1.820: La revolución de Del Riego

Pero los semínolas le resistieron durante dos años en los pantanos boscosos, donde no se puede emplear la artillería ni la caballería, ni extraer todo el provecho del mayor alcance de los fusiles, y su cadencia de tiro de entonces (aún eran de avancarga) era superada por la de los arcos y las flechas. Tras algunos éxitos de los insurgentes, ese año España había reconstituido gran parte de su imperio. Parecía que la independencia hispanoamericana iba a fracasar. Pero los acontecimientos cambiarían de rumbo. Bolívar consiguió que se le uniese el llanero José Antonio Páez, y tras continuos combates en los llanos, conquistó las plazas de Angostura y Guayana La Vieja. Animado por la independencia de Argentina, constituyó un Gobierno independentista en la ciudad venezolana de Angostura, desde donde emprendió expediciones libertadoras hacia los puntos que consideró de más fácil conquista, donde mejor podría sorprender a los realistas, donde menos podían esperarle. Para 1.818, Gran Bretaña había sometido completamente a la India. Se fundó el Baptist Mission College,aunque ya existían otros centros privados, como la escuela fundada por Ram Mohan Roy. Este individuo peculiar llegó a oponerse al proyecto de lord Amherst de una escuela de sánscrito, por considerarla el mejor modo de mantener al pueblo en la ignorancia, sintomático del desconocimiento y descrédito en que habían caído la historia y tradiciones auténticamente hindúes. En el congreso de Aquisgrán, los franceses consiguieron meter la cabeza en la Santa Alianza de las tres águilas negras, lo que tendría consecuencias calamitosas para España. Con ello se rompía, mínimamente, la estrategia de aislamiento de Francia que el príncipe von Metternich pretendía. Murió Carlos XIIIº de Suecia. Le sucedió el Mariscal Juan Bautista Bernadotte, nacido en Pau, en la Navarra francesa, que, durante la revolución, como muchos otros, añadió a sus nombres el de Jules, en honor y evocación de Julio César, que cambió por Carlos XIVº Juan para reafirmar su carácter de heredero y, tal vez, para hacer olvidar su pasado francés. A consecuencia del congreso de Viena se acordó un reglamento de las relaciones entre los Estados, que regulaba la diplomacia. Baviera aprobó su Constitución, que preveía una representación bicameral. Aunque, en principio, la intención era anular todas las reformas de Montgelas, el camino que éste había iniciado resultó irreversible.

También aprobaron constituciones Sajonia-Hildburghausen y Baden. En éste, el derecho electoral fue más allá de la representación indirecta, fundada en los estamentos, o el censo tributario, hasta el sufragio universal masculino. Por el acta del 18 del “mes de la victoria” (junio: debía referirse a Waterloo, cuyo tercer aniversario se cumplía) la asociación general de estudiantes teutónica se declaraba unión libre de la juventud alemana que se prepara científicamente en las escuelas superiores, en relación a la unidad en curso del pueblo alemán. Prusia, deseando un desarrollo económico similar al inglés, suprimió los 67 distritos aduaneros y los derechos de aduana interiores. Con ello establecía un mercado unificado, requisito imprescindible para la producción en masa. A partir de entonces se convirtió en paladín de la unión aduanera alemana, igual que Inglaterra propugnaba el librecambismo portuario. Para muchos liberales era la condición previa para la reunificación alemana. Sin embargo se entró pronto en una contradicción: mientras las constituciones más liberales de algunos Estados consolidaban la fragmentación alemana, sólo la política represiva instaurada por Metternich abría el sendero de la homogeneidad, de la unidad. Llegaría un momento en que habría que decidir entre reunificación, por el derrotero iniciado, o libertades. Obsérvese que la Unión Europea sigue el mismo camino. Tal como preveían las actas finales del congreso de Viena, Polonia, aunque unida a Rusia, tuvo su propia Constitución. En ella se establecía un sistema bicameral, un ejército y una administración independientes. Alejandro Iº se dio cuenta de que lo que había planteado con intención moral y religiosa, Metternich lo había convertido en un instrumento mundano de poder. Esto, unido a los ataques personales que le dirigieron desde Rusia, y a la resistencia polaca, trastocó su entusiamo en desenterés. Así, Rusia entró en una fase de desconcierto, de frustración y contradicciones. Por ejemplo, en la sesión de apertura de la Dieta polaca, Alejandro Iº anunció el establecimiento de instituciones liberales en toda Rusia. Sin embargo, poco después abandonó cualquier intención liberal, de modo que el imperio ruso nunca llegó a tener Constitución ni sistema verdaderamente representativo.

