0506-Mayas, godos y sasánidas

Aunque, posiblemente, lo que más temían es que se tratase de textos religiosos, algo que muy bien puede ser cierto, y que se utilizaran para enseñar y perpetuar la religión maya, lo cual contravenía sus intenciones. Ha habido varios intentos de traducir los textos mayas, paulatinamente más aproximados. Pero la posibilidad de que se puedan dar varias interpretaciones, más o menos coherentes, a un mismo escrito, hace dudar sobre hasta qué punto son producto de la investigación científica o de la imaginación fantasiosa. Los mayas poseían un sistema numérico de base vigesimal [1], lo que puede indicar que, en un principio, contaran con los dedos de las manos y de los pies. O bien que recorrían dos veces los dedos de las manos, en una dirección y la contraria. Comenzaban con el cero, que representaban con un punto, estructura geométrica sin ninguna dimensión. El uno lo representaban con un trazo horizontal, elemento geométrico de una sola dimensión. El dos superponiendo otro trazo horizontal. Para el tres superponían un tercero. Para el cuatro un cuarto. Y para el cinco un punto. El seis lo representaban con un punto sobre el que superponían un trazo horizontal. El siete superponiendo otro trazo horizontal. Para el ocho superponían un tercero.

Para el nueve un cuarto. Para el diez dos puntos. El once lo representaban mediante dos puntos sobre los que superponían un trazo horizontal. Y así sucesivamente. El concepto cero es un avance trascendente. Por desconocer tal concepto en su época, la cronología cristiana es imperfecta, ya que carecemos de un año inicial, de referencia, lo que hace dudar a miles de millones de personas, incluso de elevados conocimientos culturales o científico-técnicos, si el tercer milenio de nuestra era comenzó el año 2.000 ó el 2.001. El sistema maya de calendario era sumamente perfecto, más que el gregoriano que se usa en la actualidad, y, lógicamente, complejo. Se dividía en varias partes y ciclos, por ejemplo, uno lunar [2] otro solar [3] y otro venusiano. Esto ha motivado todo tipo de especulaciones sobre un origen cultural, o incluso racial, extraterrestre. Como Venus y Mercurio son los astros más inicialmente visibles tras del ocaso, y los últimos que se divisan inmediatamente antes del amanecer, los luceros vespertino y matutino, del alba, a lo que podrían atribuir carácter premonitorio o avisador, puede indicar simplemente un uso de tal ciclo para la astrología y astronomía, ciencia en la que llegaron a sorprendentes conclusiones.

Así calcularon que el 15 de febrero [4] del -3.379 había habido un eclipse lunar, ya que conocían la periodicidad de éstos, de los solares, de la salida helíaca de Venus y las revoluciones sinódicas de los planetas, base que llevó al joven geógrafo Ptolomeo a concluir por sí mismo que todo nuestro sistema solar gira en torno a nuestra estrella, si bien posteriormente lo desechó. Dicho calendario tiene un origen o fecha cero, que se ha calculado que puede ser el 8 de junio del -8.498. En oposición a tal desarrollo que pudiésemos considerar científico-matemático, carecían del menor interés por el práctico o tecnológico, otro dato que refuerza la creencia de que se trataba de una cultura, una organización social, dominada por los sacerdotes y sus rituales mágico-religiosos. Así desconocían la rueda, el torno de alfarero, los metales, las bestias de carga, tiro y montura, la auténtica bóveda o la balanza. Algo impensable para una civilización extraterrestre. Por sus gigantescos templos se deduce que sus dioses supremos eran los del maíz y la vegetación. En esto sí eran prácticos. Después iban los de la lluvia, la fecundidad, la Luna, el Sol, todos ellos relacionados con la vida, y Venus, tal vez por su vinculación con la astrología.

