1.783: La independencia de Estados Unidos de América

Claro que ésta rara vez se expiaba, dada la red de intereses creados y encubrimientos recíprocos que se fue formando, con toda lógica. Condenar a un virrey significaba concluir que el rey se equivocó al nombrarlo. Así que, sin recibir previa orden de éste en tal sentido, era mejor dejarlo correr, dejarlo pasar. Era un sistema corrupto ab initio. Uno de los mayores motivos de vergüenza de la colonización española, que no han superado los independentistas ni las autoridades actuales, a pesar de haber acabado con el feudalismo. Semejante estado de corrupción fue denunciado por los ilustrados Jorge Juan y Antonio de Ulloa, en su “Noticias secretas”, redactadas, a petición del propio rey, cuando participaron en una expedición, junto con los franceses, para medir un cuarto de meridiano terrestre, para compararlo con las mediciones que previamente se habían hecho entre las laponias noruega y finesa y regiones rusas, y contrastar la verdadera dimensión de la Tierra y su achatamiento por los polos. Y también el virrey Abascal en sus “Memorias”. Quizás intentando superar tal situación, los borbones impusieron el sistema centralista de las intendencias, que acababan con la autonomía local. Con ello, con tal intento de mejorar la administración y reducir el nivel de corrupción, se acabó con la autonomía local. Precisamente el único nivel administrativo que dominaban los criollos potentados, propietarios de la tierra, el comercio y la escasa industria, algunos de ellos de elevada cultura y contactos con sus semejantes franceses y británicos, lo que aumentó su marginación y descontento. A ello contribuyó el continuo aumento de la presión fiscal, necesario para atender las múltiples guerras y la ruina hacendística de la metrópoli. La única expresión de poder y prestigio que les quedaba eran las milicias provinciales, que tendrían un papel prominente en las guerras de indepenencia. Al final, los criollos concluyeron que el desarrollo económico autónomo pasaba por sustituir a los funcionarios españoles, asumiendo el poder político que éstos detentaban. Foros de tales debates y centros publicadores de dicha conclusión fueron las Sociedades Económicas de Amigos del País, plenamente ilustradas, en muchos casos infiltradas por la masonería, así como los consulados de comercio y los cabildos, cada vez más poderosos, en los cuales los criollos podían concentrar su dominio.

El único modo en que España podía haber evitado tal proceso como sugieren algunos analistas, hubiera sido un sistema de turno, por el que se hiciese regresar a los colonos, tras cierto tiempo, y sustituirlos por otros. Esto, que no se ha hecho, obligatoriamente, en ningún otro proceso colonialista, suponía un coste en desplazamiento inasumible. Hubiera precisado una Flota muy superior ¿Cómo obligar a los que estaban haciendo fortuna que abandonasen las tierras de “su” propiedad, robadas a los indios, sus negocios? Y a los que hubiesen comprado sus tierras ¿se les iba a indemnizar? ¿Y a los que aún no se hubiesen enriquecido, pero no perdían la esperanza de hacerlo? ¿Por qué se iba a desperdiciar la experiencia de los afincados, por ejemplo en la agricultura y ganadería en las especiales condiciones climáticas americanas, y sustituirlos por recien llegados? Si ya se ponían trabas a la emigración, a la colonización, mucho mayor problema habría sido una salida periódica de mano de obra necesaria en la metrópoli. Y buscar puestos para los que regresasen, de adecuada retribución y que pudiesen rentabilizar su experiencia. Sin una economía planificada esto resulta imposible. Sólo habría provocado tumultos y levantamientos continuos, dislocación económica y política, cuando la situación de la metrópoli era de decadencia, desde que el imperio llegó a su máxima extensión, en continuo conflicto con sus competidores imperialistas. También se considera erróneo no haber evitado el mestizaje, como hicieron los ingleses en todas sus colonias. Fueron el componente básico de las tropas independentistas, especialmente en Méjico.

