1.534: El anglicanismo

Así que publicó “Contra las hordas asesinas y ladronas del campesinado”, en el que instaba a los señores a aniquilarlos. Pero, para entonces, no se trataba de un simple amotinamiento campesino. En Turingia se le habían sumado los mineros, en Franconia y Sajonia la pequeña burguesía, y, en la empobrecida Frankenhausen, artesanos y comerciantes que tenían algunas parcelas fuera de la ciudad. Los rebeldes fueron derrotados allí, y a miles de ellos, fundamentalmente campesinos, que siempre fueron mayoritarios, y de los anabaptistas de todo el Imperio, a pesar de su participación tangencial en la revuelta, les ejecutaron sentencias de muerte tras breves interrogatorios. La experiencia llevó a los dirigentes civiles lutheranos a implantar Iglesias Reformadas nacionales o territoriales, sometidas a su severo control, para evitar futuros radicalismos o implicaciones políticas o sociales: que las clases inferiores no pudiesen repetir contra la aristocracia y las nuevas jerarquías lutheranas lo mismo que ésta hacía respecto del Papa, la jerarquía católica y el emperador. Como consecuencia, el feudalismo perduraría en Alemania tres siglos más: las guerras religiosas iban a agotar, a extenuar, a diezmar, a las clases bajas sin que pudieran sacar el menor provecho para ellas, todo por simple ideología. El estadista, considerado maquiavélico, aunque, posiblemente, no conociese tal obra, Chang Chu-cheng colaboró a la estabilidad del imperio Ming. El portugués Esteban Gomes fue el primero en explorar un paso por el Noroeste hacia el Pacífico, inexistente hasta que no se deshelara, siquiera sea parcialmente, el Polo Norte, como ya ha ocurrido hace dos veranos, abriéndose una ruta que los rompehielos y el creciente tráfico a través de la misma, ahorrándose el costoso tránsito por el canal de Panamá, mantienen factible incluso en invierno, aunque entonces sólo sea un estrecho canal. En dicha búsqueda recorrió las desembocaduras de los ríos Connecticut, Hudson y Delaware. Coordinándose mediante palomas mensajeras, las tropas sitiadas y sitiadoras imperiales e hispánicas, en Pavia, atacaron conjuntamente a los franceses, quienes sufrieron una derrota catastrófica, a pesar de ser numéricamente muy superiores.

Es posible que la presencia del rey de Francia les atenazase como para haber lanzado ellos el ataque, sabiendo que podían esperar un ataque desde la ciudad. Esta actitud pasiva, de esperar confiando en su mayoría, de no querer arriesgarse dividiendo sus tropas, con la necesidad de mantener una nutrida reserva para proteger al rey, es lo que les perdió. A veces la presencia de los dirigentes, a parte de las muestra de valor, de heroicidad, de “compartir sacrificios” con la tropa, como si ellos no llevasen su gran vida hasta las tiendas de campaña, tan aplaudida por el pueblo poco avispado, suelen ser un obstáculo adicional para cumplir los fines, la misión encomendada. Francisco Iº fue apresado y conducido a Madrid. No recobró la libertad hasta que se avino, en 1.526, a entregar Borgoña al kaiser Karl V y renunciar a su expansión en Italia. El rey francés incumpliría su palabra, como era de esperar. Enrique VIIIº pretendía casar a su hija Mary con el kaiser Karl V, primo de ella, ya que ambos eran nietos de los Reyes Católicos, para afianzar la alianza entre ambos. Su canciller, el Cardenal Wolsey, ambicionaba el apoyo del emperador en su candidatura papal. La elección, tres años antes, de Clemente VIIº, hijo adulterino de Juliano “El Magnífico”, de la casa de Medici, y primo de al defraudar sus expectativas, iba a tener importantes consecuencias en la desmembración del catolicismo. Aunque, en realidad, “debía” haber sido elegido dos años antes, pero los aliados de los Medici, sabiendo que no contaban con la mayoría de votos, se los otorgaron al candidato con menos posibilidades, para ir descartando oponentes.

