1.580: El imperio hispano-luso

Murió Ang Chan, que se había adueñado del trono de Cambodia. Con ello los planes de alianza de los tai contra los birmanos se esfumaron. Era un brajmán ortodoxo, que elevó la economía aumentando las tierras de cultivo, mediante la tala de los montes, y fomentando la minería del hierro. Su hijo, Barom Reachea, tras prolongadas luchas, conseguiría algunas provincias de Birmania. Murió el emperador chino Chia Ch’ing. En 1.567, María Estuardo fue obligada a abdicar en su hijo Jacobo, por haberse casado con el asesino de su esposo y tratar de reinstaurar el catolicismo. Felipe IIº nombró al duque de Alba gobernador de Flandes. Este formó el Tribunal de Tumultos, que los flamencos llamaron “de la Sangre”, en Bruselas. Erik XIVº dio muestras de demencia. Su hermanastro Juan Vasa escapó del castillo, al parecer con ayuda de la nobleza sueca. En Norteamérica, Pardo y Boyano exploraban los montes Allegheníes. En 1.568, tras un intento de derrocar a su hijo, María Estuardo tuvo que huir a Inglaterra. Allí vivió 19 años prácticamente confinada en el palacio que usaban los embajadores escoceses, y, que, por el peculiar comportamiento de éstos, se conocía popularmente como corral o patio trasero de Escocia, en inglés Scotland Yard (igual que el estadio era una medida romana de longitud, que dio nombre a las construcciones donde corrían las cuádrigas, esta medida inglesa, la yarda, proviene de la dimensión media tradicional de dichos recintos de los palacios aristocráticos rurales) que, posteriormente, sería expropiada y utilizada para la Dirección General de la Policía, a la que acabó dando nombre. El Tribunal de Tumultos, ajustició a los condes Egmont y de Hoorn, por lo que la rebelión se expandió por casi todo Flandes. Guillermo de Orange reclutó a mercenarios alemanes. Pero lo de más éxito fue el ataque de los aristócratas a los barcos mercantes y a las bases navales. La muerte de la reina de España, Isabel de Valois, hizo que las relaciones de Felipe IIº y su influencia respecto de su suegra, Catalina de Médicis, se debilitaran. Un levantamiento en toda Suecia derrocó a Erik XIVº, que moriría envenenado en prisión. La corona pasó a su hermanastro Juan IIIº Vasa. Una rebelión general de ciudadanos, campesinos y obreros llevó al caos el imperio safaví.

Los daimío, cada vez más poderosos, trataron de legalizar su situación y someter por completo al emperador japonés, el tenno, que vivía apartado en Kioto, con una corte ficticia, sin poder real y casi sin ingresos. Surge entonces la figura del primer “unificador”. Oda Nobunaga pertenecía a una familia de vasallos. Al mando de 30.000 hombres se presentó en Kioto como el defensor del emperador. Mediante una prolongada sucesión de guerras inteligentes, llevadas a cabo con extrema crueldad, fue derrotando a los daimío, a los grandes monasterios buddistas, con sus monjes guerreros y sus ejércitos mercenarios, y a los poderosos comerciantes. Francisco De Toledo realizó una destacable labor consolidadora como Virrey de Perú. En 1.569, Polonia se unió con Lituania. En un prudente y ejemplar clima de tolerancia ilimitada, todas las confesiones lutheranas se difundieron. Las mayoritarias fueron la calvinista y la de los Hermanos Moravos de Bohemia. Desde su encierro en Londres, María Estuardo promovió todo tipo de conjuras contra su prima, con intención de arrebatarle su trono, ya que no podía recuperar el suyo de manos de su hijo, y conseguir su propia liberación y reinstaurar el catolicismo. Pío Vº la apoyó publicando una bula de excomunión contra Isabel Iª. Con ello se desligaba el deber de fidelidad de los católicos ingleses e irlandeses, lo que los puso en peligro. En 1.570, Selim IIº, apodado “El Borracho”, reclamó a Venecia la isla de Chipre, al parecer ambicionando los buenos caldos que allí elaboraban. Como era de prever, los venecianos lo rechazaron, por lo que comenzó una nueva guerra, con el desembarco otomano en la isla. Parece ser que este hecho, más o menos novelado, es el que relata Shakespeare en su “Otelo”. Omura Sumitada, un japonés cristianizado, fundó la ciudad de Nagasaki. Se calcula que el 96% de la población hispanoamericana (unos 12 millones de habitantes, al contrario de la mínima población de Norteamérica) era indígena, casi un 3% mestiza (otra gran diferencia con el Norte, que, entre otras razones, debe basarse en un menor racismo, como indica el reconocimiento paterno de dicha filiación, y su integración, influida por ello, en la sociedad “blanca”) y algo más del 1% española.

