0038-Epígonos del ecumenismo helenístico

En las orillas de la torrentera Kúmram, que desemboca en el Mar Muerto, construyeron torres fortificadas, fábricas y depósitos de armamento. Para ello pedían a los labriegos del entorno que les entregasen sus azadas, hoces, guadañas y rejas de sus arados, para  fundirlas  y  reforjarlas como armas. Posidonio (-135,  aproximadamente / -51) es considerado un estoico medio. Fue maestro de Cicerón durante su estancia en Rodas. Consideraba que el alma era parte del universo, lo que supone una concepción materialista de los espíritus [1]. Relató el viaje que hizo de Egipto a la India, por alta mar, sin guiarse por la costa. Patroclo exploró el Mar Caspio, pero, como no divisó sus costas septentrionales, concluyó que era un golfo oceánico. Piteas de Gades navegó desde España hacia el norte. Posiblemente llegó al extremo superior de Escocia, y describió el océano Artico y las claras noches veraniegas (sol de medianoche) en la zona boreal. Eudoxio e Hipalo, en el -117, utilizaron los vientos monzónicos para navegar desde el Mar Rojo a la India, por alta mar, alejados de la línea costera. El emperador chino Uu-Ti (-140/-87) que había aunado en su persona el poder civil y religioso, bajo el título de “Hijo del Cielo”, cambió por completo de estrategia respecto de las tribus esteparias.

Tal vez porque éstas se hicieron más ambiciosas, y se dedicasen a asaltar caravanas, imponerles “derechos de pasos” o a atacar ciudades, apresando botines en seda. Así que envió los regimientos de caballería del General Uei-Ching a conquistar los valles de los ríos Ordos y Juang-Jo. Simultáneamente, para consolidar una ofensiva en tenaza, intentó una alianza con las tribus tocarias [2] yue-chich [3] que no llegó a materializarse. Además de la gran mortandad ocasionada, la pérdida de pastizales, al hacerles retroceder hasta Mongolia, y el apresamiento de muchos esclavos y ganados jsiung-nu, iba a ser para éstos, a largo plazo, un efectivo entrenamiento militar. Y era imposible ocupar permanente todo su territorio, en el que sólo se podía sobrevivir con su estilo nómada de vida. Todo esto provocó un efecto carambola [4] que acabó con el imperio bactriano y presionó a los partos a enfrentarse continuamente con Roma. Entre el -112 y el -111 se produjo un importante asentamiento chino en la actual Janoi y se conquistó el Norte de Corea, todo lo cual favoreció la expansión del buddismo.

Una serie de intrigas palaciegas, sospechas de conspiración, ejecución de príncipes herederos, coronación de menores de edad, lucha entre los Generales por “apresar” a éstos, justificando así su regencia o “protección del emperador”, y el control del poder por parte de las familias de las emperatrices, concubinas o emperadoras viudas, hizo decaer el imperio jan. Se habían normalizado la anchura, longitud y calidades de los tejidos de seda, de forma que sus fardos llegaron a monetizarse: se admitían incluso como pago de impuestos. Con ello se estaba preparando la sociedad para admitir la futura circulación de billetes, papel-moneda, mediante el estampado, con igual técnica que el dibujo de los tejidos, sobre papel de seda. Igualmente estaba reglamentado el tipo de vestimenta que debía lucir cada cual, según su rango o posición social: brocados, recamados, adornos, calidades, brillos y colores. Es lo mismo que se produciría durante el medievo en Europa, y en la imposición de signos distintivos a los judíos. En las cuevas de las colinas aledañas a la torrentera del Kumram, los esenios o nazreos dejaron, en tinajas de barros, textos escritos que son sorprendentes. Fechables [5] en el -4 aparecen frases que se repiten, textualmente, en el eu-anguelios.

Es decir, el jristianismo antes de El Jristos. Todos sus bienes eran comunitarios. O sea, el comunismo primitivo, como harían posteriormente los jristianos primigenios. Aunque admitían mujeres, quizás con fines reproductores, se las despreciaba como seres impuros. La comunidad de varones decidía en asamblea [6]. Los hombres cenaban juntos todas las noches, “alimentos puros” [7]. Estaban dirigidos por 15 santos varones puros. La autoridad principal era el Maestro de Justicia, que decidía los conflictos que se suscitasen. Debían confesarse o delatarse, públicamente, durante la cena. El Maestro de Justicia sentenciaba el castigo, que debía cumplirse en público. Mientras tanto el condenado no podía asistir a la cena, se le impedía la liturgia de los “alimentos puros”, y se le apartaba de la iglesia, suspendiéndose su derecho de voto. La siguiente autoridad era la del sacerdote, cuya misión primordial era bendecir los “alimentos puros” e iniciar las oraciones. La tercera autoridad era el inspector [8], cargo que se simultaneaba entre distintos campamentos, entre los que se desplazaba periódicamente.