Cuando se contaron los votos resultó que éstos también había seguido la misma estrategia, de forma que resultó electo Adriano de Utrecht, el que había tratado de convencer a Fernando IIº de Aragón que no legase sus reinos a su nieto Fernando de Austria, sino al hermano de éste, Carlos Iº, del que fue preceptor por designio de Maximiliano de Austria, aunque, a pesar del compromiso alcanzado y el testamento consensuado con su primera esposa Isabel “La Católica”, los nobles, el cardenal Jiménez De Cisneros (posiblemente de ascendencia judía, como casi todos los que llevan como apellidos nombres de ciudades o localizaciones geográficas sin ser nobles, por la localidad palentina) y Adriano de Utrecht tratarían de convencerlo de nuevo poco antes de su muerte ¿envenenado? Pero no lo consiguieron: mantuvo su testamento, de forma que la herencia de Carlos Iº respecto de los reinos de su abuelo Fernando “El Católico” fue ilegal, una maniobra pactada entre ambos cardenales y los Grandes del Reino. En agradecimiento, Carlos Iº nombró a su preceptor, Adrian Florensz, obispo de Tortosa, Inquisidor General de Aragón, más tarde también de Castilla, cardenal, y regente de todos sus reinos cuando se fue a Alemania a trapichear su elección imperial, lo que produjo los levantamientos de los comuneros o Comunidades, término ambiguo para referirse a unidades políticos inferiores al reino, entonces inexistentes, salvo los municipios de realengo, no de señoríos, de las germanías o gremios levantinos y la invasión de Navarra por tropas francesas, que contaron con gran apoyo popular, que preferían ser parte del reino francés que de los hispánicos. El cardenal era hijo de un ebanista, educado en el amor a la ciencia, profesor de Teología y Rector de la Universidad de Lovaina, y tomaría el nombre de Adriano VIº. Con su austeridad y celebración diaria de misas, algo inautdito entonces, se ganó la enemistad de la curia romana. Rechazó confirmar los indultos y privilegios conferidos por León Xº, aunque le hicieron ver que debería sentirse agradecido por su inesperado nombramiento. Su intención era conseguir cruzadas contra el turco, contra los lutheranos y lograr la reforma interna del catolicismo frente a los vicios y corrupciones. En nada de eso consiguió colaboración.

Así que, para lograrlo, consintió formar una alianza secreta contra el rey de Francia con Carlos Iº, a quien no siempre apoyó, el rey de Inglaterra y Venecia. En ese tanto los turcos tomaron Rodas, produciendo una cruel y sanguinaria matanza. Su muerte ¿envenenado? dejó incumplidas sus aspiraciones, con graves consecuencias para el catolicismo y Europa. Sería el último Papa no italiano en 456 años, hasta el nombramiento de Juna Pablo IIº. También colaboró al enfrentamiento con Enrique VIIIº la decisión de Carlos Iº, con toda lógica, puesto que el imperio marítimo portugués era inmenso en dicha época, de casarse con la princesa Isabel de dicho reino, que no sólo era igualmente su prima, sino también su concuñada, algo muy habitual por la persistencias de los intereses geopolíticos en los matrimonios de Estado y su realización por colleras, por parejas. Los turcos derrotaron a Luís IIº, que encontró la muerte en la batalla de Mohács, conquistaron Hungría y sitiaron Viena. El kaiser Karl V tomó de nuevo la responsabilidad de defender el imperio y las posesiones de su familia, de su hermano, por lo que no podía acometer, simultáneamente, a los lutheranos. El propio Luther pidió a las autoridades civiles de la Iglesia Reformada que colaborasen con el emperador en esta tarea. El avance del ejército imperial llevó a los turcos a levantar el sitio y retirarse. La sucesión de Luís IIº degeneró en guerra entre su cuñado, el archiduque Fernando de Austria, hermano del emperador, y Juan Zápolya, dirigente transilvano, al que apoyaron los turcos. La rotunda victoria de Karl V actuó en su contra, pues Clemente VIIº y las repúblicas italianas, temerosas del poder que había alcanzado, se unieron contra él con Francia, en lo que se llamó “liga de Cognac”. La doble frustración inglesa, del rey y de su canciller, les llevó, contra todo pronóstico, a cambiar de bando y unirse a ellos. El emperador decidió atacar a la fuerza más débil, por lo que sus tropas marcharon contra Roma y la saquearon. El Papa permaneció aprisionado 7 meses en el Castello de Sant’Angelo junto con 42 supervivientes de sus 220 guardias suizos, hasta que admitió adherirse a la alianza con el emperador y pagarle 60.000 ducados de indemnización de guerra.

