1.830: “La Revolución de Julio”

Sin embargo, la destrucción de los cuerpos de élite turcos tuvo un catastrófico efecto a corto plazo: las potencias europeas comprendieron que era su oportunidad y se lanzaron contra el ejército otomano en el marco de la guerra de liberación griega. La Paz de Golistan no trajo a Irán sino deseos de venganza. A consecuencia de ello, el chaj atacó a Rusia, sufriendo una aplastante derrota. Los reiterados esfuerzos de Bayiidou por expulsar a los británicos lo llevaron, imitando la estrategia de éstos, a llevar la guerra a Bengala, conquistando algunas ciudades, lo que dio origen a la primera guerra anglo-birmana, por la que Gran Bretaña y sus aliados lo derrotaron. Por la Paz de Iandabu, debió ceder Arakan y Tenasserim, en la costa, a los británicos, retirarse de Assam, reconocer la independencia de Manipur, concertar Tratados comerciales con Gran Bretaña y admitir una residencia representativa de dicho país. En compensación recibió la importante provincia costera de Pegu. El resto de su reinado lo dedicó a intentar la reducción de los duros términos de dicha Paz. Aprovechando la insurección independentista de Méjico, una serie de grupos militares denominados “filibusteros” (tal vez tratando de “heredar” la misma “justificación” que dieron los británicos a los piratas que “luchaban contra la tiranía” de Felipe IIº, capturando sus buques con sus mercancía y tesoros y asesinando a sus tripulantes y viajeros, algo que no consideran ninguna fechoría, aunque sí las atrocidades cometidas por los españoles sobre los indios caribes) intentó crear repúblicas independientes en Tejas. Gran parte de estos grupos habían entrado en Méjico ilegalmente, haciéndose pasar por colonos para los que Austin había conseguido autorización, y que, entre otras condiciones, se les exigía una elevada moralidad. Al constituirse los Estados Unidos Mejicanos como república federal, Tejas pasó a ser el Estado federal de Coahuila y Tejas. Dada su escasa población, no fue dividido en Departamentos, sino que todo él formaba el único Departamento de Béjar, subdividido a su vez en municipios. Uno de éstos era el inmenso municipio de Nacogdoches, que abarcaba desde el Golfo de Méjico hasta el río Rojo, y desde el Sabine hasta el Trinidad. La mayoría de sus habitantes seguían siendo hispanoparlantes. Por la Ley General de Colonización se confirió a los diversos Estados la posibilidad de establecer sus propios requisitos de colonización.

El sistema tradicional para ello era la actividad de los denominados “empresarios”, es decir, agentes colonizadores, que reclutaban a éstos, los representaban y defendían su idoneidad para recibir las tierras y cumplir los requisitos exigidos, y, a veces, repartían y asignaban entre los colonos dichas concesiones. Entre estos “empresarios” estaba el temperamental y agresivo Haden Edwards, que asentó 800 familias al Este de Coahuila y Tejas. Dicho Estado le otorgó potestad para formar una milicia para proteger a sus colonos (recordemos que era zona ancestralmente propiedad de los indios, que reclamaban y defendían lo que era suyo, cuyo exterminio por británicos y estaodunidenses se oculta, o se justifica porque los indios eran “muy malos”, mientras que se acusa de ello a los españoles siendo falso, salvo en el Caribe, si es que no fueron exterminados por las enfermedades “europeas” traidas por los españoles, puesto que la realidad es que han pervivido y se han reproducido muchos millones, y más aún de mestizos) pero exigiéndoles respetar las propiedades y los títulos concedidos por España o por Méjico. La colonia de Edwars abarcaba desde 20 leguas al Norte del Golfo de Méjico hasta 15 leguas al Norte del municipio de Nacogdoches, y desde el río Navasota hasta 20 leguas al Oeste del Sabine. Al Sur se encontraba la colonia del “empresario” Austin, y al Norte y al Oeste se habían refugiado tribus indias expulsadas de Estados Unidos. La mayoría de los colonos de Edwards se establecieron fuera de la frontera oriental del territorio que se les había asignado. A pesar de que gran parte de dicho territorio coincidía con el municipio de Nacogdoches, exigió a los propietarios que le exhibiesen sus títulos de propiedad, algo de lo que carecían los que habían ocupado dichos territorios ancestralmente, desde hacía más de 70 años, cuando eran terrenos despoblados, “libres”, que eran la mayoría de la población, por lo que se apropió de los mismos y los sacó a subasta. Su intención era eliminar a los pequeños propietarios y sustituirlos por una organización social y estructura de propiedad semejante a las grandes plantaciones de los Estados sudistas de Estados Unidos. La mayoría de los colonos esadounidenses tampoco tenían títulos de propiedad, ya que eran inmigrantes ilegales.

