1.453: El fin de la Edad Media

Contraviniendo las recomendaciones de la aristocracia, sin esperar a reunir un gran ejército, la conocida por los franceses como “La doncella de Orleáns” por su victoria anterior se lanzó a la conquista de París. Sin el factor sorpresa, el fanatismo de sus seguidores no fue suficiente. Fue apresada por los borgoñones, que se la entregaron a los ingleses, juzgada por bruja y hereje por un tribunal de eclesiásticos franceses, de la Bretaña, obedientes a los dominadores ingleses, y quemada viva, sin que Carlos VIIº ni sus aristócratas se pusiesen de acuerdo para reclutar un ejército que la liberase. Y las circunstancias eran favorables, porque Inglaterra se hallaba dividida entre los partidarios de seguir la guerra, encabezados por el regente, el duque de Gloucester, y los de la paz, entre otros los Cardenales de Canterbury y de York, y, en segunda fila, el duque de Suffolk, que, que, al final, consiguieron imponerse. Todo esto fomentó el sentimiento nacional en ambos países, incluso su aristocracia, tanto civil como eclesiástica. En Francia se produjo una sensación de vergüenza, de culpabilidad, que llevaría, junto con el hastío y el sobrecoste de la guerra para los ingleses, a la recuperación de los territorios ocupados por estos. En 1.422, Murad IIº sitió Constantinopla, pero desistió de su intento tras recibir un grandioso soborno del emperador bizantino. Empleó tal suma para una campaña en Anatolia, que, en poco tiempo hizo tributaria en su totalidad. En 1.425 acabó el dominio sobre China del usurpador Yung-lo, tras haber realizado cinco expediciones contra los mongoles. Comprendiendo que no era suficiente con eso para mantenerlos bajo control, había reconstruido, reforzado, reconectado y ampliado la línea fortificada que, con pocos cambios posteriores, conocemos como la Gran Muralla China. Es la mayor obra humana jamás construida. Para entonces algunas de sus fortificaciones ya tenían más de dos mil años de antigüedad, y continuaron en uso. Con sus 2.000 kmtrs. de longitud es la primera obra humana que se puede percibir desde el espacio exterior a nuestro planeta.

Es lastimoso, vergonzoso y definitorio que sea una construcción militar. Con una altura máxima de 8 mtrs. y una anchura de 16, maciza, sin túneles ni pasadizos, de piedra, ladrillo y relleno de argamasa, grava y tierra prensada, es capaz de resistir ataques artilleros. A intervalos regulares hay torres de vigilancia, que son también puestos de mando, de comunicaciones, depósitos de armas y provisiones, y acuartelamientos para un destacamento de infantería o de caballería. La zona superior, defensiva, almenada, de la muralla, es también una carretera, por la que se pueden enviar refuerzos o materiales, aunque algunos tramos están escalonados. Muchos otros permiten el tránsito de destacamentos de caballería, y su ancho constante y curvas bien estudiadas están diseñados para que, por algunos, puedan circular carros. En 1.428, Le Loi fue proclamado emperador de Vietnam, como Le Tai-to, acabando con la presencia y ascendencia chinas, que, desde entonces, se consideró ultrajante para el orgullo nacionalista, inclusive la moda y hasta sus innovaciones tecnológicas. Introdujo mejoras agrarias. Para combatir la ignorancia religiosa impuso un examen a los monjes buddistas, a imitación de las oposiciones al funcionariado chino, expulsando de los monasterios a quienes lo suspendieran. Abul Jair consiguió reunificar a las tribus uzbecas, nombre que parece derivar de og bek, que significaría príncipe o señor independiente en uzbequistanés. Izcóatl (“La serpiente de obsidiana”) hijo de una concubina, al que se le reprochaba haber asesinado al heredero legítimo, ordenó quemar todos los antiguos rollos o tiras de pictogramas, alegando que, de otra manera, los aztecas estarían perdidos y su ciudad sería destruida, ya que tales imágenes estaban llenas de mentiras.