Pero la independencia fue, salvo en Méjico, indiscutiblemente criolla. Si no hubiera habido mestizos habrían reclutado indios para sus fines. Así ocurriría en Méjico, por ejemplo. Aunque entonces el proceso político posterior podía haber sido muy diferente. Bolívar analizaría con total clarividencia la realidad de los acontecimietos: Estados Unidos enseñó la senda de la independencia, la filosofía del siglo, la política (la contradicción entre la imperial, colonialista, y la metropolitana, parlamentaria) inglesa, la ambición de (la) Francia (napoleónica) y la estupidez de España dejó a (Hispano)américa en la orfandad. Sin embargo, todas estas teorías sobre los “errores” se vienen abajo con sólo comprender que Estados Unidos se independizó antes. También los británicos cometieron “errores”, y resulta que fueron de signo opuesto a los que se reflexionan respecto de España. Por ejemplo, conceder una gran proporción de poder, de autonomía, a los colonos, a los criollos, si bien es cierto que tal estrategia no fue constante, sino que tuvo grandes altibajos, contradicciones, periodos de toleranacia con otros de imposición de centralismo absolutista. En todo caso habría que reconocer que los “errores” británicos debieron haber sido más graves que los españoles, puesto que Estados Unidos alcanzó antes la independencia. Los enciclopedistas hispanoamericanos comenzaron a plantearse si su futuro pasaba por una nación única, como Estados Unidos, fuese cual fuese la organización interna, o por quince o diecisiete Estados independientes, y si éstos debían ser monarquías o repúblicas. Miranda y San Martín eran partidarios de la monarquía. San Martín incluso defendía coronar a un infante español, imitando lo ocurrido en el Imperio de Brasil. Pero Bolívar era dcididamente republicano. Esta última posibilidad es la que ganó adeptos, partiendo de la base, un tanto ingenua, de que la ambición de los reyes los llevaría a constantes guerras para la extensión de sus dominios, entre ellas o contra Estados Unidos, mientras que las republicas, que no representaban intereses patrimoniales de ningún monarca, podrían convivir en paz. En 1.779, sin comprender las consecuencias que de ello se derivarían, España se adhirió a los pactos de asistencia mutua acordados por Franklin y Francia, lógicamente favorables a los revolucionarios norteamericanos, que en ese momento tenían muy poco que ofrecer.

Nagasaki seguía tolerándose, incluso en el período de aislamiento japonés, la nación europea que primero intentó reabrir el tráfico comercial con el Imperio del Sol Naciente fue Rusia, sin conseguirlo. La agobiante situación financiera de los independentistas les hacía percibir los territorios propiedad directa de la corona británica entre el Mississippi y los montes Allegheny como la gran solución, vendiendo sus tierras para pagar a los soldados licenciados y amortizar la Deuda Pública. Seis Estados reclamaron tales tierras. Pero los otros eran contrarios a que los limítrofes se quedaran con ellas, puesto que supondría un enorme expansionismo y poder, que desequilibraría la correlación de fuerzas: el concepto de solidaridad revolucionaria, ante un enemigo común, comenzaba a resquebrajarse desde una perspectiva de competencia capitalista. Así que preferían que se distribuyesen a Gobiernos libres e independientes que a las colonias independizadas. Posiblemente como compensación y en proporción a la ayuda, material y militar, que les ofreciesen en su guerra de independencia. La polémica llegó al Congreso cuando Maryland propuso la propiedad común de “la tierra arrancada al enemigo” por los trece Estados. En torno a él se aglutinaron los que defendían tal tesis, amenazando con no ratificar los artículos de la constitución confederal en caso contrario. La muerte de Karim Jan dejó a Persia sumida en la anarquía. En 1.780, a pesar de sus prohibiciones y persecuciones, se habían publicado 35 tomos de la Enciclopedia francesa, cuyos cientos de miles de ejemplares se distribuían por todo el mundo. Posiblemente Karl Marx, en solitario, pretendiese imitar tan ingente obra con su “El Capital, una crítica a la economía política”, y que, como ella, también se convirtiese en una nueva Biblia. Su muerte temprana hizo que los sucesivos tomos póstumos estuviesen sujetos a la interpretación de los correspondientes compiladores, a partir de sus apuntes desordenados y anotaciones marginales en su acumúlo de bibliografía y publicaciones diversas. Holanda se había convertido en el principal socio comercial de Estados Unidos de América. Gran Bretaña, ofuscada por conseguir la reconquista de sus colonias, le declaró la guerra, e inició una estrategia de corso contra todo navío que se dirigiese a Norteamérica, sin ninguna consideración respecto del país de procedencia o su situación de neutralidad, lo que exasperó a los países europeos. A propuesta de Rusia se creó la Liga de la neutralidad armada, para hacer frente a tales ataques.