En Dajomey, conocido en Europa, entre otras cosas, por la leyenda de que en su terriorio había amazonas, fue coronado Gueso, que se emplearía a fondo en mantener la integridad de sus dominios y una política reformista. Lord Hastings fracasó tratando de romper la unidad mahometana en la India. Sin embargo realizó los primeros cambios en la administración británica. Reparó los canales y caminos y fomentó la educación en Bengala. También se mejoró el sistema judicial y la administración fiscal. Si bien los hindúes sólo podían acceder a los puestos inferiores. Desde una perspectiva liberal tory, que aprobaba la implantación de las ideas y valores occidentales, aunque procediendo con cautela, Munro, Gobernador de Madrás, y Elphinstone, de Bombay, apoyaron todos estos cambios. Los cortesanos de Bodauapaia sospechaban que Gran Bretaña prestaba ayuda a las tribus de Arakan que se resistían a la conquista birmana, lo que, al parecer, no era cierto. Así que atravesó el Brajmaputra para conquistar toda Bengala. Los británicos reaccionaron desembarcando un cuerpo expedicionario cerca de la costera ciudad de Rangún, al Sur de Birmania, sorprendiendo toda su estrategia. Rama IIº concertó un Tratado comercial entre Siam y Portugal. Más tarde concluyó otro con Gran Bretaña, que, alentada por su triunfo en Birmania, sin esperar a las gestiones diplomáticas que se estaban llevando a cabo, llevó sus tropas a Bangkok. Con ello provocó la independencia de numerosos pequeños territorios que Siam dominaba, y un distanciamiento respecto de los británicos. Si bien en poco tiempo la situación se normalizó. La expansión rusa por Alaska inquietó a británicos y estadounidenses. A la zona costera entre las posesiones rusas y españolas la denominaban Territorio de Oregón, y tropas británicas y estadounidenses se lanzaron a ella para impedir que los rusos continuaran anexionándose terrenos. Esta situación era bastante conflictiva y amenazaba con degenerar en conflicto armado ante cualquier malentendido. Así que el Congreso obligó a retornar a las tropas que ocupaban parte de La Florida, en evitación de conflictos también con España, simultáneamente. Illinois fue admitido como 21er. Estado de la Unión. La mitad Oeste de Venezuela y toda Nueva Granada seguían siendo realistas. Los rebeldes Nariño, Bermúdez y Arizmendi dominaban el litoral: Barcelona, Cumaná, Margarita. Y Bolívar, los Llanos del Orinoco y la Guayana.

