecto de “Tratados desiguales”, con las potencias “occidentales”. Sin embargo no fue capaz de anular o conseguir la revisión de los que éstas habían obtenido a su costa. Se prohibió a los samurai llevar espada en público.

Es decir, si antes habían tenido el privilegio exclusivo de ostentar dos espadas ahora se quería forzar una sociedad pacífica, civil (civilizada) aparentemente no violenta e igualitaria. La conmoción psicológica debió ser enorme. Y era la clase social en la que se apoyaban los reformistas. El Estado se demostró incapaz de atender los pagos de las pensiones comprometidas a casi medio millón de familias de samurai. Así que las sustituyó por obligaciones del Estado. Sin embargo sus intereses no equivalían a las pensiones sustituidas. Se podía vender una parte de los títulos, pero entonces se perdían más intereses para el futuro. Además, conforme se ponían más y más a la venta, su cotización descendía, y, con ella, el patrimonio que representaban. El negocio lo hicieron los burgueses, que podían colocar sus ahorros a elevada rentabilidad garantizada, dado los bajos precios de su cotización. Al poco tiempo se demostraron insuficientes para proveer al sustento de las familias de los samurai. Se intentó paliar favoreciendo su ingreso en la administración, central o local, que iniciasen negocios, creasen fábricas o roturasen nuevas tierras de labor. Sin embargo la transformación fue tan brutal que muchos no consiguieron superarlo, llegando a la mendicidad y al robo. Los samurai desclasados, entrenados para la guerra, constituían un potencial reaccionario. Se unieron a los campesinos descontentos, sobre los que recaía todo el esfuerzo transformador del nuevo Estado: impuestos sobreelevados sobre la propiedad rural y servicio militar obligatorio, cuya carga se veía más diáfana al poder exonerarse mediante elevadas sumas. El Tenientecoronel Custer (hasta Mayor General, la máxima graduación en el ejército estadounidense, con 26 años, durante la guerra civil, nombramientos que, como muchos otros, no se consolidaron al acabar ésta, sino que se consideraron temporales) al mando del 7º Regimiento de Caballería, hizo publico que se había descubierto oro en Colinas Negras, territorio que se reconocía a los siux en el último “Tratado de Paz”, lo que atrajo aventureros y colonos, la violación de dicho “Tratado” y el inicio de la última guerra india.

El Presidente Grant envió contra los indios, unos 2.000 guerreros (algunas fuentes los cifran en 3.000, mientras otras los reducen a unos 900) dirigidos por Tachunka Uitko (en siux, “Su caballo es loco”) que los estadounidenses transformaron en Crazy Horse, posiblemente con intención ofensiva, despreciativa, y Zazanka Iozanka (“Búfalo sentado”) Sitting Bull para los estadounidenses, 3.000 soldados, casi todos de infantería. Trató de impedir que Custer, que había denunciado ante una comisión del Congreso sus corruptelas y las de su hermano, responsable de la nefasta administración de las reservas indias y del incumplimiento de los derechos pactados, estuviese al mando. Sin embargo sus valedores presionaron para que, al menos, participase en la operación, dada su experiencia en la lucha y en la negociación con los indios (al parecer, además de su esposa blanca, hija de un General, tuvo otra india, huérfana del jefe cheyenne Pequeña Roca, al que derrotó, y con la que habría convivido al menos seis meses) y conocimiento del terreno. Quizás porque eso le forzase a realizar una acción destacada, a demostrar su valía, la ecuanimidad de quienes le habían apoyado, y la conveniencia de su participación en la campaña, porque considerase que la infantería no podría acorralar a la caballería ligera india, despreciaba a los mandos que le habían impuesto o creyese que tal exceso de tropas, incluidas ametralladoras tipo Gattling, de cañones rotatorios (cuyo ofrecimiento, así como el de varias Compañías de refuerzo, rechazó, aduciendo que retrasaría su movilidad, igual que los sables, que transportaba en los carromatos) tenía un fin genocida, se separó del grueso de las fuerzas y actuó por su cuenta. Dividió en tres secciones a sus unidades, pretendiendo un movimiento de convección. Los indios, inteligentemente, acabarían con las dos primeras, por separado, sucesivamente. La tercera se retrasó, no llegando a la batalla.