Desde entonces se sentó el postulado de que los buques bajo bandera de países neutrales, que no transporten “mercancía prohibida”, es decir, material de guerra, deben ser respetados. Esta es la base fundamental de la Organización del Tratado del Atlántico Norte, la O.T.A.N.. Es una lástima que no se cumpla, y que se utilicen sus tropas y Armadas para bloquear los suministros comerciales de los países que no se consideren sumisos, llegando incluso a la piratería marítima, como se ha hecho contra Cuba, Irak o Somalia. Ante el fracaso de las propuestas de Wilkes, los radicales londinenses entraron en contacto con las asociaciones de condados, exigiendo la convocatoria anual del Parlamento (algo revolucionario respecto de las Cortes medievales, en las que era el rey quien convocaba sus sesiones, cuando le parecía, habitualmente cuando sus necesidades financieras precisaban un aumento impositivo, que era el verdadero y exclusivo derecho reservado a la aprobación de éstas) la igualdad (es decir, proporcionalidad, entre otras consideraciones) del derecho electoral, y que los diputados pudiesen recibir un mandato imperativo de sus electores con la obligación de defenderlo en los debates parlamentarios. Es decir, los mismos planteamientos que defenderían los sectores más radicales de la Revolución Francesa: la representación de los derechos y los intereses de los individuos. Lógicamente la baja aristocracia no podía estar de acuerdo con ello, que significaba dar la mayoría absoluta a la burguesía, de modo que los condados abandonaron a Londres, y la reforma entró en vía muerta. Sin embargo, al contrario de lo que iba a ocurrir en Francia, los londinenses asumieron su derrota, posiblemente porque su situación no era desesperada, ni tenían suficiente apoyo popular: esperaron al futuro, manteniéndose dentro del marco constitucional. Bernstorff “El Joven” fue cesado como Ministro en Dinamarca. A la muerte de María Teresa de Austria, su hijo José IIº comenzó a reinar en solitario. Se construyó la primera sala de conciertos al estilo europeo y Hastings inauguró el primer teatro en Calcuta. En vista de sus fracasos en el Norte, Cornwallis embarcó en Nueva York y se dirigió hacia el Sur, reconquistó Charleston e invadió ambas Carolinas y Virginia. En Iberoamérica el desarrollo de la agricultura y la ganadería no iba en consonancia con el de la minería y la industria.

Los metales preciosos, los únicos explotados hasta entonces, estaban agotados. De las plantaciones industriales sólo se aprovechaban los ingenios azucareros y algunas hilaturas y tejerías. El resto era exportado sin elaborar. Por ejemplo, el tabaco. La colonización española se había realizado a partir de grandes masas indígenas, tanto para la minería como para la agricultura y la ganadería. Así que los asentamientos españoles coincidieron con los previos precolombinos, en el interior y el altiplano, donde existía, desde siglos atrás, un comercio zonal terrestre, en muchos casos facilitado por redes de canales, que los españoles permitieron que se cegaran y desapareciesen, al no comprender su utilidad. El tráfico colonial debió hacerse en mulas, hasta llegar a puerto. El coste de tal tipo de transporte, junto con el régimen monopolístico, fue una de las causas del escaso desarrollo industrial. La creación de nuevos talleres, especialmente de textiles y curtidos, debidos a la emigración de catalanes, vascos, asturianos y valencianos, cambió la perspectiva en este siglo. A partir de entonces buena parte de la emigración fue comerciante, sobre todo de catalanes y valencianos, llegando a representar el 20%, unos diez mil, sobre el total. Con ello se potenció una burguesía capitalista, que dominaba el comercio interior y exterior, ganaba influencia y posición social, llegando a comprar títulos nobiliarios, generalmente bajo sobornos, o consiguiéndolos por matrimonios con herederos o herederas de nobles arruinados. Esta posibilidad de intercambio mercantil, como siempre ocurre, facilitaría el de ideas, de forma que la simiente independentista, más que revolucionaria, llegaba directamente a la clase social más abonada para recibirla. Para ello fue indispensable la previa creación de poderosos núcleos poblacionales en torno a los principales muelles de carga, generalmente fortificados, para protegerlos de la piratería y los ataques de potencias navales enemigas. En todos los puertos importantes se crearon consulados: Veracruz, La Habana, Lima-El Callao, Cartagena de Indias, Caracas o Buenos Aires. Sus decisiones sólo podían apelarse ante el Consejo de Indias.

