1.770: “Sistema de la naturaleza o de las leyes del mundo físico y del mundo moral”

Aguijoneado por Francia, y por la peligrosa propaganda rusa sobre la “liberación” balcánica, que insuflaba el nacionalismo independentista, Mustafá IIIº inició una estúpida guerra contra Rusia. Esta reaccionó haciendo lo propio con su aliado, el mameluco Ali bey, que declaró independiente Egipto. Las tropas otomanas tuvieron dificultad para derrotarlo. Como casi siempre, los franceses meten en guerra a los demás aunque procurando minimizar sus propios costes. El marqués de Croix realizó un estudio en Méjico, del que era virrey, sobre la conveniencia de implantar intendencias, imitando el modelo territorial francés. En 1.769, la emperatriz gal-la u oromiffa (la lengua de los oromo o “poderosos”, la mayor etnia etíope, mahometanizada, aunque no constituye la población mayoritaria, sino sólo un 35% en la actualidad) fue derrocada por la rebelión palaciega de Ras Michael, Gobernador de Tigré, que, sin embargo, no consiguió instaurar un orden estable durante el resto del siglo. Córcega fue comprada por los franceses a la República de Génova. Tres meses después nació Napoleone (en corso, Nabolione o Nabulione) di Buonaparte, el segundo hijo de un abogado aristócrata corso, arruinado, un arribista que colaboró con los nuevos dominadores, y representaría a Córcega en la Corte de Luis XVIº. Todo ello lo convertía en un desclasado, odiado por sus convecinos. Comprendió que la prosperidad de sus diez hijos dependía de sacar provecho de los franceses. En especial Napoleone, un niño marginado, tanto por sus antecedentes familiares como por su baja estatura, su carácter huraño, que le gustaba meditar en soledad, y su debilidad física, un mal estudiante que demostró buenas cualidades para las matemáticas y una gran afición por la Historia, particularmente las conquistas de Alejandro Magno. El ejército ruso derrotó a los otomanos, conquistando Besarabia, Moldavia y Valaquia. La Compañía de Indias francesa, fundada por Colbert, había durado 50 años. Ya hacía 55 que había desaparecido. Pero, sólo un año después, había sido sustituida por un holding que, afincado especialmente en la India, donde fijó su sede en Pondichery, tuvo un increíble desarrollo económico. Así, desde el final de la Guerra de Sucesión Española, al año siguiente de su nueva creación, el margen de beneficios llegó hasta el 116%. Ahora se veía excluida, expulsada, de la mayor parte de dichas fuentes de beneficios.

Consciente de su situación de debilidad, insistió en una rigurosa neutralidad internacional. Sin embargo tal estrategia no pudo perdurar, y las guerras con Gran Bretaña ocasionaron tales pérdidas que la Compañía se deshizo, a pesar de que, ese año, cinco buques aportaron unos ingresos de 11 millones de libras. Warren Hastings, sucesor de Clives, había vuelto a Inglaterra con 30.000 libras, que perdió rápidamente. Así que volvió a la India. Allí se produjo una gran carestía de alimentos, que causó la muerte a un tercio de la población y el abandono de otro tercio de los cultivos. Parece inexplicable este abandono de tierras por parte de los campesinos cuando los precios agrarios estaban altos. Posiblemente la causa fuesen los elevados impuestos, sumados a problemas meteorológicos y malas cosechas. Pero tampoco resulta comprensible que incluso la antigua aristocracia llegase a perder propiedades. Tal vez la carestía fuese posterior al abandono de tierras. Sin embargo la Compañía de las Indias Orientales especulaba con el arroz, y seguía recaudando con extremo rigor los impuestos. No obstante la situación obligó a Hastings a introducir reformas económicas, fiscales y jurídicas, eliminado los mayores abusos. Por ejemplo, controló la fraudulenta exención de tasas aduaneras por parte de los funcionarios, fijándola en el 2’5%. Es lógico, porque así aumentaba la recaudación. También rebajó los impuestos que debían pagar los británicos enriquecidos. El mercantilismo imponía que las ganancias por las transacciones comerciales debían quedar en el país. Esto suponía que, hacia 1.770, existiese en Gran Bretaña una importante acumulación de capital en busca de oportunidades de inversión. Igual que de miserables proletarios en busca de oportunidades para trabajar y comer. Jorge IIIº nombró Primer Ministro a North.

Los enfrentamientos entre la opinión pública y el Parlamento tomaron un nuevo sesgo cuando los tribunales de Londres comenzaron a dejar en libertad a los que informaban de los debates en las Cámaras. Wilkes recuperó su escaño por Middlesex y seis de sus partidarios consiguieron otros tantos, de los diez que correspondían a Londres. Con ello los desórdenes desaparecieron, aunque las exigencias de reformas continuaron con insistencia. En Francia comenzaba una crisis agraria que duraría tres años. El reformista conde Johann Friedrich Struense, amante de la reina Carolina Matilde, esposa del inútil Cristián VIIº, se hizo cargo del poder. Acabó con el proteccionismo mercantilista del comercio y la industria, y mejoró la situación de los labriegos. Como la administración del Estado danés estaba prácticamente en manos de alemanes, declaró su idioma como único oficial, con idea de unificar todas las posesiones del reino. Con ello exacerbó los sentimientos nacionalistas. Murió Adolfo Federico de Holstein-Gottorp. Fue elegido para sucederle en el trono sueco el joven Guillermo IIIº, en el que Francia depositaba sus esperanzas. Para entonces los Partidos habían pasado a ser representantes de sus respectivas clases sociales, como en Inglaterra: los “sombreros” defendían los intereses de la aristocracia y los “gorros” aglutinaban a todos los demás grupos de oposición, pretendiendo eliminar algunos privilegios de la nobleza. Pero, a diferencia de lo que ocurría en Inglaterra, se concentraron en el modo de proveer los cargos públicos, intentando que se distribuyesen de forma equitativa entre los distintos estamentos. De esta forma los “gorros” volvieron a dominar la Dieta. Se publicó en Alemania “Sistema de la naturaleza o de las leyes del mundo físico y del mundo moral”, del filósofo Holbach, que puede considerarse expresión del materialismo, determinista, mecanicista. Pero también, en cierta medida del fisiocratismo económico.