De los registros de pasajes sólo un 10% eran mujeres, lo que supone otra explicación del mestizaje, aunque se sabe que hubo muchos embarques ilegales y polizones, como demuestran las repetidas leyes que intentaban reprimirlos. Solían ser jóvenes solteros, segundones de la nobleza, especialmente la baja: caballeros e hidalgos. Todo lo cual es otra diferencia respecto de los perseguidos o huidos -generalmente por motivos religiosos, lo que aportó una variopinta diversidad también diferenciadora- colonizadores de Norteamérica. El 42% de los emigrantes eran andaluces y extremeños, y otros tantos castellanos y leoneses. Aragoneses y catalanes tenían prohibida la colonización americana, por no haber querido Fernando “El Católico” que sus reinos colaborasen en financiar la aventura descubridora. Y los navarros por no haberse integrado a la unidad hispana sino hasta después de la primera Ley de Indias. Sin embargo hay dudas de que se llegase a aplicar tal norma, dada la escasez de colonos existente. En todo caso la vigencia de dicha norma fue muy breve. En 1.571, a imitación de la de Amberes, se constituyó la Bolsa de Cambio y Depósitos de Londres, que sería el instrumento imprescindible para el desarrollo de las sociedades anónimas. Alarmado por que la nueva guerra entre Venecia y Turquía pudiese acabar con la conquista por ésta de Italia, Pío Vº restableció la Santa Liga, a la que incorporó España. Felipe IIº impuso que se nombrase a Juan de Austria, su hermano bastardo, Generalísimo de la misma. Es posible que lo hiciese para mantenerlo alejado, ya que sabía que era preferido por el pueblo, o quizás, incluso, un fracaso, una derrota, que pudiera desprestigiarle o incluso le costase la vida. Al mando de su Flota derrotó a la otomana frente a la ciudad redenominada Lepanto por los venecianos, la antigua Náupaktos, en el Golfo de Jorintos. Ambas Flotas eran muy similares, tras buscarse durante mucho tiempo, se sorprendieron frente a frente. Los turcos adoptaron la táctica de huir a puerto, ya que esto situaría a los atacantes al alcance de los cañones de la muralla de la ciudad, situada sobre los acantilados, de forma que, unidos a los de la Flota, podrían deshacerla con escaso costo. No cayó en la trampa Juan de Austria, por lo que se replegó y decidió bloquear el Golfo.

Mantener indefinidamente tal situación, aunque costoso, hubiera sido un triunfo cristiano, pues su objetivo era despejar las rutas marítimas de tal peligro. Así que los turcos tuvieron que atacar, contando con viento favorable. Los venecianos habían aportado su “arma secreta”, seis buques sobrecargados de cañones, que se demostraron muy poco maniobreros, poco marineros, por lo que no volverían a utilizarse, pero que fueron los causantes de abrir brecha en las líneas enemigas. Los cristianos utilizaban arcabuces, de mayor alcance, pero los turcos emplearon flechas envenenadas (que dejaron inmovilizado el brazo de Cervantes) de más rápida recarga, que no precisaban encontrar puntos neurálgicos sin coraza, por lo que eran más efectivas si conseguían acercarse a la distancia adecuada. Los turcos emplearon su táctica habitual: desplegarse en media luna, envolviendo ambos flancos. Para impedirlo, los cristianos desplegaron sus filas centrales, de modo que resultó una especie de formación en cruz, al parecer no estudiada ni pretendida, pero que se refleja continuamente en la literatura, por su simbolismo. En mar abierto no habría dado resultado, pero en el margen de dicho Golfo varios navíos turcos encallaron, y el movimiento envolvente quedó obstruido, al tiempo que su línea central quedó rota, como se ha indicado, quedando el mando incomunicado. En tales circunstancias optaron por replegarse para volver a cerrar su línea de combate. Algunos lo interpretaron como nueva táctica de volver a puerto, al amparo de los cañones de la muralla. Pero al dar la vuelta el viento les era contrario. En el desbarajuste creado los cristianos obtendrían un inmenso triunfo. Lo aprovecharían algunos españoles para hacer el corso en el Mediterráneo Oriental, que se había quedado sin defensa naval, vengándose de lo que se había padecido en España por la piratería turca y argelina. Sin embargo los otomanos reconstruyeron su Flota y su supremacía en poco tiempo, al menos hasta fin del siglo. Alta Jan (Yen-ta para los historiadores chinos) llegó a un acuerdo por el que los mongoles dejarían de atacar el Norte a cambio de la concesión de marcas fronterizas, subvencionadas por el imperio Ming. Esto les permitiría cambiar sus caballos por víveres, armas, tejidos y ojetos de lujo. Nobunaga derrotó a los monasterios buddistas de Jieisan, reduciéndoles a cenizas más de 3.000 edificaciones, y asesinando a varios miles de monjes.