En 1.781, José IIº promulgó el Edicto de Tolerancia (como en tiempos de Constantino Iº “El Grande”, y también de los hugonotes) por el que garantizaba la igualdad de derechos civiles y la libertad de creencias y prácticas, legalmente permitidas, a los seguidores de cualquier religión, incluyendo la prohibición de discriminar a los judíos. Y ello sin que existiese presión social en tal sentido. O sea, la simple materialización del idealismo ilustrado. Sancionó un Código por el que anulaba la sumisión hereditaria de los campesinos de Austria: una medida auténticamente revolucionaria, ya que éstos eran una forma de propiedad de la aristocracia, que, de repente, se veía expropiada de ella, sin indemnización. Sería la liberación de los siervos, aunque de las siguientes generaciones, no de los ya nacidos, semejante a la futura liberación de los esclavos. También realizó reformas para impulsar la educación y la cultura. Fundó hospitales, orfanatos, manicomios, asilos de ciegos y otras instituciones benéficas. Promulgó un nuevo Código Civil y clausuró 700 conventos. Sus medidas fueron tan progresistas que amplios sectores de la nobleza, el clero, e incluso parte de la población, mostraron su rechazo, obligándole a revocar alguna de ellas. En la Ilustración surge la filosofía de la Historia. “Voltaire” había aportado a su estudio el “espíritu de las naciones”, que mejoraba la comprensión de la complejidad de los fenómenos y procesos históricos, y que sería antecedente del romanticismo. Murió el alemán Gotthold Ephraim Lessing, que mantenía un fundamento teológico en el progreso de la Historia, lo que lo hace heredero del racionalismo panteísta y antecesor del análisis de Hegel. Para él la meta de la Humanidad era el conocimiento de la Verdad y la perfección moral. Así que la Historia no era más que la progresiva revelación divina, que identificaba con la razón y la verdad. Sin embargo introducía un elemento evolutivo, al considerar que ninguna religión revelada encerraba y agotaba toda la verdad, puesto que se necesitaban posteriores estadios de autorrevelación divina, a través de la razón. Federico IIº también sancionó un nuevo Código de Proceso Civil en Prusia. Immanuel Kant, tras un largo proceso de maduración teórica, publica su “Crítica de la razón pura”.

Partiendo de las reflexiones de Leibniz, Hume y Newton se plantea el origen y alcance del conocimiento, la objetividad de los conceptos universales y la posibilidad de la Metafísica. Inicia con ello la filosofía idealista alemana, que trata de integrar el empirismo inglés, del que sólo se puede concluir el escepticismo, con el racionalismo continental, que sólo puede concluir en la Metafísica dogmática racionalista, y, simultáneamente, criticar, contradecir y superar a ambos. De la experiencia es imposible extraer proposiciones universales, puesto que son juicios a posteriori. Su propuesta es sustituir los juicios analíticos por los sintéticos apriorísticos, capaces de inferir sobre lo real universal. A través del analisis de argumentación matemática concluye que existe un proceso creador, fruto de la síntesis de proposiciones anteriores, pero que no estaba contenido en ellas. Tal capacidad sintética creadora la considera evidencia del espíritu humano, al que atribuye el origen de nuestros conocimientos. Es decir, en cierta forma está sustituyendo a Dios, como origen último tomista, por un espíritu humano que sería el origen inmediato, lo que permite un cierto laicismo que consolide el carácter autónomo, no teológico, de la Metafísica. A dicha capacidad incorpora las intuiciones o categorías puras espacio-temporales, como formas apriorísticas de nuestra sensibilidad, que denomina actividad condicionante o trascendental. Lo que convierte a su filosofía crítica, según dicha nomenclatura, en idealismo trascendental. A partir de ella, mediante deducción o “justificación” de las categorías a priori o conceptos puros del entendimiento, el sujeto constituye trascendentalmente la realidad, el objeto. La analítica trascendental estudia las condiciones de un conocimiento objetivo mediante la reflexión, lo que en el juicio sintético pertenece al espíritu con anterioridad a toda experiencia,  a priori, haciendo que los conceptos puros se conviertan en fundamento de la experiencia. Catalina IIª propuso una alianza a Austria contra Prusia y el imperio otomano, sobre la base del reparto del mismo. Estados Unidos estaba al borde de la ruina. Su ejército sufría continuas rebeliones y deserciones. La más importante de ellas fue la del General Benedict Arnold.

