1.733: La Guerra de Sucesión Polaca

Por otro lado los precios los fijaban los comerciantes, generalmente de las ciudades, apropiándose del excedente especulativo. Así de las 20 hambrunas y 1.600 insurrecciones campesinas de la era de los chogun Tokugaua, dos tercios se produjeron en este periodo. Ante tales circunstancias se impusieron restricciones a los cultivos industrializables. Lo que no impidió que las familias ricas se apoderasen de los arrozales mediante “hipotecas permanentes”, burlando la disposición legal de inalienabilidad de dichas explotaciones, las alquilaran a pequeños agricultores, y acumulasen capital financiero, que prestaban a los propios aldeanos, o invertían en pequeñas industrias textiles, la producción de sake o el comercio. Es decir, se estaba produciendo una indiferenciación social, llegando a las relaciones amistosas, inconcebibles teóricamente, una alianza tácita, entre dichas familias campesinas adineradas y los estratos inferiores de los terratenientes samurai-funcionarios. Mientras tanto los campesinos arruinados pasaban a ser trabajadores de los latifundistas o emigraban a la ciudad, a pesar de la legislación que lo prohibía, imponiendo penas a los incumplidores. Así crecieron los núcleos urbanos. Los comerciantes e industriales eran considerados parias legal e ideológicamente por los confucianos, y padecían discriminación y arbitrariedad. Sin embargo continuaron creciendo y enriqueciéndose, aunque había gran dispersión respecto del nivel de ingresos. Tomaron conciencia de que eran necesarios para el sistema. Y, al contrario de lo que ocurría en Francia, de que no podían entrar en la aristocracia. Así que se dedicaron, decididamente, a triunfar en los negocios, tanto en el comercio como en las finanzas y el transporte, atesorar riquezas y disfrutar de la vida, especialmente en términos materiales. Todo esto produjo, sucesiva y simultáneamente, censura, envidia y, por los estamentos superiores, imitación, por parte de la aristocracia militar.

Del virreinato del Perú se segregó el de Nueva Granada, que agrupaba las Audiencias de Santa Fe y Bogotá, y las provincias de Panamá, Quito y Venezuela. En 1.727 murió Isaac Newton, creador de la mecánica clásica, vigente hasta la revolución einsteiniana. Expresó las fórmulas matemáticas de las leyes del movimiento, y la inercia. A partir de las ecuaciones de Kepler y las tesis de Huygens sobre la fuerza centrífuga y las dimensiones aparentes de los planetas, basándose en la hipótesis de igual densidad de ellos (lo que hoy sabemos que es falso) propuso un nuevo concepto másico, a partir del cual, mediante el empleo de sus métodos de cálculo integral, desarrolló su Ley de la Gravitación (del latín gravitas, que significa “peso”) Universal, según la cual los cuerpos se atraen en función directa al producto de sus masas, e inversa al cuadrado de sus distancias. Lo expuso en su “Principios matemáticos de la filosofía (ciencia) de la naturaleza (en griego, física)”. Lo de la manzana que se cae fue un chiste que se le ocurrió ante la pregunta de un ignorante, al que no podía argumentarle matemáticamente. En su prefacio, que nadie parece haber leído, se excusa por utilizar como referencia un marco espacio-temporal absoluto, para facilitar los cálculos -que, de otra forma, con los instrumentos matemáticos de la época, se harían imposibles- cuando se carecía de constatación científica para asegurar tal supuesto. Es decir, asumía la posibilidad del principio de la relatividad, dos siglos antes de que se enunciara. La idea de masa (es decir, cantidad, indeterminada, aunque conmensurable) era consecuencia de que consideraba el peso como la accción de la fuerza gravitatoria sobre dichas cantidades de materia, de forma que era necesario diferenciar tales magnitudes. Apoyó la revolución de Cromwell, aceptando cargos políticos en dicha época. También murió Jorge Iº, sucediéndole Jorge IIº. La diplomacia inglesa consiguió que Austria suspendiese la actividad de la Compañía de Ostende. Sin embargo la situación económica había cambiado, y hubo que disponer del fondo de amortización de la Deuda Pública para otros usos. Walpole reorganizó la aduana, e hizo de Londres un puerto franco, con lo que acabó con el contrabando. Se diría que al precio de no cobrar impuestos, o sea, que todo fuese realmente “contrabando”.