Su misión era vigilar el comportamiento y las interpretaciones teológicas de todas las comunidades que regentaba, imponiendo un monolitismo doctrinal, que posteriormente heredaría el jristianismo. Estas tres autoridades, como se hacía en las reuniones familiares o “sinagogas” [9] desde tiempos del cautiverio en Babilonia [10] leían las Sagradas Escrituras y las interpretaban, a preguntas o intervenciones de los demás asistentes. Los incursos en el largo proceso de catecumenado [11] podían asistir a dichas lecturas, discusiones e interpretaciones teológicas, pero no compartir la cena, intervenir en los debates ni emitir voto, hasta que se les considerase adecuadamente examinados y se bautizaran, purificándose. Los otros 12 varones puros, que estaban bajo su autoridad (¿apóstoles?) además de colaborar en la administración comunitaria, debían repartir el pan y los alimentos entre los asistentes, ya que, por ser puros, no podían tocarlos los hombres en pecado ni las mujeres. La cena, por tanto, duraba hasta la madrugada, por lo que, al volver a sus tiendas, se encontraban a sus mujeres dormidas. Y ellos, que debían haber bebido vino, estarían somnolientos. Era, de tal modo, un sistema para evitar la concupiscencia, la lujuria.

Por los manuscritos encontrados en Kúmram [12] se sospecha que dicho campamento tenía el nombre secreto de Damasco, y que es a él al que se refiere el Hechos de los Apóstoles, cuando indica que Saulo, de Tarso, que posteriormente se hizo llamar Paulo o Pablo, se dirigía allí para dar escarmiento [13] a los primitivos jristianos, que consideraba descarriados de la ortodoxia moisíaca. En el año -4 puede fecharse el cementerio hallado en dicho emplazamiento. En él hay unos 6.000 cadáveres de hombres, mujeres y niños, terriblemente torturados. Quizás sea la matanza de los santos inocentes, a que se refiere el eu-anguelios. Ni el rey [14] Herodes el Grande, ni los saduceos ni los fariseos podían admitir ningún tipo de rebelión contra Roma, insensata, que acabaría con la tolerancia, el poder delegado y los buenos negocios que el imperio permitía. Sin embargo los ataques terroristas eran frecuentes.

Como, siguiendo El Libro de los Macabeos, declarado apócrifo [15] por el judaísmo oficial, creían que no debían temer a la muerte, pues vivirían eternamente en el paraíso [16] si ofrendaban sus vidas al separatismo nacionalista [17] al independentismo, se consideró que matarlos no era suficientemente intimidatorio, por lo que tal castigo debía extenderse a sus esposas, hijos y demás familiares, en medio de terribles atormentamientos. A la muerte de Herodes El Grande el reino fue disuelto, y dividido en 4 zonas, en castigo por su colaboración al separatismo de Marco Antonio y Cleopatra VIIª. Herodes Antipas fue nombrado gobernador de Galilea, aunque ambicionaba su nuevo reconocimiento como rey de los judíos. Judea, como entonces se llamaba, pasó a las órdenes de procuradores romanos, cuyo objetivo principal era la recaudación de impuestos. Como los sacerdotes del templo seguían cobrando los suyos, los agobiantes diezmos [18] y primicias [19] como si continuasen sustentando al Estado macabeo, sumados a los impuestos de los invasores, eran insufribles. Como era imposible defraudar al templo, los procuradores eran realmente odiados. Igual que los “publicanos” [20] generalmente de la secta de los fariseos.