Construyó carreteras, puentes, unificó los pesos y medidas, restringió los gremios, mientras confirió privilegios a los comerciantes burgueses, controló severamente a las instituciones buddistas y sintoistas japonesas y ordenó medir las tierras, reformando los impuestos que, desde entonces, no eran proporcionales a la extensión de las propiedades, sino a los beneficios de las cosechas. Se asoció a Toyotomi Jideyochi, hijo de un labrador, pero del que apreció su genio militar. En 1.572, al morir sin hijos Segismundo IIº de Polonia, Enrique de Valois fue coronado rey por la poderosa nobleza. Dio cobertura legal a la libertad religiosa, que, al contrario de lo que ocurría en Alemania, no se limitaba a la nobleza, que era la que decidía la obediencia religiosa de sus súbditos (principio de cuius regio eius religio: la religión de cada dirigente) sino que se reconocía a amplias capas de la población. Ante las amenazas que se cernían sobre ella, Isabel Iª concertó una alianza con Francia. Cuando se descubrió la conjura del comerciante italiano Ridolfi, que implicaba a María Estuardo, Felipe IIº, el duque de Norfolk y aristócratas escoceses y franceses, el Parlamento inglés pidió la cabeza de la anterior reina de Escocia. Para apaciguarlo, Isabel Iª decapitó al duque de Norfolk. Catalina de Médicis estaba angustiada por los triunfos militares hugonotes, y cómo Coligny estaba influyendo sobre Carlos IXº, impulsándolo, nuevamente, a una política antiespañola. Así que dio su conformidad a los Guisa para que lo asesinasen. Pero sólo resultó herido, y exigió una investigación sobre el atentado, lo que podría poner en evidencia a la reina madre. Inquietud que extremaba el matrimonio de su propia hija, Margarita de Angulema, con el calvinista Enrique IIIº de Navarra, entiéndase, de la Navarra al Norte de los Pirineos, que sus antepasados habían conseguido recuperar 40 años antes, cuando Carlos Iº, por recomendación del duque de Alba, que las consideraba dificílmenete defendibles, sobre todo en invierno, si las nieves cerraban los puertos de montaña, por lo que las abandonó. Era también duque de Borbón. Como a dicha ceremonia nupcial asistirían un gran número de hugonotes, seguidores de su futuro yerno, instigó el asesinato de todos ellos, en la que se recordaría como Noche de San Bartolomé, del 23 al 24 de agosto.