En sus grabados hay representaciones de importantes enfrentamientos bélicos, sobre los que no se han encontrado vestigios arqueológicos, ni siquiera de dispositivos defensivos. Tampoco entre las traducciones de textos propuestas. Sólo podría explicarse porque fuesen muy infrecuentes, contra otras civilizaciones, mucho menos desarrolladas, sobre las cuales las victorias fuesen fáciles, o se realizaran fuera del territorio maya, con intención expansiva, tal vez para imponer condiciones favorables para su comercio. Existen otras culturas, inferiores, en Centro y Sudamérica, como las de Tajín y Remojadas, en Méjico, entre el 200 y el 1.000. Conforme el “juego” de la pelota se fue extendiendo, también lo hicieron otras manifestaciones culturales, como las esculturas, que se encuentran desde Huaxteca hasta la República de El Salvador. También se encuentran modelados de barro en el Oeste mejicano, en Colima, Nayarit y Jalisco. Igualmente aparecen desarrollos culturales en los valles altos del Moche, del Ica y de Nazca, en el Perú, con evidentes conexiones con la anterior cultura de Paracas, aunque, en muchos aspectos, constituyen un retroceso respecto de la misma. Por ejemplo, en la metalurgia.

El único complejo arquitectónico cuyos restos se conocen, de estas zonas, es el del valle del Río Grande de Nazca. Se cree que desde el valle de Chicana se expandió la cultura de los indios mochicas por todo el Norte de Perú. Allí se encuentran las ruinas de gigantescos templos, y de las pirámides que los españoles llamaron, quizás por similitud con las de otras culturas mesoamericanas, sin que se conozca ninguna justificación, del Sol, de 41 mtrs. de altura, y de la Luna. Se extendió del siglo IIIº al IXº. Alcanzan un gran desarrollo en el uso de los metales oro, plata, cobre y plomo, especialmente para la orfebrería, lo que supone una evolución desde la anterior cultura de Chavín, y un precedente que será asimilado por los incas. Desconocían el bronce, pero, como alternativa para objetos de mayor dureza, siempre con fines ornamentales, no instrumentales, utilizaban una aleación de oro, plata y cobre. Mientras tanto, en Bolivia, aparece la cultura de Tiajuanaco, cercana al lago Titicaca, a 4 kmtrs. sobre el nivel del mar. De sus muchísimos templos sólo quedan restos. Entre ellos sus inmensos portales monolíticos, los únicos que no pudieron destruir, robar o reutilizar.

Por ejemplo, para edificar las aldeas actuales, o servir de grava para la línea férrea de La Paz a dicho lago. También se desarrolla desde la cultura chavín. Fundían el cobre y el bronce, aunque preferían el menos tecnificado y más artístico método del repujado, que no precisaba instalaciones, sino energía y artesanía humanas. Gran Bretaña, al parecer, estaba dividida en diez reinos legendarios. En Gales los bretones; los escotos, que debían haber absorbido a los pictos, en Escocia; ocho reinos germánicos: Kent (“El Canto” o esquina de Inglaterra, con capital en Canterbury) Sussex (“Los sajones del Sur”) Essex (“Los sajones del Este”) Wessex (“Los sajones del Oeste”) Eastanglia (“Los anglos del Este”) Mercia (“La gente de la frontera”, quizás “los que vivían allí de favor”) Bernicia (“Tierra de pasos de montañas”) y Deira (“Tierra de aguas” o “Tierra de robles”) si bien los dos últimos se suelen englobar en Northumbria, al Norte del río Humbros, por lo que la literatura reitera la denominación de heptarquía, o los “siete reinos (míticos) británicos”, que luchaban incesantemente entre ellos. En el 505, los lombardos derrotaron a los hérulos y se independizaron. En el 506, con el Breviario de Alarico, se completó la codificación normativa visigótica, añadiendo al Código de Eurico, con directrices para la aristocracia militar goda, las destinadas al pueblo hispano-romano. Tal vez influenciado por su católica esposa, o por la hábil diplomacia de los obispos galo-romanos, Clodoveo y 3.000 de sus soldados fueron bautizados, con lo que aseguraban el apoyo del clero y el pueblo católicos. Y del papado.