La falta de un poder ejecutivo conjunto dificultaba la capacidad de acción, especialmente sobre la situación económica y los conflictos sociales que la larga guerra estaba provocando. La “firme alianza de amistad” (firm league of friendship) que proclamaba el artículo 3º de la confederación parecía venirse abajo. Como los congresistas estaban vinculados por el mandato imperativo recibido de sus Estados, lo que en muchos casos acababa en demandas de aclaración, que se demoraban largo tiempo, y otros, al estilo inglés, no asistían regularmente a las sesiones, que ya no eran esporádicas como en las Cortes medievales, los proyectos de ley podían permanecer años sin aprobarse. Además no había forma de imponer tributos directos. El Congreso constituyó una especie de ejecutivo, en forma de departamentos federales (mandos o boards) bajo la dirección de Secretarios de Estado, a los que les faltaba un jefe de Gobierno que los coordinase. Tampoco era menor la falta de un tribunal con competencia en todos los Estados, para hacer cumplir las disposiciones adoptadas. Así se llegó a una modificación del artículo 2º de la confederación, que quedó redactado de esta forma: “Cualquier Estado (de la Unión) es soberano, libre e independiente y dispone del poder, de la jurisdicción y del derecho que esta confederación no haya delegado expresamente en los Estados Unidos reunidos en el Congreso”. Esto se interpretó como que la competencia confederal se limitaba a la política exterior (es decir, las decisiones sobre la guerra y la paz, incluido el sostenimiento del ejército confederal, la solución de los conflictos que surgiesen entre los Estados confederados, y la firma de Pactos y Tratados internacionales, incluso las negociaciones con los indios) la emisión de moneda, unificación de pesos y medidas y problemas de correos. Todo cambió cuando una Flota francesa, a las órdenes del Almirante Grasse, bloqueó en Yorktown al ejército británico del Sur, al mando del General lord Cornwallis. El Reino Unido envió otra Flota para romper el cerco, pero fue derrotada. Fue la última victoria naval francesa hasta la fecha. Y la última derrota británica, hasta su enfrentamiento con los buques japoneses en la IIª Guerra Mundial.

España envió otro cuerpo expedicionario desde Baton Rouge, en La Luisiana, avanzando hacia Mobile, entre Mississippi y Alabama. Y, por mar, otra Flota, al mando de Gálvez, que desembarcó al Este, en Pensacola. Washington comprendió la oportunidad, y, con la colaboración de otro cuerpo expedicionario francés, unos 6.000 hombres, a las órdenes del conde Rochambeau, atravesaron Virginia, desde Nueva York, y asediaron Yorktown. Unos tres meses más tarde Cornwallis debió capitular, entregando sus 7.200 hombres. Para mantener las conversaciones correspondientes, el Congreso de Estados Unidos designó a John Adams, Benjamin Franklin, Henry Laurens y John Jay. En 1.782, el Papa Pío VIº fracasó en su intento de eliminar la visión de una Iglesia nacional católico-liberal, que José IIº estaba implantando en Austria. Napoleón seguramente lo tomó como un precedente. El desastroso derrotero de la guerra de independencia de Estados Unidos y los esfuerzos que estaba exigiendo llevó al descontento popular. Así que el monarca inglés debió ceder a las presiones, y los reformistas aprovecharon la oportunidad. Los sectores liberales, como ocurriría en el futuro, eran contrarios a mantener un imperio bajo la presión de las armas. Preferían un acuerdo de independencia que mantuviera intactas las relaciones comerciales. De modo que North se vio obligado a dimitir como Primer Ministro inglés. El desastroso derrotero de la guerra de independencia de Estados Unidos y los esfuerzos que estaba exigiendo llevó al descontento popular. El monarca debió ceder a las presiones y los reformistas aprovecharon la oportunidad. Los sectores liberales, como ocurriría en el futuro, eran contrarios a mantener un imperio bajo la presión de las armas. Preferían un acuerdo de independencia que mantuviera intactas las relaciones comerciales. Se editó la primera publicación periódica en la India. El estilo arquitectónico pasaba a ser europeo. Los jardines ya no tenían fuentes y pabellones para dar sombra, al estilo persa, sino césped bien cuidado por jardineros chinos, como si fuesen praderas inglesas. Los británicos enriquecidos o altos funcionarios o militares contaban con numeroso servicio, respetando las diferencias de castas en los trabajos. También se produjeron diferencias entre los propios británicos.