Sólo en París murieron 3.000 calvinistas, calculándose que llegarían a los 15.000 en toda Francia. Lo que no fue suficiente para exterminarlos: consiguieron resistir en la soberbia fortaleza costera de La Rochelle, y, en poco tiempo, construir sistemas defensivos propios en el Sur (Gascuña, Périgord, el Delfinado) y en el Oeste, en Poitou y Maine. Coligny había estimulado la colonización norteamericana de hugonotes, así que, con su muerte, quedó interrumpida la aventura transatlática francesa. Isabel Iª de Inglaterra nombró lord Burghley a su asesor William Cecil. Akbar conquistó Guyerat, con lo que conseguía el acceso al Océano Indico y el control del comercio de la costa occidental, entrando en rivalidad directa con los portugueses. Por entonces tuvo el primer contacto con el cristianismo, a través del jesuita Juliao Pereira. En 1.573, Felipe IIº sustituyó al duque de Alba por Alejandro Farnesio, pretendiendo que la diplomacia supliese a las armas. Los Países Bajos se unieron en la llamada Pacificación de Gantes, en contra de los atropellos y abusos de las tropas españolas. Turquía y Venecia firmaron la paz, por la que Selim “El Borracho” se quedó con Chipre y sus viñedos, y una indemnización de guerra (a pesar de que la había iniciado él) de 300.000 ducados. Uan Li comenzó su reinado en China, iniciando otra época de consolidación, frente a las rivalidades de los eunucos. En 1.574, Enrique IIIº sucedió a Carlos IXº como rey de Francia, para lo cual tuvo de renunciar a la corona polaca y realizar nuevas concesiones a los hugonotes. Isabel de Inglaterra inició una auténtica persecución, con muchas víctimas, contra los católicos. A la muerte de Selim IIº le sucedió su primogénito, Murad IIIº, que dejó el Gobierno en manos de su ambiciosa madre y su esposa favorita. Así se inició la guerra con Persia, por la que los otomanos reconquistaron el principado de Georgia. Naresuen, hijo del destronado rey, consiguió expulsar a los birmanos de su territorio, que desde entonces se conoció como Siam. En 1.575, bajo la tolerancia de Maximiliano IIº, el protestantismo llegó a su máxima expansión: según el embajador veneciano el 70% de los habitantes del Imperio eran lutheranos. Finalmente los nobles entregaron el trono polaco al príncipe de Transilvania Esteban Batory.

En ambas coronas impulsó la cultura, fundando insituciones para que los jóvenes sin medios económicos recibiesen educación. Consiguió el éxito de la contrarreforma, quizás gracias a su tolerancia con protestantes y ortodoxos. Tras diversas negativas, China permitió la evangelización de misioneros cristianos. En 1.576, a la muerte de Maximiliano IIº, heredó el Imperio Rodolfo IIº, educado en España y fanáticamente católico. Llamó a los jesuitas a su Corte, impulsó la contrarreforma en Austria, Bohemia y partes de Alemania, hasta el punto de producir el éxodo de miles de protestantes. Esteban Iº consiguió la reunificación de Polonia y Lituania. Akbar conquistó Bengala. Las guerras de religión habían conseguido el hartazgo de los franceses. Apareció un grupo de personas que consideraban que la religión no merecía, no era causa suficiente, para soportar tales matanzas, tal nivel de destrucción. Lo encabezaba Jean Bodin, un afamado jurista, que, en 1.577, publicó “Seis libros de la república”, en el que plantea que al monarca corresponde la soberanía absoluta sobre las cuestiones religiosas y sociales, bajo la fórmula latina rex legibus absolutus, que se podría traducir como “al rey no le afectan las leyes”. Razonaba que, siendo el rey el legislador y juez supremo (estaba claro que se basaba en un Estado y una época en los que se desconocían el parlamentarismo, la soberanía popular y la división de poderes) no podía ser juzgado, aunque fuese su obligación imponer la justicia o derecho natural. Para él el objetivo del Estado, la sociedad y la política era el bien común, que debía prevalecer sobre la propia ley, cuando ésta fuese injusta, sólo beneficiase a una minoría. Llevado a sus últimas consecuencias, estaba justificando la revolución. Sin embargo, en su época, se interpretó como fundamento teórico del absolutismo. En 1.578, el intrigante Alejandro Farnesio, nieto ilegítimo de Carlos Iº y una sirvienta flamenca, había conseguido desunir a los rebeldes, separando de ellos a las provincias del Sur, según las cláusulas de la Unión de Arras. Aunque sus consecuencias no fueron las esperadas ni deseadas. Felipe IIº se rodeó de personas que le aconsejaran.