La situación parecía estabilizada, sin que ni unos ni otros pudiesen avanzar más. En tales circunstancias se reunió el Congreso de Angostura, en el que Bolivar expuso su idea de unificar Venezuela y Nueva Granada, que denominaría la Gran Colombia, quizás en homenaje al ya fallecido Miranda. De San Martín, hijo del gobernador del Departamento Yapeyú, donde nació, parte de la Gobernación de las Misiones Guaraníes, y cuyos padres y hermanos nunca regresaron a América, tomó contacto, posiblemente iniciado a través del militar canario (Coronel del ejército español y Mariscal de Campo del ejército revolucionairo francés) y presunto masón Francisco De Miranda, “El Precursor”, con el chileno Bernardo Riquelme, hijo natural de Ambrosio O’Higgins -gobernador de la Capitanía General de Chile y, posteriormente, virrey de Perú- del que tomaría su apellido, para una operación conjunta. Junto con el General chileno Bernardo O’Higgins, había formado en Mendoza su Ejército de los Andes. Su idea era evitar un nuevo fracaso atacando a través de las montañas el Alto Perú. En lugar de ello atravesaría los Andes por varios puntos y desembarcaría en las proximidades de Lima, antes de que los realistas pudieran acudir desde las montañas para su defensa. Tuvo la deferencia de pedir permiso a los caciques indios para cruzar los Andes. Al menos uno de ellos puso tal hecho en conocimiento de los realistas. Lo cual resultó ventajoso, pues los obligó a dividir sus fuerzas. Quizás se tratase de una argucia planeada. Lo cierto es que, con ayuda de tropas chilenas, O’Higgins venció en Chacabuco, y De San Martín en Maipú, tras lo cual conquistó Santiago de Chile. O’Higgins proclamó la independencia en Talca y se erigió como Director Supremo de la nueva nación. Junto con De San Martín planeó el desembarco en Perú. Este sería Jefe Supremo de la expedición, y el irlandés lord Cochrane estaría al mando de la Flota, que se construiría en Chile. En 1.819, Württemberg aprobó su Constitución. Sin embargo el rey de Prusia declaró que, en su país, no habría representación general del pueblo, que consideraba incompatible con la configuración interna y geográfica de su reino. Tras largos preparativos, el estudiante Kart Ludwig Sand asesinó al escritor Kotzebue, miembro del Consejo de Estado ruso, al que consideraba agente de la restauración al servicio del zar.

Para Metternich, coincidente con su enfrentamiento con la oposición interna, había llegado el momento de acabar con el “anarquismo”, por lo que convocó a las principales potencias en Karlsbad, acordando reprimir las asociaciones de estudiantes, que fueron prohibidas, y las actividades liberales. Se controló las enseñanzas que impartían los profesores en las universidades. Se expulsó de ellas a los estudiantes que hubiesen participado en actividades contrarias a la reacción política. Se incrementó la censura de prensa. En Maguncia se estableció una comisión central de investigación sobre las ramificaciones de las intrigas revolucionarias, tanto en el país como en los diversos Estados federados. Tales resoluciones se incluyeron en el acta final del congreso de Viena, de modo que pasó a integrar la Constitución federal de la Confederación -¡Qué nombre más contradictorio! Algo semejante a lo que ocurría en Estados Unidos de (Norte)América, que acabó estallando en guerra de secesión- Germánica. Los movimientos liberales y nacionalistas quedaban oficialmente prohibidos y perseguidos policialmente en toda ella. Más aún: la Confederación adquiría poder de control sobre la política interior de los Estados miembros. Incluso en contra de lo que estipularan sus propias Constituciones, más liberales.