De esta forma podían aspirar a expansionarse por el resto de la Galia, Hispania e Italia, a costa de los godos arrianos, de modo que podrían reconstruir un nuevo Imperio de Occidente. Con lo cual el arrianismo comenzaba a ser derrotado. La coalición franco-burgundia, dirigida por Clodoveo, derrotó a los visigodos en Vouillé, cerca de Poitiers, en el 507, expulsándolos hacia el Sur. Teodorico acudió en ayuda de su yerno, reconquistando para los visigodos sólo la estrecha franja de Septimania, entre el curso inferior del Ródano y los Pirineos, y se apoderó para su reino de toda la costa mediterránea [5] de los burgundios. Con ello volvía a conseguir comunicación con los visigodos, por si precisaba su coalición futura. Alarico IIº murió luchando contra los francos, que se anexionaron toda la Aquitania. Le sucedió su hijo Amalarico, menor de edad, por lo que el ostrogodo Teodorico El Grande, su abuelo, se encargó de la regencia. Al perder Tolosa, la capital visigoda se trasladó a Arlés y, después, a Narbona, aunque el heredero fue llevado a Hispania, para su seguridad. La regencia de Teodorico no impidió la usurpación de Gesaleico, hasta que lograron deponerlo, con ayuda de los ostrogodos, en el 510, y asesinarlo en el 511.

Ese mismo año murió Clodoveo, repartiendo la administración de su reino entre sus cuatro hijos, Teodorico Iº, que fijó su capital en Reims, Clodomiro, con capital en Orleáns, Childeberto Iº, con capital en Paris, y Clorario, con capital en Soissons. De forma coordinada y ayudándose mutuamente, prosiguieron su labor expansionista, cada uno en la zona que le había correspondido. Y esto incluía el reino de los burgundios. En el 516 murió el rey de éstos, Gundebaldo. Parece ser que en ese año se produjo la mítica batalla del monte Badonnicus, la única en la que los bretones, bajo el mando del legendario rey Artús o Arzur, derrotaron a los germánicos, aunque no consiguieron expulsarlos de la isla. Durante el reinado de Segismundo, sucesor de Gundebaldo, los burgundios abandonaron el arrianismo y se hicieron católicos, tal vez para conseguir mayor unidad contra el envite franco. En el 523, el vándalo Jilderico, hijo de Junerico y Eudoxia, sucedió a Trasamundo. Se había criado en Constantinopla, por lo que quedaba en él poco de vándalo. Acusó a Amalafrida, viuda de su antecesor, de conjura, no se sabe si justificadamente, la apresó de por vida y asesinó a su séquito godo. Luchando contra los burgundios murió el franco Clodomiro.

Sus hermanos, de inmediato, asesinaron a los hijos de éste, sus sobrinos, para repartirse la zona administrativa que le correspondía. Posiblemente las guerras entre Etiopía y Saba, y la escasa ayuda que recibía este reino de Bizancio, hicieron que se hiciese moisíaco, y, en alianza con los beduinos, atacó a los cristianos, asesinándoles, a sus iglesias, saqueándolas, y, lo que era peor, interrumpiendo las caravanas comerciales. El núcleo moisíaco que se formó en Etiopía, de raza negra, fue utilizado por los israelitas para repoblar su país y hacer la guerra contra los pobladores palestinos. Sin embargo no llegaron a integrarse en su cultura, ni los judíos a aceptarlos, lo que originó problemas racistas, además del existente contra los palestinos, en la actualidad. Pero, en el 525, en alianza con Bizancio, Etiopía conquistó Saba y se reimplantó el cristianismo en dicho reino, el actual Yemen. Sin embargo los persas no podían admitir tal situación, que suponía la influencia bizantina en la península arábiga, su flanco sur, por lo que provocaron una insurrección que consiguió la independencia de Saba. Ese mismo año, el monje escita Dionisio el Exiguo [6] presentó una cronología, por la que concluyó que El Cristo había nacido el año 754 [7] de la fundación de Roma.