Dio gran importancia a los cargos de Secretario de Estado y secretario privado, que ejercieron el clérigo Gonzalo Pérez, que ya lo había sido de Carlos Iº, y su hijo Antonio, Diego De Vargas, el Cardenal Granvela y Mateo Vázquez de Leca. Pero las decisiones y responsabilidad fueron siempre suyas. Tras el asesinato de Diego De Vargas y reclamar Antonio Pérez sus competencias, Felipe IIº comenzó a recelar de él. Se formaron entonces dos partidos entre los nobles, a su favor y en su contra. Se reproducía así una tendencia heredada desde tiempos de Carlos Iº: una línea que se podría considerar “progresista”, más liberal, que entonces encabezaba el príncipe de Eboli, el portugués Rui Gomes da Silva, y otra conservadora, dirigida por el duque de Alba y el Inquisidor General, Fernando De Valdés. A la muerte del príncipe de Eboli, su joven viuda, Ana De Mendoza De la Cerda, duquesa de Pastrana, se hizo monja, pero, con Antonio Pérez, tomaron la dirección de tal bando. Este era un hombre muy inteligente y gran conocedor de los asuntos de Estado, que, durante sus diez años de Secretario de Estado, consiguió enriquecerse notablemente. Al parecer ambos se lucraron vendiendo secretos de Estado. Juan de Austria recomendó a su hermano bastardo que negociase la paz con los flamencos e invadiese Inglaterra. Antonio Pérez le hizo ver que la intencionalidad de éste era hacerle fracasar para conseguir el poder, culpando de ello a Juan De Escobedo, secretario de aquél, recomendándole que lo asesinara. Al parecer el rey dio su aprobación. Ante el revuelo por dicha muerte, y convencido por Juan de Austria de la inocencia de su secretario y la suya propia, encarceló a Antonio Pérez, que reconoció el asesinato bajo tortura, y recluyó a la princesa de Eboli en su palacio de Pastrana, de por vida. Antonio Pérez, con la ayuda de su esposa, consiguió escapar, refugiándose en Zaragoza, a cuyos fueros se acogió.

El rey solicitó su entrega, pero, desesperado por la lentitud de la justicia, hizo uso de un tribunal de ámbito ilimitado: la Inquisición. Se organizó una insurrección que lo liberó de la cárcel, escapando a Francia y, posteriormente, a Inglaterra, donde instigaría la “leyenda negra” antiespañola. En una expedición contra Marruecos murió el rey Sebastián de Portugal, junto con 8.000 hombres, más otros 15.000 que fueron capturados. Le sucedió su tío, el Cardenal don Enrique, de 66 años de edad. Así que Felipe IIº se preparó para tomar la herencia, tarde o temprano. Para entonces Portugal contaba con una nutrida red de factorías comerciales, que actuaban como centros de aprovisionamiento de su red mercantil, que la unía a Europa. En la costa oriental africana se asentaron entre el Zambeze y el Limpopo. En dicha zona ejercía su dominio una federación de tribus gobernadas desde Zimbabue. Por los restos arqueológicos descubiertos sabemos que construían murallas de piedra, toscamente talladas, con torres. Sus riquezas eran las minas de oro y plata, pero, sobretodo, de cobre, plomo e hierro, que los portugueses ambicionaban. Akbar dejó de ser un sunní convencido. Por las polémicas religiosas en las que había participado llegó a la conclusión de que ninguna le satisfacía o convenía completamente. Así que creó la suya propia, a la que denominó din-i ilaji, “la fe divina”. El grado de adhesión a la misma se manifestaba por la disposición a sacrificar al emperador la religión, el honor, las riquezas y la vida. La idea era crear a partir de dicho grupo una clase superior, capaz de llegar a compromisos con las otras clases dirigentes y los hindúes explotados. Por ello prohibía comer carne de vaca y mantenía las castas. De los parsis adoptó la adoración al fuego, que se mantenía ardiendo continuamente en palacio, y al sol. Nombró cargos supremos a algunos hindúes. Sus reformas tributarias habían logrado un aumento de la producción.