Pero, si bien se perdió la recaudación portuaria, el tráfico de mercancías, parte de las cuales anteriormente entraban de contrabando, multiplicó el desarrollo económico y el efecto impositivo subsiguiente por todo el país. Dinamarca y Suecia, ante la amenaza rusa, se integraron en la alianza que mantenían Inglaterra, Francia y Holstein. Murió Catalina Iª, sucediéndole Pedro IIº, entonces de 11 años de edad. Ostermann lo indujo a desterrar a Siberia a Menchikov y a comprometer esponsales con la familia Dilgoruki, bajo cuya influencia algunas viejas costumbres moscovitas se reavivaron. Con la muerte de su suegra y el destierro de Menchikov, el duque de Holstein-Gottorp parecía perder toda influencia. Ibrajim Müteferrika, un renegado húngaro, consiguió autorización para imprimir libros en Turquía, siempre que no fueran textos religiosos, por considerarlo irreverente. Estos solían ser obras de arte, bellamente caligrafiadas y encuadradas en líneas marginales, manualmente. Todo lo contrario que en Europa, donde la imprenta se inició publicando biblias. De forma que supuso un impulso intelectual, otra de las circunstancias que confluyen en el esplendor artístico y cultural, especialmente en la faceta literaria, pero también en la divulgación de todos los saberes, como había ocurrido en el resto del mundo, en la “época de los tulipanes”. Agadya, tras someter a varios pequeños Estados, conquistó el puerto negrero de Ouidaj, uno de los más importantes, para Dajomey. El imperio chino firmó un nuevo Tratado con el ruso, en Kiachta, en el que éstos consiguieron consolidar su frontera Amur-Argun, establecer una factoría permanente y una Iglesia greco-ortodoxa en Pekín. La muerte del inteligente jan Tseuang Rabtan dejó sumidos a los zungares en guerras sucesorias, que los paralizaron.

A partir de la petición de ayuda de uno de los pretendientes al trono de los zungares, y algunos incidentes en la frontera, China conquistó el territorio de Ilí, en la zona central zungar. Más tarde se extendió por el Turquestán oriental. Se le denominó “Nuevo territorio”, en chino Xinyiang, y fue administrado por los gobernadores militares. Se publicó una historia y descripción del Japón del alemán Engelbert Kaempfer, once años después de su muerte, y 35 después de haber regresado de Deyima, una isla artificial cerca de Nagasaki, para servir de puerto “extraterritorial”, donde no fuesen aplicables las limitaciones al comercio y entrada de libros europeos. Allí ejerció durante dos años como médico del asentamiento holandés. Con muchísimas dificultades, la diplomacia británica, mediante promesas a España, consiguió que el congreso de Soissons evitase, en 1.728, lo que pudo ser una guerra europea. Murió el filósofo alemán Christian Thomasius, un empirista que negaba la utilidad de la Metafísica, aduciendo que no originaba ningún conocimiento real. Consideraba que la filosofía debía aspirar a la felicidad de los individuos y al bien común de la sociedad, resituándola en la línea de la implicación política, de la que los filósofos “modernos” reniegan. La Corte rusa se trasladó a Moscú, donde la influencia del tutor sobre el joven zar no tendría intromisiones. Murió el rey Agadya de Dajomey. Un grupo de comerciantes guipuzcoanos fundaron la Compañía de Caracas, a la que debe Venezuela parte de su prosperidad. A su imitación se crearon otras sociedades mercantiles en colonias españolas, siempre como privilegio real y en régimen de monopolio. En 1.729, Carolina del Norte fue declarada colonia de la corona inglesa. Walpole, por el Tratado de Sevilla, consiguió anular los efectos negativos para Gran Bretaña del Tratado de Viena, de cuatro años antes. Murió el sultán marroquí Ismail. El caudillo turcomano Nadir Jan obtuvo algunos éxitos contra los otomanos, reconquistó Esfajan a los afganos y empujó a Aschraf a Beluchistán.