Pero se equivocó en, al menos, cuatro años, quizás porque no conocía adecuadamente la simultaneidad de emperadores durante el gran interregno. Así que El Cristo, si es que llegó a existir alguna vez, si es que fue una sola persona, y no la confusión legendaria de distintos personajes que se autoproclamaron “El Ungido”, es decir, El Mechiaj prometido, relacionados con las diversas sublevaciones judías contra Roma, habría o habrían nacido cuatro años antes de Nuestra Era, o sea, antes de El Cristo. Muchos debieron considerar dudosos tales cálculos, pues, hasta el 742, no se impuso tal método de cómputo temporal en Occidente, y hasta el siglo XVIº, cuando el Imperio Bizantino estaba siendo aniquilado por los turcos y necesitaba imperiosamente la ayuda europea, no fue aceptado por los ortodoxos. El inicio de la persecución de los arrianos por Justino Iº agrió las relaciones con Teodorico, a resultas de lo cual asesinó a sus consejeros Boecio y Simmaco, creyéndolos partidarios de Bizancio, y encarceló al Papa Juan Iº, por considerar que lo había traicionado cuando envió a éste a Constantinopla, para intermediar con el emperador por dicha causa. Obligó al reino visigodo a suministrar trigo a Roma, a cambio de lo cual le pagaba un impuesto.

Igualmente ordenó que el nivel tributario hispánico igualase al de los tiempos de Alarico IIº, a pesar de la pérdida de los ricos territorios franceses. Para conseguirlo los recaudadores ordinarios (exactores) y de morosos (compulsores) utilizaron pesas fraudulentas. Autorizó las primeras acuñaciones no imperiales en Hispania, siendo sus monedas, de buena calidad, imitadas por burgundios y francos. Muerta su hermana, Teodorico El Grande decidió la venganza de todos los godos contra los vándalos, y planeó la invasión de Cartago, pero murió en Rávena, en el 526, sin materializarla. Le sucedió su nieto Atalarico, huérfano del príncipe visigodo Eutarico. Durante su minoría de edad sería regentado por su madre, Amalasunta. De controlar al visigodo Amalarico, se encargó el ostrogodo Teudis, nombrado jefe militar por Teodorico. Amalarico se casó con Clotilde, hija de Clodoveo y descendiente de burgundios, lo que parecía augurar la paz. Sin embargo se obstinó en hacerla arriana, por lo que la maltrataba y humillaba. El rey los francos, Childeberto Iº, hijo de Clodoveo, lo utilizó como excusa para conquistar Narbona. Amalarico, que en un ataque de rabia mató a Clotilde de una paliza, debió trasladar la capital a Barcino [8].

Desde entonces, se puede interpretar justificadamente que el reino visigodo era hispánico. Arlés pasó de ser visigoda a ostrogoda, y, después, a franca. Gracias a ello, su obispo Cesáreo, durante esta época, consiguió reorganizar la Iglesia francesa, oponiéndose a los pelagianos. En el 528 se declaraba el buddismo religión oficial del reino de Silla, con lo que toda Corea quedaba bajo dicha confesión. En el 529 se cerró la academia neoplatónica de Azenas, acusándola de impía [9] quizás para acabar con la resistencia de dicha ciudad al cristianismo. Algunos filósofos se desplazaron al Imperio Sasánida. Allí se tradujeron al pajlevi tratados científicos griegos, y también algunos hindúes. Del pajlevi, parsi o persa los traducirían los árabes, convirtiendo a Persia en el futuro centro del saber.


[1] Hay inscripciones de tal tipo correspondientes al siglo IV A.N.E., aunque se cree que el origen es olmeca, perfeccionado por los mayas.

[2] Posiblemente el más antiguo, tal vez herencia de cuando la Humanidad era meramente cazadora.

[3] De 365 días, tal vez para su uso agrícola, mediante 18 meses de 20 días, el número mágico maya, intercalando un mes, quizás ritualizado, de 5. Curiosamente, los romanos, tras la primera reforma juliana, tenían cinco días festivos, al que se le añadía un bis-sextus los años “bisiestos”, uno de cada cuatro, dedicados a Cronos o Saturno, dioses griego y romano del tiempo, durante las fiestas de final de año, de  duodecembre, el mes dedicado al dios Febo, antes del inicio del año, en el mes del dios de la guerra, Marte, marzo, cuando se producía el deshielo y los ejércitos podían emprender la marcha. Dichos días festivos son el origen de los carnavales griegos y cristianos, las carnestolendas (atracones antes de la prohibición de comer carne durante la cuaresma, deformación de la pascua judías) y las borracheras crónicas, saturnales, dionisíacas o bacanales, al referirla a Dionisos, el dios griego de la alegría, y a Baco, el correspondiente romano más relacionado con el vino.