En defensa de sus convecinos, el alcalde de Nacogdoches, Luis Procela, y el secretario municipal, José Antonio Sepúlveda, comenzaron rápidamente a expedir títulos de propiedad para los ocupantes tradicionales de dichas tierras. Edwards consideró que dichos títulos eran falsos, ilegales. Organizó con sus colonos y residentes una milicia local. Pasó a votación quién debía ser su Capitán ¡y resultó elegido Sepulveda, el secretaro municipal! Ante ello, Edwards invalidó dichos resultado y se auproclamó jefe de dicha milicia. Tras lo cual “convocó” elecciones a alcalde, eligiendo a dos: su yerno Chichester Chaplin y a Samuel Norris, casado con la hija de un antiguo residente y que simpatizaban con ellos. Saucedo, jefe político del Departamento de Béjar acusó de haberse contabilizado más papeletas que votantes, por lo que anuló las elecciones y sólo reconoció la de Norris. Cuando Edwards se fue a Estados Unidos a reclutar más colonos, los antiguos formaron un grupo de vigilantes, que se dedicó a expulsar a los nuevos. Un hermano de Edwards denunció estos hechos de forma irascible y desconsiderada ante las autoridades mejicanas. Esto y la sospecha de que Edwards había ido a Estados Unidos a reclutar un ejército, llevó a anularle su concesión, exigiendo a sus hermanos que abandonasen los Estados Unidos Mejicanos. Como Edwards había invertido 50.000 $ en el negocio de la colonización, no le hizo el menor caso. Según Norris desalojó a un colono para darle sus tierras a un nuevo inmigrante, por lo que expulsó a éste y le devolvió las tierras al anterior. Esto dividió las simpatías de los colonos, posiblemente en función de cómo se le contaban los “hechos”. El “Coronel” de la milicia local, Martin Parmer, que había matado a un hombre en una pelea, y contra el cual Norris había expedido orden de arresto, y 39 colonos de Edwards, tomaron Nacogdoches y encarcelaron a Noris, a Sepúlveda, al comandante de la pequeña guarnición mejicana, acusándolos de opresión y corrupción, y a Edwards, por violar la orden de expulsión, si bien éste fue de inmediato puesto en libertad condicional. Un tribunal ilegal, al estilo de todos los estadounidenses, condenó a los demás, los destitutiyó, “nombró” a un alcalde temporal, y se disolvió. Mientras tanto el hermano de Edwards buscó apoyo entre los colonos para una rebelión contra las autoridades mejicanas. Al no conseguirlo pactó con los cherokis prometiéndoles darles un título de propiedad sobre los territorios que ocupaban.

