0031-El taoismo

Su hijo, Ptolomeo IIº Filadelfos [1], duplicó los fondos de la biblioteca, que llegaron hasta los 900.000 antes de arder, durante una revuelta cristiana [2] en el 416 P.C., época romana-bizantina, instigada por San Cirilo [3], el arzobispo de Alejandría, por contener libros “paganos” y realizar disecciones anatómicas [4] en el Museión. Meng-Tsé, castellanizado como Mencio (372/289 A.N.E.) vivió en un mundo en el que se derrumbaba el feudalismo tardío. En tales circunstancias los preceptos ético-morales de Confucio se hacían inaplicables. Creía en la bondad innata del ser humano, pero que debía incrementarse mediante la educación, antecediendo a Rousseau y Voltaire. Tsou Yen (323/298 A.N.E.) difundió, entre otros, una filosofía natural basada en el carácter dialéctico del yin (pasivo, oscuro, femenino) y el yang (activo, claro, masculino) tomando elementos propiamente taoístas. La obsesión de este filósofo y sus seguidores por dividir y clasificar todos los seres del mundo, según tales definiciones, llevó a una rápida evolución del conocimiento, especialmente en ciencias naturales, medicina, química, climatología, astronomía, música, etc..

Tsou Yen fue el primer chino en declarar que China no era el centro del planeta, sino sólo parte de un Continente, proposición tan inconcebible para ellos que se especula si Tsou Yen no estaba influenciado por los conocimientos hindúes. De hecho, tales términos, con un significado estrictamente sexual, se repiten en los muy posteriores –al menos, en la versión que ha llegado hasta la actualidad, aunque se desconocen sus orígenes iniciales- textos hindúes de análisis caracterológico y conductual, especialmente en relación con el sexo, de máxima importancia para dicha cultura, Kama Sutra y Ananga Ranga. No se conservan escritos directos de dicho filósofo, que pudieran servir para dilucidar tal cuestión, sino sólo referencias indirectas.

Lao-Tse [5] es un personaje legendario, que se supone que trabajó como historiador en el archivo estatal de la dinastía Chou, pero lo abandonó y vagabundeó, hasta llegar a un puesto fronterizo, entre los distintos reinos combatientes chinos, en dicha época de guerras, inseguridad y desesperanza, donde hizo amistad con un aduanero, quien le convenció para que pusiera sus pensamientos por escrito, lo que hizo en su Libro del Camino y la Virtud [6], en el que expresa: “Saber su no-saber es lo más elevado. No saber su saber es enfermizo. Sí; llama enfermo a lo enfermo. Sólo así no estás enfermo. El hombre santo no está enfermo. El llama, a lo enfermo, enfermo.” Se dijo que llegó a enseñar a Confucio, lo que ha generado multitud de controversias sobre la época en que vivió. En realidad el autor de tal libro, que no es sino un largo poema filosófico, es anónimo, debió nacer después del -400, y lo escribiría sobre el -300, aunque debía constituir una antología de enseñanzas que se podrían fechar en dicho siglo. Según el mismo, el camino pasa por la virtud, que consiste en humildad, bondad y amor, incluso a los enemigos, hasta llegar al tao [7], el fundamento incomprensible del mundo, la medida inabarcable de todas las medidas.

El inicio del camino es el reconocimiento del no-saber [8]. Al contrario que el buddismo o el jainismo hindúes, no consiste en el ascetismo, la huida del mundo, el abandono, el pensamiento vacío, sino en la acción dentro del mundo, encaminada hacia un objetivo, hacia el tao, que se completa en su propia búsqueda, aunque no llegue a alcanzarse. Sin embargo, al mismo tiempo, mantiene que cualquier acto humano intencionado perturba el orden cósmico natural, por lo que propone una actuación irreflexiva, no premeditada, sin atenerse a una finalidad, sino como una especie de espontaneidad, adecuada a su propia naturaleza, sin que se haga notoria su presencia, permaneciendo desapercibido. El hombre debería seguir el impulso instintivo, subordinarse al orden cósmico del Tao. Es decir, no actuar, no intervenir conscientemente. Es un retorno al primitivismo, a un neolítico mitificado, idealizado, pacífico, de sencillas comunidades aldeanas, despreciando el progreso material y buscando la armonía con la naturaleza. Considera que todos los hombres son iguales, por lo que no entiende la necesidad de agobiarse con deberes sociales, diferenciación de castas, rangos o clases sociales.