Por ejemplo, entre militares y funcionarios civiles: mientras unos consideraban que los chupatintas perdían lo que ellos ganaban con sus batallas, los otros creían que el pillaje de aquellos aventureros borrachos acabaría con la labor de su diplomacia. Los hindúes, que ya habían sido excluidos de los puestos políticos superiores, verían que Wesley, marqués de Wellesley, llegaba a prohibirles cualquier participación en la administración pública. Los británicos se desentendieron de la sociedad hindú. El evangelismo, que se iba extendiendo, se hizo cada vez más mojigato, como oposición a las costumbres hinduistas, más liberales, tolerantes, modernas. Por ejemplo respecto de las prácticas anticonceptivas. Que los misioneros y pastores atacaron furibundamente, desde su total desconocimiento, lo que produciría incomprensión mutua. Se hizo axiomático que quienes no eran cristianos eran paganos, y, por tanto, salvajes: luego no podían gobernar nada. Las largas insurrecciones del ejército siamés acabaron con el asesinato de Paia Tak. El General Fraia Chakri se coronó rey como Rama Iº Ttibodi, iniciando la dinastía Chakri, que aún perdura. Para evitar cualquier influencia del anterior Gobierno trasladó la capital a la orilla opuesta del Menam, a Mae Nam, la futura Bangkok. Actualizó las viejas leyes siamesas, e hizo traducir al ttai todo tipo de obras asiáticas, particularmente chinas y malayas. Después de dos siglos de continua guerra civil, Cambodia había llegado a tal situación de debilidad como para ser apetecida por sus vecinos. Rama Iº acogió y educó en su Corte a Ang Chan, aspirante al trono cambodiano. Las negociaciones que se llevaban a cabo con las trece excolonias norteamericanas pasaron de ser capitulaciones parciales del ejército del Sur a la totalidad de los territorios que proclamaron su independencia. Se llegó a un acuerdo previo por el que se cedía a los Estados Unidos los territorios de la Luisiana oriental, entre el Mississippi y los Allengheny, se fijaban las deudas anteriores a la guerra, y los derechos comerciales y de pesca.

Se garantizaba que los pro-gubernamentales recuperarían sus propiedades, salvo que hubiesen huido a territorios de indios, en el Oeste (esto iba a repetirse tras la Guerra de Secesión, un siglo después) Canadá o Gran Bretaña, y no serían perseguidos. Basada en el estudio del marqués de Croix, virrey de Méjico, de 14 años antes, se promulgó la Real Ordenanza de Intendencias, con carácter propiamente hacendístico. Su implantación, que sería gradual, estableció 8 en Río de la Plata, desapareciendo, simultáneamente, los corregimientos y gobernaciones, excepto las de Buenos Aires y Montevideo. En 1.783, mediante los Tratados de París y Versalles, Gran Bretaña reconoció su derrota, la mayor desde la Guerra de los Cien Años, tres siglos antes, que no se ha vuelto a repetir con tal nitidez, y la independencia de Estados Unidos de (Norte)América, al que cedió sus posesiones directas entre los Allegheny y el Mississippi: retenerlo hubiese significado enfrentarse a una futura guerra. La victoria de Estados Unidos, la primera revolución capaz de mantenerse en el tiempo (exceptuando el “experimento” helvético, que se puede considerar en parte como una revolución) estaba relacionada con su extracontinentalidad respecto de Europa. Algo que los enciclopedistas jamás hubiesen sospechado, pues siempre analizaban el núcleo central del desarrollo europeo. Igual que iba a ocurrir en los doscientos años siguientes respecto de los marxistas, que analizaban que Alemania o Inglaterra serían las candidatas directas a la revolución socialista. La revolución liberal se pudo mantener en Estados Unidos porque no compartía fronteras con territorios densamente poblados, que hubiesen podido aprovecharse de la situación de debilidad tras el esfuerzo bélico, porque las demás potencias europeas lo consideraban muy lejos y aislado como para que las ideas revolucionarias pudiesen afectarles, propagarse, así como la inexperiencia respecto de situaciones previas (una revolución triunfante mantenida en el tiempo) semejantes. Todo lo cual faltaría en las experiencias venideras.