Se reanudó la guerra del imperio chino en Asia Central contra los calmucos (zungares mongoles occidentales) iniciada por K’ang-jsi, el anterior emperador, con éxitos parciales, como la ocupación de Mongolia exterior. En 1.730 -a pesar de los éxitos y expansionismo conseguidos- el esfuerzo de la campaña contra Persia, otro país mahometano, lo que tampoco se comprendía, las últimas derrotas, y quizás el odio hacia los ricos e influyentes fanariotes y la infiltración cultural europea, propiciaron una insurrección popular dirigida por el genízaro Patrona Chalil, que asesinó a Ajmet IIIº. Con ello se puede considerar acabada la “época de los tulipanes” de florecimiento cultural otomano. Al sultán le sucedió su sobrino Majmut Iº, aunque el auténtico poder, despótico, lo tuvieron, durante varios años, los militares genízaros. Lógicamente volvieron a instaurar la política de guerras, tanto contra Persia como contra Rusia. Murió Federico IVº de Dinamarca. Toda Europa estaba preocupada por los sucesos religiosos en Polonia. Al firmar su alianza con Rusia, Prusia introdujo un artículo por el cual ambas partes se comprometían a proteger los derechos de los disidentes protestantes y ortodoxos. Esto no acabó con las persecuciones polacas, pero los servicios religiosos de los protestantes volvieron a ser autorizados. Al ser conscientes éstos de que Prusia era su único apoyo, dicho país obtuvo un importante respaldo en Polonia. Así el Presidente General de la Iglesia Calvinista polaca la sometió a Prusia. Sin embargo la mayor ventaja se la llevó Rusia, a la que volvieron a aferrarse los magnates católicos. Esta, astutamente, no impidió que prosiguiese la persecución, pero sí que se eliminase a los disidentes, lo cual prolongaba la necesidad de su ayuda, y, por tanto, su influencia. Murió Pedro IIº, con 15 años de edad, de viruela, la víspera de su boda. En el lecho de muerte se hizo lo posible para que dejase embarazada a su novia, la princesa Catalina Dologorúkova, hija de su tutor, pero sin conseguirlo. Al parecer el zar era homosexual, y había sido amante de otro hijo de dicho tutor, y hermano de su prometida.

Tras lo cual el Consejo (Soviet) Supremo asumió la competencia de nombrar heredero, designando a Ana Ioánnovna Románova, viuda del conde de Curlandia, Federico Guillermo, y sobrina de Pedro Iº, posiblemente porque la consideraron más manipulable, dado que sus derechos eran inferiores, y postergando a las hijas de éste antes de su segundo matrimonio, a cambio de asumir funciones de Gobierno. Es decir, convertir a Rusia en una monarquía cuasi parlamentaria, más bien oligárquica, algo que la Historia demostraría precipitado. Ante esta pretensión de poder por parte del Consejo Supremo Secreto, Ana se apoyó en determinados grupos aristocráticos opositores, desentendiéndose de sus obligaciones gubernativas, por lo que no se la podría culpar de incumplimiento del pacto suscrito, las denominadas “Condiciones”, que no eran semejantes a la inglesa Bill of Rigths, o Relación, Declaración, Certificado, de Derechos, sino un verdadero un retorno al feudalismo. Treinta y siete días después, alegando que se lo había pedido la nobleza (lo cual es una incoherencia) se proclamó autócrata, disolvió el Consejo (Soviet) Supremo, rompió públicamente el documento de las “Condiciones” y convocó al Senado, ante el cual nombró un gabinete ministerial, en el que Ostermann conservó su influencia. Los boyardos que formaban el Consejo Supremo Secreto fueron enviados a Siberia. En “agradecmiento”. Entre sus primeras medidas nombró una policía secreta, iniciando el destino trágico de dicho país. Rusia se acercó a Inglaterra, pactando un Tratado comercial de 15 años de duración muy favorable para ésta. En 1.731, la diplomacia británica consiguió que Carlos VIº de Austria disolviera definitivamente la Compañía de Ostende, y aceptase a casar a María Teresa con un príncipe que no fuese español, ni de ninguna otra potencia que pudiera alterar el equilibrio europeo. A cambio se comprometía a apoyar la Pragmática Sanción de la línea sucesoria. España quedaba desairada, por segunda vez, en sus compromisos matrimoniales. Carlos VIº creería que había asegurado con ello la pacífica sucesión de su hija. Los rivales de Walpole, a los que la denominación de outs les hacía parecer como forajidos, ilegales o desleales, se reconocieron como the opposition, apelativo que derivaron del latín.