Se puede, por tanto, considerar un antecedente del anarquismo y la resistencia pasiva frente al autoritarismo, pero también del retorno a la naturaleza virgiliano y rousseauniano. Lo insignificante, lo débil, lo dócil, es lo realmente eficaz. Como la caña de bambú, que resiste los huracanes cediendo a su empuje. O como la veleta, que ofrece la menor resistencia al viento cambiando de orientación a su influjo. O la gota continuada, que perfora la piedra. La paciencia y el amor serían las fuerzas invencibles de la vida. No se ha podido identificar a Lao-Tsé con ningún personaje histórico, aunque, por la misma época, se publicó el Chuang-Tsé, obra y nombre de un conocido taoísta. En ella, como en los Diálogos de Platón, hablan y actúan conceptos abstractos personificados. Alaba el estado primitivo, del que el hombre fue arrancado por la educación y los convencionalismos, y defiende el retorno a la oscuridad original. Por iguales fechas se publica el Liej-Tsé, nombre de su autor, en el que relata fábulas simbólicas de animales, como la gaviota, el zorro, etc..

Por la misma época surge el círculo de discípulos de Fu-Tsé, que publican un libro de visión confuciana, en el que reflexionan sobre las ventajas de servir, los principios del Gobierno, el derecho inalienable, etc., que, aunque desde una perspectiva distinta, confluye con las inquietudes montesquieuanas. En el siglo VIº A.N.E. aparecen en la Historia los sármatas. Eran una tribu desgajada de los escitas. Algunos historiadores sostienen que, en principio, su organización era matriarcal, porque se han encontrado algunas tumbas de reinas. Lo cierto es que, las mujeres solteras, luchaban junto a los hombres, a caballo, disparando flechas, en la caballería ligera, que era la base de su ejército. Posiblemente sea el fundamento del mito de las amazonas. Mejoraron la metalurgia del hierro, hasta conseguir largas espadas con punta aguzada, que no se partían. Estas, junto a las largas lanzas y petos muy completos, les dieron ventaja en el combate. Más tarde crearon la primera caballería de línea, pesada, con jinetes cubiertos por una armadura completa, que se constituyó en el núcleo de su ejército, lo que, junto con su forma de lucha, sería posteriormente imitado por los partos o persas, los “bárbaros del Este”, para los romanos, a los que hostigaron durante siglos.

Los caballos también llevaban, a veces, armadura. En ocasiones cabalgadura y jinete compartían la misma armadura enteriza. Semejantes armaduras y corceles, de gran resistencia y tamaño, sólo podían ser costeados por una minoría, con lo que se formó una aristocracia militar que sería, posteriormente, asumida en la Europa medieval. Derrotaron y arrinconaron a los escitas en la península de Crimea. Incluso llegaron a atacar e inquietar a los macedonios. Sin embargo los romanos los mantuvieron a raya, hasta que, aliados con los xiung-nu, a quienes los romanos llamaban hunos, invadieron Europa. Durante tal periodo de tiempo, al mantener bajo control al peligro escita, sin llegar a derrotar a las falanges [9] macedonias de los herederos de Alejandro, dieron una tregua al mundo asiático, lo que permitió la constitución de los imperios hindú y chino, y la simultánea extensión de las religiones y filosofías orientales. Chandragupta creó el primer imperio que unía ambas costas hindúes.

Su ejército amenazó a Seleuco Iº, hijo de Antíoco, General de Alejandro, en cuyo honor fundó Antioquía, y que, sobrepasado por la inmensidad de las tropas a las que se enfrentaba, prefirió negociar la entrega de las actuales Afjanistán y Pakistán, y su propia hija, como esposa imperial, a cambio de 500 elefantes. Al final de su vida, Chandragupta abdicó en su hijo y, según la leyenda, se hizo jainista, tan fanático, que sus excesivos ayunos lo llevaron a la muerte. Su nieto Asoka, según la leyenda, consiguió la corona tras asesinar a sus seis hermanos, quemó vivas a sus 500 esposas porque se corrió la voz de que era odioso en la intimidad. La conquista del reino de Kalinga costó 100.000 muertes, más 150.000 deportaciones para asegurar su dominio. Se arrepintió de todo ello y pretendió traer la paz a su imperio. Se hizo buddista, se retiró de sus palacios a un monasterio, imponiendo decretos -muchos de los cuales se conservan esculpidos en monolitos, al estilo de los babilónicos- incitando al pueblo a la piedad y al amor al prójimo. Asoka creó una Comisión de Moral que reprimía los vicios, hospitales por toda la India, áreas de reposo para los viajeros, con sombrajos y pozos, en todos los caminos, a distancias establecidas, y fomentó la enseñanza, especialmente la religiosa y moral.