El azúcar y el salitre de Bengala, el opio, las especias, el añil, el tabaco y el algodón se transportaban por vía naval. En cambio el oro, el marfil y la seda lo hacían a lomos de camellos. Se importaba vino, artículos de moda y metales, especialmente barras de plata. La prosperidad hindú podía ser superior a la de Europa, pero en ella se estaban produciendo unas transformaciones sociales, unas inversiones públicas y privadas que estimulaban la productividad, iniciando un progreso económico que auguraban un futuro más prometedor. Humphrey Gilbert fue el primero en conseguir de Isabel Iª una “carta de libertad”, especie de “patente de corso” (inmatriculación de navíos en Córcega, que, por haber sido declarada “infiel” por el Papa, permitía ejercer la piratería) para descubirir en Norteamérica un puerto y fundar una colonia desde las que comerciar con China y la India, a través del hipotético paso del Noroeste. En base a ello tomó posesión formal de Terra Nova (New Land) para Inglaterra. En Utrecht, en 1.579, las provincias del Norte acordaron su unión. Du Plessys-Mornay publicó Vindiciae contra tyrannos, en el que explica la existencia de un doble pacto: de Dios con su pueblo (lo que incluía al propio píncipe) y del príncipe con el suyo. Por ambos se establecían las pautas de ambos Gobiernos, celestial y terrenal. La conclusión era que, si Dios limitaba su propio poder en beneficio de la Humanidad, los reyes y señores feudales no podían ser más que Dios (y estos últimos más que el rey) e imponer en cambio un poder absoluto, ilimitado. La conculcación de tal pacto por parte de los monarcas, gobernantes y señores desencadenaba el derecho a la resistencia popular. Antecedía a Rousseau en casi dos siglos. Akbar pidió a Goa que le enviase dos sacerdotes cultos con los que poder discutir. Era algo semejante a la petición que había hecho Yenguis Jan al padre de Marco Polo, y motivo, incumplido, puesto que los monjes huyeron al entrar en territorio mongol, de su segundo viaje, al que se le unió su hijo bastardo.

En 1.580, a la muerte del rey don Enrique, Felipe IIº, que ya lo tenía planeado, invadió Portugal, haciendo imposible cualquier resistencia de los partidarios de don Antonio, prior de Crato. Consolidó su dominio manteniendo separadas ambas coronas, como seguían estándolo las de Castilla y Aragón, todos los altos cargos y dignatarios, leyes y costumbres, y trasladándose frecuentemente a Lisboa para dirigir desde allí su nuevo imperio, comunicándose con sus nuevos súbditos en portugués, su idioma materno. Hay que señalar que, desaparecido el Imperio Bizantino y dado que ya no había coronación papal, el lutheranismo hacía inadecuado seguir considerándolo Sacro Imperio Romano-Germano, se había producido la desconexión, siempre ideológica, idealista, idealizada, con dicho Imperio de Roma, que ya dejaba de ser necesaria ni trascendente ni útil, el término imperio y emperador debe entenderse en el sentido persa, como rey de reyes, o reinado sobre varios reinos. Al contrario que su padre, viajero y batallador, Felipe IIº no gustaba ni de viajar ni de dirigir personalmente las guerras. Quizás por eso su padre no confiase en él. Actuaba como un gobernante, desde el centro, desde El Escorial, por lo que sus desplazamientos a Lisboa hay que interpretarlos como una deferencia diplomática, y como reconocimiento al gran imperio que había asumido, con su propia problemática y particularidades. Que Portugal hubiese conseguido el monopolio del comercio con la India (el portugués siguió utilizándose, sobretodo en sus puertos, como lengua comercial internacional) fue debido a una serie de coyunturas favorables: la división de pequeños Estados en la India, que los mamelucos se sintieran amenazados por los turcos en Egipto, el poder naval otomano en el Mediterráneo oriental, que impedía a los venecianos una colaboración activa con Egipto, la entronización de una nueva dinastía en Persia, etc.. La India se había estancado en su evolución social. El hecho de no haber tenido competidores durante tanto tiempo la llevó al desinterés respecto de la construcción y modernización de su Flota. Portugal, en cambio, había conseguido la superioridad técnica naval y artillera.