Posiblemente lo que trataba de ocultar era que habían sido los últimos en llegar y, por tanto, tenían menos derecho a la supremacía, al dominio del territorio, lo que estaban consiguiendo, hacia el Sur y el Sudeste, con las riquezas acumuladas de la época en que fueron mercenarios, el excedente que lograban al dejar de ser tributarios, y la alianza con otras tribus. A cada nueva conquista, haciendo tributarios a los vencidos, acumulaban más poder para continuar expandiéndolo. Eran guerras bien planeadas para el saqueo, depredadoras, sin intención de conquista. Tan sólo en algunos casos dejaban pequeñas guarniciones para controlar la entrega de los impuestos. Los mixtecas pagaban con orfebrería en oro -que a Alberto Durero maravilló como el sutil ingenio de países extraños- y cerámica vidriada polícroma. Sus artistas fueron contratados para emplearse en las ciudades aztecas. Los zapotecas, más al Sur, pagaban con alimentos, pieles, mantas, lujosas plumas y, sobretodo, con tecas de chumberas infectadas de cochinilla o sus huevos, de las que se obtenía el tinte púrpura, uno de los principales productos de exportación que monopolizarían los españoles. Los sucesores del usurpador Yung-lo, refundador de la dinastía Ming, crearon, en 1.429, una escuela para eunucos de la corte. A partir de entonces cayeron en la costumbre de consultar con ellos las propuestas del Gran Secretariado o de los Ministerios. El resultado fue que se hicieron coaliciones, por la región de procedencia o la adscripción a las distintas escuelas confucianas, de eunucos, funcionarios, o ambos. La seguridad imperial (policía secreta) estaba casi siempre en manos de los eunucos, sin ningún otro control, lo que tuvo consecuencias desastrosas: las rebeliones campesinas se hicieron cada vez más profundas e indominables. En 1.431, por matrimonio de René de Anjou, rey de Nápoles y conde de Provenza, el ducado de Lotaringia pasó a la familia real francesa.

Los portugueses llegaron a las Azores. En 1.432, tras diez años de guerras, Murad IIº forzó a los venecianos un Tratado de Paz favorable para él. En 1.433, Segismundo fue coronado en Italia rey de Lombardía y emperador de Alemania. El movimiento hussita se fue diluyendo, sin conseguir sus objetivos de un Estado e Iglesia checas, tras el Concilio de Basilea, cuando las divergencias internas, los sucesivos pactos de los sectores moderados con sus enemigos, sus perseguidores, la crueldad desarrollada y la falta de horizontes, de metas conseguidas, fue desencantando, agotando las energías y el número de sus adeptos. A la muerte de Juan Iº heredó el trono de Portugal su hijo Duarte. Murió el eunuco mahometano Cheng Jo, que había dirigido las expediciones chinas durante 18 años, hasta Java, Sumatra, Aden, Yidda y la costa oriental africana. Alguna de sus Flotas llegó a reunir 62 naves y 270.000 hombres. Su misión era restablecer las líneas de comercio perdidas durante el dominio mongol, llevar a la corte artículos de lujo exóticos, y proclamar la supremacía mundial del Imperio Chino, la mayor potencia militar, económica, naviera, la que construía los buques de mayor calado y poseía las mejores técnicas de navegación y orientación. Todo parecía dispuesto para que dominasen el mundo y las vías comerciales globalizadas. Pero, tras la expulsión de los mongoles, la reasunción del confucianismo, el ultranacionalismo se hizo tradicionalista, conservador, todo lo ajeno a los confines chinos perdió admiración, interés, curiosidad. Así, una vez más, la ideología delimitaba el progreso de la Humanidad. Y el gran imperio cedía el impulso colonizador a los pequeños reinos ibéricos, recién salidos de ocho siglos de guerra de “reconquista”. Ni siquiera fueron capaces de mantener una Flota suficiente para acabar con los piratas japoneses.