Quien había convencido al rey de Francia de que los Tratados bajo amenaza no obligan en conciencia, no iba a actuar de otro modo. Conocida tal circunstancia, el ejército imperial, en gran parte mercenarios landsquenetes lutheranos, acantonados en el Milanesado, sin recibir sus haberes ni suministros, se amotinó, marchando hacia Roma, contra el Anticristo. A sus muros murió su jefe, el Condestable de Borbón, traidor al rey de Francia, alcanzado por una granada, por lo que, en un furioso ataque (algo que recuerda la “venganza catalana” de los almogávares) tomaron y saquearon de nuevo la ciudad, durante una semana de destrucciones, robos y violaciones. Es lo que se conoce como il Sacco di Roma. La debilidad que suponía la guerra contra Francia, y la necesidad de que la Dieta le autorizase mayores impuestos, impedían al emperador una actitud más contundente contra los lutheranos, de forma que éstos continuaban aumentando en número y poder. Además, la amenaza turca se acrecentaba. Clemente VIIº, rencoroso contra el emperador, se negaba a convocar un Concilio que pudiese darle mayor poder. Así, Karl V convocó la Dieta alemana en Espira, en la que se pactó suspender el edicto de Worms hasta que un Concilio no decidiese la cuestión. Babur, que se decía turco chagatay, descendiente directo de Tamerlán y de Yenguis Jan, invadió el Norte de la India y derroto al sultán Lodi. Esto fue debido a la descomposición feudal de sus enemigos, la disciplina de su ejército y su superioridad en técnicas militares, basada sobretodo en la caballería. Consiguió extenderse por Afganistán, Punyab, Ddeli y Bijar. Era un estratega y diplomático excepcional. A pesar de haber conquistado su capital, Hernán Cortés tardó cuatro años en dominar todo Méjico. Apresó a Cuaujtemoc y lo “ajustició” por rebelión. Sin embargo, concluida su proeza, fue depuesto como Gobernador de Méjico. En 1.527, Suecia y Finlandia se unieron al lutheranismo. Zuinglio impuso al cantón de Zurich la prohibición de la recluta de mercenarios landsknechten suizos. Ante la falta de Gobernador, la Audiencia de Méjico asumió el poder ejecutivo. A la muerte de Juayna Capac, en Quito, víctima de una epidemia, su primogénito, Juáscar, se coronó Gran Inca. A su hermano Atajualpa lo nombró virrey de Quito.

Sin embargo éste no se consideró satisfecho, comenzando una guerra civil, a las puertas de llegada de los españoles, de nefastas consecuencias. En 1.528, influido por las guerras del campesinado, Federico “El Sabio” de Sajonia-Wittenberg, pidió a Luther que inspeccionara la educación cristiana que recibían los campesinos. Luther quedó impresionado por la miseria doctrinal que observó, y la incompetencia de los pastores elecsiásticos para la enseñanza. Así que redactó dos catecismos, uno menor, más simple, destinado a todos los fieles, y otro mayor para los pastores eclesiásticos. En ambos se incluían los mandamientos y las oraciones y sacramentos que admitía. Llegó a Veracruz la primera Audiencia, compuesta de cuatro personas, con facultades judiciales y administrativas: sus disposiciones burocráticas superaron los desmanes y excesos de la soldadesca. Se inició la primera campaña para someter los territorios mayas. Sin embargo, una insospechada resistencia hizo desistir del empeño en 1.528, sin haber conseguido ningún resultado. En 1.529, Santo Thomas More fue nombrado Lord Canciller. El inicio del proceso de anulación del matrimonio regio, alegando que se había realizado sin pedir una previa dispensa, cuando ambos contrayentes eran cuñados, y la negativa del Papa, atemorizado por el kaiser Karl V, a concedérsela, hizo que Enrique VIIIº pasara, con la misma vehemencia, de ser defensor de la fe, católica, a la lutherana. El César Carlos, demasiado enzarzado en las turbulencias centroeuropeas, zanjó la cuestión de competencias e incumplimiento del Tratado de Tordesillas, causada por la circunnavegación de Magallanes-Elcano, vendiendo a Portugal su “derecho” sobre las Malucas a cambio de 350.000 ducados en oro, que necesitaba para financiar sus guerras. Igualmente se prolongaron las líneas de delimitación pactadas en dicho Tratado hasta dar la vuelta por completo al planeta, dividiendo todo el globo terráqueo en sólo dos áreas de influencia, para sólo dichas potencias. Francisco Iº había fracasado en dos expediciones contra Nápoles y el Milanesado, por lo que se vio forzado a volver a aceptar lo mismo que le valió la liberación de su cautiverio, excepto la entrega de Borgoña.