En el año 6 el regente Uang Mang, pariente de la favorita del anterior emperador chino, desposeyó al hijo de éste y se arrogó tal autoridad. Realizó reformas económicas y sociales para evitar el declive del imperio. Entre ellas la expropiación de las posesiones territoriales, y la ampliación del monopolio estatal sobre la sal, el hierro y los licores. Los británicos copiarían el monopolio de la sal en la India, uno de los odiados objetivos de la desobediencia civil de Ganddi, con lo que consiguió su independencia en 1.947, y también lo imitó el Marqués de Salamanca en España, al conseguir un decreto de producto estanco de Narváez, compartiendo con él y con el Estado sus beneficios, uno de los orígenes de su proverbial fortuna, varias veces rehecha y perdida, para acabar muriendo en la miseria. Los latifundistas y funcionarios chinos se coaligaron para impedir tales reformas y acabar con el usurpador. Un desbordamiento del Juang-Jo y los canales unidos a él, en el año 18, que derribó los diques de contención anteriormente construidos, llevó a la extrema pobreza a la mitad de la población, provocando el levantamiento campesino de los “Cejas Rojas” [21].

Sin embargo la clase dominante perdió pronto el control de la revuelta, sorprendiéndose de que acabara, con toda lógica, dirigiéndose contra ella. Todo lo cual colaboró a la expansión del buddismo. Varios grupos rebeldes se coaligaron con los defensores de la legalidad dinástica, asesinaron al usurpador y, en el año 25, repusieron en el trono a una rama lateral de la familia Jan, en la persona de Kuang-Uu. Sin embargo, éste no tenía ningún interés en ceder a las pretensiones revolucionarias de los “Cejas Rojas”, de modo que los derrotó en el año 27. Todo ello produjo un desplazamiento poblacional hacia el sur, a Yunnam, Annam y Tonkín, en Indochina, lo cual contribuyó a la expansión del buddismo. El año 30 se nombró procurador de Judea a Poncio Pilatos. Soportó, durante la travesía marítima, vientos contrarios y múltiples tempestades, que la alargaron insoportablemente, produciéndole o empeorándole una enfermedad estomacal. Así que, nada más desembarcar, se dirigió directamente a Cesárea de Galilea, para tomar baños termales en el lago Tiberíades, así llamado en honor al emperador Tiberio.

Al ejército lo envió directamente a Jerusalem, que festejaba la Pascua, o conmemoración de la huida de Egipto, la liberación del dominio del faraón, para evitar que aprovecharan tal circunstancia para amotinarse. Quizás porque se encontraba muy enfermo, y esperase a hacerlo más tarde, porque desconocía que Cesárea era la capital de Herodes, o porque no era nada diplomático, no escribió a éste para notificarle su decisión, su presencia, ni le honró visitándole, ni lo llamó para departir con él: todo un desprecio, desmerecedor y humillante para quien aspiraba a conseguir la dignidad real. O “regular”. O sea, de régulo. Peor aún hicieron sus legionarios. Ignorando [22] que Salem era una ciudad sagrada, en la que estaba prohibido el culto a ningún otro dios, ni siquiera la presencia de sus efigies o ninguna otra figura de un ser vivo, que pudiera utilizarse a tal efecto, se presentaron en el recinto sagrado, en plena fiesta religiosa, con sus insignias y estandartes militares, sus águilas, lobas capitolinas, los niños Rómulo y Remo mamando de ella, y los discos laureados con la efigie de Tiberio, al que, como emperador que era, se estaba obligado a rendir culto como dios: el imperio romano había retrocedido hasta tiempos de las teocracias.

Por supuesto que hubo un levantamiento, que los romanos ahogaron en sangre. Así que Pilatos debió dejar precipitadamente las aguas y partir hacia Jerusalem, a poner orden. Herodes también consideró que era su oportunidad. Se había hecho moisíaco, con circuncisión [23] y todo, y podía demostrar que intermediaría mejor ante el pueblo que un romano. Como Pilatos había entrado en su terreno sin anunciarse, quizás pensó que él podía hacer lo mismo en territorio imperial. De todas formas tenía la excusa de la festividad religiosa, para cumplir con el precepto tradicional. Si hemos de creer el eu-anguelios, la sorpresa sería mayúscula, al comprobar que un tercero se les había adelantado. Que, preparado el ambiente y parfernalia por sus discípulos, había sido recibido con palmas [24] y ramas de olivo [25] por la muchedumbre, como el Mechiaj profetizado. Para saduceos, fariseos y Herodes, era una repetición de Juan “El Bautista”, un peligro de insurrección y de perder los privilegios que conservaban por magnanimidad de los ocupantes.