Sin embargo, estos factores iban a cambiar: unificación de poderosos Estados imperiales en la India y el Sudeste asiático, consolidación del poder turco, de la nueva dinastía persa, pérdida poblacional de Portugal debida al esfuerzo colonizador en Brasil, conflictos jurisdiccionales con Castilla a consecuencia de la unificación imperial, crueldad y arbitrariedades de los jefes y capitanes portugueses, el establecimiento de la Inquisición en la India, todo lo cual contribuyó a hacer odioso el dominio portugués, a cuestionarlo y hacerlo decaer, así como las crisis económicas europeas del siglo XVIIº. Es comprensible que ingleses y holandeses terminaran sustituyéndolo. Akbar recibió con grandes honores a los sacerdotes enviados por los portugueses. Se publicaron en dos volúmenes los “Ensayos” (“Intentos”, “Experimentos”) de Michel Eyquem, Señor de La Montaigne. En ellos reflexiona sobre antiguas tradiciones que suponían las bases de una filosofía de la vida, pero sin intenciones doctrinales. Partiendo del escepticismo duda sobre su propio saber, sobre su conocimiento de la realidad, y, por tanto, de toda la Humanidad, lo que lo hace antecesor de Descartes, reconviniendo a los que emiten juicios sin un análisis y comprobación, previa, lo que lo aproxima a los empiristas ingleses. Sus reflexiones tienen por objeto, exclusivamente, al hombre, al que describe como ser inconstante, cambiante y contradictorio, lo que lo hace antecedente de Pascal. Gran parte de sus meditaciones toman como punto de partida su propio comportamiento, lo que supone una revisión de la realidad subjetiva, que, de tal forma, puede constituirse en estudio colectivo de la Humanidad. No llega a conclusiones firmes, sino que se contenta con explicitar un método reflexivo, basado en tesis y antítesis, cambios de perspectivas, con inserciones pintorescas, que componen una viva discusión, con relativa rigurosidad. Consigue, con ello, llegar a la objetividad partiendo de la subjetividad.

La unificación de los imperios iberoamericanos conllevó la duplicación de la organización hispanoamericana en Brasil. Así se creó un Conselho da India y, en imitación a los cabildos civiles españoles, senados de Câmara. Por otro lado la unión dinástica convertía el Tratado de Tordesillas y las bulas pontificias de delimitación de zonas de influencia en meros reglamentos administrativos, lo que permitió la colonización española de las Filipinas. Se fundó la Universidad de Santo Tomás, en Colombia. En 1.581, las provincias del Norte de los Paises Bajos, bajo la presidencia de Holanda, se declararon independientes de España. Las siete repúblicas (tras las italianas y la Confederación Helvética, recuperan la experiencia republicana de la Edad Antigua, casi olvidada en la Edad Media, excediendo el ámbito grecorromano) enviaron delegados a La Haya, donde se constituyeron en Estados (Estamentos) Generales (Generalidad de los Estamentos) y escogieron un Pensionario del Consejo al que encargaron la dirección política unificada. En 1.582, Akbar conquistó Cachemira, el Sind, Kandajar y los sultanatos de Ddeli. Su última campaña fue contra Asirgarj, una de las plazas más fuertes del mundo, a la que, tras un prolongado asedio, sólo pudo ocupar mediante la corrupción y la traición. Murió el estadista Chang Chu-cheng, que tanto contribuyó a la estabilidad del imperio Ming. Nobunaga había favorecido el cristianismo. Fue sorprendido en un ataque, por venganza de uno de sus vasallos, y se suicidó. Jideyochi continuó su labor, mediante continuas y encarnizadas batallas, en la que brilló su genio militar, pero también su habilidad política para pactos y uniones matrimoniales. Sin embargo intuyó amenazas en el cristianismo respecto del desarrollo de su poder feudal, por lo que lo sometió a un control riguroso. Según el Visitador de la Compañía de Jesús, en el Norte de Kyuchu había 125.000 cristianos, y otros 25.000 en el resto de Japón.