Los duques de Borgoña, una línea lateral de los Valois, mediante matrimonio, herencia o compra, como les habían enseñado a hacerlo los condes de Habsburg y los duques de Luxemburg, se anexionaron Flandes, el Franco Condado, Namur, Brabante, Holanda, Zelanda y Luxemburg. Se convirtieron en el principal aliado de los ingleses en su lucha contra Francia. Sin embargo, en 1.435, Carlos VIIº, tras haber reorganizado su ejército y Hacienda, gracias a la eficaz ayuda de Jacques Coeur, acordó la paz con el duque de Borgoña Felipe “El Bueno”, que dejaba  a los ingleses sin apoyo, lo que facilitaba la reconquista de Francia. Ocupado en otros menesteres que le eran más necesarios, el emperador Segismundo no fue capaz de evitar nada de ello. A su muerte, en 1.437, aparecieron dos candidatos. Federico Hohenzollern, que, por haber comprado la Marca de Brandenburg a Segismundo, podía votar por sí mismo. Y Alberto de Habsburg, el más poderoso de los príncipes alemanes. Los portugueses intentaron la conquista de Tánger, pero fueron derrotados. Cayó preso el infante don Fernando, hijo de Juan Iº. Lo magrebíes lo intentaron cambiar por Ceuta, pero, por consejo del propio infante, su padre no accedió. Tras seis años de torturas moriría en Fez. Es posible que este interés por el Norte de Africa lo hubiese despertado Castilla, que, 37 años antes, había destruido la base pirata de Tetuán, y, dos años después, al iniciar la colonización de Canarias, demostraba que podía dominar la ruta del oro guineana. En 1.438, Alberto de Habsburg resultó elegido por unanimidad: además de los posibles sobornos, una nueva guerra civil podía haber supuesto la secesión de Austria y Bohemia, y el Imperio no estaba como para sufrir muchas más amputaciones. Ni éste ni su antecesor, su suegro, pudieron pacificar Hungría. Los taboritas, una de las sectas más radicales (después de los adamitas, pero más que los orebitas, utraquistas y pragueros) de los hussitas, y que eran hostiles a los austríacos, ofrecieron la corona de Bohemia al príncipe polaco Casimiro.

El rey de Francia promulgó en Bourges una pragmática sanción, que limitaba la jurisdicción papal sobre el clero, e imponía que los obispos de dicho país tenían que ser franceses. Es posible que su intención fuese el retrono al Papado de Aviñón, para lo cual necesitaba controlar a una mayoría de Cardenales, y la mejor forma era tener el mayor número de posible de obispos candidatos a dichos cargos. Se denominó galicanismo, y fue la inspiración de la futura Iglesia Anglicana. A la muerte de Duarte le sucedió Alfonso Vº, bajo cuyo reinado los portugueses pudieron conquistar Tánger. Erich de Pomerania, incumpliendo sus compromisos, se empeñó en fundir sus reinos, ignorando sus leyes y derechos peculiares, por lo que la Dieta danesa lo sustituyó por Cristóbal IIIº de Baviera, que se comprometió a respetarlos, a lo que se sumaron la aristocracia noruega y sueca. Consciente de que Bizancio estaba en peligro de desaparición, Juan VIIIº Paleólogo volvió a ofrecer al Papa la unión de católicos y ortodoxos, lo que fue confirmado por el Concilio de Ferrara. En sólo 250 años, el pequeño pueblo quechua, caracterizado por sus capacidades guerreras y organizativas, consolidó un inmenso imperio. La única cultura precolombina que llegó a descubrir la escritura fue la maya clásica. De todas las demás sólo quedan los relatos que los conquistadores españoles reflejaron en sus escritos. Lo cual hace difícil conocer con exactitud su estructura social y su evolución. Así hay quienes interpretan que el imperio de los Incas, los reyes que se decían descendientes del dios Sol, que agrupaba millones de súbditos creyentes y se extendía por 37 grados de latitud, por casi todos los Andes, era un régimen feudal, despótico, democrático, fascista, socialista o comunista, según los gustos o disgustos, fileas y fobias. Quizás tenía de todo un poco. Se dice que los quipu, palos con cuerdas anudadas de colores atadas a su extremo, especie de gato de nueve colas,  que bien puede ser evolución de dicho látigo, era un sistema de escritura. En realidad sólo era un artificio complementario, para reflejar cifras, como ayuda a la memorización. Los “guardianes de las cuerdas de nudo” recibían la explicación de los datos archivados, que debían memorizar y transmitir a sus sucesores.