[1] En el siglo IVº A.N.E., Erasístrato, basándose en la experiencia de los embalsamadores, la investigación en disecciones, extirpaciones, amputaciones u otros experimentos traumáticos, incapacitantes, invalidantes o mortíferos –posiblemente “aprovechando” las torturas, como hicieron los nazis- estudios anatómicos, e intervenciones quirúrgicas, tanto en la medicina militar como en los servicios médicos prestados a toda la población, todo lo cual se realizaba en Egipto, ya había distinguido entre nervios sensores y motores, dentro de su explicación mecánica, no espiritista, de los procesos vitales.

[2] Pueblos indoeuropeos con idiomas de tal concepción que vivían en el Oeste de China hasta hace mil años.

[3] Aquí existe una contradicción o indeterminación, pues los árabes los identificaban con el pueblo iraní que estableció el Imperio Kuchán al Norte de la India: tal vez se trate del mismo pueblo que emigró en dicha dirección.

[4] Como el que se producía en Norteamérica a cada desplazamiento hacia el Oeste de una “nueva frontera”, que terminaba siempre con la llegada de más y más comancheros, consecuencia de las sucesivas expulsiones de territorios de unos y otros, a California y Nuevo Méjico, antes de que Estados Unidos los exterminase y conquistara tales territorios y sus habitantes hispánicos.

[5] Debido a las monedas encontradas en dichos yacimientos.

[6] En griego ecclessiam.

[7] Es decir, que no habían sido tocados por mujeres.

[8] En griego episcopos.

[9] Palabra griega que podría tener tal significado, o el de “reunión de los sin guía”, expresando la ausencia de rabinos en el exilio.

[10] Por ello fue por lo que, en esta época, supuestamente se pusieron por escrito, por lo que se mezclaron con multitud de leyendas y mitos babilonios o sumerios.

[11] Los griegos denominaban katekesis a los rituales de iniciación en la brujería y de todas las sectas secretas, ocultas, esotéricas, katakumba al lugar, generalmente secreto, oculto, a veces subterráneo, donde se efectuaban tales reuniones y rituales, y katekismos a la parte recitada o cantada, verbal, de tales ritos.

[12] Y, más claramente, por otro hallado en El Cairo, a finales del siglo decimonono.

[13] ¿Razzia o pogrom?

[14] En latín regulus, literalmente reyezuelo.

[15] O sea, falso.

[16] Semejante al posterior alegato al martiriologio jristiano y a la Guerra Santa mahometana.

[17] Sí, es un anacronismo, con la intención de situar lo hechos.

[18] Es decir, el diez por ciento de todo lo que se produjera. Se trataba de un impuesto en cascada, sin deducción posible, semejante, aunque muy superior, al odiado 4% de tráfico de empresas del franquismo. Con la diferencia de que al templo no se le podía engañar, no había la corrupción franquista, porque, aunque pudiese estar bien considerado que se defraudara al fisco, hacerlo a los sacerdotes era un sacrilegio, podía traer desgracias sobre la comunidad, y demostraba falta de nacionalismo, así que se podía esperar, no sólo el reproche de los convecinos, sino incluso la delación.

[19] El primer día de cosecha, de producción de los artesanos, el primer jornal de los asalariados, de cada año, el primer parto del ganado. Por la misma razón también era frecuente que el primogénito fuese rabino, o que la primogénita trabajase como criada, como virgen del templo, con la esperanza de que, al llegar a adulta, los sacerdotes le encontrasen un marido de posición desahogada, generalmente viejo, muchas veces con pacto de mantener tal virginidad, lo cual daba garantía de mantener el secreto si ya la había perdido, por ejemplo, por culpa de los sacerdotes, tanto si se cumplía tal pacto como si no, pues en ningún caso podrían denunciarlo y ser creíble.

[20] Los que recaudaban impuestos, inicialmente, para la República romana. En realidad eran prestamistas particulares o sociedades financieras, que adelantaban fondos a Roma a cambio de la licencia de recaudar su importe a cuenta de dichos impuestos. Así que, mientras más consiguiesen recaudar, mayor sería su beneficio, por lo que eran considerados más temibles que los propios romanos. Y traidores al judaísmo.

[21] Así llamados porque se disfrazaban de demonios.

[22] Involuntariamente o a propio intento.

[23] Ya de adulto, lo que era muy doloroso, lento de cicatrizar y podía originar mortíferas infecciones.

[24] Signo cananeo de victoria.

[25] Signo de paz en el Mediterráneo oriental.

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