Según él todo podía explicarse mediante leyes físicas. Idealizaba la ciencia, rechazando la religión, que la consideraba un obstáculo para la felicidad y el progreso humanos. Negaba que la Naturaleza tuviese alguna finalidad, rechazando el concepto teleológico del Universo. Para él la materia se explicaba por sí misma, sin necesidad de recurrir a un plan divino trascendente. Creía que la moral debía ser, precisamente, el conocimiento del mundo material y el sometimiento al mismo, con lo que confundía ética y ciencia. Su objetivo era liberar a la Humanidad de todos los prejuicios y temores que la hacían infeliz: dioses, sacerdotes, reyes y tiranos. Como considera que el individuo no puede ser feliz en una sociedad que no lo fuese, propagaba que había que involucrar a todas las personas en un movimiento de liberación, que acabase con todos los temores y supersticiones. Mientras el ejército ruso se dirigía a Bulgaria, su Flota aniquiló a la turca en la bahía de Chechme. Quizás aprovechando tal coyuntura se produjeron disturbios en Siria. La barrera coralina australiana había sido avistada por navegantes españoles y portugueses, pero, considerando que era un arrecife infranqueable, no osaron traspasarlo. Los mapas más antiguos de Nueva Zelanda incluyen nombres de los accidentes geográficos en inglés, portugués y español, muestra irrefutable de que había sido descubierta por los europeos antes de que llegasen los ingleses. El Capitán James Cook tropezó con Australia por casualidad, tomando posesión de ella para la corona inglesa. La habitaban unos 300.000 cazadores nómadas aborígenes, de piel oscura y rasgos cuasi negroides, diseminados en pequeñas hordas, autárquicas, que controlaban pequeñas zonas de caza con sus acuíferos, con semejanzas culturales e idiomáticas según sus agrupaciones tribales. La escasa demografía y contactos entre las hordas, así como la inutilidad de ambicionar posesiones en parajes desérticos o selváticos, que constituían un estorbo, un bagage inútil, para un pueblo cazador y nómada, hacía innecesaria la guerra y, por tanto, los caudillos. La dirección del nomadeo la fijaba el conjunto de los ancianos.

No conocían la metalurgia. Su religión era de tipo totémico, lo que permite una agrupación en clanes, como descendientes de un mismo totem o animal mítico, aunque creían en un ser superior inespecífico, que había impuesto la ley a los hombres. La obligación de los seres vivos era crear nuevas vidas. De ello se encargaba el chamán, con sus visiones, en lugares con pinturas o grabados rupestres de los animales totémicos, a los que atribuían la creación y alimentación del clan, dibujos geométricos y figuras antropomorfas, sin rasgos, sólo con grandes cuencas negras de los ojos y pequeños orificios que pueden ser de la boca o de la nariz, a los que consideraban como almas de los antepasados míticos. Todos estos comportamientos los hacían independientes de los invasores europeos, de modo que ambos se ignoraron mutuamente. Al final, Gran Bretaña no tuvo otra opción que suprimir todos los derechos aduaneros para las colonias americanas. Sin embargo cometió el inmenso error de mantener un pequeño, casi simbólico, impuesto sobre el té, que no se podía importar de otro sitio sino a través de Gran Bretaña. En 1.771, Bernstorff “El Viejo” dejó de ser Primer Ministro danés. Se representaba en Inglaterra la obra The nabob. Los hindúes llamaban nauab (¿Primeros Ministros?) a los británicos enriquecidos. Esta denominación se transformó entre los ingleses como “nabob”. En 1.772, Guillermo IIIº consiguió imponer, tardía, anacrónicamente, el absolutismo en Suecia, mediante un golpe de Estado, apoyado, incoherentemente, por la aristocracia, con lo que acabó con la “era de la libertad”, que había durado 53 años, desde que la Dieta se aprovechó de la dudosa legalidad hereditaria, tal vez por ser mujer, de Ulrica Eleonora, la hermana del fallecido Carlos XIIº. Ante los cuatro estamentos el rey declaró que cambaría las anteriores arbitrariedades en un Gobierno justo y recto, según las antiquísimas (¿de los vikingos?) leyes suecas, seguidas por sus grandes predecesores. Es decir: la involución. Frecuentemente los tiranos apelan a la justicia, a su modo, la rectitud y la tradición.

Su primera medida fue reducir los derechos de la Dieta. A cambio, la nobleza mantuvo sus privilegios, en especial su predominio en los cargos públicos. Se fundó la Universidad de Coimbra, el primer proyecto educativo de alto nivel estatal, no eclesiástico, al contrario del resto de las fundadas hasta entonces. Rápidamente se convirtió en la sede de la filosofía ilustrada. El ejército portugués fue reorganizado por el conde de Schaumburg-Lippe.

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