Con ellos podían conocer el censo de población, las tierras cultivadas, las distancias entre ciudades, la cosecha esperada o recogida, los impuestos, etc.. Pero nos han llegado hasta nosotros “mudos”, sin el acompañamiento de sus intérpretes. Sólo desde la coronación de Pachacutec o Pachacuti Yupanqui, “El que todo lo sabe”, el noveno Inca, hijo de Viracocha, hay una historia fidedigna. Reformó radicalmente el sacerdocio, quebrantando su poder, cercenando sus aspiraciones para el futuro. Esto supone una fractura social, ideológica, que limitará la solidaridad respecto del soberano, la capacidad de resistencia a la invasión española: una serie de circunstancias se iban a conjurar para hacerla factible. El primer Inca, Manco Capac, fundador semimítico del imperio, se transformó en estatua de piedra, que se veneraba en el templo de Cuzco. Le sucedió Sichi Roca, que consiguió la alianza con diversas tribus, posiblemente mediante contratos matrimoniales. Una institución clave para los Incas fue el templo del Sol. Era obligatorio que las familias más poderosas integrasen como sacerdotisas a sus hijas de mayor belleza. El Gran Inca escogía de entre ellas a varias de sus esposas, destinando las demás a sus guerreros y gobernadores más destacados, como premio por sus servicios, y a intercambiarlas con mujeres de reinos vecinos con los que se pactaba alianza, como esposas de ambos dirigentes. Esto significaba que toda la clase dominante, incluyendo los sacerdotes, terminaron estando emparentados, lo que, teóricamente, podía ser fundamento de estabilidad, pero, en la práctica, fue origen de rencillas, envidias y consideraciones de igualdad o semejanza social entre los estamentos más elevados, rompiendo la base de la disciplina jerárquica y del control religioso-ideológico, estimulando las conjuras e insubordinaciones. El tercer Inca fue Loque Yupanqui, que engrandeció el imperio por vía diplomática.

Le sucedió Mayta Capac “El Grande”, que, junto con su sucesor, Capac Yupanqui, construyeron grandiosas carreteras por las montañas, y organizaron un agresivo ejército, con lo cual extendieron aún más el imperio. Al parecer las tierras pertenecían todas al Inca, si bien éste las redistribuía entre la aristocracia militar, los gobernadores y los pueblos, que las explotaban en forma comunera o comunitaria. Se sorteaban suertes o lotes de tierra que debían trabajar, igual que, una proporción de tiempo, en las tierras de su señor. Lo cual también es feudalismo. El Inca y sus sacerdotes repartían anualmente las semillas, almacenaban las cosechas y distribuían los productos en función de las necesidades y las disponibilidades, trasvasando depósitos de una a otra zona: un sistema muy garantista, pero que también podía ser bastante opresivo, que impedía ningún progreso social. Socialismo o nacional-socialismo, según las épocas e interpretaciones. De las cosechas, el Gran Inca se llevaba un tercio, los sacerdotes otro tanto, y sólo un tercio quedaba a disposición de los labriegos y su comunidad. A partir de entonces, el imperio, al parecer, se estancó. Al séptimo Inca, Yajuar Juacac, “El que llora (o bebe) sangre”, al que a veces se omite, o refleja sucintamente, se le achaca haber sido el único soberano medroso de la dinastía.

Viracocha tuvo que enfrentarse a la casta sacerdotal, que intentó apoderarse del poder y destronarlo. Así que debió estructurar las instituciones sociales, concretando las responsabilidades del Estado ante cada individuo, y las obligaciones de éstos frente al Estado. Alberto IIº de Alemania debió defender Hungría de la invasión turca, lo quer le costó la vida en 1.439, en los pantanos entre el Danubio y el Tisza, debido a la disentería. En el Concilio de Florencia volvió a ratificarse la reunificación de la Iglesia ortodoxa, que obedecería al Papa. No obstante éste ni convocó la solicitada Cruzada ni envió tropas en socorro de sus nuevos fieles. Así que todo ello sólo sirvió para que estallara un nuevo levantamiento popular, debilitando más aún el agonizante Estado: la suerte se acababa. El jan Esen consiguió aglutinar de nuevo a los mongoles, que dirigió sus tropas contra China, obteniendo fáciles victorias.