Siempre el fácil prometer lo que no se tiene. Los hermanos Edwards y 30 colonos volvieron a ocupar Nacogdoches, apoderándose del edificio Old Stone Fort (“Fuerte Piedra Vieja”) y proclamaron la República de Fredonia. Pocas horas después firmaron un Tratado de Paz con los cherokis, representados por el jefe Richard Fields, y 23 tribus más, representadas por John Dunn Hunter. A partir de ello se les ocurrió que su bandera sería una franja balnca y otra roja, en representación de ambas etnias, con el elma Independence, Liberty and Justice, la hizaron sobre el edificio que habían tomado y se pusieron en contacto con Estados Unidos y con Austin, pidiéndoles ayuda y que se sumaran a la insurrección. Ambos se negaron. Austin le escribió que se estaban engañando y que eso los llevaría a la ruina, informó a sus colonos que “unos locos en Nacogdoches han declarado la independencia”, y gran parte de ellos se ofrecieron para sofocar la rebelión. Las autoridades mejicanas llevaron su ejército a la zona, lo que, además de la (segunda) promesa de títulos de propiedad a los cherokis, le hizo repudiar el “Tratado”. Se detuvieron en las tierras de Austin para asegurarse de la lealtad de sus colonos y unir sus voluntarios a la expedición. Norris, impaciente por la tardanza del ejército, reunió a 80 hombres que atacaron a los menos de 20 que Edwards tenía en el edificio “Fuerte Piedra Vieja”, que derrotaon a los atacantes en menos de 10 minutos. Pero, cuando llegaron las tropas, huyeron a Estados Unidos. Para demostrar si lealtad a Méjico, el consejo cheroki sentenció a muerte y ejecutó a Fields y Hunter, acusándolos de haber pactado con el enemigo. Las demás tribus no hicieron nada semejante, por lo que fueron perseguidas. Los touakoni y los uako pactaron la paz con Méjico comprometiéndose a no atacar a los colonos, y convencieron a los comanches penateka a hacer lo mismo. Sin embargo ni los touakoni ni los uako cumplieron los Tratados, y sí lo hicieron los comanches, que durante muchos años ayudaron a las tropas mejicanas a recuperar el ganado robado por otras tribus. El Presidente Guadalupe Vitoria ordenó al General Mier que inspeccionara los asentamientos de los colonos, resultado de la cual se promulgaraon leyes severamente restrictivas de la inmigración ¡Cómo cambian los tiempos!

Tanto los tejanos como los inmigrantes rechazaron dichas leyes, lo que influiría en un futuro ambiente faborable a la insurrección, aunque no a la independencia. En el Congreso de Panamá, Bolivar fracasó, de nuevo, en su intento de aglutinar a todas las colonias americanas en una república unida. De Sucre fue elegido Presidente de Bolivia. A la muerte de Juan VIº, su hijo, el emperador Pedro Iº de Brasil, lo reunificó con Portugal, asumiendo la corona como Pedro IVº. Sin embargo la doble monarquía se demostró insostenible, por lo tuvo que renunciar a la corona lusa a favor de su hija, María IIª da Gloria. En 1.827 murió Alessandro Volta, un siglo después que Newton. Inventó el electroscopio y la primera batería de acumuladores eléctricos, lo que hizo posible el descubrimiento y el estudio de la electroquímica y la electrodinámica: la electricidad dejaba de ser un juego, un fenómeno espectacular, a veces divertido, de la aristocracia desocupada, para dejar entrever sus posibles aplicaciones prácticas, su control y uso. Como María IIª da Gloria era menor de edad, su padre nombró regente a su hermano Miguel, tío de la reina, y de mentalidad absolutista. El liberal tory George Canning cesó en el Ministerio de Asuntos Exteriores para sustituir a Jenkinson como Primer Ministro. De la misma tendencia fue el sustituto de aquél, Frederick John Robinson, vizconde de Goderich. Los tres debieron enfrentarse a depresiones económicas, que quizás les costaran el cargo. También murió Pierre-Simon Laplace, que, entre otros estudios matemáticos, propuso que el sistema solar se originó por el movimiento rotatorio de una nebulosa primitiva. Görres huyó de Bonn, pero fue invitado a dar cursos en su Universidad. Allí formó un movimiento católico liberal, que se extendió por Colonia y Frankfurt, coordinado con el liberalismo prusiano. El cambio en las directrices políticas británicas terminó extinguiendo la idea de la Santa Alianza. No así el espíritu conservador, antiliberal, de Austria y Prusia. Aquella estaba descontenta por los acontecimientos que se producían en los Balcanes. Tal vez para atrarse las simpatías del sultán turco, o para demostrar que todo provenía del erróneo levantamiento liberal de los griegos, apresó al príncipe Alejandro Ypsilanti, iniciador del mismo. Quizás por la misma razón, o considerando que tal apresamiento suponía un espaldarazo europeo, Ibrajim, el bachá de Egipto, se puso del lado del sultán frente a los griegos.