Una segunda Dieta alemana en Espira anuló el acuerdo de la primera: una victoria de la intolerancia católica. Los lutheranos protestaron por ello, quemando los bancos de la iglesia en la que estaban reunidos, quizás con la intención de que ardiese toda ella, por lo que los católicos los llamaron, desde entonces, protestantes. Con el apoyo otomano, Juan Zápolya entró en Buda, en la orilla derecha del Danubio (frente a Pest) reinando bajo la soberanía turca, de la que era tributario. Sebastián Caboto completó una exploración, de duró dos años, por todos los ríos que desembocaban en el estuario del Plata. En 1.530, a la muerte de Babur, le sucedió Jumayun, su hijo. Creó un ejército profesional permanente, eliminó las numerosísimas aduanas, mejoró la red de carreteras, y reorganizó los impuestos, para lo cual estableció un catastro que clasificaba a los impositores según las tierras que poseyesen. Con todo ello se activó el comercio y las actividades productivas hindúes, aunque su objetivo principal era el expansionismo territorial. Para ello se necesitaban funcionarios capaces para administrar las nuevas tierras conquistadas, y unos ingresos consolidados para pagar un poderoso ejército. Los perjudicados fueron los campesinos, por lo que la agricultura decayó. En estas reformas se fundamenta la futura división en clases en la India. La aristocracia hindú aprovechó el descontento campesino para reforzar su poder frente a la nobleza mahometana. No obstante, el Norte de la India cayó en guerras sucesorias, que durarían 46 años. A Hernán Cortés se le nombró Capitán General y conquistó la Baja California. Más tarde se le encomendaron expediciones militares en Florida, la cuenca del Mississippi y Tejas. Sin embargo no encontraron ningun reino poderoso, como esperaban, sólo pequeñas tribus, de un bajísimo nivel cultural, y sin grandes riquezas. Enrique VIIIº acusó al clero inglés de haberse extralimitado en sus atribuciones jurídicas. Con ello la Iglesia inglesa se enfrentaba a una condena que la hubiese privado de todos sus bienes. Atemorizada por ello, en 1.531 compró al rey el desistimiento de la causa por 118.000 libras. Pero, de ese modo, sólo mostraron su debilidad, por lo Enrique VIIIº comprendió que podía seguir adelante con su imposición, hasta convertirse en el legislador supremo también de la Iglesia. Zuinglio murió luchando contra los cantones católicos.

El endurecimiento de la confrontación entre católicos y protestantes en Alemania, llevó a éstos a unirse en la Liga Schmalkalden o de Esmalcalda, que contó con el apoyo diplomático y económico de Francisco Iº de Francia. Birmania estaba dividida en tres reinos. Tabinchuejti consiguió hacerse con el poder en el más moderno y oriental de los tres. Enrique VIIIº sólo tuvo una hija con Catalina de Aragón, que era hija de los Reyes Católicos. Pero dejó embarazada a su amante, Ana Bolena. Ante la posibilidad de conseguir un heredero varón, forzó la anulación de su matrimonio. Quizás presionado por Carlos Iº, sobrino de Catalina, el Pontífice se negó a hacerlo, lo que llevó a Enrique VIIIº a oponerse a la autoridad papal. Presionó a los obispos para que, contraviniendo la decisión del Papa, anulasen su matrimonio, contrayendo otro, con Ana Bolena, de la que sólo tuvo una hija. Se inició la segunda campaña para la conquista del Yucatán. En 1.532, Thomas More, contrario a la situación que se estaba creando, renunció a todos sus cargos. Temeroso del poder de los turcos, el emperador reafirmó las garantías a los príncipes y ciudades protestantes, hasta que un Concilio no se posicionara sobre el problema. A la muerte de Basilio IIIº su hijo Iván tenía tres años de edad. Príncipes, alta aristocracia y boyardos, como era de prever, aprovecharon la oportunidad para recuperar su poder, o reorganizar el Estado según sus propios intereses. Pero no consiguieron el acuerdo, sino que terminaron enfrentándose mutuamente, sumiendo a Rusia en la anarquía. Atajualpa consiguió capturar a su hermano y lo ejecutó. Entonces 177 españoles, dirigidos por Francisco Pizarro, se presentaron en Cajamarca. Son conocidos como “Los 13 de la fama”, porque, ante las dudas suscitadas, Pizarro trazó una línea en el suelo con su espada, diciendo que de un lado se encontraba la seguridad y de otro la gloria y la fama. Al parecer, durante una cremonia religiosa, un sacerdote católico increpó al Gran Inca para que se convirtiese al cristianismo, enseñándole unos Evangelios: una vez más, la importancia de la imprenta. El Sapa Inca lo ojeó, tal vez buscando ilustraciones, y como no las encontraría, lo arrojó al suelo. Los españoles, que habían tomado posiciones estratégicas en la plaza, lo interpretaron como una blasfemia, y lo apresaron por sorpresa.