Murió Daniel Defoe, autor de “Robinson Crusoe”, basada en un caso real de un náufrago escocés (junto con un niño, que se llevó al pecho para calmar su llanto, resultando que, al poco tiempo, producía leche) en la isla chilena de Juan Fernández, lo que aprovecha para especular sobre la bondad humana, innata en el individuo pero maleada por la sociedad, el progreso ético y la ventaja de los conocimientos del hombre moderno y la tecnología, lo que considera derecho suficiente para imponer el inglés y la casi esclavitud, bajo el pretexto de la “liberación de la sociedad salvaje” y compartir los conocimientos, por lo que cree que cualquier individuo debería sentirse agradecido. En 1.732, Jorge IIº concedió a James Oglethorpe, liberado de su encarcelamiento por deudas, los territorios que había solicitado para asentarse, y a los que, en honor de su rey, denominó Georgia: la última colonia de propietarios inglesa en Norteamérica. La situación económica obligó a Walpole a ampliar el impuesto que ya existía sobre el consumo de café y tabaco al vino y al cacao, lo que provocó una sublevación popular. A cambio de la disolución de la Compañía de Ostende, que también hacía la competencia a Holanda, este país tuvo que garantizar la coronación de María Teresa de Austria: no comprendió que supondría, en ocho años, acabar con la política de paz por la que se había esforzado, tras llegar casi a la bancarrota. Con la empratriz Ana la Corte rusa volvió a Sanktpeterburg. En ella se hicieron cada vez más influyentes personas procedentes de las regiones bálticas alemanas, en detrimento de la rancia y retrógrada aristocracia rusa, en especial de Ernst Johann Biron de Curlandia, favorito de la emperatriz, de la que consiguió que le nombrase Gran Chambelán, duque de Curlandia y regente durante la minoría de edad del hijo de Ana Leopoldovna, que había sido designado heredero por la anterior emperatriz, su tía abuela. Tras 37 años de reinado murió Osei Tutu, que había conseguido una federación de tribus en la actual Gana, en Africa, mediante la guerra y avasallamiento, pero, en mayor medida, a través de la diplomacia. Estableció un consejo federal que trataba con suma deferencia a todos los jefes de tribu, respetando las peculiaridades de cada una.