Sin embargo los británicos tenían ambiciones directas sobre dicho país, como ya había analizado Napoleón. Igual que antes las habían tenido las repúblicas italianas, como zona de intercambio comercial con la India, de transferencia del Mediterráneo al Mar Rojo. Así que decidieron romper tal acercamiento a los otomanos, a pesar de su anterior declaración de neutralidad en dicho conflicto. No les costó ningún trabajo convencer a los rusos, que deseaban derrotar a los turcos y expandirse su costa. Ni a los franceses, deseosos de volver a ocupar un sisito entre las grandes potencias, a ser tenidos en consideración y retomar ambiciones imperialistas. Por el Tratado de Londres se proclamaban favorables a la autonomía griega. De tal modo una Flota conjunto de sus tres países se dirigió hacia el puerto griego de Navarino, donde fondeaba una Flota turco-egipcia. Posiblemente la intención fuese sólo amenazadora, intimidatoria, o de vigilancia. Pero resultó que se enzarzaron en combate, y, como no podía ser de otro modo, aniquilaron completamente la Escuadra turco-egipcia. El sistema de solidaridad europea del congreso de Viena se dislocaba. Los griegos, envalentonados por lo ocurrido, y aprendiendo de anteriores experiencias, proclamaron la república, eligiendo como Presidente al conde Kapodistrias, que había fundado la sociedad secreta de Azenas. Turcos y rusos continuaron la guerra por tierra. Caillié inició una exploración del interior de Africa, que duraría dos años. Después de 182 años se encargó la dirección del departamento de astronomía chino a un sabio que no era occidental: la dinastía Ch’ing se cerraba sobre sí misma, rechazando cualquier contacto o admiración hacia lo europeo. Rama IIIº, siguiendo con la tradición expansionista siamesa, se aprovechó de las guerras entre los tres reinos en que estaba dividido Laos: Vientiane, Luang Prabang y Champassak. Conquistó Viat Chang, la actual Vientiane, sin respetar la vida ni las propiedades de sus ciudadanos, a cuyos supervivientes deportó. Llevó a Bangkok su famoso Budda esmeralda. Todo el país quedó asolado. Brasil y Argentina se enfrentaron por el dominio sobre Uruguay, venciendo Argentina en la batalla decisiva.

En 1.828, el también liberal tory duque de Wellington, Arthur Wellesley, sustituyó a Robinson como Primer ministro británico. Con el apoyo de la Asociación Católica Irlandesa y de las clases medias católicas isleñas, O’Connell consiguió entrar en la Cámara de los Comunes. Encontró apoyo en el Ministro del Interior británico, Robert Peel, del que consiguió la abolición de la Test Act, más de siglo y medio anterior. A partir de entonces los católicos y otros disidentes también podían acceder a los cargos públicos británicos. También consiguió la rebaja fiscal a sus conciudadanos isleños. Pero O’Connell no se conformó con ello, como suele ocurrir con los nacionalistas, sino que pretendió la derogación de la unión de ambos reinos de 27 años antes. En Portugal se produjo una larga pugna entre los que apoyaban la carta constitucional, otorgada por Pedro IVº antes de abdicar, y los “decembristas”, que querían una auténtica Constitución democrática, que reconociese la soberanía popular. Costa Cabral y el General Saldanha encabezaron respectivamente ambas tendencias. Al triunfar las tendencias reaccionarias, el regente fue nombrado rey de Portugal, desposeyendo a su sobrina. El conde Martignac fue nombrado Primer Ministro en Francia. Dentro de su política secular de dibilitamiento de Turquía, con la intención de expandirse hacia el Sur, Rusia apoyó a los griegos en su guerra de liberación, lo que iba a originar consecuencias durante casi cien años. Murió Chaka, “El Napoleón de Africa”. Bajo su mando la inicialmente pequeña tribu bantú de los zulúes se engrandeció. Sus guerreros, perfectamente organizados, entre los que se incluían mujeres solteras, utilizando una nueva táctica de lucha cuerpo a cuerpo, desde Natal hasta el Sudeste de Transvaal, dominaron a todas las tribus vecinas, a las que exterminaron o impusieron su lengua y la obligación de participar en sus tropas. Esto produjo una reacción en cadena entre los matabelé, dirigidos por su jefe Umsiligasi, los jerero, los sozo y los chuana, obligados a conquistar nuevos territorios a sus tribus vecinas, igual que ocurría en Norteamérica. Murió Radama Iº, tras haber conquistado dos tercios de Madagascar, abriendo las puertas a la cultura y misioneros europeos. Sin embargo sus sucesores deberían enfrentarse a los intereses coloniales, iniciando persecuciones de cristianos.