Todo ello supuso, indirectamente, estimular el comercio, la unificación cultural y nacional, y la expansión del pensamiento y del conocimiento. Para mantener el control sobre su imperio instauró un sistema centralista y autoritario. Realizó grandes donaciones al pueblo, en especial a las comunidades religiosas, sobre todo a las buddistas. Con ello Asoka politizó el buddismo, como les había ocurrido a los persas con el mazdeismo, y ocurriría después con el cristianismo, el mahometanismo o el judaísmo, de forma que, para rebelarse contra el sistema establecido, había que atacar también a la religión. Por ello el buddismo sería desarraigado de la India, denostado por las clases sociales inferiores, las mayoritarias, permaneciendo, actualmente, más en el sudeste asiático y sur de la China.


[1] Así le denominaron porque, siguiendo una costumbre egipcia, se casó con su propia hermana (posiblemente sólo de padre, si acaso) una intrigante, para consolidar su derecho a heredar el trono, la cual había hecho lo mismo con otro hermano (tal vez hermanastro) de ambos (?) que se reveló contra su padre para arrebatar la herencia del trono a Ptolomeo IIº, por lo que tuvo que huir y buscar refugio en la corte de su hermana y su marido, al que ambos asesinaron para quedarse con su reino, pero ella acabó matándolo y traicionándolo tras de que éste asesinase a sus hijos habidos en su matrimonio anterior para dar preferencia a los de ambos en la herencia de dicho reino, tras lo cual huyó a Egipto con los hijos tenidos con su hermano, encontrando refugio y casándose con Ptolomeo, su otro hermano o hermanastro. De modo que los que dieron el nombre de Filadelfia a la ciudad en la que pretendían que todos “se amaran como hermanos” no podían sospechar que había otro modo, mucho más perverso, de interpretar tal nombre.

[2] En la que murió su directora, Hipatia –posiblemente un apodo, pues significa “La Más Grande”, quien habría inventado aparatos para medir el nivel del agua, prediciendo las inundaciones del Nilo, o destilarla, o un hidrómetro y aerómetro graduado, para mediar la densidad de líquidos y gases, y también se le atribuye un astrolabio, para medir el cenit de los astros sobre el horizonte, y, con él, la latitud geográfica, imprescindible para la navegación oceánica, un método de representación plana de la esfera terrestre o planisferio, y un documento sobre las ecuaciones de primero y segundo grado y su relación con las secciones cónicas, como la elipse, la parábola o la hipérbola- mediante su descarnado, desencarnación o escarnio, en griego sarcasmos, estando viva, con conchas de ostras, al parecer por unos monjes, tras desnudarla, por acusarla de idólatra y bruja. Con ella se extinguió el neoplatonismo, aunque volvería a renacer durante el Renacimiento cultural y científico. Sin embargo algunos saqueadores de la biblioteca, entre los que supongo enviados o sobornados por otras de las varias bibliotecas cercanas, como las de Pérgamo, Biblos, Tiro o Antioquía, conservaron algunos textos, desde los cuales los árabes pudieron reconstruir y traducir algunos de los escritos aristotélicos.

[3] Kiril, tal vez de la misma etimología que el germánico Karol.

[4] Que consideraban profanación de cadáveres, lo que impedía, dificultaba o discapacitaba la futura resurrección de los muertos.

[5] En chino “Maestro Antiguo”.

[6] En chino Tao-te-king.

[7] Literalmente “camino”. Sin embargo Lao-Tsé lo emplea en un sentido muy oscuro.  Por ejemplo, en el citado libro, se indica que el tao que puede expresarse no es el verdadero tao. Algunos autores proponen sustituirlo por el término “palabra”, que se asemejaría al griego logos. Apoya tal idea la edición china del evangelio de San Juan, que comienza así “Al principio fue el Tao, y el Tao estaba con Dios, y el Tao era Dios. Y el Tao se hizo carne y habitó entre nosotros”. En realidad el concepto Tao cambia a lo largo de la obra indicada, lo que refuerza la tesis de que se trata de una colección de pensamientos de múltiples autores: a cada párrafo habría que interpretar el sentido que mejor se adaptase al texto.

[8] ¿Sólo sé que no sé nada?

[9] En griego, tronco, madero, leño, ariete, por su capacidad de atacar en formaciones perpendiculares a las líneas enemigas, rompiéndolas, causando el desorden en las mismas y obligándolas a luchar en retirada para restablecer la unidad del mando, lo que les daba la victoria casi siempre.

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