En 1.440, los príncipes electores designaron, por unanimidad, al heredero más directo, a Federico, marqués de Estiria, primo del emperador anterior. Al parecer lo eligieron porque lo consideraban un completo inepto. Pero éste tenía una suerte envidiable. Así su reinado duró 53 años, más que ningún otro en el Imperio Alemán, y, aunque éste, en dicho tiempo, continuó desmembrándose, impidió su total derrumbamiento, tanto como el del poderío de los Habsburg. Los cronistas alemanes lo motejan como el dormilón imperial, que conducía su imperio como una carreta de bueyes. Basándose en ello la mayoría de historiadores lo tildan de indolente. Es cierto que, bajo su reinado, se perdieron, temporalmente, Bohemia y Hungría. Quizás a otros les gustaban más las guerras, sobre todo si eran victoriosas, y las conquistas. Pero Federico IIIº Habsburg, de un modo paciente, parsimonioso, aparentemente pasivo, ayudado por su largo reinado, consiguió por vía diplomática lo que Francia, Aragón, Inglaterra y Castilla se desangraban en lograr. El resultado fue el resurgir del Imperio Alemán, que, aliado con el imperio español, conseguiría una nueva preeminencia europea, frustrada por las guerras religiosas.

Sobre dicha fecha, Gutenberg (su verdadero apellido era Gensfleish, que su padre cambió sin que se conozcan, yo, al menos, no los conozco, los motivos) desarrolló los tipos móviles para imprenta. Esta ya existía desde mucho antes. Los romanos la utilizaban  para añadir información, generalmente indicaciones del alfarero que la comercializaba, autoría y una especie de propaganda, sobre objetos de arcilla. Más tarde se utilizó para huecograbado, con planchas de madera que se deterioraban facilmente. Los chinos fueron los que inventaron los tipos móviles, cuatro siglos antes, pero eran de arcilla, de modo que se rompían, y la diversidad y complejidad de sus signos la hacían poco práctica. Un siglo después los coreanos inventaron tipos móviles de metal para su semialfabeto, pero éste rompía el papel, lo que era un inconveniente. En Europa, a partir de las planchas de madera para portadas, ilustraciones o letras mayúsculas capitulares, de inicio de frase, muyu ornamentadas, se comenzaron a fabricar tipos móviles de letras de madera. Pero tenían corta vida, puesto que se astillaban, aplanaban o machacaban, hasta deteriorar la impresión o hacerla ilegible. Gutenberg, que era orfebre y herrero, se enfrentó a dicho problema, hasta hallar una aleación de estaño suficientemente resistente como para ser muy duradera, no deformarse ni aplastarse, aplanarse, antes de tiempo, y blanda como para no romper el papel con sus aristas cortantes, además de diseñar éstas para que imprimieran bien, por lo que no podían ser redondeadas, sin clavarse en el papel, achaflanadas. Para comprender la importancia que esto tiene hay que pensar que una sola copia de un solo tratado medieval, incluyendo sus ilustraciones, miniados y coloreados, podía requerir diez años de trabajo. Era una obra artística, pero no divulgativa del saber o del arte. Muchos de los monjes copistas eran analfabetos: imitaban los signos sin conocer su significado, menos aún en latín, y menos en griego. Se les escogía especialmente para copiar textos prohibidos, como libros de anatomía, que tratasen de sexo, por ejemplo, médicos, heréticos, o tuviesen cualquier relación con la ciencia, la filosofía o el arte “paganos”, sin que fuesen “contaminados” por dichos conocimientos, sin que pecasen, al desconocer realmente lo que hacían, no poder leerlos. Esto significaba que podían ir acumulando inmensos errores en cadena.