[4] El mes dedicado al dios Febo, otra advocación apolínea, solar.

[5] La denominó Provincia Occitana, o de Occidente, de donde deriva su nombre francés, Provence, castellanizado como Provenza, donde se originaría el langue d’Hoc, de innegable influencia en el catalán.

[6] ¿Lo llamaban así por su pequeña estatura?

[7] En realidad la fecha de la fundación de Roma está en discusión actualmente. En el Imperio Romano, Atticus y Varro refieren una fecha que se podría equiparar al -753. Según los fasti capitolini o festividades del Capitolio, se habría producido en el -752. Sin embargo, si se desciende a la época republicana, se descubren fechas contradictorias, que van desde el -728 al -758. De todas formas quizás sea completamente ilusorio pretender la datación de hechos legendarios. Recordemos que Rómulo (que parece derivado del apellido etrusco Ruma, o de Rumon, nombre etrusco del Tíber) y Remo eran hijos de la princesa etrusca Rea Silvia (¿“La Reina o Diosa de la Tierra del Bosque”? lo que tendría relación con las tribus montañesas y el haz de leña o facies atado con su hacha que distinguían a los “lictores”, encargados de pregonar las leyes, leyéndolas en público) de la dinastía de Alba Longa, descendiente del troyano Eneas (lo que justificaría que los romanos conquistaran Grecia, en venganza de sus antepasados troyanos) y sacerdotisa del templo de Vesta  (que debían prometer su virginidad vitalicia, custodiar el fuego eterno y los testamentos, en secreto, hasta la muerte del testador) seducida y fecundada por Marte, el dios de la guerra, lo que justificaría que el rojo fuese el color identificativo de los romanos y su carácter violento, combativo. El tío de la princesa, que había usurpado el trono, ordenó la muerte de sus sobrinos, mellizos, que podrían disputar la herencia dinástica a sus propios hijos. Imitando la leyenda de Edipo, el asesino se apiadó de la risa de los niños, y los abandonó en el bosque (de nuevo el bosque) donde los amamantó la loba Luperca, a imitación de la mitología de Cástor y Pólux, o del rey tartésico Habis, o Habidis, que fue amamantado por una cierva, el inventor de la agricultura, al ungir dos bueyes a un arado, y, con ello, de la diferencia de clases sociales. Según Tito Livio tal nombre puede encubrir a una prostituta, que los romanos llamaban lobas, en sentido figurado, y, a los prostíbulos, lupanares, ya que no podían comprender que unas mujeres sin patrimonio pretendiesen vivir de sus propios ingresos. Posteriormente los niños fueron criados en un chozajo por el viejo y pobre pastor Fáustulo, que se los encontró mientras apacentaba sus ovejas por el monte, y su esposa. Lo cual reproduce parcialemente el mito legendario de Alexandros/Paris, el que provocó la guerra de Troya. Trazado el contorno de la Roma quadratta, por donde debían transcurrir los cimientos de la muralla, con un arado, Remo bromeó sobre lo fácil que era traspasar dicha inexistente muralla, saltando de un lado al otro del surco. Su hermano Rómulo, el de nombre más parecido a Roma, aunque esta parece una mezcla de ambos, lo mató, alegando que nadie podría invadir el espacio de la muralla de Roma, aunque aún no existiese, sin pagarlo con su vida, ni siquiera su hermano. Así uno de los dos fundadores fue el primer rey mitológico de Roma. Según su leyenda, no murió, sino que fue ascendido a los cielos por su padre, el dios Marte, durante una tormenta. Lo cual conlleva similitudes con dos de los miembros de la Sagrada Familia.

[8] Barcelona.

[9] Lo mismo de lo que se había acusado a Sócrates por parte de los “paganos”.

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