Gran Bretaña autorizó a jotentotes (en jotentote joi-joi, es decir, “hombres reales, con ganado”) grikas y bosquimanos a poseer tierras ¡Qué generosa! ¡Les confería el derecho a tener parte de lo que había sido todo suyo a costa de los boers! A éstos, lógicamente, no les gustó nada: lo querían todo para ellos. Por el Tratado de Turkmanchai, Irán cedió a Rusia la zona de Lenkoran y los territorios hasta el Aras, además de fuertes indemnizaciones de guerra. Tanto la derrota como las condiciones de la paz produjeron levantamientos en las tierras fronterizas, aunque fueron pronto sofocados. Amherts dimitió como Gobernador de las posesiones británicas en la India. Bentinck, que seguía las ideas radicales, racionalistas y religiosas sobre lo que los británicos consideraban supersticiones, continuando con las reformas judiciales y fiscales, suprimió los tribunales provinciales, sustituyó el persa como idioma oficial por los dialectos locales y el inglés, fijó los impuestos sobre la renta para un periodo de 30 años, y prohibió por Ley el trabajo de los niños y la cremación de las viudas vivas. También suprimió parte del suplemento para las tropas. Aunque como medida económica no fue muy efectiva, cierto es que su administración alcanzó un excedente de 1’5 millones de libras. Propuso invertir dicha cantidad en beneficio del país, por lo que la Honorable Compañía de las Indias Orientales le negó su apoyo. Le sucedió lord Auckland, que se implicó en las guerras afganas, bajo el apoyo de la contraofensiva diplomática de Palmerstone, dada la amenaza del expansionismo ruso. Auckland cometió toda una serie de errores. El primero fue suponer que los afganos eran rusófilos. El segundo, más grave para la apuesta británica, ignorar los deseos de independencia de Afganistán, por mucho que su poder hubiera sido mermado. Además presionó a Ranyit Singj y consiguió que el chaj Chuya fuese reentronizado, tras 30 años en el exilio. Se abrió al tráfico el primer ferrocarril de pasajeros en Estados Unidos, entre Baltimore y Ohio, de Este a Oeste. Andrew Jackson, que había obtenido más votos populares que John Quincy Adams, fue elegido triunfalmente en esta ocasión. Era un hombre de la frontera Oeste, inteligente, enérgico, que sabía lo que quería, bastante radical, aunque poco culto, que no pertenecía a las familias terratenientes de las grandes plantaciones ni a la alta burguesía comercial, como sus antecesores. Quizás todo ello influyera en que el Congreso no lo confirmase la vez anterior.

Eliminó el término “republicano” del nombre del Partido, que, en adelante, sería, simplemente, Demócrata, como ha llegado hasta ahora. Posiblemente con ello indicase sus intenciones radicales. Al fin del mandato de Guadalupe Victoria, los conservadores creyeron llegado su momento. López de Santa Anna realizó un pronunciamiento militar a favor de Vicente Guerrero, liberal y héroe de la independencia. España quiso aprovechar la ocasión para restablecer su dominio sobre Méjico, pero Guerrero consiguió impedirlo. Francisco Morazán destituyó a Manuel J. Arce, proclamándose Presidente de las Provincias Unidas de América Central. A partir de ello la región quedó destrozada por crueles guerras entre los conservadores, con centro en Guatemala, y los liberales, basados en El Salvador. Una animosidad que iba a perdurar más de 140 años, sobreviviendo a los cambios de tendencias políticas. Guatemala estaba bajo el dominio de una reducida aristocracia de origen español, que ejercía un poder despótico sobre la mayoría indígena, manteniendo al país en la penuria económica. El Salvador, en cambio, con una producción netamente exportadora, era el principal proveedor de la zona, por lo que defendía el librecambio, convirtiéndose en el centro decisivo de la región, especialmente bajo el Gobierno de Morazán. Honduras, Nicaragua y Costa Rica oscilaban en el apoyo a uno u otro, que muchas veces dirimían sus diferencias en enfrentamientos militares. Bolívar siempre se había mostrado contrario a la separación de la actual Bolivia, considerando que su situación geográfica daría origen a futuras disputas. Tras la batalla de Junín, De Sucre, que ya había sido Presidente efímero de (el Alto) Perú, durante el tiempo que fue conquistado por los independentistas, fue nombrado Presidente de este territorio, que se denominaría Bolivia en honor al “Libertador”, al cual De Sucre solicitó que redactase su Constitución, con el requisito de que fuese “la más liberal del mndo”. Con tales halagos Bolívar cedió a su independencia. Perú había derrocado al Gobierno que Bolívar dejó allí tres años antes. Tal como éste había previsto, atacó a Bolivia y a Ecuador. Una insurrección en Chuquisaca, al parecer de favorables a la confederación con Perú, le produjo a De Sucre dos heridas de bala, por lo que dimitió como Presidente y abandonó el país, para evitar más enfrentamientos.