Para algunos historiadores el invento de la imprenta, o sea, los tipos móviles de aleación metálica semiblanda, determina el fin de la Edad Media, fue la causa de la propagación del conocimiento, juicio crítico personal, libre interpretación y albedrío, que caracteriza la Edad Moderna, y que hoy consideramos como algo natural del ser humano. Sin embargo el problema es que no hay una fecha exacta para determinar dicho descubrimiento, que también se atribuyen el italiano Aldus y el holandés Lorenzo de Coster, incluso en fechas anteriores. Quizás con aleaciones menos adecuadas, que no prosperaron. Gutenberg tardó más tiempo del que preveía en ultimar su invento, no pudo pagar los créditos que le concedieron y murió en la ruina, sin que casi nadie reconociera, valorase y compensase adecuadamente su aportación. El odio acumulado contra los Cocomes de Mayapán, fundamentalmente por el empleo de tropas auxiliares mechicas, terminó estallando. La dinastía Xin encabezó la rebelión de grandes porciones del país contra los tiranos. Como resultado, la ciudad fortificada de Mazapán -a pesar de su doble muralla: la que rodeaba el centro, residencia de la aristocracia, separándola de los guerreros y artesanos, y la exterior- fue arrasada, el linaje de los Cocomes exterminado, y la cultura maya se perdió. El imperio azteca era, en realidad, una federación de tres ciudades, aztecas y chichimecas. La base social era clánica. Cada clan se componía de varias familias. Cada 20 clanes formaban una tribu que, en las grandes ciudades, se agrupaban en barrios.

Todo esto, inicialmente muy democrático, suponía escasa cohesión social. Más aún considerando que se habían respetado las diferentes divinidades, yuxtapuestas en distintos cultos, formando niveles jerárquicos. Sin embargo, los aztecas impusieron que el dios principal fuese el suyo, Huitzilopochtli (“El colibrí de la izquierda”) que asumía muchos rasgos del antiguo Tezcatlipoca (“Espejo humeante”) el dios de la guerra de los toltecas. De esta forma los soberanos aztecas aparecían como súbditos de los dioses, y no como descendientes divinizados, herederos de ellos, como hacían los Grandes Incas respecto del dios Sol. Cuando la idea federal se sustituyó por el dominio militar, los aztecas alcanzaron, simultáneamente, su mayor extensión y poder territorial, y la mayor debilidad, inconsistencia y resistencia a su dominio, preparando el terreno para la conquista española. Itzcóatl eliminó todas las referencias a soberanos más antiguos, posiblemente para que no se pudiese comprar lo reciente y poco sólido del ascenso del poder azteca. A su muerte le sucedió Moctezuma (“El señor violento”, aunque se sospecha que es una deformación de Mo-te-chu-zoma, antiguo dios del fuego) Iº, apodado IIjuicamina, “El que dispara contra el cielo”, lo que parece indicar una ambición excesiva. Al principio tuvo la inteligencia de limitar las guerras al entorno local. Así conquistó Chalco. Sin embargo fracasó contra Tlatelolco. Más tarde se dedicó a monopolizar todas las rutas comerciales, llegando hasta el Golfo de Méjico con un magnífico ejército, haciendo tributarios a totonacas y juaxtecas, establecidos más al Norte. Su intención fue, sobre todo, garantizar el abastecimiento de la gran y creciente Tenochtitlán. En 1.444, el sultán turco Murad IIº firmó una tregua con Hungría, con la intención de verse libre para conquistar Bizancio. Los húngaros, incumpliendo la tregua, con ayuda de una Flota de transporte veneciana, a la que no le interesaba la pérdida del puerto bizantino, lo atacaron en Warna, siendo derrotados. En la batalla murió Ladislao IIIº Jagellón. En 1.445, los mongoles volvieron a devastar el principado de Moscú.