Interceptaron la ruta terrestre del oro, que monopolizaron, así como el comercio de esclavos. El rey era sumo sacerdote de  una nueva  religión,  representante  del  Sol,  como centro del Universo, que simbolizaban con el oro. Sumamente “moderno” ¿Habría influido en ello las prédicas de los misioneros? Con dicho metal realizaron un suntuoso arte escultural, de fundición. También en Dajomey se formó una monarquía absoluta, que intentó federar a las tribus vecinas, que realizaba bellos trabajos en plata y latón. El mahometanismo se extendió por el Níger, conviviendo con el anterior animismo, y una concepción cosmogónica según la cual cada hombre era un microcosmo, reproducción del Universo, que, a su vez, estaba contenido en él. Las colonias británicas americanas más norteñas se dedicaban a la pesca, los cereales para la exportación, y el comercio de pieles y maderas, así como el cultivo de lino y frutales y la ganadería, en pequeñas granjas. Pennsylvania y Nueva Jersey (territorio desgajado de Nueva York por el propio duque de York) producían tejidos y papel, hierro y vidrio. En cambio las colonias sureñas producían tabaco en Virginia y Maryland, y arroz e índigo en Carolina, generalmente en grandes plantaciones, que precisaban el uso de esclavos. En 1.733, Francia y España acordaron lo que se conoce como Primer Pacto de Familia, por el que se ponía en grave riesgo el comercio americano británico, a cambio del apoyo al candidato de Luis XVº, su suegro, para el trono polaco, y oponerse al príncipe elector de Sajonia, Augusto, que contaba con el apoyo del emperador austríaco y de la zarina, para tal puesto. Lo negociaron José Patiño Rosales y el conde de Rottembourg, en El Escorial. Por tal pacto, España entraría en guerra contra las tropas imperiales austríacas en Italia, cosechando sucesivos éxitos, por los que Carlos, el hijo mayor de Felipe Vº con Isabel Farnesio, consiguió el reino de Nápoles y Sicilia.

Pese a dicho Pacto, Francia continuó actuando por su cuenta en las negociaciones de paz, lo que dejó a España en una situación diplomática desairada. La consecuencia fue la Guerra de la Oreja de Jenkins, nombre atribuido por los ingleses a que el capitán de un guardacostas español había cortado la de un contrabandista. Aunque los éxitos deambularon entre uno y otro bando, el final fue favorable para España, pero que prolongaron la guerra de forma que se continuó con la de Sucesión Austríaca. Suecia firmó un Tratado con Turquía. Augusto IIº murió sin haber conseguido imponer la monarquía hereditaria en Polonia. Inmediatamente la aristocracia eligió, por unanimidad, a Estanislao Leszcynski, cuya hija estaba casada con Luís XVº, con lo que pretenderían su alianza. Rusia tenía su propio candidato: el manejable Infante portugués Manuel. Pero el nuevo príncipe elector de Sajonia, Augusto IIIº, reclamó la herencia de su padre, y consiguió, en el Tratado de Viena, que tanto Austria como Rusia le apoyasen. A cambio aceptó la Pragmática Sanción de Carlos VIº, por la que Mª Teresa heredaría su trono, y que Rusia se quedase con el ducado de Curlandia: es fácil ceder lo que no se posee. Un ejército ruso destronó al rey electo y acabó con la influencia francesa, demostrando cuál era el verdadero poder de la aristocracia en Polonia, su capacidad de elección y la auténtica autonomía de dicho país. Comenzaba con ello la Guerra de Sucesión Polaca. Majattammarya IIº (también conocido como Boromokot) fue coronado rey de Siam. La hostilidad de sus vecinos le obligó a una política de aislamiento. Debió defenderse de los ataques de Birmania. Cambodia permaneció bajo un régimen de casi protectorado, hasta el punto de que dependía de Siam para mantener el orden y las fronteras, y en la Corte de dicho país se educaban y formaban los pretendientes al trono.