Es lo mismo que se pretendió con el (mal) llamado Tratado Constitucional (en realidad era anticonstitucional: su intención era acabar con los derechos y la soberanía establecidos en las diversas constituciones nacionales, permitiendo la intromisión en sus legislaciones de los órganos antidemocráticos, no elegidos directamente por el voto popular, por ejemplo, el Sistema Europeo de Bancos Centrales, de la Unión Europea, rechazado por algunas ciudadanías conscientes, pero finalmente impuesto mediante el Tratado de Lisboa, que eliminaba la palabra Constitución, la Carta de los Derechos de la Ciudadanía, y todo aquello por lo que se había hecho propaganda del conjunto, lo poco que pudiera tener un atisbo de progresismo, de beneficioso, aunque muy inferior a lo ya establecido por la mayoría de las constituciones nacionales, pero dejando vigente todo el resto del dogal, siempre oculto a la ciudadanía, y, a pesar de ello, refrendado, tal vez por agotamiento, resignadamente, al comprender que era imposible oponerse a ello, que siempre le iban a dar la vuelta, en contra de los intereses de los ciudadanos, en los pocos países en que se repitió el referendo, que anteriormente sus ciudadanos habían votado en contra) Europedo. Si lo que dicho Sand pretendía con su asesinato era favorecer el progresismo, una vez más se evidenciaron los efectos contraproducentes del terrorismo y la acción individualista. Jahn, fundador de diversas sociedades gimnásticas, fue encarcelado. Arnsdt perdió su cátedra en Bonn. Görres fue cesado como Director General de Instrucción en la provincia renana de Prusia. Se transformó la solidaridad internacional de la Santa Alianza en un amplio Frente contra los movimientos liberales y nacionalistas. Cerca de Manchester se reunieron 60.000 trabajadores, exigiendo la reforma del Parlamento. Henry Hunt, representante por Preston ante los Comunes, habló ante ellos. Asustada por tal demostración, la ciudad llamó a las tropas para que dispersaran a las multitudes, lo que produjo 12 muertos y centenares de heridos. El Gobierno no sólo dio por buena la actuación militar, sino que promulgó 6 leyes por la que se limitaba la libertad de prensa y que prohibían la reunión de más de 50 personas. Con ello cambió la actitud frente a los tories, que deambulaban entre medidas liberales e imposiciones a los trabajadores. Por ejemplo, la obligación de cumplimir íntegramente los contratos de trabajo por el tiempo prefijado en ellos, y que no tenían contrapartida de que las empresas hiciesen lo mismo, es decir, que estuviesen obligadas a cumplir en iguales términos los mismos contratos. Quizás todo ese ambiente influyera en la entrada en vigor de la prohibición del trabajo de los menores de 9 años. El francés De Maistre publicó “Del Papa”, en el que defiende el catolicismo y el primado pontificio como fundamento del Estado, es decir, el retorno a la concepción imperial del medievo: es lo que se llamaría ultramontanismo. Murió Bodauapia, sucediéndole Bayiidou como rey de Birmania. Ante el avance británico tuvo que retirarse a la vieja capital, donde organizó la lucha. Tras haber favorecido intensamente las actividades de los misioneros cristianos, durante años, el emperador de Vietnam entabló relaciones comerciales con Francia. Gran Bretaña conquistó Singapur.

Más barcos británicos, casi todos balleneros, fondeaban en Uraga y en Satsuma. Sin embargo, en los siguientes decenios, la presión de Gran Bretaña sobre Japón cesó, al concentrarse en la conquista del inmenso mercado chino. Alabama fue admitido como el 22º Estado de la Unión. Por 5 millones de dólares España cedió La Florida, parte de los territorios limítrofes al Oeste de Luisiana, hasta los ríos Rojo (para los estadounidenses Red River) y Arkansas, y el Norte de California, hasta el paralelo 42º, a Estados Unidos. Con ello tenían ante sí la conquista de ambas orillas del río Columbia, en el Territorio de Oregón, explorado 13 años antes. Missouri pidió ser federado en la Unión. Cumplía los requisitos demográficos y de su propia Constitución exigidos por la Ordenanza del Noroeste, de 32 años antes. Pero en él vivían entre 2 y 3 mil esclavos negros. Tallamdge, congresista por Nueva York, presentó una moción adicional exigiendo que se le prohibiera importar más esclavos, y que los hijos de los que ya lo eran, en dicho Estado, adquiriesen la condición de personas libres al alcanzar la mayoría de edad.

