0025-República o ciudadanía ideales

Vivió en Egipto, en la Cirenaica, donde conoció al cireneo Aristipo. En el sur de Italia, donde contactó con los parmenidianos, y en Sicilia, en la corte de Dionisio Iº, tirano de Siracusa, en cuya política quiso influir. Pero sus críticas irreverentes a la clase dominante lo llevaron a la cárcel. Desilusionado, tal vez asustado, volvió a Grecia, desembarcando en Egina, entonces en guerra con Azenas, por lo que lo vendieron como esclavo. Fue reconocido en la subasta por Anníceris, de Cirene, que lo redimió y liberó. También recibió influjo de los pitagóricos y, como Sócrates, de Anaxágoras. En el -387 inició su propia escuela en Azenas, que se llamó academia, porque se reunía en los jardines de Academo, que compró. Funcionaría ininterrumpidamente hasta que Justiniano Iº la clausuró en el 529, por considerar que competía con la propagación del cristianismo. Igual que Sócrates, mantenía que la enseñanza debía ser dialogada, y que, mediante ella, en cada momento se podía conseguir la luz sobre las dudas que se fuesen planteando. Sin embargo, al contrario que él, dejó muchos escritos, casi todos en forma de diálogos. Rechazaba todo conocimiento no comprobado, y la virtud rutinaria, lo que, como a Sócrates, lo acerca a los sofistas.

Queda siempre la duda sobre hasta qué punto llevó a sus escritos su verdadero pensamiento, o lo enmascaró para eludir la represión en su época, atemorizado por la condena de su maestro. Se opuso a la consideración del hombre como medida de todo, la tesis de Protágoras, que suponía la relatividad, negar la validez universal de nada. En cambio, defendió la superioridad del mundo de las ideas, que podemos denominar idealismo. Así, en su libro “Ciudadanía [1]”, plantea las limitaciones de los sentidos, que confunden las sombras con la auténtica “realidad” de las ideas, que sólo serían visibles para los seres libres, no encadenados, que pudiesen llegar a la luz directa, salir de la cueva, pecibirla directamente. Es decir, los muertos, cuya alma inmortal tiende hacia el mundo suprasensible, hacia el Ideal [2], hacia el Bien Supremo, puesto que el cuerpo le parecía la “tumba del alma”, de la que ésta salía cuando aquél entraba en la tumba terrestre. Esta hostilidad hacia lo corpóreo es extraña al oikúmene [3], tal vez de procedencia oriental, puede que la aprendiese en la cirenaica egipcia, colonia griega, helenística, pero vinculada a la tradición egipcia. O quizás a través de los cultos mistéricos. Sin embargo, la razón, la inteligencia, como enseñaba Anaxágoras, podía aproximarnos a tal conocimiento.

En tal libro utiliza el diálogo socrático para poner en boca de Thraysymachus las opiniones que pudieran ser más impopulares, evitando hacerse responsable de ellas. Es posible que esa misma intención esconda parte de sus pensamientos en todos los demás. Define cuatro distintas virtudes cardinales [4]: la sabiduría -virtud de la mente- el valor -de la voluntad [5]– la moderación [6] y la justicia, que sería el equilibrio entre las otras tres [7]. Critica todas las constituciones atenienses, tradicionales o reformistas, progresistas, innovadoras, rechazando la oligarquía, la tiranía [8] y también la democracia. Concibe tres distintas clases sociales: los dedicados a la economía [9], artesanos o labradores, los vigilantes o guerreros [10], y los gobernantes [11].

En su Estado Ideal, e individuo y la clase social debían someterse al bien común [12], y un proceso estatal de educación e instrucción, teórico y práctico, para el desempeño de sus tareas, seleccionaría [13], tras múltiples pruebas, y no antes de que cumpliesen los 50 años, al “gobierno de los mejores” [14], que actuarían como “reyes-filósofos”, porque sólo los filósofos actuarían en servicio de la comunidad, sin que sus bienes privados o su familia pudiesen apartarlos de tal misión, como si fuesen médicos, timoneles, de la sociedad, lo que precisa conocimiento, inteligencia, práctica y pericia, habilidad y objetividad. Gran parte de dicho texto pormenoriza la importancia de la enseñanza y la forma en que se podría educar a dichos futuros “reyes-filósofos”.


 [1] En griego Polietia, latinizado como Res Publica, “La Cosa Pública”, o sea, “La Política”, que conocemos como “La República”.

[2] A mí esto me resulta semejante a Hegel. Y a Blas Infante, en su “El Ideal Andaluz”.

[3] Etimológicamente “círculo comunitario”, ecuménico, orbe, comunidad global. En realidad entendían por ello sólo al mundo griego, helenístico.

[4] Como los puntos cardinales, que sirven para orientarnos.

[5] ¿No es la voluntad una facultad de la mente?

[6] Que define como el término medio entre el placer y el ascetismo.

[7] ¿Quiere decir que la sabiduría necesita moderarse, que es opuesta a la voluntad, que la sabiduría limita a la voluntad, que la sabiduría es opuesta a la moderación? ¿Es la justicia interior al individuo o exterior a él, un aspecto de la interacción social, consecuencia de su relación con su entorno, con el resto de la sociedad, e incluso de la naturaleza, del uso y apropiación de la misma?

[8] En realidad su propuesta de “gobierno de los mejores”, detentado por reyes-filósofos se asemeja más a una tiranía u oligarquía aristocrática, aunque benigna y benévola.

[9] Cuyo impulso motor era la ambición de bienes materiales.

[10] Impelidos por el valor y la fama.

[11] Imbuidos de inteligencia y razón.

[12] ¿Existe tal cosa? ¿No son contrapuestos los intereses o bienes de las distintas clases sociales? ¿Cómo se consigue tal sumisión? ¿Renunciando cadca cual, cada clases social, a sus ambiciones económicas, de fama, de poder? ¿Por qué iban a hacerlo? ¿Quiénes les iban a obligar a ello? ¿Una tiranía, de unos cuántos hombres poderosos, aunque fuesen filósofos? ¿Una tiranía, aunque fuese mayoritaria, es decir, democrática? Y, quienes tomasen tal decisión, realizasen tal imposición ¿no serían también políticos? Así que sólo parecen existir dos alternativas: o una imposición violenta por parte de una minoría tiránica, que, por tanto, no sería benévola, aunque pudiesen serlo sus intenciones, o una mayoría democrática ¿No debieran ser, entonces, dicha mayoría, filósofos? ¿No sería, entonces, factible y necesaria la democracia?

[13] ¿Quiénes se encargarían de hacerlo? ¿Por qué iban a renunciar al poder los que ya tenían el poder? Y, si no contasen con tal poder ¿deberían tomarlo de forma violenta? ¿Hacer la revolución? ¿Quiénes harían tal revolución? ¿Qué ratón le pondría el cascabel al gato?

[14] En griego aristocracia

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