0019-El sofismo

Mantenía que el hombre era la medida de todas las cosas, que no existía la verdad objetiva, que los poderes divinos no tienen influencia sobre el hombre [1], y que no sabía si había dioses ni cuántos eran. Gorgias vivió en Leontinos, en Sicilia, entre el -483, aproximadamente, y el -375. Para él la retórica era el arte de la persuasión. Utilizaba sutiles sofismas y la rítmica poética para engañar a su auditorio, lo que consideraba que era la misión y naturaleza del arte, tanto como de la ética y la política, en tales casos siempre que el fin lo justificase. Los sofistas no llegaron a ser rechazados mayoritariamente sino hasta las acusaciones de inconsistencia y anteposición de sus ambiciones personales a la validez general de sus doctrinas, que les dirigió Platón. Mo-Tsé, que la mayoría de los historiadores denominan Mo-Ti, vivió entre el -479 y el -381, aproximadamente. Posiblemente era hijo de artesanos y seguidor de Confucio, aunque pronto rechazó el influjo tradicionalista de tales enseñanzas.

Consideraba que todas las desgracias de la Humanidad provenían de la falta de respeto, lo cual es muy cercano al confucionismo. Propugnaba un gobierno político centralizado, por lo que se ha visto en él a un propagador de la unificación china. Los funcionarios debían ascender en el escalafón según los méritos que demostrasen, rigiéndose todos por normas homogéneas, iguales para todos. Partía del “amor universal”, el amor hacia todos los hombres [2], es decir, una especie de fraternidad militante, superando el amor al prójimo, el afecto mutuo, la bondad humanística confuciana, por lo que reconocía que su objetivo era beneficiar a toda la población, a todas las clases sociales, razonando que esto no sólo sería beneficioso para los gobernados, sino también para los gobernantes. Era por tanto, eminentemente pragmático: buscaba resultados reales más que normas éticas o divinas. Y se basaba en la experiencia de la vida real.


[1] Lo contrario tendría tremendas repercusiones sobre la ética y la responsabilidad humanas.

[2] Pero, incluso en esto, era pragmático, pues esperaba con ello que, sirviendo de ejemplo, al ver los resultados obtenidos, él mismo llegase a ser amado, toda la Humanidad acabara amándose entre sí.

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