En 1.446, tras siete años de interregno, Juan Hunyadi (latinizado como Hunniades) alcanzó la regencia de Hungría. Los emperadores coreanos de la dinastía Yi hicieron todo lo posible por estimular la imprenta. Contrataron los mejores calígrafos para que diseñaran los tipos más simplificados, legibles y duraderos. Pero tropezaron con la misma dificultad que los chinos: su escritura cuasi ideográfica, silábica o, incluso, polisálibica, con una infinitud de signos que hacían poco rentable su fundido. Quizás por ello, bajo el emperador Se-yong, apareció un auténtico abecedario coreano, más lógico incluso que el europeo, con sólo 17 consonantes y 11 vocales, que, con algunos cambios, perdura hasta la actualidad. Como consecuencia, la medicina, la astronomía, la geografía y la agricultura coreana progresaron y se divulgaron enormemente. En 1.447 murió el chaj Rukj, sucediéndole su hijo Ulug-Beg, asesinado al poco tiempo por uno de sus hermanos. De modo que la dinastía timurí acabó dividida en dos líneas, y con ella su imperio mongol. A la muerte de Filippo María Visconti se instauró en Milán la Republica Ambrosiana. Tras tres años de interregno, el príncipe lituano, hermano del fallecido Ladislao IIIº, se coronó rey de Polonia, como Casimiro IVº. La Liga Prusiana, formada por todos los estamentos, le ofreció los dominios territoriales teutónicos, de forma que Polonia ejercía su jurisdicción desde el Báltico al Mar Negro. En 1.448, Juan Hunyadi fue derrotado por los turcos en Amselfed. Cristóbal IIIº de Baviera murió sin descendientes. Cristián Iº de Oldenburg fue coronado rey de Dinamarca-Noruega. En cambio los suecos eligieron a Karl VIIIº Knutsson [1]. El Gran Principado de Moscú denunció que la pretendida unión de las Iglesias romana y bizantina era una traición, por lo que los rusos separaron su Iglesia de la constantinopolitana, aunque se apropiaron de la tradición, cultura, arquitectura, política y religión bizantinas.

Tal como expondría, argumentadamente, Maquiavelo, las fortificaciones no sirven para nada. Así, en el 1.449, exaltados porque no recibían las cantidades de tributos que “se les debían”, los mongoles sobrepasarían la Gran Muralla China, cuyos puntos débiles eran sus puertas, que no resistían los ataques artilleros, y llegaron a Pekín. Por culpa del eunuco Uang Chin los mongoles oirat, a las órdenes de Ye-jien, aniquilaron a 100.000 expedicionarios en Juai Lai, capturando al emperador Ying-tsung, de 21 años de edad. Sin embargo ya no se consideraban capaces de mantener la ocupación, por lo que, tras acumular suficientes artículos de lujo, armas y tejidos, volvieron a sus posiciones de partida. Por fin los franceses lograron comprender que tenían todas las bazas a su favor, reunieron un poderoso ejército, reconquistaron Normandía y consiguieron, en el 1.450, la derrota inglesa en Bayeux. Caen y todos los baluartes ingleses, a excepción de Calais y las islas del Canal, pasaron a poder de Francia. Los portugueses descubrieron Cabo Verde. Supusieron que era la puerta del Mar Austral (Océano Glacial Antártico) y que el Continente africano viraba por completo hacia el Este, por lo que estaban a las puertas de la ruta a la India y sus especias, eludiendo el control oligopolístico de venecianos, turcos y mongoles. El jan Esen llegó a capturar al emperador chino. Murió Agnès Sorel, la amante de Carlos VIIº, al parecer envenenada. El rey de Francia acusó a Jacques Coeur y se apropió de sus bienes. Francesco Sforza acabó con la República Ambrosiana, haciéndose nombrar duque de Milán, por estar casado con una hija ilegítima de Filippo María Visconti. Los persas, finalmente, se decantaron por el chiismo, concretamente por la secta de los doce chía, que admitían la existencia de doce imanes, el último de los cuales había desaparecido, y retornaría al fin de los tiempos como majdi, para liberar a sus fieles. Esto provocó la insumisión de los sunníes.