Ante la insistencia de las preguntas de los españoles comprendió sus pretensiones, así que les aseguró que sus vasallos podían llenar de “lágrimas de sol” (oro) la habitación en que estaba encerrado, si le ponían en libertad, creyendo que para los cristianos tendría la misma consideración sagrada, o, al menos, mágica. Pero, cuando ya estaba mediada dicha capacidad, éstos aumentaron sus exigencias. Entendiendo que, por ese camino, nunca colmarían su ambición, se negaron a continuar las entregas hasta que no lo liberasen. Para presionarles lo juzgaron por incitar a la rebelión (?) polígamia y asesinato de su hermano, condenándolo a la hoguera. Eso, según sus tradiciones, impedía su resurrección. Así que, tras consultar con los sacerdotes cristianos, aceptó su bautismo a cambio de ser decapitado. Con ello podía esperar que su pueblo, confiando en su retorno del otro mundo, se rebelaría. Al parecer no había hacha disponible, por lo que se le “ajustició” con un cuchillo de cocina golpeado con un mazo, método que no resultó muy adecuado, lento, terrible y sangriento, que conmocionó a quienes lo presenciaron, españoles e indios, aterrorizándolos, lo que influiría en que no intentaran futuras insurrecciones. Otras fuentes indican que fue agarrotado, es decir, estrangulado mediante una soga al cuello apalancada con un garrote. Incoherentemente con todo ello, los conquistadores pagaron (posiblemente con cargo al quiñón o quinto real, no a los otros cuatro que les correspondían en reparto) sus exequias cristianas y con honores reales. Los incas, sorprendidos por lo ocurrido, por la velocidad con la que se desarrollaron los acontecimientos, a pesar del perfecto y rápido sistema que tenían de transmitir la información, mediante carteros corredores y buenos caminos, escalonados en las montañas, se vieron incapaces de reaccionar, y se sometieron a los “dioses blancos”. Al hijo mayor de Atajualpa, Juayna Capac, le prometieron el restablecimiento del reino y su coronación como Gran Inca. Alfonso de Souza llegó a la misma bahía descubierta 30 años antes por Gonçalo Coelho. Creyendo que se trataba de un enorme estuario y, por haberlo “descubierto” en el mes de enero, lo denominó Rio do Janeiro.

En 1.533 Fernando de Austria tuvo que huir de las tropas de Solimán, apodado “El Magnífico” por los europeos, y “El Legislador” por los otomanos, firmando la paz por la que reconocía a Juan Zápolya como rey de Hungría, vasallo y tributario de los turcos. En Méjico los colegios eran preferentemente o en exclusividad para indios. El de San Francisco, fundado por fray Pedro de Gante, llegó a tener mil alumnos, muchos de ellos hijos de caciques. El obispo Zumárraga fundó el colegio imperial de Tlatelolco, actualmente barrio engullido por la capital. Benalcázar llegó a Quito, desde la cual Gonzalo Pizarro exploró la vertiente oriental de los Andes, el Alto Perú y Bolivia, reconstruyendo la ciudad india de Chuquisaca, posteriormente llamada Sucre. En 1.534, apoyado por un Parlamento, en parte sumiso, en parte atemorizado, y en parte favorable al nacionalismo que se desprendía de ello, tras quebrantar la oposición de los obispos, se decretó la separación de la Iglesia nacional inglesa respecto de Roma, manteniendo la estructura episcopal y casi toda la tradición doctrinal y litúrgica católicas, pero bajo su dominio personal, como jefe supremo de la Iglesia Reformada Anglicana, mediante la Ley de Supremacía, que consideraba alta traición cualquier oposición religiosa, política o simple crítica al rey y a su nuevo matrimonio. Con ella persiguió con saña a los católicos. Tras la secularización de las iglesias episcopales anglicanas, sólo se resistían los monasterios, de obediencia papal. El nuevo Lord Canciller, Thomas Cromwell, fue suprimiendo las Ordenes religiosas y confiscando sus bienes, que vendió o regaló a la nobleza, para neutralizar su creciente oposición. Se exigió juramento de supremacía del rey a todos los dignatarios, eclesiásticos y civiles. También a Thomas More, dada su ascendencia social, aunque ya no poseía ningún cargo. Al negarse a ello fue apresado y condenado por alta traición. Sólo se le pudo “demostrar” que había sido sobornado cuando ejercía como juez, mediante un testimonio falseado. Comprendiendo que no saldría de la cárcel, aprovechó el juicio para exponer todos sus desacuerdos con la política y comportamiento religioso del monarca. El francés Juan Calvino, estudiante de derecho, tras conocer los escritos de Luther, se dedicó a la teología. Fue desterrado de Francia, por lo que se estableció en Basilea. Los turcos conquistaron Bagdad.

