0018-El Universo eterno en el origen del pensamiento científico

Dividía el tiempo en cuatro períodos: el del amor, en que el mundo [1] era esférico y conexo; el del inicio de la guerra, la lucha u oposición, en el que los elementos se separan, apareciendo nuevos mundos; el de la primacía de la lucha, en el que se expande la diversidad y los mundos de destruyen y desintegran; y la restauración del amor, la armonía, la unidad y esfericidad, reiniciándose un nuevo proceso, en el que la fuerza del torbellino unía las partículas elementales formando los cuerpos, la bóveda celeste, el éter, el aire y la tierra, mediante el amor. De la tierra brotaba el agua. Con ello mezclaba las tesis originarias monoelementales del fuego de Heráclito, del aire de Anaxímenes, la tierra de Jenófanes y el agua de Tales de Mileto. Para él la sangre era la principal muestra de que estamos constituidos por los cuatro elementos: el aire, el fuego [2], el agua y la tierra [3]. Para él la Tierra era una esfera [4] llena de amor y de odio.

El movimiento, el cambio, la evolución, la vida, la muerte y la persistencia del Universo eran consecuencia de ambas fuerzas contradictorias [5]: el amor y el odio, que producían la generación y la corrupción de todo, el movimiento y la persistencia, lo eterno como aglomeración, sucesión, cambiante, de lo efímero. Los seres vivos aparecían por generación espontánea, bajo el influjo de los rayos solares [6]: al principio como monstruos extraños [7], que serían inviables y desaprecerían, hasta que, mediante evolución morfológica, por el amor y la repulsión que unas partes sentían hacia otras, previamente distribuidas por azar, terminaron convirtiéndose en las formas vivas conocidas. Sostuvo que ni el Sol ni la Luna producían luz, sino que reflejaban la que recibían. Según Aristóteles demostró la existencia del aire y la presión atmosférica mediante un experimento con una clepsidra [8], y descubrió la fuerza centrífuga y que las plantas tenían sexo.

Anaxágoras nació en la ciudad iónica de Clazómene, cercana a Esmirna y a la isla de Lesbos, hacia el -500, se marchó a Azenas, como amigo de Pericles [9], posiblemente huyendo del dominio persa, e inició el influjo filosófico de dicha ciudad, de donde sería expulsado por ateo -por sugerir que el Sol era una masa de hierro incandescente y la Luna una roca que procedía de la Tierra [10] y reflejaba la luz del Sol- cuando los conservadores, apoyados por los espartanos, volvieron a ocupar el poder y reinstaurar la tiranía. Se dice que se dejó morir de hambre en el -428. Conocía las doctrinas de Anaxímenes, Parménides, Zenón y Empédocles. Trató de explicar científicamente todos los fenómenos naturales, atacando la “vieja superstición” que veía signos divinos en eclipses, meteoritos, etc..

Consideraba, como Parménides, que nada podía crearse, sino que toda la materia había existido siempre, y que estaba formada por diminutas partículas, semillas [11], que se diferenciaban en forma, color y sabor, indivisibles [12] y eternas, que ocupaban todo el espacio, y su agrupación formaba todos los elementos. Sin embargo no era completamente materialista: al contrario que Demócrito, mantenía que el origen del movimiento de los átomos estaba en el nous, inteligencia, mente, pensamiento, fluido sutil, etéreo, espíritu, que era incorpóreo, inmaterial [13], se filtraba por los recovecos de algunas materias [14], animándolas, pero que otras le eran impenetrables, por lo que se mantenían inertes. Esta teoría fue asumida por Aristóteles. Entre sus alumnos estuvieron Protágoras de Abdera, Pericles, Arquelao, Tucídides, Eurípides, y se cree que también Demócrito y Sócrates. En un mundo inconsistente, en el que la democracia se desvanecía, aparecieron los sofistas. Venían a decir que todas las tesis eran arbitrarias, y que cada uno podía escoger la suya.

Esto significaba negar un principio universal, único, una verdad absoluta y, por tanto, indirectamente, suponía refrendar la libertad humana, el escepticismo y el eclecticismo, desde la inseguridad del saber deductivo, meramente apariencial, al método deductivo, interpretativo, fenomenológico, base del empirismo científico. Pero también la falta de ética, de norma de comportamiento, de actuación, y por tanto, de estímulo para la acción. A nivel político era admitir la autoridad de los tiranos en razón de las fuerzas que les apoyaban. Si todos los argumentos pueden igualmente convencer desaparece el interés por la búsqueda de la verdad, y se sustituye por el intento de vivir bien. Es decir: el inicio del hedonismo como forma de comportamiento. El hinduismo original frente al buddismo y el jainismo ascéticos, de elevado sentido ético, de renuncia. Y del confucianismo como equilibrio intermedio. La lógica se sustituye por el arte de hablar bien, de convencer: la retórica.

Los sofistas se convierten en “pedagogos”, en enseñantes, sustituyen la filosofía por la formación práctica, y se ganan la vida con ello. El arte de hacer política, de ganar adeptos y justificar sus decisiones. Y también de ganar juicios. En realidad demostraban el verdadero espíritu helenístico: la discusión permanente, el bizantinismo. Por ello siempre podemos encontrar cualquier tesis científica como predicha por los griegos. Pero también su contraria. Si toda norma puede ser cuestionada, también podía serlo la ética. Protágoras vivió en Abdera de la Tracia [15], entre el -485 y el -411.


[1] Es decir: el Universo.

[2] O sea: el calor, la energía.

[3] Tal vez como resultado de la experiencia de los sedimentos producidos por la sangre coagulada, seca, de color marrón, terroso, mezcla del óxido de hierro y la carbonización de los residuos orgánicos tras la ruptura de las moléculas que lo formaban.

[4] No se trata de una propuesta científica, sino de una suposición ideológica, basada en lo anteriormente indicado.

[5] Dialéctica.

[6] Posiblemente basado en la experiencia de la putrefacción de la carne bajo el calor del Sol, y la aparición en ella, algo inexplicable, en su época, de larvas y gusanos.

[7] Quizás relacionado con el conocimiento de fósiles de especies extinguidas.

[8] Un reloj de agua: inicialmente media calabaza vaciada con un agujero que se dejaba flotar en un recipiente con agua hasta que se hundía, produciendo un ruido al terminar de llenarse, como consecuencia de la burbuja de aire que entonces se forma.

[9] Tal vez se trate de un apodo, pues significa “Rodeado de gloria”. Obsérvese que la raiz griega cles, en macedonio es Cleo.

[10] Cada vez se acepta más extensamente que la Luna pudo ser un planeta gemelo de la Tierra y que chocó contra ella, reduciendo gran parte de su tamaño, hasta quedar convertido en un satélite, el mayor del sistema solar, formando el superocéano Pacífico (que originalmente sería mucho mayor y que ha ido embebiendo, mientras que el Atlántico se formaba y expandía, con el paso del tiempo) y el supercontinente Pangea, del que proceden todos los demás, como consecuencia de tal choque; o bien que se trata de los trozos, nuevamente reagrupados, a consecuencia del impacto en la Tierra de un meteorito de colosales dimensiones -aunque no las suficientes para destruirla por completo- con iguales consecuencias.

[11] Spermata, las llamaba.

[12] Atómicas.

[13] ¿Confundía espíritu con energía, como se hace actualmente respecto de viejas terapéuticas, para darles apariencia más “moderna”, respetable, creíble, menos mágica, chamanística?

[14] ¿El vacío?

[15] En la orilla del norte del Egeo, a la misma latitud que Macedonia. Fue fundada por colonos de la ciudad iónica de Clazómene.

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