Al verse solo, con una porción de su Regimiento, mientras esperaba la llegada de los demás, desmontó, para sacar provecho a sus armas de fuego, Springfield 73, según las recientes tácticas de la Caballería estadounidense, puesto que cabalgando es difícil hacer blanco, y pasó a la defensiva, en el río Little Bighorn o Pequeño Bighorn, afluente del Bighorn, principal afluente del Yellowstone (“Piedra amarilla”, por la abundancia de azufre) que desciende de las Montañas Bighorn, donde habitan cabras montesas canadienses, big horn o “cuernos grandes”. Dispararon a sus propios caballos para que les sirviesen de parapetos. Varias de sus Compañías no resistieron la carga de los indios y huyeron, abandonando sus fusiles, que fueron reutilizados por estos. Así Custer encontró la muerte junto con los que se quedaron con él, incluidos dos de sus hermanos, un cuñado y un sobrino. En total 268 militares murieron (más 55 heridos, que pudieron huir) y unos 200 indios, lo que resulta incomprensible para una posición defensiva, cuya proporción aceptable debe ser de 5 a 1 a su favor. Más aún considerando que tenían 100 cartuchos de fusil y 25 de pistola para cada militar, mientras los indios, en su mayoría, utilizaban arcos y flechas, lanzas y mazas, por lo que los sables les habrían sido útiles contra ellos. Tal vez los dejó acercarse demasiado, pretendiendo un mayor acierto en los disparos. O los indios se lanzaron directamente contra ellos, y no disparando mientras los rodeaban, como acostumbraban a hacer y Custer confiaría que hiciesen. O los “casacas azules” perdieran demasiado tiempo matando a los caballos. Quizás, hasta decidirse a hacerlo, los sostendrían de las riendas, mientras disparaban sus pistolas, de poco alcance y precisión, con las que difícilmente se puede apuntar mientras el caballo, a pie firme, no al galope, se asusta con el ruido, el humo, el olor de la pólvora y los impactos de las balas en el suelo, a su alrededor, recula y se encabrita. O se atemorizaron y desorganizaron.

Algunos analistas suponen que Custer pudo ser herido al comienzo de la batalla, intentando vadear el río, desde cuyos árboles los indios les dispararon con fusiles, e irrumpir en el campamento indio, ya que su cadáver tenía dos orificios de bala, sobre el corazón y en la sien izquierda (¿se suicidó? ¿lo remataron? ¿alguien bajo su mando? ¿siguiendo sus órdenes?) debiendo relegar el mando, lo que podría explicar el descontrol y errónea táctica consiguientes. También se especula que pretendía presentarse a las elecciones a Presidente, ante la inminente expiración del segundo mandato de Grant, y necesitaba un triunfo deslumbrante. Que quisiera reproducir sus heroicas, temerarias, victorias durante la Guerra de Secesión, que costaron muchísimos efectivos de Caballería a la Unión, si bien las consecuencias de las mismas lo justificaron. Durante la batalla de Gettysburg su Brigada sufrió 257 bajas, más que ninguna otra División nordista. Y siempre escapó con vida milagrosamente. O también que hubiese vuelto a su adicción alcohólica, y ya no fuese dueño de sus actos. Aunque la Infantería no pudiera alcanzarlos, la Caballería aniquilaba sus aldeas, sus mujeres y niños, enfrentando a los guerreros a la disyuntiva de aceptar el combate o al exterminio de su raza. Así, acabando con la libertad y los derechos de los últimos nativos soberanos, se conmemoraba el primer centenario de la independencia de Estados Unidos de (Norte)américa. Los siux consiguieron huir a Canadá, donde no fueron perseguidos, aunque se les impidió que les llegaran alimentos. Volvieron cuatro años más tarde, sólo 200 supervivientes, hambrientos, a los que se consideró prisioneros de guerra, incumpliendo todos los “Tratados” anteriores. Colorado se integró como el 38º Estado de la Unión. Murió James Butler (apodado Wild Bill, “El salvaje Guillermito”, o Willy, haciéndose pasar por su hermano para huir de la justicia) Hickock Alonzo, hijo de William (Bill) Alonzo y Polly Butler Hickock, aventurero, explorador, pistolero y jugador de póquer (del alemán pochen, “golpear”) legendario, precisamente en la ciudad minera fundada en Colinas Negras, de la que fue nombrado sheriff, de un disparo por la espalda. Por única vez en la Historia de Estados Unidos se impugnaron unas elecciones.

Un “arbitraje” parcial confirmó la victoria del republicano Rutherford Birchard Hayes. El candidato demócrata Samuel Jones Tilden, para evitar mayores problemas, aceptó patrióticamente tal decisión. Siempre ocurre que los reaccionarios utilizan el patriotismo en contra de los progresistas. Y éstos, estúpidamente, lo aceptan. Lo mismo le ocurriría a Al Gore frente a (am)Bush IIº. Los levantamientos en Herzegovina, Bosnia y Rumelia oriental impulsaron a Turquía, tras haber garantizado Austria-Hungría su neutralidad, en conversaciones secretas, a la guerra contra Servia y Montenegro, terminada la cual Rusia exigió, en 1.877, determinadas reformas interiores al imperio otomano, que éste rechazó.

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