Además Perú había incumplido los compromisos de pago respecto de los colaboradores en la lucha contra España. De modo que Gran Colombia (nombre dado en honor a Colón) tomó parte en el conflicto y, bajo el mando del Gran Mariscal de Ayacucho, De Sucre, derrotaron a los peruanos. Antonio José De Sucre dimitió como Presidente de Bolivia, retirándose a Ecuador. Con la mediación británica Brasil y Argentina llegaron a un acuerdo de paz en los términos que más convenían… a Gran Bretaña. Como suele suceder con los intermediarios. De forma que Uruguay no fue ni para uno ni para otra, sino independiente. Aunque fue el comercio y los navíos británicos los que sacaron el mayor provecho de ello, como con casi toda la independencia iberoamericana. En “compensación” por su “esforzada” intermediación, el Imperio Británico se quedó con las islas Malvinas, que ellos denominan Falkland, aunque Argentina nunca lo aceptó. En 1.829 murió Matsudaira Sadanobu, consejero del chogun Ienari. Fernando VIIº se había casado tres veces. Su primera esposa, prima suya, tuvo dos abortos, y murió sin dejar un heredero. Su segunda esposa, hija de su hermana mayor, murió por una cesárea mal practicada, que también acabó con la vida de la criatura. Con su tercera esposa, hija de una prima suya, no tuvo descendencia. Falleció de unas fiebres, lo que no excluye un envenenamiento. Ese mismo año se casó de nuevo con otra sobrina. Stephenson diseñó la locomotora, “El Cohete” (The Rocket) capaz de transportar cargas y pasaje a 40 kmtrs./hora. La preferencia de Carlos Xº hacia la nobleza y el clero le había grangeado la enemistad de los burgueses. Tratando de reducir las tensiones, Martignac intentó la descentralización administrativa de Francia, en contra de su tradición secular. Pero fracasó. Así que Carlos Xº lo sustituyó por el príncipe Jules Polignac, cuya primera medida fue reestructurar el Gabinete, con tendencias reaccionarias. Una Ley de Prensa reprimió la libertad de expresión. Se encargó la inspección escolar a la Iglesia católica. Se volvió a declarar legal a la Compañía de Jesús, autorizándose su retorno, y se modificó la Ley Electoral para reforzar a las altas esferas ultrarrealistas. Todo ello hizo despertar a la burguesía, que comenzó a organizarse en sociedades secretas. Por imitación a las italianas las llamaron carbonnerie. Tomó su dirección Lafayette. Poco a poco fueron tomando confianza y saliendo a la luz.