A Estados Unidos su independencia le costó 70.000 muertos, 100.000 probritánicos emigraron del país, casi 8 millones de libras de deuda exterior, más 1’8 de intereses atrasados, inflación y el problema de llegar a un acuerdo de modificar o articular la Constitución, que regulase las relaciones entre la confederación y los diversos Estados confederados. Para entonces todos ellos habían aceptado los artículos de la confederación, y aprobado Constituciones estatales, mediante asambleas y plebiscitos, muchas de ellas con garantías de derechos o Habeas Corpus. Sin embargo algunos Estados establecieron medidas proteccionistas para su comercio, volviendo a las tesis mercantilistas, que parecían superadas. Mantenían ejércitos y Armadas propios. Incluso acuñaban su propia moneda. A España, que también se consideraba potencia vencedora, se le permutaba, de nuevo, la Florida, quizás por las mismas razones de eludir futuras guerras con los independizados. Así pretendía evitar un mayor expansionismo de los exultantes Estados Unidos. Y Gran Bretaña le cedió Menorca, su única auténtica consecución. A cambio España cedió La Luisiana occidental, al Oeste del Mississippi, a Francia, con más motivo potencia también vencedora. Es decir, en tal sentido, se retorna a una situación anterior. España recuperaba su prestigio y casi todas sus antiguas posesiones, excepto Gibraltar, mientras que Francia sólo la mitad de los territorios perdidos -sin contar Canadá- aunque también recibió, en ridícula compensación, Tobago y Senegal, con lo que se iniciaba su imperio africano. Ni uno ni otro país quedaban compensados por su esfuerzo militar o financiero, con tales territorios, en el caso francés tan poco explorados y explotados.

Además de las insoportables deudas que la guerra había supuesto, las ideas de libertad, autodeterminación, o derechos humanos, que hombres como el marqués de La Fayette, aclamado como héroe de la Guerra de la Independencia de Estados Unidos, iban a traer de vuelta de América, como demostración de que no eran utópicas, sino una realidad conquistable, iban a acabar con los fundamentos en que se basaban las dinastías reinantes. Charles Alexander Calonne, el sucesor del depuesto Necker en el Gobierno francés, retomó el sendero de las grandes reformas. Quizás porque la realidad es tozuda, como diría Lenin, o porque creyó que la situación le era favorable, comenzó, como había hecho su antecesor, por declarar la angustiosa situación de la Deuda Pública. Y, a continuación, igual que hizo Turgot, apostó por la contribución territorial, impuesto sobre bienes inmuebles, a las clases exentas, adicionando, quizás para diluir la oposición a tal medida, que debían reunirse asambleas provinciales para acordar cómo debían repartirse tales exacciones. Es decir: dos instigaciones, simultáneamente, al proceso revolucionario. El marqués de Jouffroy construyó un barco de vapor propulsado por paletas. Murió el suizo Leonhard Euler, que descubrió la teoría analítica de los números primos, un método genérico para resolver ecuaciones de hasta 4º grado, la sistematización del cálculo infinitesimal, la teoría de conjuntos, las que hoy conocemos como ecuaciones Euler-Lagrange, aplicables a la mecánica clásica pero también al electromagnetismo, que entonces se desconocía, las funciones trigonométricas hiperbólicas, el que hoy conocemos como Teorema de Euler-Fermat sobre números primos, naturaleza de los cometas y determinación de su órbita y la de otros cuerpos celestes, el del paralaje solar, mejora de las tablas de longitud geográfica para la navegación, apoyó la tesis de Huygens sobre la propagación ondular de la luz, haciéndola prevalente, las ecuaciones de Euler sobre la hidrodinámica de un fluido ideal incomprimible, previó la presión de la radiación (fundamental para la teoría unificada del electromagnetismo, anticipádose un siglo a Maxwell) estudió el pandeo de los soportes verticales, la carga crítica de las columnas, la notación vectorial y la notación matemática moderna, especialmente en el análisis matemático.