Entre ellos el fanático Dyunaid, que se decía descendiente de Safi al-Din, que se había rebelado en Azerbaiyán siglo y medio antes, por lo que sus sucesores se denominan safavíes. Organizó una insurrección religiosa y social que se extendió por Siria y Anatolia. A la muerte de Ala-ud-din Alam chaj, en 1.451, Bukluk Lodi, con la colaboración de la aristocracia afgana, se proclamó sultán de la India, iniciando una nueva dinastía. Se apoderó del Punyab, Jaunpur y otros territorios. Se distinguió tanto por su valentía como por su habilidad diplomática. Quizás por ello demostró una gran tolerancia religiosa. Con sus sucesores el comercio y la agricultura volvieron a prosperar, elevando el nivel de vida medio de la ciudadanía. Y, lógicamente, eso conllevó un desarrollo cultural. Así se realizaron traducciones del sánscrito al persa. Por ejemplo, un compendio de medicina. La prolongada guerra contra Hungría había divido a los otomanos en un partido aristocrático, pacifista, y el devchirme, dirigido por el anterior sultán, Mejmet IIº, que había sido sustituido por su padre ante sus errores de gobierno, en especial sus fracasos frente a Hungría. Apoyaban a Mejmet IIº jóvenes cristianos comprometidos a prestar servicio de por vida en el ejército o la administración otomana, de forma similar a los jenízaros, y que constituyeron una importante fuerza política. Mejmet IIº analizó que sus campañas militares no podían ser obstruidas por los aristócratas, bajo riesgo de padecer situaciones como las que le hicieron perder el sultanato. Pero, como la posición aristocrática era muy fuerte, prefirió que el riesgo de fracaso lo corriesen sus seguidores cristianos. Así, con 19 años, logró de nuevo el poder. Autorizó a los extranjeros y a los hombres de ideas diferentes a constituirse en comunidad autónoma e independiente, denominada millet, eligiendo éstos a sus propios presidentes, lo que influiría en la evolución social turca durante el siguiente siglo.

También creó un cuerpo selecto, entre los que se escogía a responsables del Gobierno o del ejército, junto con aristócratas o miembros del Partido devchirme, siempre que jurasen lealtad absoluta al sultán, aún a riesgo de su vida y hacienda, denominado “esclavos de la Puerta” [2]. Para financiar sus guerras Mejmet impuso tributos impopulares, y fue enajenando las propiedades de las fundaciones piadosas, hasta convertirlas en feudos militares, como recompensa al ejército o a los altos funcionarios, en lugar de estipendios. Los designados debían procurarse sus ingresos y los salarios de sus súbditos. Demasiado centrado en sus objetivos balcánicos, permitió que la rebelión de Dyunaid prosperase, aliándose con la secta fanática de los Carneros Blancos, los caballeros hospitalarios de Rodas y los venecianos. En 1.452, mediante el concordato de Viena, Federico IIIº consiguió la coronación papal, y la participación en los impuestos eclesiásticos, toda una victoria que demuestra la inquietud del Papado respecto de la ambición francesa, y su deseo de apoyar de nuevo a un poder alemán que sirviera de contrapeso, al que pedir ayuda en caso de necesidad. En 1.453, en la batalla de Castillon, en la que murió uno de los mejores militares ingleses, Talbot, terminó la guerra de los Cien Años [3], y la Edad Media, según algunos historiadores. A Inglaterra sólo le quedó de sus posesiones francesas las islas del Canal, que aún mantienen, y Calais. Enrique VIº, el último rey de la casa de Lancaster, con sólo 32 años, se volvió loco. Contra él se levantó la casa de York. En el escudo de armas de ambas familias aparecía una rosa, roja y blanca, respectivamente, por lo que la guerra civil que ensombreció Inglaterra durante treinta años se conoce como “de las dos rosas”. Mejmet IIº comprendió que no podía extender más su dominio en Europa mientras Constantinopla resistiese.


[1] ¿“Hijo de Canuto”? ¿”Hijo del Nudo”, quizás por lo enrevesado de la personalidad del originario de tal mote o apellido?

[2] Al sultán otomano se le denominó “Puerta Sublime”, al parecer por la que daba paso a la zona palaciega y administrativa de Estambul. En las tumbas etruscas se pintaba casi siempre una puerta entreabierta. En los epígrafes iberos sobre oraciones o epitafios se repite la palabra ate, que en vascuence significa “puerta”. En dicho idioma ama significa “madre”, asa, “viejo”, gurasoak (“nuestros viejos”) es “abuelos”, y “padre” es aita. Es posible que se trate de una deformación para evitar que se confundiera con las distintas declinaciones de “puerta”, y que antiguamente fuese ata, en coherencia con los otros términos de parentesco. Lo cierto es que Mustafá Kemal, tras hacerse con el poder en Turquía, en la rebelión nacionalista de 1.922, tomó el apellido de Ataturk, o “Padre de los turcos”.

[3] Aunque ni duró cien años ni fueron de guerra continua, sino que hubo largos periodos de suspensión de hostilidades.

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s