Reaparecieron los viejos Generales napoleónicos, como Béranger. El culto a Napoleón recibió un nuevo impulso, considerándosele adalid de la libertad contra los caducos reaccionarios internacionales, y de la grandeza de Francia. Desde que Talleyrand había dimitido como Ministro, 14 años antes, tras haber defendido el legitimismo en el congreso de Viena, formó una coalición contra los borbones. Turquia y Rusia, gracias a la mediación de Prusia, cesaron la guerra, después de dos años, llegando a la Paz de Adrianópolis, por la que se reconocía la independencia de Grecia, aunque Samos, Quíos, Epiro, Tesalia y Creta continuaban sometidas a la jurisdicción turca. Además, Rusia lograba la desembocadura del Danubio y el protectorado sobre Grecia: era lo que Austria temía desde el principio. La actividad diplomática de Obrenovic en Rusia y Turquia le permitió ampliar su poder, hasta el punto que, desde dicho Tratado, pudo ejercer como déspota del reino servio. Jackson introdujo elevados aranceles que protegieron la naciente industria de Estados Unidos, algo que se sigue impidiendo que hagan los demás. Carolina del Sur exigió el libre comercio, amenazando con su secesión de la Unión. Jackson replicó que la invadiría si fuese necesario: se preparaba el enfretamiento que iba a ensangrentar al joven país. Sin embargo los aranceles se redujeron y la tensión cesó. El Banco de Estados Unidos favorecía a las firmas comerciales, con desagrado de los agricultores. Jackson se puso de parte de éstos, con lo que el Banco debió cambiar de estrategia, resultando arruinado. Jackson, como “hombre de la frontera”, del Oeste, era enemigo acérrimo de los indios. Mississippi y Alabama, incumpliendo los “tratados de paz”, se habían anexionado ilegalmente buena parte de las reservas indias. El Gobernador de Georgia pretendió hacer lo mismo, pero la Corte Suprema se lo impidió. Así que Jackson, utilizando la fuerza, impuso 179 “tratados de paz” que obligaban a los indios a emigrar al territorio de Arkansas. De Sucre se hizo cargo de una campaña militar, tras la cual volvió a la política activa.

En 1.830 todo el sistema involucionista impuesto por el congreso de Viena saltó por los aires. En enero se fundó “El Nacional”, publicación periódica promovida por Talleyrand, y dirigida por Thiers, Mignet y Carrel, que supieron expresar de modo insuperable los intereses de la burguesía francesa. Dicho periódico se convirtió en propagandista de la oposición, llegando sus planteamientos a popularizarse incluso en el extranjero. En marzo reanudó sus sesiones la Cámara, después de estar interrumpidas durante mucho tiempo. Para entonces el pueblo reclamaba, no sólo la dimisión del Primer Ministro, sino una monarquía constitucional. Calos Xº ya había comentado que preferiría cortar leña a ser rey al estilo inglés. Así que volvió a aplazar dicha reanudación hasta el 19 de marzo, esperando que se calmasen los ánimos. Pero no fue así, por lo que terminó disolviendo la Cámara, y convocó nuevas elecciones. Si Francia hubiese contado entonces con un sistema auténticamente democrático, popular, el optimismo y orgullo patrio producidos por la toma de Argel y toda la costa argelina, unido al anterior triunfo naval en Grecia, podía haber dado la mayoría al Gobierno en dichas elecciones. Dicha conquista supuso unos ingresos de 50 millones de francos, establecer una cabeza de playa colonial, que podría unirse con las posesiones de Senegal a través de Africa central, y vengar las humillaciones y crueldades sufridas por los cristianos cautivos en el Norte de Africa. Pero resulta que el voto censitario reducía el sufragio a sólo una minoría muy concienciada. De modo que obtuvieron la mayoría los enemigos del régimen reaccionario de Polignac. El 25 de julio, el rey, invocando el artículo 14 de la “carta constitucional”, que le facultaba para tomar medidas por la seguridad nacional, el mismo que su hermano Luis XVIIIº utilizó, 14 años antes, para anular las elecciones ganadas por los ultrarrealistas, dictó tres ordenanzas, por las que disolvía de nuevo la Cámara, abolía la libertad de prensa y elevaba el nivel tributario (la llamada democracia burguesa o democracia censitaria) para componer el censo electoral, lo que disminuía el ya escaso número de votantes en un 75%. La medida produjo un efecto de desmoralización y apatía colectivas, puesto que se evidenciaba que era imposible enfrentarse democráticamente a la reacción. El Gobierno y el rey se felicitaron por la victoria lograda tan fácilmente, sin ninguna reacción del pueblo.