Por ejemplo, Sigma mayúscula como función sumatoria, i como unidad imaginaria, la raiz cuadrada de menos uno. Popularizó la letra pi para la razón pitagórica, aunque no fue el primero en utilizarla. En su honor se utiliza la letra e para los logaritmos naturales o neperianos. Por recomendación del hijo de su maestro, Bernoulli, se le otorgó la responsabilidad de Fisiología en la Academia de las Ciencias de Rusia de Sanktpeterburg. Al poco pasó a la de Matemáticas, para las que tenía una extraordinaria capacidad, y cuyo Departamento terminaría dirigiendo, tras pasar por profesor de Física y hacer trabajos de cartografía, a lo que achacaba la ceguera de un ojo, aunque llegó a trabajar también como médico de la Armada rusa. Con 13 años fue declarado maestro de Filosofía en Basilea, tras una disertación comparativa de las fiolosofías de Descartes y Newton. Por entonces estudiaba Teología, griego y hebreo, puesto que su padre, pastor lutherano, quería que siguiese sus pasos. Con 20 años quedó en segundo lugar, tras Bouguer, inventor de la moderna arquitectura naval, en un premio de la Academia Francesa sobre cuál sería la mejor ubicación del mástil de un buque. Conforme la aristocracia rusa recuperaba su poder veía a los extranjeros como presuntos revolucionarios, por lo que aceptó un puesto en la Academia de Berlín. Unas cataratas lo dejó completamente ciego, pero siguió dictando sus libros y artículos, gracias a su prodigiosa memoria: se sabía hasta la 6ª potencia de los 100 primeros números primos, y la Eneida al completo, indicando cuál era el primer y el último renglón de cada página. Con Catalina IIª volvió a Sanktpeterburg, en parte porque se peleaba con Voltaire porque no era capaz de derrotarle retóricamente en el terreno de la metafísica, lo cual, junto con su fracaso en diseñar una bomba de agua que alimentase las fuentes palaciegas, lo llevó a enemistarse con el protector de ambos, Federico IIº “El Grande”. Se han llegado a publicar 76 volúmenes de su producción, que se considera, junto con Gauss, discípulo suyo, la más extensa de cualquier ser humano en cualquier rama del saber, y parte de la cual, que se calcula entre 60 y 80 volúmenes, aún continúa inédita, y un 10% de su obra ni siquiera ha llegado a estudiarse en profundidad. Se cree que en sus pautas para el cálculo probabilistico se basa el sodoku.

Se oponía al monismo de Leibnitz, manteniendo que el conocimiento es posible porque existen leyes físicas cuantitativas precisas. Sin embargo era políticamente conservador, defendía la interpretación literal de la Biblia y su carácter revelado, oponiéndose a los librepensadores a los que tachaba de paganos y ateos. El margrave Carlos Federico de Baden-Durlach abolió la servidumbre. Había definido su meta de gobernar un pueblo libre, opulento, culto y cristiano, que basculaban desde la Ilustración a las propias aspiraciones revolucionarias burguesas. Los rusos se anexionaron definitivamente Crimea. Volvieron a producirse disturbios en Siria, que la Puerta Sublime tardaría dos años en dominar. Los ingleses ocuparon la isla de Penang, al extremo de la península malaya. Con ello aseguraban la ruta a la China para sus buques. Sin embargo, sus esfuerzos en otras zonas les impidieron una colonización más eficiente y próspera. En Japón se produjo escasez alimenticia, provocada por malas cosechas e insurrecciones campesinas.

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