El francés Jacques Cartier exploró Terranova y la península de Labrador, ascendiendo por el San Lorenzo hasta los rápidos de Lachine. En 1.535, Santo Thomas More fue decapitado. La muerte del duque de Milán sin sucesión directa volvió a enfrentar a Francisco Iº y Karl V. Aquél no vaciló en aliarse con los turcos. En Alemania se repitieron insurrecciones de la baja burguesía, como en Münster, donde predicadores anabaptistas de los Países Bajos y del Norte de Alemania, en sermones y reuniones piadosas, habían soliviantado a la población contra el obispo, al que mataron, intentando instaurar la Jerusalem celestial, ante la inminencia del Juicio Final, lo que demuestra que se había activado el proceso social-revolucionario, y las correlaciones entre éste y el cuestionamiento religioso. El régimen popular degeneró en anarquía, y se ejecutaron a muchos vecinos disidentes. Los príncipes de los territorios colindantes sitiaron la ciudad, que fue ocupada mediante la traición, estableciendo un tribunal de sangre que hizo el oportuno escarmiento. La persecución de los anabaptistas se redobló, lo que indica los límites de la tolerancia cuando de la religión “aséptica” se traspasa a conceptos revolucionarios. Era una cadena que comenzó, en Europa, con los primitivos cristianos, siguió con los cátaros o albigenses, los hussitas, los taboritas y llegaría a los puritanos, hasta deslindarse claramente religiosidad y revolución social. Igual ocurrió en Lübeck, aunque allí los anabaptistas eran irrelevantes. Su implicación en las guerras por el trono sueco-danés, acabarían con el sometimiento de dicha ciudad. Junto a ello se desarrollaba la persecución de la brujería. Acuciado por el peligro turco, que ahora se centraba en el Mediterráneo, donde el corsario Barbarroja, dueño de Argel, imponía el terror, Karl V debió firmar la paz de Nuremberg con los protestantes.

El propio emperador dirigió el ejército, transportado por una escuadra genovesa, al mando del almirante Andrea Doria, que consiguió abrirse paso entre la Flota pirata, y conquistar Túnez. Varios ejércitos expedicionarios se encontraron con inmensos espacios, prácticamente despoblados, y, por tanto, sin posibilidades de explotar y extraer riquezas de allí, al Norte del Río Grande. De modo que se terminó convirtiendo en la frontera Norte del imperio hispanoamericano, a pesar de las exploraciones realizadas más allá del mismo. Las exaltadas quejas de los clérigos, en especial el primer obispo de Chiapas, Bartolomé De Las Casas, hicieron que se sustituyese la primera Audiciencia de Méjico. Más tarde fue nombrado Antonio de Mendoza, cuya labor de consolidación es destacable, primero de los 61 virreyes que tendría Nueva España, que abarcaba América Central y el Caribe. Con ello la Audiencia de Méjico dejaba el poder ejecutivo. Los virreinatos suponen una segunda etapa en la colonización hispanoamericana, por la cual la corona impone su poder centralizado. Los virreyes son representantes personales del rey, que los nombra y destituye libremente. Asumen la gobernación, la capitanía general, la superintendencia hacendística, la presidencia de la Audiencia y la designación de cargos públicos, si bien solían delegar sus muchas atribuciones en otros funcionarios. Igualmente, como vicepatronos de la Iglesia, proponían o proveían curatos, beneficios y rentas eclesiásticos, etc.. Sin periodo prefijado recibían “visitadores” (inspectores) y al término de su mandato debían redactar una memoria de Gobierno, fuente histórica de extraordinario valor, que debía servir para poner al corriente y asesorar a sus sucesores, y que se utilizaba en el juicio de residencia sobre dicho mandato. La segunda campaña contra los mayas terminó con el sometimiento de los Xiú. En cambio los Cocomes continuaron defendiéndose encarnizadamente.