Las potencias europeas, que ya tenían esparcidas colonias por todo el mundo, se despreocuparon del Sudeste asiático, dadas las largas distancias a recorrer, las elevadas inversiones necesarias, la incertidumbre que conllevaba la inestable situación europea y, más que nada, porque el esfuerzo, por una u otras razones, se centró en el Continente americano, cuyo clima, geografía y minería se mostraban más proclive a la explotación. Sin embargo, los países de la zona desperdiciaron la oportunidad en guerras y divisiones entre ellos, de modo que, al siglo siguiente, estarían aún más debilitados para resistir una nueva ofensiva imperialista. Luis XVº declaró la guerra a Ana de Rusia y a Carlos VIº en defensa de Polonia, pero no pasó de ahí. Algo muy semejante a lo ocurrido durante el comienzo de la IIª Guerra Mundial, los primeros seis meses que los periodistas de los distintos países denominaron, “la guerra sentada”, “la guerra en broma”, “la guerra de chiste” o “la guerra fantasma”. Si pensaba que sería suficiente una declaración para asustar a tan fabulosos contendientes, en un escenario tan lejano, se equivocó: Estanislao Leszcynski fue derrotado y Augusto IIIº, en 1.734, asumió el trono. Parte de la aristocracia polaca, dirigida por Potocki, se organizó bajo lo que se denominaría “El Partido”, con la esperanza de recibir apoyo francés. Otra parte se autodenominó “La Familia”, declarándose favorable a Rusia: una opción “realista”. Ante tales acontecimientos, Dinamarca y Suecia debieron tomar posición. Como la alianza entre Inglaterra y Francia se había roto, la opción era mucho más complicada. Dinamarca lo hizo por Gran Bretaña. Suecia pretendió quedarse al margen de las luchas europeas, pero, comprendiendo el peligro que la injerencia británica suponía, terminó pactando con Dinamarca el respeto de sus mutuas fronteras, lo que significaba reconocer la jurisdicción danesa sobre Schleswig. A base de retórica y promesas, Francia formó un Partido de oposición en la Dieta sueca, que se autodenominó “sombreros”, llamando “gorros” (de dormir) a los gubernamentales, y que insistía en atacar a Rusia contando con la ayuda francesa. Era una situación muy similar a la del Parlamento inglés, aunque con distintos escenarios.

En 1.735, Walpole tuvo que utilizar, por segunda vez, el fondo de amortización de la Deuda Pública para otros usos. La “oposición” comenzó a sentarse en el Parlamento británico en la fila frente a la que lo hacía el canciller del Tesoro. Suecia renovó el pacto suscrito con Rusia once años antes. Potocki fue derrotado, y tuvo que aceptar a Augusto IIIº como rey. Leszcynski, a cambio de renunciar a su efímera corona polaca, recibió el ducado de Lorena. Francia, emberrenchinada por su derrota, impulsó a Turquía a que atacase a Rusia. Simultáneamente negoció un Tratado con Suecia, con el fin de mantener su influencia en el Este frente a Rusia. Pero no llegó a ser ratificado. Quizás por temor a inquietar a su poderosa vecina. Murió el emperador manchú Yung-cheng. Se produjo una rebelión, que duraría dos años, de los Miao en Yünnan,  y en la zona fronteriza de Guichou, Sichuan y Junan, debido a la presión colonizadora china. Sería terriblemente reprimida. En 1.736 fue  coronado emperador de China Ch’ien-lung, con 25 años de edad, hijo del anterior. Murió el físico Stephen Gray. Descubrió la conducción eléctrica, y clasificó los cuerpos entre eléctricos (hoy los llamamos “no conductores”) en los que podía permanecer la electricidad, acumulada, como el vidrio o la seda, y los no-eléctricos o conductores, como el metal, que no podían electrizarse por frotamiento ni acumular carga eléctrica. Murió el príncipe Eugenio de Saboya (en francés Eugène de Savoie, en alemán Prinz Eugen von Savoyen, en italiano Savoia, de Savoyai o Savoi en otros idiomas) de pulmonía, después de haber pasado la noche jugando a las cartas con su vieja amiga la condesa de Batthyany. Ya había sido despuesto como Gobernador General de los Países Bajos a consecuencia de intrigas palaciegas, y actuado militarmente en la Guerra de Sucesión de Polonia. Por su alianza con Rusia, Austria se vio envuelta en guerra contra Turquía. En ella, Ostermann pretendía un protectorado ruso sobre Moldavia y Valaquia, lo que supondría una posición preeminente no sólo sobre Turquía, sino amenazando los Balcanes y el expansionismo austríaco. En cambio, el Mariscal de Campo Münnich aspiraba a conquistar Constantinopla, coronando a Ana como emperatriz de Bizancio en la Jaguia Sofia, la Santa Sabiduría.