En 1.583 nació el holandés Huig von Groot (latinizado como Hugus Grotius) que teorizó sobre el derecho de gentes, el derecho de guerra en la paz y el derecho internacional. Defendería la libertad de navegación y comercio sin restricciones (contrario a la existencia de rutas secretas, monopolios comercialez y zonas de exclusividad) la reunificación de las Iglesias Católica y lutherana, y la tolerancia respecto de todas las religiones, aunque no a las tendencias ateas. Cuando el janato de Sibir entró en competencia con Moscú respecto del protectorado sobre los ostiacos, atacó las factorías fortificadas de los comerciantes rusos: era una inevitable confrontación larvada en el tiempo. Iván IVº ordenó a los stroganov que contraatacaran. Una división de kosacs hábilmente dirigida por su atamán, Yermak Timofeiev, conquistó la ciudad de Sibir. El inconmensurable territorio del oeste de Siberia quedó bajo dominio ruso, aunque la guerra prosiguió durante 20 años, hasta que la conquista quedó consolidada. Murió Altan Jan. Tras el hundimiento del imperio mongol la federación manchú y los tunguses yu-chen, que habían llegado a dominar el Norte de China, se asentaron en lo que hoy conocemos como Manchuria. Humphrey Gilbert partió para una segunda exploración de Terranova, de la que no regresó. Así que su toma de posesión de dicho territorio para Inglaterra, al no tener continuidad, no puede considerarse un derecho consolidado. Sin embargo, a pesar de su fracaso, dejó en Inglaterra seguidores y admiradores, dispuestos a continuar con sus pretensiones. Entre ellos su hermanastro, Walter Raleigh, y los hermanos Hakluyt, que decidieron invertir en nuevas exploraciones  las grandes ganancias obtenidas del contrabando. Antonio de Espejo cruzó todo el Norte de Nuevo Méjico. Se introdujo la imprenta en Lima. La fundación de universidades solía llevar aparejado un taller de impresión para la edición de textos.

La situación política en Francia estalló cuando el calvinista Enrique IIIº de Navarra, de la casa de Borbón, fue reconocido como legítimo heredero de Enrique IIIº de Francia, último de los hermanos, de los hijos de Catalina de Medicis, y que tampoco tenía descendientes. Así, en 1.584, los Guisa volvieron a aliarse con Felipe IIº. Se inició, con ello, la guerra “de los tres Enriques”, en la que sería asesinado, por orden del rey, Enrique de Guisa, tras lo cual también lo sería el propio Enrique IIIº. Así que sólo quedaba vivo el tercero: Enrique IIIº de Navarra. A la muerte de Iván IVº “El Terrible” Moscú se encontró con un tremendo problema sucesorio. Había contraído matrimonio por razón de Estado, tratando de asegurar la colaboración de los grandes boyardos, que tampoco así consiguió. Durante una de sus muchas batallas estuvo a punto de caer prisionero. Una campesina, muy inteligente, le cuidó y se hizo su amante, y se hizo su intermediaria para conseguir un aceptable Tratado de Paz con sus enemigos. Su esposa indispuso a su hijo contra él. Con el apoyo de los boyardos éste intentó un golpe de Estado, por lo que Iván IVº ordenó que se le torturase, tal vez como venganza hacia su esposa o porque lo consideraba homosexual, y asesinara. Iván IVº quiso que el hijo de su amante, menor de edad, lo sucediera, nombrando regente a Boris Godunov, quien continuó la guerra contra los tártaros siberianos. Ralph Ficht, siguiendo una ruta terrestre, llegó a la Corte de Akbar, a Bengala, Birmania y Malaca, redactando informes sobre las actividades portuguesas en Cochín y Goa. Los españoles establecieron contacto mercantil con Japón, a través de su centro comercial de Manila, en las Filipinas, utilizando la corriente de Kuro Siuo (“Río Negro”, por el color oscuro de sus aguas, por la diferencia termal) información que se había conseguido anteriormente interrogando a prisioneros de guerra portugueses tras los conflictos por las islas Malucas, Molucas o de la Especiería. Esta corriente permitía la vía de retorno (la ida era fácil: sólo había que esperar a que pasasen las Navidades y dejarse arrastrar por los tifones monzónicos cuando “El Niño” da la vuelta) hacia Acapulco a través de California, sin internarse por rutas exclusivas portuguesas. Walter Raleigh consiguió una patente real para explorar Norteamérica.

Estableció un asentamiento en la isla Roanoke, en la actual Carolina del Norte. Se fundó Virginia, nombre tal vez relacionado con el mote popular de Isabel Iª, “La Reina Virgen”, aunque la realidad es que sólo era estéril, ya que tuvo muchos amantes (como su padre, que sólo tuvo tres hijos en su ajetreada vida sexual, uno de ellos enfermizo, más otros dos que nacieron muertos, o su tío Arturo y sus dos hermanos, que no tuvieron ninguno) la primera colonia inglesa en América. En 1.585, Alejandro Farnesio derrotó a las repúblicas flamencas, tomando Amberes mediante la construcción de un puente sobre pontones (ya el Gran Capitán había hecho algo parecido en Italia, durante una noche, utilizando piezas de los carros) fortificado y artillado.

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