Pizarro fundó Lima, que sería la capital de los territorios conquistados por los españoles, de lo que fue el imperio inca. Almagro, que había estado a sus órdenes, se rebeló contra él. Tras derrotarlo lo condenó a muerte. Al comprender que los españoles no tenían la menor intención de cumplir sus promesas, Juayna Capac organizó una sublevación. Al fracasar, reunió a su familia, se despidió de sus tropas y se retiró a la inaccesible región montañosa. Se supone que a la ciudad sagrada y secreta de Machu Picchu, cerca de la cima de una montaña en el valle del Urubamba, aunque estaba a sólo 70 kmtrs. de Cuzco. Para mantener secreto su paradero se cortaron los puentes colgantes, se enterraron los caminos y se sembraron de especies selváticas. Así dicha ciudad permaneció ignorada 366 años. La arqueología sólo descubrió en ella cerámica rústica y fogatas, propias de pastores, por lo que se duda si dicha ciudad llegó a utilizarse alguna vez o fue abandonada ordenadamente por la corte en el exilio, sin dejar el menor vestigio, lo que resulta extremadamente difícil. Posteriormente se ha descubieto que, 50 años antes, fue excavada por un explorador alemán, que tomó de allí todo cuanto quiso sin dar información sobre su descubrimiento. En 1.536, Calvino fue expulsado de Ginebra por la radicalidad de sus doctrinas. Cristián IIIº fundó la Iglesia lutherana danesa, que también abarcaba a Noruega. El capitán Iñigo de Loyola, cojo por herida de la guerra contra los franceses, en Navarra, tomando el bando contrario al de la mayoría de sus conciudadanos, había dejado, por ello, como inválido, la Compañía que mandaba, y estudió Teología en París. Convenció a seis compañeros de estudios para fundar una Orden religiosa. Se centraron en exigir al clero pobreza y castidad, ejemplaridad en el ascetismo, haciendo votos en tal sentido. Francisco Iº firmó un pacto de alianza con Solimán “El Magnífico”, por el que se establecían relaciones comerciales, y Francia obtenía jurisdicción consular en el imperio otomano, pasando a ocupar el puesto de Venecia. En sólo un año, sobre las ruinas de Tenochtitlán, el Virrey Antonio de Mendoza reconstruyó la ciudad de Méjico, en estilo colonial. Cuando no quedaba un sólo español en el Yucatán, el nieto del último soberano de Mayapán decidió vengar a su dinastía, los Cocomes, por la masacre que sufrieron cien años antes.

Aprovechando una peregrinación de los Xiú asesinó al hijo del último monarca de la dinastía rival y a sus cuarenta acompañantes. La guerra volvió a asolar los territorios mayas, que sólo parecían haberse unido ante los conquistadores españoles, aunque de modo efímero. Lucas Vázquez de Ayllón volvió a intentar el paso al Pacífico por el Noroeste, llegando hasta el Cabo Fear. Alvar Núñez Cabeza de Vaca recorrió el Sur de lo que hoy es Estados Unidos, desde la actual Nueva Orleáns hacia Méjico. Ximénez de Quesada inició la exploración del territorio chibcha. Pedro De Mendoza fundó la ciudad de Nuestra Señora la Virgen de los Buenos Aires, patrona de los mareantes. Posteriormente fue abandonada y refundada repetidamente. Desde allí organizó expediciones hacia el interior. En 1.537, Benalcázar, desde Quito, remontó el valle del Patia, llegando a Popayán. La exploración y administración de Venezuela se había cedido a los Welser, banqueros de Augusta (Augsburg) quienes habían financiado a Carlos Vº, posiblemente como pago de deudas. En 1.538, Calvino se asentó en Strassburg, donde acogió a los luteranos expulsados de Francia, ganándolos para sus ideas. El agotamiento de las tropas y recursos franceses e imperiales llevó a la tregua de Niza. Karl V, el Papa y Venecia formaron la Santa Liga para oponerse al poderío turco (y a su aliado francés) por lo que las Flotas otomana y francesa atacaron a la hispánica. Solimán, simultáneamente, disputaba a los portugueses las rutas del océano Indico, conquistando Aden y parte del Yemen, aunque los lusitanos triunfaron frente a otras expediciones navales turcas y defendieron la isla de Diu, al sur de Guyerat, de los hindúes.