El príncipe Federico escribió “Antimachiavelli” (Anitmaquiavelo) en el que se posicionaba contra la excesiva rigurosidad política y contra las guerras. Sólo consideraba justificadas las defensivas, o, en todo caso, las preventivas con fines de defensa o para salvaguardar los derechos del monarca. Para él un príncipe debe tener constantemente presente que, si es el Primer Ministro, el primer General, el primer juez, el primer empleado de la Hacienda Real, no debe ser para su ostentación, sino para cumplir sus obligaciones. Lo que lo convertía en el primer servidor del Estado. Era una especie de confucianismo. Desgraciadamente no iba a cumplir todos esos principios cuando ocupase el trono prusiano. El turcomano Nadir se proclamó chaj de Persia, e inició un movimiento de conquista con el que restablecería la jurisdicción iraní. Recuperó Mesopotamia y los territorios al Este de Anatolia: la larga guerra contra Persia no había servido para nada al imperio otomano. Menos aún a su sultán, que no vivió para verla acabada. En 1.738 se firmó el Tercer Tratado de Viena, esta vez entre Francia y Austria, que sorprendió a Inglaterra. Por entonces los enfrentamientos entre buques españoles y británicos dificultaba el tráfico comercial de éstos en Hispanoamérica. Con gran esfuerzo, Walpole consiguió, por la Convención de El Prado, superar la situación. Todo ello, exagerado por sus enemigos, hizo bascular el poder a favor de William Pitt. Walpole se vio forzado a abandonar su política pacifista y a luchar contra España, sin más resultado que el progresivo aumento de contendientes y escenarios bélicos, hasta desembocar en la Guerra de los Siete Años, que podría considerarse mundial. Murió el Cardenal De Fleury, Primer Ministro francés. La competencia colonial con Gran Bretaña amenazaba con acabar con la política pacifista que había sido su Norte.

El chaj Nadir penetró hacia el interior de Afganistán, conquistando Kandajar, Gasni y Kabul, y, en el Noroeste de la India, hasta el Indo. Afganistán, que no podía repeler a los iraníes, en cambio se dirigió contra la India, a la que arrebató los pasos montañosos del Noroeste. La guerra entre machúes y calmucos quedó interrumpida temporalmente por un convenio que fijaba la frontera en la cordillera Altai. Los maratta pretendían cobrar tributo en Bengala, pero el Decán se lo concedió a Generales rebeldes maratta que se habían hecho con el control de diversas ciudades y fortalezas conquistadas anteriormente por los propios reinos maratta, y a veces fortificadas por ellos. Con todo lo cual la India aún se hacía más débil y desunida, facilitando la tarea a Gran Bretaña. Nguyen Fu’o’c-joat, en su rivalidad con los Trinj, que dominaban el Norte de Dai-Viet, reclamó el título de príncipe. Ambas familias eran buddistas, por lo que el confucianismo, a pesar de la ascendencia china, fue reprimido gradualmente. Sin embargo no pudieron acabar con la diversidad religiosa. La escritura kuoc-ngu, ideada por misioneros católicos, con caracteres latinos, se impuso en la literatura, que imitaba los modelos chinos. A pesar del apoyo de Inglaterra y Rusia a los “gorros”, los “sombreros” se adueñaron de la Dieta sueca. Así que Suecia firmó un pacto de paz y ayuda con Francia, e, instigada por ésta, entró en contactos diplomáticos con Turquía, que luchaba contra Rusia. Comprendiendo que combatía en su propio perjuicio, y tras la amenaza sueca, Austria se retiró de su alianza con Rusia. De modo que, en 1.739, ésta tuvo que entregar a los turcos casi todo lo conseguido 21 años antes: Belgrado, Servia y Valaquia, excepto el banato de Temesvar, con la fortaleza de Azov, ya que los turcos habían demostrado su superioridad sobre los austríacos.

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