0017-Democracia, consenso, mitificación, generación espontánea y evolucionismo

Marx y Engels analizaron el peculiar “modo de producción asiático”, en el que el poder se ejercía por delegación del emperador en los mandarines, y no por descentralización aristocrática. El emperador era el único propietario de la tierra, que repartía en lotes, suertes, iguales entre sus súbditos, reservándose una de cada nueve, y los obligaba a trabajar gratuitamente para él, a tiempo parcial, a las órdenes de los mandarines, en esas zonas, las mejores, que se reservaba para su explotación directa. Algo que no era ni el modo de producción esclavista, ni el feudal ni el régimen comunal de la propiedad de la tierra. En tales condiciones la recaudación tributaria no era importante, ni la estructura de la propiedad. De modo que no se desarrolló una poderosa clase comercial que considerase especialmente injusta, desproporcionada, su contribución impositiva respecto de sus nulos privilegios de clase, odiara a la aristocracia y se aliase con el pueblo en un movimiento revolucionario, aunque estaba previsto que terminaría traicionándolo, aprovechándose de él. Así que la evolución del Imperio Chino fue distinta a lo que iba a ocurrir en los Estados europeos, minúsculos, comparados con él.

Empédocles vivió en Akragas, la actual Agrigento, en el sur de Sicilia, entre  el  -495 y el -435, ejerciendo como político comprometido, médico y sacerdote. Colaboró en la revuelta popular que derrocó a la oligarquía aristocrática gobernante, por lo que el pueblo intentó nombrarlo rey o tirano. Pero él prefirió instituir una democracia, al estilo azeniense. Trató de sintetizar el pensamiento del eleata Parménides y el de Heráclito: una auténtica misión imposible. Para ello supuso la existencia de un ente indestructible, eterno e inmutable compuesto por cuatro elementos: fuego, aire, agua y tierra. Lo cual lo conecta con los dioses sumerios. La distinta mezcla de tales elementos hace que la materia surja y se desvanezca, lo que hace, a su vez, compatible con la inmortalidad, a través de la inmutabilidad última de los elementos constitutivos del Universo, asumiendo la ley de la conservación de la sustancia a partir de innumerables cambios. Mutación a corto plazo y eternidad de sus elementos constitutivos.

Lo que supone un verdadero precedente de las más modernas teorías de la Física de partículas subatómicas. Sin embargo, para él, el principio motor de dichas sustancias es el amor, que une, y el odio, que separa ¿Algo así como las fuerzas gravitatoria, centrípeta, y electrostática, centrífuga? En todo caso parece poco científico.

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