En tal, confianza no tomaron ninguna medida militar para reprimirla, si se llegase a producir. Las sociedades secretas comenzaron a reunirse para analizar la situación. Los más exaltados, comprendiendo que se cerraban las puertas a la democracia, como había hecho el hermano mayor del rey, el guillotinado Luis XVIº, y que no habría posibilidad de ganar nuevas elecciones, comenzaron a arengar, a agitar a las multitudes, para demostrar su indignación y fuerza. El 27 de julio, Thiers publicó en “El Nacional” que el Gobierno había perdido toda su legitimidad, que los ciudadanos no tenían por qué obedecerle, que ellos iniciaban la resistencia y que Francia decidiría hasta dónde debía llegar. Intelectuales, trabajadores, propietarios, hombres y mujeres, fueron llenando París de barricadas. El 29 de julio había estallado la revolución. Ya no sólo pedían el cese de los Ministros, sino el fin de la dinastía. Poco a poco fueron ganando posiciones. Aquella mañana los “revolucionarios de julio” nombraron un Gobierno provisional. Carlos Xº comprendió que había sido derrotado. Sin embargo aún intentó retomar el control retirando las ordenanzas y sustituyendo a Polignac por Mortemarte, que debería integrar entre sus Ministros a los opositores Périer y al General Gérard. Al día siguiente Thiers y Mignet redactaron y repartieron una serie de hojas en las que se proponía como rey al príncipe Luis Felipe, duque de Orleáns, partidario de la revolución, como lo fue su padre, Felipe Igualdad. Las tropas que se enviaban contra los amotinados no podían contra ellos. Se les disparaba desde las calles y desde las ventanas de los pisos. Algunos soldados cambiaban de bando y se pasaban al de los ciudadanos parisinos. El día 31 asaltaron el Ayuntamiento. El duque de Orleáns declaró que estaba dispuesto a apoyar a Francia. Ante términos tan inconcretos, Carlos Xº no mostró ninguna oposición. Lafayette, que seguía teniendo gran ascendencia popular, se mostró partidario de Luis Felipe. Los republicanos, que eran minoría en las disueltas Cámaras, así como los bonapartistas, se mostraron frustrados, puesto que no era esa su opción. De todos modos hubo consenso en que era preferible una monarquía parlamentaria, aunque fuese de una rama lateral emparentada a la borbónica. Lafitte, Primer Ministro revolucionario, cambió el texto de la “carta constitucional”, sin ninguna facultad para ello.

En realidad tampoco la han tenido nunca los déspotas monarcas para hacer nada. Ni siquiera para dar “Cartas Otorgadas”, si se parte de la base de que la soberanía reside en el pueblo y se expresa mediante representantes democráticamente elegidos. El cambio más importante fue suprimir el peligroso artículo 14; también abolió la censura, redujo la edad mínima para ser elector, proyectó la reforma de la Cámara de los Pares, y, por último, propuso el trono, el 7 de agosto, al duque de Orleáns. A éste no debieron gustarle los cambios, o quiso dar muestra de desinterés, porque se tomó dos días en contestar. Pero no sería rey de Francia, sino que, tras su juramento de lealtad a la “carta constitucional”, el que llamarían “ciudadano rey”, con bastante sorna, sería rey de los franceses, siguiendo los antecedentes revolucionarios, a lo que se añadió el tradicionalista “por la gracia de Dios”, y el democrático “y por la voluntad del pueblo”. Toda una mescolanza simbólica que pronosticaba lo que iba a ser dicho monarca. Volvió a ondear la bandera tricolor, que los revolucionarios habían enarbolado de nuevo. El catolicismo dejó de ser la religión del Estado, aunque se reconocía como la de la mayoría de los franceses. La Física, la Biología y la Historia, y, en general, las ciencias de lo concreto, lo particular, se convierten en modelos, motivos de reflexión para el pensador, trasladando las “leyes” o línea argumental que se pudiese desprender de ello a la Filosofía. Surge así el positivismo, propuesto por Auguste Comte, creador de la sociología científica. Esto supone obviar todas las tesis que pudieran considerarse ideológicas o metafísicas.

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