Solimán reguló la economía y el derecho público, no en función de satisfacer sus propios recursos y necesidades, sino con auténtico espíritu de orden político y de justicia hacia sus súbditos. Abu Su’ud, su jurista más importante, consideraba que la ley religiosa y el derecho público eran sistemas jurídicos complementarios. Tal vez por eso los turcos hayan sido más laicos que el resto de mahometanos. La interpretación de las normas correspondía a los “ulemas” o juristas, siempre miembros de la clase dominante, denominados osmanlíes, igual que los altos cargos del ejército y la administración. Para integrarse en ella había que ser mahometano, guardar lealtad absoluta al sultán y seguir el “camino otomano”, un complejo protocolo que distinguía a dicha clase social. Por cumplir o no dichos requisitos se pasaba de una a otra clase. La inmediatamente inferior colaboraba con ella en la dirección religiosa e instituciones culturales. Cada una tenía sus derechos, obligaciones y autonomía, y en ambas se basaban las instituciones políticas. En esta segunda clase tenía gran importancia la filiación religiosa, y sus miembros tenían el privilegio de organizar millet o comunidades religiosas autónomas, tanto si eran mahometanos como de ideas diferentes, aunque los primeros, dirigidos por un jeque, tenían verdadera preeminencia. Cada jefe o presidente de millet actuaba con poder casi soberano, semejante al de un rey avasallado. Entre sus cometidos estaba el registro de nacimientos, matrimonios y defunciones, y la provisión de asistencia sanitaria y educación a sus miembros. Dentro de cada millet la estructura era flexible, en el sentido de que se podía ascender o descender en la escala social. Cuando aparecieron las corporaciones terminarían absorbiendo estas organizaciones sociales. El sultán podía separar parte de sus ingresos delegando atribuciones especiales, como el ejercicio de la caridad pública o asistencia social, en forma de propiedad o como administrador, imán o emir, en cuyo caso su titular recibía un estipendio. Si se trataba del arrendamiento de impuestos recibían un porcentaje de lo recaudado. Cada turco estaba compelido por su origen, clase y posición social, dentro de lo cual gozaba de gran libertad, tanto en su vida privada como en su trabajo, lo que le confería cierta inmunidad.

El colegio de los dominicos se transformó en Universidad de Santo Tomás de Aquino, en Santo Domingo, la primera de América, que acogería estudiantes de Cuba, Puerto Rico y Venezuela durante tres siglos. Al quedar vacante la gobernación, la Audiencia de Panamá asumió sus funciones. Ximénez de Quesada, tras haber recorrido el territorio de los chibcha, fundando la ciudad de Santa Fe de Bogotá, confluyó con Benalcázar. En 1.539, San Ignacio de Loyola y sus compañeros acordaron en Roma que su Orden debía ser más rigurosa. Murió Guru Nanak, fundador de la secta sij, a los setenta años. Inicialmente era sincretista, tomando de los mahometanos el monoteísmo, la fraternidad correligionaria, el rechazo a la veneración de imágenes y a la división en castas, y la prohibición del alcohol, a la que añadía la del tabaco, como los más extremistas sud y extremo orientales. Al contrario que algunas sectas hinduistas, los sijs podían comer carne. Se caracterizan por llevar largos cabellos (la tradición china es que el cuerpo es herencia de los padres, por lo que no se debe cortar nada, ni los cabellos ni las uñas, porque supone un desprecio) y turbante. El obispo Zumárraga introdujo la primera imprenta en América, en Méjico. Chile, debido a la rivalidad de Almagro con Pizarro, había sido “descubierta” por aquél, aunque fue Valdivia quien la conquistó. Sin embargo el Sur nunca fue consolidado. En 1.540, el Papa aprobó la Compañía de Jesús que San Ignacio había fundado.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s