Eran unas exigencias muy razonables, relativamente moderadas, pero absolutamente innovadoras. Los Estados sudistas interpretaron que sus instituciones tradicionales estaban siendo directamente atacadas. Así que respondieron que no debía admitirse la propuesta de federación a un Estado con tan pocos esclavos, que alteraba el equilibrio entonces existente en el Senado, de 11 Estados esclavistas frente a otros tantos abolicionistas. No obstante dicho equilibrio ya se había deshecho mucho tiempo atrás en el Congreso, puesto que los primeros sólo contaban con 81 congresistas frente a 105 de los segundos, proporcionales a la población censada, de 4’5 y 5’2 millones de habitantes, respectivamente. La opinión pública tomó partido, exaltadamente, en tal cuestión. La estabilidad en los Frentes no favorecía a Bolívar, produciéndole un desgaste continuo, mientras los realistas controlaban la mayor parte del territorio y podían recibir apoyo de la península en cualquier momento. Así que envió a Antonio José De Sucre a las Antillas, para que consiguiese armas y munición, e inició un lago recorrido, unos 2.000 kmtrs., otra vez hacia Nueva Granada, por el curso superior del Apure, hasta Guasdalito, cruzó el río Arauca y los Andes por el collado de Salina de Chita, llegando, a través del valle de Sogamoso, al altiplano de Bogotá, con tropas inglesas y los negros jinetes de Páez. Venció en el pantano de Las Vegas, cerca del río Sogamoso -tal vez ayudado por el efecto de la sorpresa, al presentarse tan lejos de sus posiciones de partida, y del calor veraniego- así como en el puente de Bocayá. Tras tales triunfos entró en Santa Fe de Bogotá, lo que permitió la conquista de Bogotá y Caracas. Tras la victoria de Carabobo, Venezuela se proclamó independiente. El Congreso de Angostura proclamó la independencia de la República de Colombia, formada por Cundinamarca (Nueva Granada) Venezuela y Quito, que aún no habían conquistado. En 1.820 murió Jorge IIIº. Su hijo, hasta entonces regente, fue coronado como Jorge IVº, rey de Gran Bretaña y Hannover. Para entonces Gran Bretaña había alcanzado los 14’3 millones de habitantes, casi duplicándose en 70 años. La incapacidad de Fernando VIIº para conseguir la recuperación económica de un país asolado por seis años de guerra, dominar la independencia colonial, o tomar parte en la reordenación europea preconizada por el congreso de Viena, hizo que perdiera, en breve tiempo, todo el apoyo popular de que había gozado. Sus mezquindades e injusticias le hicieron odioso, denominando “El Rey Felón” al que antes consideraban “El Deseado”. Se puede decir que fue el mejor propagandista del liberalismo en España, en contra de su intención, por su torpeza. Fue así como surgió de nuevo la revolución en España. La masonería continuaba impulsando el liberalismo. En Cádiz se había constituido la logia Lautaro, a la que pertenecieron Bolívar, San Martín y Del Riego.

El Tenientecoronel Rafael Del Riego Núñez Flórez, de 35 años de edad, arengó a sus tropas en Las Cabezas de San Juan, Sevilla, destinadas a luchar contra los independentistas hispanoamericanos (su número era significativamente superior al de los insurrectos, por lo que, al menos durante unos años, la situación colonial podía haberse “resuelto”) proclamó la vigencia de la Constitución de Cádiz y los “serviles”, que así se llamó en España a los conservadores, que propugnaban el mantenimiento de la servidumbre de la gleba, y la sumisión servil al rey, gritaban “vivan las caenas”, en antagonismo a la propaganda de libertad que habían hecho los franceses, y se oponían a los liberales, no fueron capaces de derrotarlo. Al contrario: absorbieron a varios destacamentos enviados contra ellos. Constituían una fuerza temible: 6 fragatas, 10 corbetas, 30 cañoneras y 30.000 hombres. Hubieran sido suficientes para restablecer por completo el dominio imperial. Por supuesto, siempre que no hubiese intervenido ninguna otra potencia. Lo que no significa que la independencia de Hispanoamérica no hubiera llegado a producirse. Sólo que habría debido esperar a otra ocasión favorable. Por ejemplo, diez años después, cuando el rey debió aproximarse a los liberales para garantizar la corona a su hija. O tres años más tarde, al iniciarse la primera guerra carlista. Como mucho. Pero a Del Riego debió parecerle que tal contingente de tropas era digno de mejor empleo. Era el primer pronunciamiento militar de España. Iba a iniciar una época cuyos epígonos durarían hasta el intento de los Generales Armada y Milans del Bosch, y el Tenientecoronel Tejero, 161 años después. Sin embargo, tras pasearse por Andalucía, ante la falta de entusiasmo popular, decidieron deshacerse, refugiándose en las montañas extremeñas.

También se sublevó el Coronel Antonio Quiroga (masón, junto con el General Torrijos, entonces encarcelado por un intento anterior de sublevación liberal) con sus tropas, acantonadas con el mismo fin en Alcalá de los Gazules, en Cádiz. Posteriormente sería otro de los militares que resistió la invasión francesa de los Cienmil Hijos de San Luis, en realidad 132.000 hombres, ante los que tuvo que capitular en La Coruña. En realidad había habido múltiples levantamientos contra el denominado sexenio absolutista. El mismo año de la vuelta de “El Deseado” se amotinó Espoz y Mina, héroe de la “independencia” respecto de Francia, que fue fusilado, como otros muchos que realizaron intentos en esta época. También se produjo otro levantamiento liberal en Galicia, e incluso en Madrid, donde el pueblo rodeó el palacio real. Fernando VIIº pidió la intervención del Ejército del Centro, pero su jefe, el General Ballesteros, le respondió que no podía asegurar qué partido tomaría su tropa. Es lo mismo que haría el General Sanjurjo, jefe de la Guardia Civil, cuando las elecciones municipales diesen una abrumadora ventaja en las grandes ciudades a los republicanos 111 años después. Sin embargo los liberales se escindieron en dos grupos: los exaltados o radicales y los moderados. Estos pretendían negociar con el rey y mantenerlo en el trono.

Este, comprendiendo su situación de debilidad, juró fidelidad a la Constitución (“marchemos todos juntos, y yo el primero, por la senda constitucional”) al tiempo que pedía secretamente la intervención de las grandes potencias. Es lo mismo que había hecho Luis XVIº y le costó la cabeza. El duque de Berry, sobrino de Luis XVIIIº, del que era heredero, y cabeza de la reacción ultrarrealista, que había ido consolidando sus posiciones, fue asesinado por el fanático Louvel. El rey se vio obligado a dar satisfacciones a los ultrarrealistas, aprobando el estado de excepción y leyes contrarias a los liberales, como una nueva ley electoral que les impedía que triunfasen de nuevo. Con ello se cerraba la via democrática al cambio de régimen, lo que, según la tesis de Pareto, no deja otro camino que la revolución violenta. No obstante se empeñó, hasta su muerte, en mantener un equilibrio interno de tendencias. Hessen-Darmstadt aprobó su Constitución. Metternich consiguió que el congreso de Tropau impusiese el principio de intervención en la Santa Alianza, en contra de la negativa británica, que argumentaba que los problemas del Sur de Europa eran asuntos internos de sus respectivos países. Sin embargo, sí consiguió implicarla en una cuádruple alianza con Austria, Rusia y Prusia para mantener el statu quo existía antes de la Revolución Francesa, comprometiéndose a intervenir en cuanto el orden (r)establecido en el congreso de Viena peligrase. Es decir: pretendían que no hubiese más revoluciones.

Esto fue posible porque Castlereagh, Ministro de Asuntos Exteriores británico, simpatizaba en secreto con la represión generalizada, y mantenía en dicha línea la vinculación a las potencias continentales mediante la antigua diplomacia secreta. No obstante, tal implicación duró poco tiempo. Gran Bretaña no deseaba emplear recursos ni buscarse problemas en el Continente, cuando necesitaba todos sus esfuezos para sacar el máximo provecho de su expansión imperialista. Así que se fue desentendiendo de congresos y alianzas, retirándose a lo que se llamaría “espléndido aislamiento”, favorecido tanto por la opulencia que había generado, sin necesitar de ninguna colaboración externa, como por su geografía insular. Al contrario: para debilitar a las grandes potencias, comenzó a apoyar al independentismo y a los movimientos liberales, que, por otra parte, se comprometían, en contrapartida, a asegurarle el librecambismo transfronterizo, que constituía el verdadero interés británico. En Italia los carbonarios habian quedado como únicos defensores de la unificación, frente a los austríacos y a los borbones. El pueblo cifraba en ellos su confianza. Así que una rebelión carbonaria resultó triunfante, imponiendo en Nola una Constitución a Fernando Iº de Nápoles. Mujammad Ali comenzó una guerra, que duraría tres años, por la que se anexionó las regiones de Nubia, Sennar y Kordofan, en el valle superior del Nilo. Murió el emperador chino Chia-ch’ing. Y también Yia-Long. Le sucedió Minj-Mang como emperador de Vietnam. Para entonces había en Tonkín unos 300.000 cristianos, más otros 60.000 en el Sur de Cochinchina. La nueva actitud más abierta hacia los europeos se adueñó de toda Indochina. Sin embargo, la invasión británica de Birmania y el apoyo de los misioneros franceses a las pequeñas insurrecciones militares iba a cambiar tal actitud.

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